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miércoles, 3 de junio de 2015

YO, YA ME PUEDO MORIR

¡Alabado sea Jesucristo!

México, D. F., Junio 3 del 2015.

YO, YA ME PUEDO MORIR.

Muy estimados todos en Cristo Jesús:

No sé por qué razón, toda mi vida he tenido muy claro que nacemos ‘para algo’; no con el hecho de la predestinación (con la cual definitivamente no concuerdo, pues eso eliminaría de tajo el más grande Don recibido de Dios –que es el libre albedrío o la libertad de voluntad– que nos hace únicos, irrepetibles y necesarios), sino que todos hemos de encontrar en nuestra vida la máxima utilidad y mejor entrega de nuestras facultades físicas, espirituales e intelectuales. 

Cuando tienes una hija que educaste con genuino amor paterno, que te endereza el pensamiento y la intención, con una frase como: “Una hija agradecida, Papá, es una esposa amorosa y una madre abnegada.”; volteas al cielo y le dices a Dios, ‘Gracias, Señor’.  Esa hija ya tiene las metas de su vida muy claras, además de muy acertadas.  Ahí ya cumpliste.

Y cuando tienes otra hija, que refleja todo lo que le enseñaste (aunque ella no quiera), a través de sus propios hijos –en los más variados campos de la educación de tus nietos–, igual piensas en Dios y le agradeces el cumplimiento de la misión; pues esa hija ya encontró la razón de su vida.  Y tú ya cumpliste.

Eso me pasó en un lapso de tres días.  Además, la esposa que Dios me dio (que también es una bendición) y las hijas que con ella me mandó, son un orgullo muy personal, (del bueno), que me hacen sentir la santa paz del deber cumplido.  Así como enseña la Santa Biblia (Salmo 128):

“¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien.
Tu esposa será como vid fecunda en el seno de tu hogar;
Tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión todos los días de tu vida:
Que contemples la paz de Jerusalén y veas a los hijos de tus hijos!

A menudo escuchamos que “Un hombre para ser completo, ha de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.”  Quiero decirles que la vida es muchísimo más que esa alegoría.  Yo he sembrado, cultivado y cosechado cientos de árboles; y fue muy satisfactorio hacerlo.  He amado y educado dos hermosísimas hijas; y fue grandioso lograrlo en compañía de mi esposa.  Y he escrito y publicado varios libros; y ha sido muy bueno alcanzarlo.  Sin embargo, hay mucho más que quiero hacer; por ejemplo, Proclamar El Evangelio a cuantos más pueda.

Siempre que puedan, gocen lo bueno que tengan; no importa que sea muy poco.  Y siempre que lo puedan gozar, agradézcanselo a Dios.  Igual el sufrimiento, siempre que puedan ofrézcanselo a Dios; sin importar que sea mucho.  

¿Que por qué me puedo morir? Porque lo que yo quería hacer en mi vida y de mi vida, ya lo logré; y además estoy consciente de que todo ha sido posible con la ayuda de Dios nuestro Señor.  Por eso, si muero mañana, voy a morir feliz.  ¿Y tú?

Orar sirve, oremos por México.

De todos ustedes, con afecto en Cristo.

Antonio Garelli



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De Milagros y Diosidencias.  Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.

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