“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”
San
Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Junio 10 del 2026.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…La Salle veía el aula como un
lugar para el desarrollo humano,
pero también para la conversión…”
Papa León XIV
- Dilexit Te No.69
DILEXIT TE (17) - “Te
he Amado”
“Sobre el Amor a los
Pobres”
Estimados en Cristo:
Continuamos con este bello apartado “La Iglesia y la educación de los Pobres”, donde el Papa León XIV menciona diversas iniciativas nacidas al interior de la Iglesia por sacerdotes y almas consagradas a Dios, deseosas de dar a niños y jóvenes educación integral de calidad tanto en la fe como en las ciencias que rodean la vida en este mundo. Pasamos a conocer algunos más:
o
En el siglo XIX – San
Marcelino Champagnat – quien en Francia fundó el Instituto de los
Hermanos Maristas de las Escuelas y de quien San Juan Pablo II dijo: “…sensible a
las necesidades espirituales y educativas de su época, especialmente a la
ignorancia religiosa y a las situaciones de abandono que vivía particularmente
la juventud...” (SJPII – Homilía durante la Santa Misa de Canonización 1999).
o
Con el mismo espíritu – San
Juan Bosco – la obra salesiana, basada en los tres principios conocido
como el “sistema preventivo” – razón, religión y amor – (Carta Iuvenum
Patris 1988).
o El Beato Antonio Rosmini - fundó el Instituto de la Caridad, en el que la “caridad intelectual” junto con la “material” y, en la cúspide, la “espiritual-pastoral” – se presentaba como una dimensión indispensable para cualquier acción caritativa que mirase al bien y al desarrollo integral de la persona. (Discurso Papa Francisco en el Capítulo General 2018) (PLeónXIV – DT No. 70).
Es importante recalcar que estas iniciativas se crearon a raíz de la necesidad de dar a los niños y jóvenes de bajos recursos educación integral de calidad, ya que ellos no tenían la oportunidad de acceder a este tipo de educación y por tanto el desarrollo cognitivo se veía aminorado. La evangelización tenía también dificultades de desarrollarse en niños y jóvenes, por lo que se deseaba compaginar tanto la educación formal como la educación en la fe.
El Papa León pasa ahora a mencionar a diversas congregaciones femeninas que igualmente crearon diversas escuelas para la educación de las niñas en la fe y en las prácticas de la vida cotidiana formándolas en los valores, el cultivo de las artes y su formación de conciencia.
o Las Ursulinas, las monjas de la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora, las Maestras Pías – todas ellas fundadas especialmente en los siglos XVIII y XIX donde el Estado estaba ausente, las religiosas alfabetizaban y evangelizaban. “…su pedagogía era sencilla: cercanía, paciencia y dulzura (…) estas mujeres consagradas eran faros de esperanza. Su misión era formar el corazón, enseñar a pensar, promover la dignidad, combinando una vida de piedad y dedicación al prójimo, combatieron el abandono con la ternura de quien educa en nombre de Cristo…” (PLeónXIV – DT No. 71).
El Papa termina este bellísimo apartado, donde no puedo más que transcribir estas importantísimas palabras, que deben llegar al fondo de nuestro entendimiento, para actuar en consecuencia: “…Para la fe cristiana, la educación de los pobres no es un favor, sino un deber. Los pequeños tienen derecho a la sabiduría, como exigencia básica para el reconocimiento de la dignidad humana. Enseñarles es afirmar su valor, darles las herramientas para transformar su realidad. La tradición cristiana entiende que el conocimiento es un don de Dios y una responsabilidad comunitaria. La educación cristiana forma no sólo profesionales, sino personas abiertas al bien, a la belleza y a la verdad. Por eso, la escuela católica, cuando es fiel a su nombre, se convierte en un espacio de inclusión, formación integral y promoción humana. Así, conjugando fe y cultura, se siembra futuro, se honra la imagen de Dios y se construye una sociedad mejor…” (PLeónXIV – Dilexit Te No.72).
Son sin duda, palabras que llegan al fondo del corazón, cuando nuestra inquietud es palpar la falta de valores cristianos que cada vez inundan más todo nuestro entorno, un entorno confuso en cuanto al bien y el mal y bizarro en cuanto a su aplicación. Para que este mundo cambie para bien, es urgente que todos nos preocupemos por formar correctamente a los que nos rodean y principalmente en la familia, por ello, los invito a dejar a un lado todas las necesidades materiales que nos abruman y le demos más tiempo a aquellos que necesitan formarse integralmente, esto es en la fe y en el amor al prójimo con base en el evangelio para que el buen juicio humano surja adecuadamente en el mundo.
·
Acompañar a los migrantes:
Este es un tema que se ha vivido a lo largo de la historia de la humanidad desde los inicios, hasta hoy en día, y siempre está relacionada con las Obras de Misericordia Corporales, donde la Iglesia siempre ha estado presente como una necesidad importante a cubrir. En este apartado el Papa León lo relaciona claramente como sigue: “…Abraham parte sin saber adónde va; Moisés conduce a un pueblo peregrino por el desierto; María y José huyen con el Niño a Egipto. El mismo Cristo, que “vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron” (Jn 1,11, vivió entre nosotros como un extranjero…” (PLeónXIV – DT No.73).
“…Por eso, la Iglesia siempre ha reconocido en los migrantes una presencia viva del Señor, que en el día del juicio dirá a los que estén a su derecha:
“Estaba de paso, y me
alojaron” (Mt 25,35) …”
P. León XIV - Dilexit Te No. 73
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto de proclamar El
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