Alemán Español Español Francés Inglés Inglés Italiano Polaco Portugués Portugués Ruso Chino
DA CLIC EN UNA BANDERA PARA OTRO IDIOMA

jueves, 9 de abril de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE (26)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Abril 10 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

NACIÓ DE MARÍA LA VIRGEN…

FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO…

    B) Y AL TERCER DÍA RESUCITÓ

    DE ENTRE LOS MUERTOS 

Cristo, que descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos.  Es la confesión de la Iglesia desde sus comienzos, según la fórmula que San Pablo recuerda a los Corintios:

“Cristo murió por nuestros pecados,

según las Escrituras.

Y fue sepultado.

Resucitó al tercer día,

según las Escrituras,

y se apareció a Pedro, y más tarde a los Doce.”

 

(1Co 15, 3-5)

Ya el Evangelio de San Lucas se recoge la aclamación litúrgica de la primera comunidad: “Verdaderamente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.” (Lc 24, 34).  Es la Buena Nueva que alegra a quienes antes lloraron su muerte, o mejor, sus pecados (Lc 23,28), así como exultante comienza San Cirilo su Catequesis XIV:

“¡Alégrate, Jerusalén, y reuníos todos los que amáis a Jesús, porque ha resucitado! ¡Alegraos todos los que antes llorasteis al oír el relato de los insultos y ultrajes de los judíos, porque resucitó el que fue ultrajado! Como al oír hablar de la cruz os entristecía, os regocije ahora la Buena Nueva de la resurrección, tras la cual el mismo Resucitado dijo: “¡Alegraos!”  Ha resucitado el muerto “libre de los muertos” y Libertador de los muertos.  Quien con paciencia llevó la ignominiosa corona de espinas ha resucitado, ciñéndose la diadema de la victoria sobre la muerte”

San Cirilo de Jerusalén.

La resurrección de Jesús de entre los muertos, expresada en la fórmula pasiva “fue resucitado”, es obra de la acción misteriosa de Dios Padre, que no deja a Su Hijo abandonado en la corrupción del sepulcro, sino que lo levanta y exalta a la Gloria, sentándolo a su derecha.

Cristo, por su resurrección no volvió a su vida eterna anterior, como lo hizo el hijo de la viuda de Naín, o la hija de Jairo, o el mismísimo Lázaro.  Cristo resucitó a la vida definitiva, a la vida que está más allá de la muerte, fuera, pues, de la posibilidad de volver a morir.  En sus apariciones se muestra como el mismo que vivió, comió y habló con sus Apóstoles; el mismo que fue crucificado, murió y fue sepultado, pero no lo mismo.

Por eso no le reconocen hasta que Él mismo les hace ver; sólo cuando Él les abre los ojos y mueve el corazón, le reconocen.  En el resucitado descubren la identidad del crucificado y, simultáneamente, su transformación.  No es un muerto que ha vuelto a la vida anterior; está en nuestro mundo de forma que se deja ver y tocar, pero pertenece ya a otro mundo, por lo que no es posible asirle y retenerle.

La Fe en Cristo Resucitado no nació del corazón de los discípulos.  Ellos no pudieron inventarse la resurrección.  Es el Resucitado quien les busca, quien les sale al encuentro, quien rompe el miedo y atraviesa las puertas cerradas.  La Fe en la Resurrección de Cristo les vino a los Apóstoles y Discípulos de fuera y contra sus dudas y desesperanza.


El argumento claro y evidente de la Resurrección de Cristo es el de la vida de sus discípulos, “entregados a una doctrina” que humanamente ponía en riesgo de muerte su vida.  Una doctrina que, de haber inventado ellos la Resurrección de Jesús de entre los muertos, no habrían enseñado con tanta energía.  A lo que añadir que, conforme a ella, no solo prepararon a otros a despreciar la muerte, sino que lo hicieron ellos los primeros.”

Orígenes Adamantius

Esta situación nueva que viven los Apóstoles con el Resucitado, es idéntica a la nuestra.  No lo vemos como en el tiempo de vida mortal.  Solo se le ve en el ámbito de la Fe; los Apóstoles entonces, y nosotros, ahora.

Cristo con la Escritura, enciende el corazón de los caminantes y al partir el pan, abre los ojos para reconocerlo, como a los Discípulos de Emaús.  Y la vida extraordinaria de sus discípulos testimonia su resurrección, así, como lo repite y escribe San Atanasio:


Que la muerte fue destruida y la cruz es una victoria sobre ella, que aquélla no tiene ya fuerza, sino que está ya realmente muerta, lo prueba un testimonio evidente: ¡Todos los Discípulos de Cristo desprecian la muerte y marchan hacia ella sin temerla, pisándola como a un muerto gracias al signo de la cruz y a la Fe en Cristo!

 

En otro tiempo la muerte era espantosa incluso para los mismos santos, llorando todos a sus muertos como destinados a la corrupción.  Después que El Salvador resucitó su cuerpo, la muerte ya no es temible: ¡Todos los que creen en Cristo la pisan como si fuese nada, y prefieren morir antes que renegar de la Fe en Cristo!

 

Así se hacen testigos de la victoria conseguida por El Salvador, mediante su resurrección… Dando testimonio de Cristo, se burlan de la muerte y la insultan con las palabras: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh infierno, tu aguijón?”

 

Todo esto prueba que la muerte ha sido anulada y que sobre ella triunfó la Cruz del Señor. ¡Cristo, el Salvador de todos y la verdadera Vida, resucitó su cuerpo, en adelante, inmortal!

San Atanasio

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

V V V

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

También me puedes seguir en:

https://twitter.com/antoniogarelli   y  https://www.facebook.com/tono.garelli

lilia.garelli@gmail.com  diosidencias@gmail.com

 

www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx 

Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.

martes, 7 de abril de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (DT-08)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Abril 8 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad,

 le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios? …”   1 Jn 3,17

Papa León XIV -  Dilexit Te No.30

El Buen Samaritano

DILEXIT TE (8) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres”

 

¡Felices Pascuas!

Estimados en Cristo:

Después de los 40 días de conversión de nuestro corazón, durante la Cuaresma y de haber vivido fervorosamente los días intensos de la Semana Santa, acompañados en todo momento de su Santidad el Papa León XIV, los invito a leer y reflexionar todos y cada uno de los mensajes que el Papa nos dio en esta su primera Semana Santa como Sumo Pontífice, porque en ellos siempre habrá palabras de esperanza por la Resurrección de nuestro Señor.

Mientras tanto, sigamos reflexionando en el apartado “La Misericordia hacia los pobres en la Biblia” en donde el Papa León XIV destaca cómo, a ejemplo de Jesús, los apóstoles seguían su camino de evangelización anteponiendo la caridad en el trato con los más necesitados.  Más adelante el Papa menciona la Carta del Apóstol Santiago como sigue: “… ¿De qué sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: “¡Vayan en paz, caliéntense y coman!”, y no les da lo que necesitan para el cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta…” (St 2,14-17).  (PLeónXIV – DT No. 29).

Continuando con los ejemplos de la Carta del Apóstol Santiago, el Papa enfatiza ahora el mal comportamiento que han tenido los ricos con respecto a sus trabajadores, de los cuales se han aprovechado y han sido maltratados, reflexionemos este texto: “…Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final! Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.  Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza…” (St 5,3-5). Continúa el Papa diciéndonos: ¡Qué fuerza tienen estas palabras, aunque prefiramos hacernos los sordos! (PLeónXIV – DT No.30).

No es difícil imaginarnos la cantidad de problemáticas que los apóstoles tuvieron que enfrentar en esos primeros años de la creación de las primeras comunidades cristianas, procurando cambiar los erróneos conceptos del trato hacia los demás y principalmente a los más necesitados; un grupo al que se debía poner más atención era a las viudas de ese tiempo que como bien dice el Papa, varias de ellas provenían de otros países y eran abandonadas por ser extranjeras; reflexionemos en este texto que fundamenta lo anterior:  “…Por aquellos días, al multiplicarse los discípulos, hubo quejas de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana.  Los Doce convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: “No está bien que nosotros abandonemos la palabra de Dios por servir a las mesas.  Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres de buena fama, llenos de Espíritu y de saber, y los pondremos al frente de esa tarea; mientras que nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra” …” (Hch 6,1-4) (PLeón XIV – DT No.32).

Este y muchos otros ejemplos vienen a colación del ejercicio de la caridad en cualquier tiempo de la historia de la humanidad, es algo que va a existir siempre por las divisiones entre los hombres y su afán de poder y su continuo actuar en donde la soberbia representada en un constante actuar egoísta no cesa de provocar daño a sus propios hermanos; por ello en la Biblia encontramos diversos textos que nos invitan a meditar: “…Dios ama al que da con alegría…” (2Co 9,7); “…El que se apiada del pobre presta al Señor y Él le devolverá el bien que hizo…” (Pr 19,17); “…Den y se les dará (…) Porque la medida con que ustedes midan, también se usará para ustedes…” (Lc 6,38); “…Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar…” (Is 58,8) …” Por ello el Papa León nos invita a que: “…aquellos entre nosotros que somos poco propensos a gestos gratuitos, sin ningún interés, la Palabra de Dios nos indica que la generosidad para con los pobres es un verdadero bien para quien la practica; de hecho, comportándonos así, somos amados por Dios de modo especial…” (PLeón XIV – DT No. 33).

El Papa termina este apartado exhortándonos a reflexionar cómo el canon bíblico que ha llegado a nosotros como la “Palabra revelada” nos interpela a llevar a cabo constantemente “obras de caridad” porque son “…semillas fecundas que no cesan de dar fruto…” (PLeón XIV – DT No.34).

         Capítulo Tercero – Una Iglesia para los Pobres:

“…Tres días después de su elección, mi predecesor expresó a los representantes de los medios de comunicación su deseo de que la Iglesia mostrara más claramente su cuidado y atención hacia los pobres: ¡Ah, como quisiera una Iglesia pobre y para los pobres! (PF – 2013) (PLeón XIV – DT No. 35).

Con estas palabras el Papa León da inicio a este Capítulo Tercero – Una Iglesia para los Pobres y lo fundamenta recordándonos las palabras contenidas en el documento resultado del Concilio Vaticano II - “Lumen Gentium”: “…la Iglesia “reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo…” (CVII – LG No.8) (PLeón XIV – DT No. 35).

“… no deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro (…) Hay que decir, sin vueltas, que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres…”

PF - EG No.48

P. León XIV - Dilexit Te No. 36

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

También me puedes seguir en:

diosidencias@gmail.com          lilia.garelli@gmail.com

https://twitter.com/antoniogarelli   y  https://www.facebook.com/tono.garelli

www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx 

Solo por el gusto de proclamar El Evangelio

lunes, 6 de abril de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA - (14)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Abril 6 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

 

BAPTISTERIO DE BUTRINTO

RUINAS DE LA BASÍLICA DE BUTRINTO

BUTRINTO, ALBANIA

Baptisterio de Butrinto - Wikipedia, la enciclopedia libre

X X X

 

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

También me puedes seguir en:

https://twitter.com/antoniogarelli   y  https://www.facebook.com/tono.garelli

lilia.garelli@gmail.com  diosidencias@gmail.com

 

www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx 

Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.

sábado, 4 de abril de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (22)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Abril 5 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

 

II.13.- JESÚS VUELVE A LA VIDA A LA HIJA DE JAIRO

(Mt 9, 18-26; Mc 5, 21-43; Lc 8, 40-42 y 49-56)

“Cuando regresó Jesús, la muchedumbre le recibió con agrado, pues todos le estaban esperando.  Llegó entonces un hombre, llamado Jairo, que era jefe en la sinagoga, y, cayendo a los pies del Señor, le suplicaba entrara en su casa, porque su hija única, de unos doce años, se estaba muriendo.  Mientras iba, la gente le oprimía . . .

Llegó uno de la casa de Jairo, diciendo: ‘Tu hija está muerta.  No molestes ya al maestro.’  Jesús, que le oyó, le dijo: “No temas, solamente ten fe y se salvará.”  Al llegar a la casa no permitió entrar con él más que a Pedro, Juan y Santiago, y al padre y a la madre de la niña.  Todos la lloraban y se lamentaban, pero él dijo: “No lloréis, no ha muerto; está dormida.”  Pero los que estaban allí cuando él llegó, se burlaban, pues sabían que estaba muerta. 

Él, tomándola de la mano, le dijo en voz alta: “Niña, levántate.”  Retornó el espíritu a ella y, al punto, se levantó, y él mandó que le dieran de comer.  Sus padres quedaron estupefactos, y él les ordenó que a nadie dijeran lo que había pasado.”

+ + +

         Muchedumbre, simplemente quiere decir mucha gente. Yo me pregunto: si fueron tal cantidad de miles de personas las que escucharon, convivieron y siguieron a Cristo Jesús durante su Ministerio ¿dónde estaban el día de su Crucifixión?  Si tantas centenas de almas y cuerpos humanos gozaron de las bendiciones de Dios hecho hombre ¿por qué no le siguieron perennemente hasta su muerte todos?  Solo hay una respuesta: el acecho del Demonio en contra del Mesías, los venció.  En estas almas pecadoras, más pudo el Diablo y su insistencia que Jesús y su benevolencia.  Falta de Fe; falta de Esperanza; falta de Caridad; falta de oración y desprendimiento.  Pero igual de desesperante que entonces, es ahora.  Si sabemos que todas esas cosas que hizo Jesucristo (y que magníficamente registraron para nosotros los Cuatro Evangelistas), las realizó para que le siguiéramos ¿por qué no creemos?  La respuesta sigue siendo la misma: porque el Demonio está, al acecho de cuantos se interesan por el Mesías.  Igual entonces, que ahora.

         Jesús realiza por primera vez el máximo de sus prodigios: volver a la vida a un muerto; lo hará otras ocasiones, pero ésta es la primera.  Va a ejecutar el don de la vida (que Él posee), porque ha encontrado una gran manifestación de Fe, esa es la diferencia.  Este Jairo, sí creyó y sí esperó con sinceridad verse favorecido por la Divinidad de Cristo.  A sus conocimientos, agregó la Fe; a sus necesidades, aumentó la Esperanza; y a su amor, añadió la Caridad.  Exactamente las mismas Virtudes Teologales que hoy tenemos nosotros, que nos enseña el Magisterio de la Iglesia y que sabemos que son Dones de Dios.  Santos y más santos nos lo han dicho y demostrado y nosotros seguimos en plan de negarlo, de no aceptarlo.  Allí está el acecho, allí está el Demonio.

También a Jairo le acechó; le mandó a uno de los de su casa para romperle la fe, para hacerle añicos la esperanza, para aniquilarle la caridad.  ‘Tu hija está muerta.  No molestes ya al maestro.’, le dijeron.  Por supuesto, Jesús sabía de dónde venía tal ‘mensaje’ y por eso actuó de inmediato, diciéndole: “No temas, solamente ten fe y se salvará.”  Jairo siguió el mandato del Señor y mantuvo su estado de devoción.  Al llegar a la casa, Satanás volvió a atacar ante la decisión de Cristo de continuar; ahora es con burla y escarnio.  ‘. . . “No lloréis, no ha muerto; está dormida.”  Pero los que estaban allí cuando él llegó, se burlaban, pues sabían que estaba muerta . . .’  Sin embargo, el Divino Maestro está dispuesto a demostrar lo mesiánico de su encargo; “. . . Él, tomándola de la mano, le dijo en voz alta: “Niña, levántate.”  Retornó el espíritu a ella y, al punto, se levantó . . .”  S i m p l e m e n t e  volvió a vivir.

         Así le hace el Satán, ataca constantemente, sin dar tregua.  A nosotros nos parecen eventos casuales, acontecimientos aislados, casos fortuitos; pero no lo son.  En realidad, es el método del Diablo: cortar el avance del bien y de lo bueno, contraponiendo el mal y lo malo.  Ese es el acecho del Demonio y sus huestes; nos quieren abrumados para que no podamos responder ante sus insidias.  Para eso vino Dios al mundo; para enseñarnos cómo, desde nuestras limitaciones humanas, debemos responderle a Satanás con la ayuda de Dios.  Solo hace falta poner en uso la Fe, la Esperanza y la Caridad (que poseemos), en grado de auxilio Divino para que el ‘milagro’ se dé.  Jesús de Nazaret lo hizo; nosotros podemos hacerlo, debemos hacerlo para derrotar al Maligno.  Para eso Dios se hizo hombre, para que los hombres aprendamos cómo actuar con Dios.

§ § §

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

También me puedes seguir en:

https://twitter.com/antoniogarelli   y  https://www.facebook.com/tono.garelli

lilia.garelli@gmail.com  diosidencias@gmail.com

 

www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx 

Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.


SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE LA IGLESIA CATÓLICA

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Abril 4 del 2026.

 

SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE GUARDAR

DE LA IGLESIA CATÓLICA

 

ABRIL 4 Solemnidad de LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

VIGILIA PASCUAL

TEXTO BÍBLICO:

Evangelio según San Mateo 27, 60

. . . y lo puso en un sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro. . .

3 de abril de 2010: Vigilia Pascual

+ + +

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

También me puedes seguir en:

https://twitter.com/antoniogarelli   y  https://www.facebook.com/tono.garelli

lilia.garelli@gmail.com  diosidencias@gmail.com

 

www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx 

Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.

viernes, 3 de abril de 2026

EL CREDO SÍMBOLO DE LA FE - (25)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Abril 3 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

NACIÓ DE MARÍA LA VIRGEN…

FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO…

 

A) DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS (3)

En consecuencia, el artículo de fe sobre el descenso de Jesús al reino de la muerte es un mensaje de salvación.  En él confesamos que Jesús penetró en el vacío de la muerte para romper sus lazos.  La muerte de Cristo fue la muerte de la muerte y la victoria pascual de la vida.  Es lo que fue a anunciar a los infiernos, como comenta San Ireneo, uno de los Padres de la Iglesia:

“El Señor descendió a los lugares inferiores de la tierra para anunciar el perdón de los pecados a cuantos creen en Él.  Ahora bien, creyeron en Él cuantos antes ya esperaban en Él, es decir, quienes habían pronunciado su venida y cooperado a sus designios salvíficos: los justos, los Profetas y los Patriarcas.  Como a nosotros, también a ellos les perdonó los pecados, no debiendo por tanto reprocharles nada, para “no anular la Gracia de Dios.”  En efecto, el Señor se acordó de sus muertos, de los que previamente dormían en la tierra del sepulcro, descendiendo hasta ellos para liberarlos y salvarlos.” 

La Liturgia de las Horas para el Sábado Santo, recoge estas bellísimas palabras de consternación y meditación:

¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad.  El gran silencio es porque el Rey duerme.  La tierra está sobrecogida, porque Dios se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde antiguo.  Dios hecho hombre ha muerto y ha conmovido la región de los muertos.

 

En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como oveja perdida.  Quiere visitar a “los que yacen en las tinieblas y en las sombras de la muerte.” Él, Dios e Hijo de Dios, va a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

 

El Señor se acerca a ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la Cruz.  Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: “Mi Señor esté con vosotros.”  Y Cristo responde a Adán: “Y con tu espíritu.”  Y tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole:

““Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.”  Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho hijo tuyo.  Y ahora te digo que tengo poder de anunciar a todos los que están encadenados: “¡Salid!” y a los que están en tinieblas: “¡Sed iluminados!”, y a los que duermen: “¡Levantaos!”

 

“Y a ti te mando: “¡Despierta, tú que duermes!, pues, no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo. ¡Levántate de entre los muertos! Pues yo soy la vida de los que han muerto. ¡Levántate obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza! ¡Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí y yo en ti formamos una e indivisible persona! 

 

“Por ti, Yo tu Dios, me he hecho hijo tuyo.  Por ti, Yo tu Dios, me revestí de la condición de siervo; por ti, Yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra y aún bajo tierra. 

 

Por ti, hombre, me hice hombre, semejante a un inválido que tiene su lecho entre los muertos; por ti que fuiste expulsado del huerto del Paraíso, fui entregado a los judíos en el huerto y sepultado en un huerto.

 

“Mira los salivazos de mi cara, que recibí por ti, para restituirte tu primer aliento de vida que inspiré en tu rostro.

Contempla los golpes de mis mejillas, que soporté para reformar, según mi imagen, tu imagen deformada. 

 

“Mira los azotes de mi espalda, que acepté para librarte del peso de tus pecados, cargado sobre tus espaldas.

Contempla los clavos que me sujetaron fuertemente a la cruz, pues los acepté por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos al árbol prohibido.

 

“Me dormí en la cruz y la lanza penetró mi costado, por ti, que en el Paraíso dormiste y de tu costado salió Eva.  Mi costado ha curado el dolor del tuyo.  Mi sueño te saca del sueño de la muerte.  Mi lanza ha eliminado la espada de fuego que se alzaba contra ti.

 

“¡Levántate, salgamos de aquí! El enemigo te hizo salir del Paraíso; yo en cambio, te coloco, no ya en el Paraíso, sino en el trono celestial!  Te prohibí que comieras “del árbol de la vida”, símbolo del árbol verdadero. ¡Yo soy el verdadero árbol de la vida y estoy unido a ti!  Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que los ángeles, reconociendo tu dignidad, te sirvan.

 

“Tienes preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones; a tu disposición está el tesoro de todos los bienes, y desde toda la eternidad, preparado el Reino de los Cielos.”

 

De este modo Cristo es el “primogénito de entre los muertos”, pues estuvo “muerto, pero ahora está vivo por los siglos” tras haber resucitado, teniendo “las llaves de la muerte y del Hades.  Pues “Cristo murió y volvió a la vida para ser el Señor de los muertos y de los vivos.”  Cristo es Señor de toda la realidad de muerte; vencedor y liberador de toda situación de infierno.

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

V V V

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

También me puedes seguir en:

https://twitter.com/antoniogarelli   y  https://www.facebook.com/tono.garelli

lilia.garelli@gmail.com  diosidencias@gmail.com

 

www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx 

Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.