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jueves, 23 de julio de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE - (52)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 24 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

CREO EN DIOS… EN JESUCRISTO… EN EL ESPÍRITU SANTO…

CREO EN LA IGLESIA…Una, Santa, Católica y Apostólica

CREO EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS…

B) COMUNIÓN EN LAS COSAS SANTAS

La comunión en lo santo –koinonía ton hagion– es lo primero que confiesa la fe del Símbolo Apostólico: la participación de los creyentes en la Palabra y en la Eucaristía, especialmente.

Yahveh, quien es el Dios de la historia, ha entrado en comunión con su Pueblo a través de la Palabra y de la Ley; con las que se comunica para sellar “su alianza” con el Pueblo.  La comunión con Dios, el Santo, no es, pues, obra del hombre.  No son sus ritos, ofrendas, magia, cosas o lugares sagrados los que alcanzan la comunión con Dios; es el mismo Dios quien ha decidido romper la distancia que le separa del hombre y entrar en comunión con él, “participando, en Jesucristo, de la carne y de la sangre del hombre.” (Hb 2, 14)

Esta comunión de Dios, en Cristo, con nuestra carne y sangre humanas, nos ha abierto el acceso a la comunión con Dios por medio de la “carne y sangre” de Jesucristo, pudiendo llegar a “ser partícipes de la naturaleza divina.” (2P 1,4) Pues “en la felicidad de Dios hemos sido llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.” (1Co 1,9)

Los Patriarcas de la Iglesia de los primeros siglos, especialmente San Agustín (Siglo IV), explicaban en sus Sermones la importancia de las “Cosas Santas” que acompañaban la Fe y la Liturgia:

Nuestro Señor Jesús puede ser designado Cristo de tres modos: el primero, en cuanto Dios, coeterno al Padre; el segundo, en cuanto que es Dios y Hombre, por la asunción de la carne; y el tercer modo es, en cuanto Cristo total en la plenitud de la Iglesia, es decir Cabeza y Cuerpo, como “Varón perfecto”, del que todos somos miembros.

 

Este tercer modo es, pues, El Cristo Total según la Iglesia, es decir, Cabeza y Cuerpo, pues la Cabeza y el Cuerpo constituyen el único Cristo.

 

Claramente lo afirma el Apóstol San Pablo: “Los dos se harán una sola carne…”(Gn 2,24) y precisa: “Gran sacramento es éste, lo digo respecto a Cristo y a la Iglesia.” Como el Esposo y la Esposa, así la Cabeza y el Cuerpo; porque “la cabeza de la mujer es el hombre.” (1Co11,3) Ya diga, pues, Cabeza y Cuerpo o Esposo y Esposa, entendemos una sola cosa… La Cabeza es aquel Hombre que nació de la Virgen María… El Cuerpo de esta Cabeza es la Iglesia.

 

No solo la que está aquí, sino la extendida por toda la tierra; y no solo la de ahora, sino la que existió desde Abel hasta los que, mientras llega el fin del mundo, han de nacer y creer en Cristo, es decir, todo el pueblo de los santos, que pertenece a una Ciudad, la cual es el Cuerpo de Cristo, cuya Cabeza es Él mismo. 

 

De ella son también conciudadanos nuestros los ángeles, con la diferencia que nosotros peregrinamos, mientras ellos esperan en la Ciudad nuestra llegada.”

San Agustín, Obispo de Hipona

Sermón 341

Esta koinonía con Cristo se expresa en la aceptación de su Palabra, en el seguimiento de su camino por la cruz hacia el Padre, incorporándonos a su muerte para participar de su resurrección y de su gloria.  Es lo que manifiesta San Pablo en tantas formas: ‘vivir en Cristo’, ‘sufrir con Cristo’, ‘crucificados con Cristo’. ‘sepultados con Cristo’, ‘resucitados con Cristo’, ‘glorificados con Cristo’, ‘Reinar con Cristo’, ‘coherederos con Cristo’ y hasta ‘sentados con Cristo a la derecha del Padre’.

Toda la existencia cristiana es comunión de vida y de muerte, de camino y de esperanza con Cristo.  La Primera Comunión en lo Santo es, pues, ‘participación de la Santidad de Dios’, en Cristo Jesús.

 La Fe en Cristo nos lleva a la comunión con Cristo en la Iglesia.  Cuando la fe languidece, ‘sentimos como que Cristo se adormece’ y el cristiano, abandonado a sus propias fuerzas, corre el peligro de ser abatido por las tormentas de la vida, pudiendo ser arrastrado por la agitación de las tentaciones del mundo. Vivir la comunión con Cristo es no adormecerse uno mismo. 

C) COMUNIÓN DE LOS SANTOS

La comunión en lo santo, pues, nos une a los creyentes en la comunión de los santos. La comunión en las cosas santas crea la comunión de los santos, en este caso: las personas unidas y santificadas por el Don Santo de Dios.  La Iglesia es, así, la comunidad que vive la comunión de la Mesa Eucarística, la comunidad de fieles que experimenta la comunión entre ellos a raíz del banquete Eucarístico.  Así, como lo enseñó San Pablo:

         “El cáliz de la bendición es la comunión con la Sangre de Cristo;

         y el pan que partimos es la comunión con el Cuerpo de Cristo.

         El pan es uno y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un

         solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.”

(1Co 10, 16-17)

En la comunión de los Santos vivimos la comunión con Jesucristo, la comunión con el Espíritu Santo, la comunión con el Padre y el Hijo; la comunión en el sufrimiento y en el consuelo, así como la comunión en la gloria futura. Esta comunión se manifiesta palpablemente en la comunión de unos con otros.

El Don Santo de Dios –es el que nos ha mostrado– es el Espíritu Santo.  Con este Don nos colma de dones santos, pero todos para la edificación de la comunión entre los creyentes, para la edificación de la Iglesia.  Todos los Dones del Espíritu Santo están destinados a crear la comunión eclesial en la comunidad de los creyentes.

El Espíritu Santo crea la comunión entre los cristianos, introduciéndolos en el misterio de la comunión del Padre y del Hijo, de la que Él es expresión.  El Espíritu Santo es el misterio de la comunión divina y eterna del Padre y el Hijo. En esa comunión nos introduce el Espíritu Santo; esa es la base y el fundamento de la comunión de los cristianos.

Donde están Tres, es decir, El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo, allí está la Iglesia, que es el cuerpo de los Tres.

Tertuliano


La Iglesia es una misteriosa extensión de la Trinidad en el tiempo, que no solamente nos prepara a la vida unitiva, sino que nos ya partícipes de ella.  Proviene de la Trinidad y está llena de la Trinidad.

H. de Lubac, SJ

Sólo porque Dios es Comunión y, en Cristo, por el Espíritu Santo, entramos en comunión con Él, podemos confesar nuestra Fe en la Comunión de los Santos: “Si estamos en comunión con Dios… estamos en comunión con otros.” (1Jn 1, 6-7) 

“Sólo la comunión con Dios puede ofrecer un fundamento firme a la unión entre los cristianos.  Los otros intentos de comunidad se quedan en intentos de comunión; en realidad dejan a cada miembro en soledad o lo reducen a una parte anónima de la colectividad, a un número o a una cosa.  Comunión de amor en libertad personal es posible sólo en el Espíritu de Dios.”

X.Pizaka Barrondo

La comunión con Dios, en el amor de Cristo, derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, se explica en la comunidad de los creyentes, que celebran su fe y viven el amor mutuo de existencia. El amor en Dios se explica en el amor fraterno.  La fe en Dios lleva a creerse los unos a los otros.  Esperar en Dios significa también esperar y confiar en los otros, a quienes Dios ama y posibilita la conversión al amor. (1Co 13, 4-7)

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

V V V

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Antonio Garelli

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HORA SANTA EUCARÍSTICA (11)

 

“La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

 

Riviera Maya, México; Julio 23 del 2026.

 

HORA  SANTA

HORA  EUCARÍSTICA

“Velad y orad para que no caigáis en tentación;

que el espíritu está listo, pero la carne es débil.”

Jesucristo

HORA SANTA | JESUS EUCARISTIA

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martes, 21 de julio de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (DT-23)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Julio 22 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…la dignidad de cada persona humana debe ser respetada ahora, no mañana, y la situación de miseria de muchas personas a quienes esta dignidad se niega, debe ser una llamada constante para nuestra conciencia…”

Papa León XIV - Dilexit Te No. 92


DILEXIT TE (23) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres” 

Estimados en Cristo:

Continuamos con el apartado que iniciamos la semana pasada “Estructuras de pecado que causan pobreza y desigualdades extremas” del Capítulo Cuarto de esta interesante Exhortación Apostólica del Papa León XIV.

El Papa León XIV mantiene su recuerdo en la Exhortación Apostólica del Papa Francisco “Evangelii Gaudium” publicada por él en 2013, nos explica cómo las diversas estrategias de la economía de varios países, pretenden solo justificar sus acciones, a pesar de que éstas provoquen más pobreza y desigualdad, nombrada por el Papa Francisco: “la economía que mata”: “…mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.  Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común.  Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable sus leyes y sus reglas…” (PF – EA Evangelii Gaudium 2013, 1043). (PLeónXIV – DT No.92).

En el siguiente párrafo el Papa León recordará textos tanto del Papa Francisco como de San Juan Pablo II donde explican una de las “estructuras de pecado” que se viven hoy en día en la sociedad conocida como “alienación social” y cuyo contexto me gustaría ampliar a todos nuestros lectores, inclusive dando algunos ejemplos, con el fin de un mejor entendimiento:

El Papa Francisco dice en la Carta Encíclica “Dilexit nos”: “…muchas veces (…) se inserta en una mentalidad dominante que considera normal o racional lo que no es más que egoísmo e indiferencia.  Este fenómeno se puede definir “alienación social” ” (PF – DN 2024).

¿Qué es la “alienación social”? – La alienación social es el sentimiento de aislamiento, impotencia o desconexión de un individuo respecto a su comunidad, cultura o su propio trabajo, a menudo provocado por estructuras económicas o sociales. Por ejemplo: (a) Alienación en el Trabajo:  El trabajo se vuelve una actividad impuesta y monótona, no una realización personal, por lo tanto no está en el proyecto de vida y lo que resulte le es ajeno; (b) Alienación Social o de los demás: La competencia en la vida diaria es desgastante por lo que ve a todos como rivales lo que rompe con cualquier tipo de lazo comunitario; (c) Alienación de la propia esencia: Cuando la persona solo se valora a sí misma por lo que gana en dinero o poder, lo que se percibe solo como objeto o como mercancía; (d) Alienación política o social: Las personas sienten que no tienen control sobre las decisiones políticas y entran en apatía, desconectándose de una verdadera participación democrática; (e) Consumismo Alienante: La sociedad busca la felicidad o su identidad social solo a través del consumo constante de bienes materiales, lo que le hace perder la conexión con los verdaderos valores humanos. Me pregunto a continuación: ¿Varias de estas acepciones nos parecen bien conocidas? Mi respuesta sería: No tan solo conocidas sino reales y definitivamente parte de nuestra vida.

El Papa León continúa diciéndonos al respecto: “…se presenta como elección racional organizar la economía pidiendo sacrificios al pueblo, para alcanzar ciertos objetivos que interesan a los poderosos; mientras que a los pobres sólo les quedan promesas de “gotas” que caerán, hasta que una nueva crisis global los lleve de regreso a la situación anterior.  Es una auténtica alienación aquella que lleva sólo a encontrar excusas teóricas y no a tratar de resolver hoy los problemas concretos de los que sufren…” (PLeónXIV – DT No.93).

San Juan Pablo II ya había denotado varias de las reacciones en las que la sociedad actual está imbuida y el Papa León XIV nos lo recuerda: “…Está alienada una sociedad que, en sus formas de organización social, de producción y consumo, hace más difícil la realización de estado-nación y la formación de esa solidaridad interhumana…” (SJPII – Carta Encíclica Centesimus Annus 1991) (PLeónXIV – DT No.93).

Es muy compleja la solución estructural de la pobreza, ya que es necesario corregir múltiples ámbitos de la sociedad que está invadida de intereses egoístas de parte de quien las dirige, es por ello que la Iglesia le pone voz a todas las injusticias y desigualdades sociales.  En este caso el Papa León XIV entremezcla diversas frases del Papa Francisco contenidas en Cartas Encíclicas y Exhortaciones Apostólicas publicadas en su tiempo por el Papa Francisco, como sigue:

“…Es una urgencia que “no puede esperar, no sólo por una exigencia pragmática de obtener resultados y de ordenar la sociedad, sino para sanarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna y que sólo podrá llevarla a nuevas crisis.  Los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras (…) La falta de equidad “es la raíz de los males sociales…” (PF – EAEvangelii Gaudium 2013) (PLeónXIV – DT No.94).

“…muchas veces se percibe que, de hecho, los derechos humanos

 no son iguales para todos…”

PF – Fratelli Tutti 2020

P. León XIV - Dilexit Te No. 94

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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LA SEMANA DEL PAPA LEÓN XIV

“La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 21 del 2026.

LA SEMANA DEL PAPA LEÓN XIV


La Santa Sede

 

Vatican News - Noticias del Vaticano - Todas las noticias de la Iglesia - Vatican News

 

Agencia de noticias del Papa y el Vaticano | Rome Reports

 

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lunes, 20 de julio de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (28)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 20 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

BAPTISTERIO DE LA CATEDRAL DE PADUA

CONSAGRADO A SAN JUAN BAUTISTA

Padua, Véneto, Italia

Anexo inmediato a la Catedral y Consagrado en 1281, conserva intactos los frescos renacentistas de su interior, alusivos a la historia de la Iglesia y los Santos. 

Baptisterio de Padua - Wikipedia, la enciclopedia libre

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sábado, 18 de julio de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (DAM-37)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 19 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

 

IV.4.- JESÚS VUELVE A LA VIDA A LÁZARO

(Jn 11, 17-46)

“. . . Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.  Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, y los judíos habían venido a la casa de Marta y María para consolarlas por su hermano.

Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.  Dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.  Pero aún ahora sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.” 

Le dice Jesús: “Tu hermano resucitará.” Le respondió Marta: ‘Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.’  Jesús le respondió: “Yo soy la resurrección.  El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.  ¿Crees esto?”  Le dice ella: ‘Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.’

Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: ‘El Maestro está ahí y te llama.’  Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente, y se fue hacia él. Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para orar allí. 

Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: ‘Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.’  Viéndola llorar Jesús, y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: “¿Dónde le habéis puesto?”  Le respondieron: ‘Señor, ven y lo verás.’  Jesús derramó lágrimas.  Los judíos entonces decían: ‘Mirad cómo le quería.’  Pero algunos de ellos dijeron: ‘Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?’

Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro.  Era una cueva, y tenía una piedra.  Dice Jesús: “Quitad la piedra.”  Le responde Marta, la hermana del muerto: ‘Señor, ya huele; es el cuarto día.’  Le dice Jesús: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”  Quitaron, pues, la piedra.

Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo:

         “Padre, te doy gracias por haberme escuchado.

         Yo sabía que Tú siempre me escuchas;

         pero lo he dicho por estos que me rodean,

         para que crean que Tú me has enviado.”

Dicho esto gritó con voz fuerte: “¡Lázaro, sal afuera!”  Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario.  Jesús les dice: “Desatadlo y dejadle andar.”

Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.  Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. . .”

Evangelio según San Juan

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         Esta es sin duda alguna, la página más desagradable del Evangelio para Satanás; narra todo cuanto él quisiera que nunca hubiese sucedido, o al menos, que hubiese quedado en el olvido.  Pero San Juan la escribió para los incrédulos del Siglo I y para los que nacerían durante veinte siglos más (y hasta el final de los tiempos). ¿Qué usará el Demonio para acechar al Mesías?, lo mismo de siempre: incredulidad, debilitamiento de la Fe, descrédito de Dios. 

         Jesucristo está realizando su último viaje hacia Jerusalén; ahora viene desde Jericó, pero en lugar de subir por el Camino de los Valles, ha decidido hacerlo por las escarpadas colinas de Emaús, para tener oportunidad de visitar los pueblos y aldeas de esas rutas.  Allá anda, predicando el Evangelio, cuando le llega la noticia terriblemente desagradable para Él, de que su más querido amigo (y debemos recordar que de éstos tenía varios –Leví de Cafarnaúm, Simón el Cananeo, ambos Apóstoles, o José de Arimatea, éste solo discípulo– por mencionar algunos), ha muerto.  Qué tanto es cierto esto (de su más querido amigo), que San Juan se atreve a decir que “. . . Jesús se echó a llorar. . .”  No me acuerdo de otra ocasión en que el Señor llore. (¡Qué hermoso constatar que el Mesías es verdadero hombre!).  Ni siquiera con la muerte de Juan el Bautista, su amado primo, registraron los Evangelistas una situación igual con Jesús.

         Sin embargo, ante el artero acecho del Demonio, el Divino Maestro se prepara para realizar una vez más su acto supremo como Salvador: volver a la vida a alguien.  Ya lo había hecho al menos en otra ocasión, con la hija de Jairo.  Yo lo llamo ‘volver a la vida’ y no resucitar, porque son dos situaciones diferentes.  La primera es ‘revivir’ (volver a vivir), con el mismo cuerpo humano que se tenía, con todos sus defectos.  La segunda es dejar el estado de muerte humana y pasar a una vida de perfección, aún con el mismo cuerpo.  Sea como fuere, Jesús va a traer de nuevo a la vida a su querido amigo, aprovechando la ocasión para predicar el Evangelio entre los judíos.

         Marta y María eran mujeres muy conocidas y queridas en Jerusalén y casi dueñas de cuanto había en Betania.  Junto con su hermano, poseían grandes extensiones de terreno que incluían el Monte de los Olivos; justo detrás de su pueblo y enfrente a la Gran Ciudad de David. 

         Marta era una mujer piadosa y dedicada a sus obligaciones como ama y señora de una casa; el comportamiento de María en cambio, era, en muchas ocasiones, reprobable.  Sin embargo, ambas tenían fe en que Jesucristo era el Mesías.  Esto se constata fácilmente en el primer diálogo entre Marta y Jesús, cuando él está por arribar: “…‘Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.  Pero aún ahora sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.” Esto es un acto de confianza, también lleno de esperanza; y aquí es donde el Demonio empieza el ataque, debilitando su fe.  Jesús le contesta “… Tu hermano resucitará.”; y ella, ya no muy segura hace referencia a la resurrección de los muertos, pero no al momento en el que están ahora mismo, sino en el futuro.

         La maestría de Jesucristo es evidente cuando responde: “. . . Yo soy la resurrección.  El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.  ¿Crees esto?”  Fortifica su fe, porque es menester; Él sabe que el Maligno ronda ahí.  Marta, con un acto de pura voluntad responde: ‘Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.’  Vencido el Demonio en su primer intento, Jesús se prepara para los siguientes, pues María, casi en forma de acusación le dice: ‘Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.’  Esto es fe mezclada con reclamo, y el Maestro lo nota; se consterna junto con la doliente hermana y se encamina al gran acto de misericordia.

         Todavía hay otro intento del Diablo para que el Señor desista, se ve claramente en el siguiente diálogo: “. . . Dice Jesús: “Quitad la piedra.”  Le responde Marta, la hermana del muerto: ‘Señor, ya huele; es el cuarto día.’  Le dice Jesús: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?  El Maestro está decidido; clama a Dios con una de las oraciones más hermosas que hay en toda la Sagrada escritura:

         “Padre, te doy gracias por haberme escuchado.

         Yo sabía que Tú siempre me escuchas;

         pero lo he dicho por estos que me rodean,

         para que crean que Tú me has enviado.”

Después de esto, ya no queda nada de la influencia del Satán; Jesús ordena a Lázaro que salga y el que estaba muerto. . . vuelve a la vida.

         Pero el Demonio no se vence fácilmente; y cuando se ve perdido, arrebata.  ¡Ya vieron cómo acecha! ¡Es incansable en su afán!

         Concluye San Juan con un párrafo lleno de esperanza, pero también de expectación, al decir: “. . . Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.  Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. . .”  También el Hijo de Zebedeo se ha dado cuenta que el Demonio acecha al Mesías; pero éste, ha sido día de Gloria para Dios.

§ § §

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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viernes, 17 de julio de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE (47 )

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 17 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

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2006

INICIO DEL DÉCIMO FOLLETO DE DOCE

CREO EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS 

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CREO EN DIOS… EN JESUCRISTO… EN EL ESPÍRITU SANTO…

CREO EN LA IGLESIA…Una, Santa, Católica y Apostólica

CREO EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS…

 

A) LA IGLESIA MISTERIO DE COMUNIÓN

El primer fruto de la presencia del Espíritu Santo en la Iglesia es la Comunión de los Santos, que confesamos en el Credo Apostólico.  El Catecismo Romano dice que:

“la Comunión de los Santos es una nueva explicación del concepto mismo de la Iglesia: Una, Santa y Católica. 

La unidad del Espíritu, que anima y gobierna, hace que, cuanto posee la Iglesia, sea poseído comúnmente por cuantos la integran. 

El fruto de los Sacramentos, sobre todo el Bautismo y la Eucaristía, produce de modo especialísimo esa Comunión.”

La communio sanctorum empezó a proclamarse en la profesión de la Fe en el Siglo IV.  La fórmula latina implica una riqueza, que no recoge la traducción española.  Sanctorum”, como neutro, se refiere a lo santo, a las cosas santas; y, como masculino, se refiere a los santos. Integrando los dos aspectos, podemos decir que “la comunión en las cosas santas crea la Comunión de los Santos”.

La Iglesia, en su ser, es un misterio de comunión.  Y su existencia está marcada por la Comunión.  En la vida de cada comunidad eclesial, la Comunión es la clave de su autenticidad y de su fecundidad misionera. Desde sus orígenes, la comunidad cristiana primitiva se ha distinguido porque “los creyentes eran constantes en la enseñanza de los Apóstoles, en la koinonía, en la fracción del pan y en las oraciones”. (Hch 2,42)

En la Didaké o Doctrina de los Doce Apóstoles leemos en relación a la Eucaristía:  

“Respecto a la Acción de gracias, lo haréis de esta manera, primero sobre el cáliz: “Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa viña de David, la que nos diste a conocer por medio de tu siervo Jesús. A Ti sea la Gloria por los siglos”.  Luego sobre el fragmento del pan: “Te damos gracias Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos manifestaste por medio de tu siervo Jesús. A Ti sea la Gloria por los siglos. Como este fragmento estaba disperso por los montes y después, al ser reunido, se hizo uno, así sea reunida Tu Iglesia de los confines de la Tierra en Tu Reino. Porque tuya es la Gloria y el Poder por Jesucristo eternamente.

La Comunión de los creyentes “en un mismo espíritu, en la alegría de la fe y sencillez del corazón” (Hch 2,46), se vive en la comunión de la mesa de la Palabra, de la mesa de la Eucaristía y de la mesa del pan compartido con alegría, “teniendo todo en común.” (Hch 2,44)  Es la comunión del Evangelio y de todos los bienes recibidos de Dios en Jesucristo, hallados en la comunión eclesial. Esta experiencia se repetirá en todas las nuevas comunidades, como nos refieren los Hechos de los Apóstoles.

Frente a las divisiones de los hombres (judío y gentil, bárbaro y romano, amo y esclavo, hombre y mujer), la Fe en Cristo hace surgir un hombre nuevo, que vence las barreras de separación, experimentando la Comunión gratuita con Cristo, es decir, viviendo la Comunión Eclesial, fruto de compartir con los hermanos la filiación de Dios, la Fe, la Palabra y la Eucaristía.

Terrible es el pecado, gravísima enfermedad del alma es la culpa; pero no incurable.  Siendo terrible para quien a él se adhiere, es fácilmente sanable para el que, por la conversión en Cristo, y en uso del Sacramento de la Reconciliación, desea enmendar el camino.

“La Comunión de los Santos es el antídoto y el contrapeso de la dispersión babilónica; testimonia una solidaridad humana y divina tan maravillosa que le es imposible a un ser humano no sentirse vinculado a todos los demás, en cualquier época y dondequiera que vivan.  El más pequeño de nuestros actos repercute en profundidades infinitas y eleva a los cielos a todos, vivos y muertos.” (L. Boy)

Esta Comunión de los Santos penetra todos los aspectos de la vida de la Iglesia.  Es la Comunión de los fieles que participan del misterio de Dios, en una misma fe y una misma liturgia.

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

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2006

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