¡Alabado
sea Jesucristo!
México, D. F.,
Mayo 30 del 2015.
LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO
Muy estimados todos en Cristo Jesús:
El Espíritu Santo es
Gratuidad Divina, lo recibimos al momento de ser Bautizados; y ‘nos lo reafirman’
al momento de ser Confirmados. Ambos
Sacramentos (Bautismo y Confirmación), pueden ser administrados en una sola
ocasión. En los ranchos así se
acostumbraba, ‘no fuera ser que se
muriera el chamaco’ y para que el escuincle fuera ‘bien considerado hijo de Dios’, le daban ‘su Bautizada y su
Confirmada’ al mismo tiempo.
Como yo nací en un
rancho, que es lo que era Tuxpan cuando vine al mundo, pues, a mí me Bautizaron
y me Confirmaron en la misma ceremonia. Por
supuesto que no me acuerdo, tenía un mes de nacido; pero de cualquier forma le
agradezco sincera y profundamente a mis padres y padrinos, todo cuanto hicieron
para que yo recibiera el Espíritu Santo.
(¿Se habrán enterado de esto los cuatro?)
Con esos dos Sacramentos de La Iniciación Cristiana
(el tercero es la Sagrada Eucaristía), recibimos en potencia ‘toda nuestra espiritualidad’; ya que nos
están dando el Espíritu Santo (Dulce Huésped del alma), Las Tres Virtudes
Teologales (que son: La Fe, La Esperanza y La Caridad); y los Siete Dones del
Espíritu Santo (Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y
Temor de Dios). Este ‘arsenal
espiritual’ NOS FACULTA PARA AGRADAR A DIOS y nos habilita para ‘poder rechazar
al maligno’, durante toda nuestra existencia.
Ahora bien, una vez
‘armados’ espiritualmente, DEPENDE DE NUESTRA VOLUNTAD la manifestación física
y anímica de Los Doce Frutos del Espíritu Santo, tanto en nuestras obras como
en nuestras intenciones. El Amor, El Gozo, La Paz, La Paciencia, La Longanimidad,
La Bondad, La Benignidad, La Mansedumbre, La Fe, La Modestia, La Continencia y
La Castidad; se verán reflejados en nuestro accionar, plenos de libre albedrío
propio, si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo.
‘Nadie da de lo que no tiene’ y ‘nadie ama lo que no conoce’, son dos
dichos populares perfectamente aplicables para los Dones y Frutos del Espíritu
Santo; porque, cuanto más practiquemos en darlos y conocerlos, más grande será
nuestra reserva para hacer uso de ellos.
¿Cómo saber cuándo y cómo puedo ‘hacer uso del Espíritu Santo’, si no lo
conozco, y si no sé que lo poseo? Por
ello es fundamental PEDIR EN ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO, SUS SIETE DIVINOS
DONES; para estar en posibilidad de cultivar y cosechar personalmente SUS DOCE
FRUTOS BENDITOS.
Una cosa más. Para aspirar
a La Salvación, DEBO POSEER AL ESPÍRITU SANTO; tengo que mantenerlo como
‘inquilino’ de mi alma, pues Él me conducirá delante del Padre y del Hijo para
mi juicio final personal. Las obras
buenas (El Amor) por las que seré juzgado, tanto las que haya hecho, como las
que haya dejado de hacer, SON TODAS FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO, conseguidas con
sus DONES y con su Santa Estancia en mi persona humana.
Si bien es cierto
que Dios Padre proveyó al Cordero para que fuera sacrificado por nosotros, y
que Dios Hijo personalmente se ofreció como el Cordero para nuestra Redención;
es Dios Espíritu Santo quien como Consolador y Santificador nos guarda para la
Vida Eterna.
Les recomiendo el
siguiente enlace para una amplísima explicación y enseñanza.
Orar sirve, oremos
por México.
De todos ustedes,
con afecto en Cristo.
Antonio Garelli
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De Milagros y Diosidencias.
Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.
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