“La Felicidad es mirar hacia Dios,
la tristeza es mirar hacia uno mismo.”
San
Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera Maya, México; Julio 12 del 2026.
LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO
“EL DEMONIO AL ACECHO
DEL MESÍAS”
(Antonio Garelli – Garelli Editores – 2009)
IV.3.-
(Jn 8, 1-11)
“Más tarde se fue al Monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles.
Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices? Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle.
Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y dijo: “Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que le arroje la primera piedra.” E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
Ellos, al oír estas palabras, se iban
retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús
con la mujer, la cual seguía en medio.
Incorporándose Jesús le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?” Ella respondió: “Nadie, Señor.” Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.”
+ + +
¡Maestría de maestrías! ¡Dios ha hablado! Satanás quiere la confusión, el desorden, la muerte; y Jesucristo otorga el perdón. Esa es la diferencia: el Príncipe de las Tinieblas urge por la decadencia humana; y el Señor apresura la salvación de los pecadores.
Los actos impuros de la sensualidad
humana son de los más castigados por
El Deuteronomio abunda en recomendaciones para evitar estas desviaciones a la moral y procurar el bien común del pueblo. Con todo esto de antecedente, era muy difícil que el Divino Maestro se les ‘escapara’ a los servidores del Demonio; allí estaban otra vez los escribas y fariseos tratando de hacerle caer en desacierto. Pero ya se sabe, esta es una labor inútil, pues el Mesías no falla.
Con frecuencia se confunde a esta
pecadora con María de Magdala (
Los cuatro Evangelios están llenos de
menciones a ‘las mujeres que acompañaban
al Señor’, dentro de las cuales están incluidas su Santísima Madre
(Inmaculada Ella), y María Magdalena (la gran pecadora y endemoniada que se
arrepintió y dedicó su vida a Cristo Jesús). Realmente espero que esta otra
mujer, de la cual no conocemos su nombre, haya podido ser incluida en esa
lista; pues de una muerte segura (de acuerdo a
Pero lo que en verdad me agrada de este
evento es la maestría del Mesías para evadir el acecho del Demonio. Le dicen: “. . . Maestro, esta mujer ha sido
sorprendida en flagrante adulterio.
Moisés nos mandó en
Hasta pensó qué contestarles, porque de inicio “. . . Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. . .”; lo cual quiere decir que no les hizo caso, porque ya sabía de dónde venía el acecho. Sin embargo, la respuesta es contundentemente misericordiosa: “Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que le arroje la primera piedra.” ¡Qué tamaño de disuasión! Y también, ¡qué magnificencia de perdón! Por supuesto, el único que podía lanzar una piedra (entonces y ahora, en virtud de su perfección), era Él; pero eso no era lo que Él quería: Jesucristo quería que se viera cómo se ‘vence con el bien al mal’. ¡Y qué manera de lograrlo!
Obviamente, nadie lanzó ninguna piedra, pues todos eran pecadores; pero el relato de San Juan nos deja una enseñanza mejor: “. . . Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos. . .”, lo que significa que, a más vida, tenemos más ocasión de pecado, pues el Demonio está, ¡al acecho de todos! El colofón es por demás extraordinario, ni qué decir de él: “. . . Incorporándose Jesús le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?” Ella respondió: “Nadie, Señor.” Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.”
Fue bueno el intento, Satanás; pero otra vez insuficiente. ¡El Divino Maestro continúa incólume ante tus ataques!
§ § §
La siguiente entrega será el próximo Domingo.
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.



