“La Felicidad es mirar hacia Dios, la
tristeza es mirar hacia uno mismo”
San Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Mayo 13 del 2026.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…El saber, cuando está iluminado
por la caridad, se convierte en servicio.
De ese modo, la vida monástica se revelaba
como un estilo de santidad y una forma
concreta de transformación de la sociedad…”
Papa León XIV
- Dilexit Te No.57
Monasterio
de El Escorial – España Monjes
Agustinos
DILEXIT TE (13) “Te he Amado”
“Sobre el Amor a los
Pobres”
Estimados en Cristo:
Seguimos con el apartado sobre “El Cuidado de los Pobres en la Vida Monástica” donde el Papa León nos ha llevado de la mano a repasar algunos de los patriarcas de la vida monástica y su trato para con los pobres.
Con el objeto de conocer un poco más a fondo su vida y obra, he añadido a título personal, algunos párrafos que resumen lo más importante; así hemos visto la obra de San Basilio Magno, San Benito y ahora conoceremos un poco a San Juan Casiano quien vivió hacia el año 360 D.C. y fue discípulo de San Juan Crisóstomo quien le confirió el diaconado. Cuando Juan Casiano emigró a Constantinopla fundó dos monasterios, para monjes y para religiosas, mismos que debían irradiar el espíritu y el ideal ascético de Egipto. Con el objeto de guiar e instruir a sus discípulos, Juan Casiano compuso las conocidas “Conferencias” o “Colaciones y las “Reglas de la Vida Monástica”. Se dice que Casiano influyó fuertemente a San Benito al grado de que él recomendaba a sus monjes leer estos textos como parte de su formación. En los primeros cuatro libros de las “Reglas de la Vida Monástica” describe la forma de vida que deben llevar los monjes y en el resto de la obra define algo muy importante “las virtudes que deben tratar de adquirir y a los pecados mortales en los que tienen más peligro de caer”. Reconozcamos que los monjes son especialmente tentados por el demonio y su formación debía ser asidua a la oración para ser fuertes ante los embates del maligno.
El Papa nos describe la labor de los monjes con respecto a la ayuda humana y espiritual que daban a los más necesitados de esos tiempos difíciles:
“…En tiempos de peste, guerra o hambre, eran lugares donde el necesitado encontraba pan y remedios, pero también dignidad y palabra. Allí se educaba a los huérfanos, se formaba a los aprendices y se instruía a los campesinos en técnicas agrícolas y en la lectura; porque, como escribe Juan Casiano, el monje debe caracterizarse por “la humildad del corazón (…), que no conduce a la ciencia que hincha, sino a la que ilumina por medio de la plenitud de la caridad” (S. Juan Casiano, Collationes XIV,10: CSEl 13) (PLeónXIV – DT No. 57).
¡Qué importante y necesario es reconocer la labor que los múltiples carismas de monjes realizaron a lo largo de la historia de la Iglesia y por tanto de la humanidad! La importancia de formar las conciencias y saber trasmitir la sabiduría que viene de Dios, en donde lo que prevalece es el amor por el prójimo, sin importar condición social, inclusive capacidad intelectual, lo importante es y será el contribuir como bien dice el Papa con una verdadera “pedagogía cristiana de inclusión, donde la cultura, marcada por la fe, se compartía con sencillez” (PLeónXIV – DT No.57).
El Papa termina este apartado resumiendo la enseñanza de la tradición monástica: “…nos enseña, por tanto, que la oración y la caridad, el silencio y el servicio, las celdas y los hospitales, forman un único tejido espiritual. El monasterio es lugar de escucha y de acción, de adoración y de compartir…” y nos recuerda las palabras que el Papa Benedicto XVI decía en su catequesis del 2009: “…San Bernardo de Claraval, gran reformador de la Orden Cisterciense: “reclamó con decisión la necesidad de una vida sobria y moderada, tanto en la mesa como en la indumentaria y en los edificios monásticos, recomendando la sustentación y la solicitud por los pobres”. La vida monástica, por lo tanto, cuando es fiel a su vocación original muestra que la Iglesia sólo será plenamente esposa del Señor cuando sea también hermana de los pobres…” (PLeónXIV – DT No. 58).
· Liberar a los Cautivos:
En este nuevo apartado el Papa nos compartirá cómo desde el tiempo de los apóstoles, en esa naciente congregación cristiana, su labor principal era acoger a los enfermos y oprimidos “como un signo del Reino de Dios”. “Jesús mismo, al iniciar su misión pública proclamó: “…El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos…” (Lc 4,18); y nos recuerda textos de los Hechos de los Apóstoles en donde se narra que, a pesar de la difícil situación de Pedro y Pablo, la Iglesia constituida por los demás apóstoles continuaban con la labor de evangelización: “…Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Dios…” (Hch. 12,5); y cuando San Pablo estaba cautivo en Cesarea, “…Y ordenó al centurión que custodiase a Pablo, que le dejase tener alguna libertad y que no impidiese a ninguno de los suyos el asistirle…” (Hch.24,23) Esta misión liberadora se prolongó a lo largo de los siglos mediante acciones concretas, especialmente cuando el drama de la esclavitud y el cautiverio marcó sociedades enteras. (PLeónXIV – DT No. 59).
No nos queda ninguna duda de la gran dificultad que había en esos primeros años de la creación de una Iglesia que procurara a los más desfavorecidos en cualquier ámbito, a pesar de que ellos sufrieran carencias y persecuciones; seguir a Cristo no es una tarea fácil, al contrario, es todo un reto que se adquiere con la propia voluntad, reconociendo su trascendencia y haciéndolo vida.
“…El claustro no es un mero refugio del mundo, sino una escuela en la que se aprende a servirlo mejor. Allí donde los monjes abrieron sus puertas a los pobres, la Iglesia reveló con humildad y firmeza que la contemplación no excluye la misericordia, sino que la exige como su fruto más puro…”
P. León XIV - Dilexit
Te No. 58
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
También me puedes seguir en:
diosidencias@gmail.com lilia.garelli@gmail.com
https://twitter.com/antoniogarelli y https://www.facebook.com/tono.garelli
www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx
Solo por el gusto de proclamar El
Evangelio



