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martes, 26 de mayo de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI (DT - 15)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Mayo 27 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…El testimonio de los mendicantes desafiaba tanto la opulencia clerical

 como la frialdad de la sociedad urbana…”

Papa León XIV -  Dilexit Te No.63

 

DILEXIT TE (15) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres” 


Estimados en Cristo:

·        Testigos de la Pobreza Evangélica:

En este apartado el Papa nos relata cómo después de la notable labor de las Órdenes Monásticas, el devenir de las problemáticas que se suscitaron en el siglo XIII debido al crecimiento de las ciudades y por supuesto del giro sobre los intereses económicos con el consiguiente crecimiento de la riqueza, trajo otros tipos de pobreza que había que atender, por lo tanto, el Espíritu Santo suscitó en los corazones sensibles el deseo de crear otro tipo de ayuda tanto material como espiritual, reviviendo la forma de las primeras comunidades cristianas: “…La multitud de los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma.  Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían ellos en común…” (Hch 4,32); y fue cuando iniciaron las “Órdenes Mendicantes” “…adoptaron una vida itinerante, sin propiedades personales ni comunitarias, confiando plenamente en la Providencia.  No sólo servían a los pobres: se hacían pobres con ellos.  Consideraban la ciudad como un nuevo desierto y a los marginados como nuevos maestros espirituales. Estas Órdenes, como los franciscanos, dominicos, agustinos y carmelitas, representaron una revolución evangélica, en la que el estilo de vida sencillo y pobre se convierte en un signo profético para la misión…” (PLeónXIV – DT No.63).

Estas “Órdenes Mendicantes” son bien conocidas por todos nosotros, porque persisten hoy en día repartidas por todo el mundo, además de ser reconocidas por todo el bien que han hecho.  El Papa las describe con especial interés por lo que las compartiré con ustedes tratando de resumirlas lo más posible, aunque los invitaría a profundizar su conocimiento sobre ellas porque son fascinantes y un gran ejemplo de humildad y entrega para el prójimo:

         San Francisco de Asís: “…Se convirtió en el ícono de esta primavera espiritual.  Tomando la pobreza como esposa, quiso imitar al Cristo pobre, desnudo y crucificado.  En su Regla, pide a los hermanos que de “nada se apropien, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna.  Y como peregrinos y forasteros en este siglo, sirviendo al Señor en pobreza y humildad, vayan por limosna confiadamente, y no deben avergonzarse, porque el Señor se hizo pobre por nosotros en este mundo” (Honorio III, Bula Solet annuere – Regal bulada (1223).  Su vida fue un continuo despojarse: del palacio al leproso, de la elocuencia al silencio, de la posesión al don total. (PLeón XIV – DT No. 64).

Es muy importante reconocer que el trabajo que deseaba llevar a cabo San Francisco no era tan solo un – servicio social – era como bien dice el Papa una “fraternidad evangélica” porque surgía de lo más profundo de su corazón y la claridad trascendente de lo que es la ayuda al necesitado, porque en ellos él tenía “imágenes vivas del Señor” y en su concepto personal él era muy poca cosa. “…Su santidad brotaba de la convicción de que sólo se recibe verdaderamente a Cristo en la entrega generosa de sí mismo a los hermanos…” (PLeónXIV – DT No.64).

         Santa Clara de Asís: “…Inspirada por Francisco, fundó la Orden de las Damas Pobres, más tarde llamadas “Clarisas”.  Su lucha espiritual consistió en mantener fielmente el ideal de la pobreza radical.  Rechazó los privilegios pontificios que podrían garantizar la seguridad material de su monasterio y, con firmeza obtuvo del Papa Gregorio IX el llamado “Privilegium Paupertatis”, que garantizaba el derecho a vivir sin poseer ningún bien material (Gregorio IX, Bula Sicut manifestum est (1228) …” (PLeónXIV – DT No.65).

Los monasterios de las “Clarisas” están por todo el mundo, continuando la labor iniciada por Santa Clara y luchando contra viento y marea, para mantener el carisma fundacional con los retos que la vida contemporánea les impone.  “…Clara les enseñaba a sus hermanas que Cristo era su única herencia y que nada debía oscurecer la comunión con Él.  Su vida orante y oculta fue un grito contra la mundanidad y una defensa silenciosa de los pobres y olvidados…” (PLeónXIV – DT No.65).

         Santo Domingo de Guzmán: “…Contemporáneo de San Francisco, fundó la “Orden de Predicadores” con otro carisma, pero con la misma radicalidad.  Deseaba anunciar el Evangelio con la autoridad que brota de una vida pobre, convencido de que la Verdad necesita testigos coherentes. (…) Iban a las ciudades, sobre todo a aquellas universitarias, para enseñar la verdad de Dios. (S.C.Tugwell (ed) Early Dominicans. Selected Writings (1982). Al depender de los demás, demostraban que la fe no se impone, sino que se ofrece.  Y, al vivir entre los pobres, aprendían la verdad del Evangelio “desde abajo”, como discípulos de Cristo humillado…” (PLeónXIV – DT No.66).

El Papa León termina este acogedor apartado ayudándonos a reflexionar sobre el carisma de las Órdenes Mendicantes, no como medios para hacer reformas sociales sino buscando principalmente la conversión personal y comunitaria según la voluntad de Dios y añade: “…La pobreza, en ellos, no era consecuencia de la escasez de bienes, sino una elección libre:  hacerse pequeños para acoger a los pequeños.  Como dijo Tomás de Celano sobre San Francisco: “Se deja ver en él, el primer amador de los pobres, (…) despojándose de sus vestidos, viste con ellos a los pobres, a quienes, si no todavía de hecho, sí de todo corazón intenta asemejarse…” (Tomás de Celano, Vita Secunda – pars prima Cap.Iv,8).

“…Los mendicantes se han convertido en un signo de una Iglesia peregrina, humilde y fraterna, que vive entre los pobres no por estrategia proselitista, sino por identidad.  Enseñan que la Iglesia es luz sólo cuando se despoja de todo, y que la santidad pasa por un corazón humilde y volcado en los pequeños, (los pobres) …”

P. León XIV - Dilexit Te No. 67

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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lunes, 25 de mayo de 2026

LA SEMANA DEL PAPA (4)

“La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Mayo 26 del 2026.

La Santa Sede

 

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BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (21)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Mayo 25 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

BAPTISTERIO DE BRESCIA

DUOMO NUOVO y DUOMO VECCHIO

Brescia, Lombardia, Italia 

Imponente ejemplo del Románico Lombardo del Siglo XI, La Rotonda de Santa María Asunta, es la Co Catedral de Brescia; y en su momento, fue el  Baptisterio de la Diócesis Lombarda.  Ubicada en La Plaza Paulo VI de Brescia, es el centro de admiración de propios y extraños.

Duomo Vecchio - Italia.it

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domingo, 24 de mayo de 2026

SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE LA IGLESIA

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Mayo 24 del 2026.

SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE GUARDAR

DE LA IGLESIA CATÓLICA

MAYO  24        Solemnidad del Domingo de Pentecostés –

                            La Venida del Espíritu Santo

(50 días después de la Pascua)

TEXTO BÍBLICO:

Hechos de los Apóstoles 2, 1-36

“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido, como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en donde estaban.”


31 de mayo de 1998, Pentecostés  San Juan Pablo II, Papa

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sábado, 23 de mayo de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (DAM-30)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Mayo 24 del 2026.

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

III.8.- EL MUCHACHO EPILÉPTICO

(Mt 17, 14-20; Mc 9, 14-29; Lc 9, 37-43) 

“Al llegar junto a los discípulos, vio a mucha gente que los rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos.  Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle.  Él les preguntó: “¿De qué discutís con ellos?  Uno de la gente le respondió: ‘Maestro, he traído a mi hijo que tiene un espíritu inmundo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar los dientes y le deja rígido.  He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.” 

Él les respondió: “¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros?  ¡Traédmelo!” Y se lo trajeron.

Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos.  Entonces él preguntó al padre: “¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?”  Le dijo: ‘Desde niño.  Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes hacer, ayúdanos, compadécete de nosotros.”

Jesús le dijo: “¡Qué es eso de si puedes!  ¡Todo es posible para quien cree!  Al instante gritó el padre del muchacho: ‘¡Creo, ayuda mi poca fe!

Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: “Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.”  Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia

El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que estaba muerto.  Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie.

Cuando Jesús entró en la casa, le preguntaban en privado sus discípulos: ‘¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?’  Les dijo: “Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.”

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         ¡Ahora sí va en serio! (bueno, siempre había ido en serio), pero ahora sí ya han empezado los discípulos a enfrentarse a los demonios; cierto es que tienen que madurar, pero ya se dieron cuenta del acecho de Satanás contra el Mesías, su Divino Maestro, y han iniciado su participación activa en la lucha contra el mal.

         La Santa Biblia, toda, contiene muchísimos eventos y pasajes relacionados con actos de fe.  Con los Patriarcas, desde Enoc hasta Moisés; con los Jueces, desde Josué hasta Samuel; con los Reyes, desde Saúl hasta Sedecías. En todo tiempo, Dios siempre ha querido que declaremos abierta y sinceramente nuestra fe en sus Mandatos. Los Evangelios en especial, narran (como en este caso), situaciones en las que la fe debe ser puesta de manifiesto para poder obtener el milagro requerido.  En todo el lapso que cubren las Sagradas Escrituras, más de cuatro mil años, también se muestran las evidencias del acecho del Demonio, para debilitar la Fe de los justos que quieren hacer la Voluntad de Dios.

         Está por demás decir que cuando Dios se hizo hombre, este afán del Demonio por debilitar la fe entre los humanos, se volvió más que obsesivo, se convirtió en su única meta por lograr.  No hubo acto del Señor en su Ministerio en el cual no estuviera Satanás debilitando la Fe; menospreciando la Esperanza; o atacando la Caridad de cuantos rodeaban o querían acceder al Señor.  O bien lo hacía él directamente, o se valía de otros para lograr su cometido.  Y Como se ha visto en los ejemplos tomados para este libro, en muchos casos lo logró.  Pero esto no se debió a que el poder del Maligno sea equiparable al del Mesías, no; sino que la voluntad humana (que muchas veces se torna en necedad), ayudó al éxito momentáneo del Diablo.

         Para que la Gracia actúe, es menester usar las Virtudes Teologales (Fe – Esperanza – Caridad), que son un Don de Dios; si esto no se da, y si además se decide libre y voluntariamente no usarlas, no hay efecto de Gracia, porque Dios respeta la voluntad.  Esto es lo que estaba sucediendo entre esa multitud; la gente no estaba manifestando franca y llanamente su fe.  Seguro por que el Demonio y sus secuaces estaban trabajando durísimo, pero el hecho es que los discípulos no pudieron expulsar al espíritu maligno que dominaba a aquel muchacho. 

         Esa es la razón de la expresión de Cristo Jesús: “¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros?. . .” Lo cual significa: hombres de poca fe; solo creen lo que ven y porque ven.  Y esto queda de manifiesto en el último diálogo entre el Maestro y el padre del joven: “. . . pero, si algo puedes hacer, ayúdanos, compadécete de nosotros. . .” ¡Qué es eso de si puedes!  ¡Todo es posible para quien cree!  Al instante gritó el padre del muchacho: ‘¡Creo, ayuda mi poca fe! 

         Esta última confesión es lo que hace la diferencia: ‘Creo’, es la voluntad de dar firme asenso a las verdades que el entendimiento no alcanza a comprender; y ‘ayuda mi poca fe’, es la expresión de conciencia que acepta una carencia personal y que pide cooperación.  Con esto, lo que Dios quiere, se ha dado; y por lo tanto, Él actúa. 

         Claro, una vez viendo al Mesías, los demonios nada tienen que hacer ante su poder, más que someterse.  ¡Pero los únicos que verdaderamente han quedado muy desanimados y evidenciados con los acontecimientos, son los discípulos!  El acecho del Demonio era evidente, y bien sea por la falta de fe de la gente o por la de ellos, nada pudieron hacer.  El Divino Maestro les reconforta y les advierte con su sabio consejo: “Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración y el ayuno.”

         ¡Ya se le complicó la existencia al Satán! ¡Ya están operando los Apóstoles y Discípulos del Mesías!

§ § § 

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

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De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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jueves, 21 de mayo de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE (35)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Mayo 22 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

CREO EN DIOS. . .

CREO EN JESUCRISTO. . . 

DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR

A LOS VIVOS Y A LOS MUERTOS.

El rechazo de Jesús, y más aún su condena, clama justicia ante el Padre, que juzga con justicia; y es “a quien se remitió Jesús” en su Pasión. 

No es que Jesucristo haya venido al mundo para juzgarle, no; Él vino para salvarlo.  Pero el juicio se opera ya por la actitud que cada cual adopte para con el Señor.  Quien no cree, ya está juzgado, por haber rechazado la luz. (Jn 3, 18)  El juicio, más que una sentencia divina, es una revelación interior de los corazones humanos. “Éste está puesto para caída y elevación de muchos, como señal de contradicción, a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones.” (Lc 2,34-35) 

San Gregorio de Niza lo explica con claridad y sencillez:

 

Los espejos limpios reflejan la imagen de los rostros tal como son: imágenes alegres de rostros alegres; imágenes tristes de rostros sombríos, sin que nadie pueda reprochar al espejo reflejar una imagen sombría, si su rostro lo está.  De modo análogo, el justo juicio de Dios se acomoda a nuestro estado.  ¡Se comporta con nosotros como nosotros nos hemos comportado! Él dice: “¡Venid, benditos!” o “¡Apartaos, malditos!” (Mt 25, 34.41) 

Obtienen misericordia por haber sido misericordiosos; y los otros reciben la maldición por haber sido ellos duros con su prójimo.  El rico Epulón, al no tener piedad del pobre, que yacía junto a su puerta lleno de aflicciones, se privó a sí mismo de la misericordia al tener necesidad de ella.  Una gota de misericordia no puede mezclarse con la crueldad.  Pues, “¿qué unión cabe entre la luz y las tinieblas?” Por ello se dijo asimismo que “el hombre cosecha lo que siembre: quien siembre en la carne cosechará corrupción, mientras que quien siembra en el Espíritu cosechará vida eterna. (Ga 6,7-8)

Aquellos cuyas obras son malas, prefieren las tinieblas a la luz; y Dios no hace más que dejarles en la ceguera con la que ‘quieren ver claro’ satisfechos en su jactancia.  En cuanto a los que reconocen su ceguera, Jesús les abre los ojos, para que actuando en la verdad lleguen a la luz.  El Juicio Final, para el Evangelio de Juan, no hará más que manifestar en plena luz la discriminación operada ante Cristo desde ahora, en lo secreto de los corazones.

Frente a la mentira y la muerte, en el Juicio de Cristo triunfará la vida y la verdad del amor, que comenzó con su Resurrección y Exaltación a los Cielos.  Se hará manifiesto a todos que Él es el único Señor; que su amor y su vida es la única verdad. (Jn 16,8-11) 

Con la venida Gloriosa de Jesucristo quedarán juzgados, vencidos y depuestos los poderes del mal, el último de ellos la muerte, y Dios será todo en todas las cosas.

C) LOS HOMBRES SERÁN JUZGADOS

    SEGÚN SUS OBRAS

Quien vive de la Fe no encuentra contradicción entre la gracia radical que libera al hombre de la impotencia de salvarse y las obras de Fe, pues, “la Fe actúa por la Caridad”; de modo que “aunque tuviera una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo caridad, no soy nada.” (1Co 13,2) “La Fe, si no tiene obras, está muerta.” (St 2,17)

Esto significa que para el cristiano, por una parte, existe la paz liberadora de quien vive en la abundancia de la justicia de Dios, que es Jesucristo entregado a la muerte por nosotros.  Lo que Cristo ha edificado es irrevocable.  De aquí nace la libertad profunda, la experiencia del amor inquebrantable de Dios, que siempre nos es propicio a pesar de todos nuestros pecados.  La salvación no la esperamos de nosotros, sino del Amor de Dios.

Por otra parte, el cristiano sabe que su vida no es algo arbitrario, ni un juego poco serio que Dios pone en sus manos.  Como administrador de los “dones de su Señor” se le pedirá cuentas de lo que se le ha confiado.  Al siervo fiel, aunque sea “en lo poco”, se le “invitará a entrar en el gozo eterno de su Señor”; al “siervo malo y perezoso, que entierra el talento del Señor, que se ha confiado, sin hacerlo fructificar, se le arrojará a las tinieblas de afuera, donde experimentará el llanto y rechinar de dientes.” (Mt 25,14ss)

El artículo de fe sobre el juicio pone ante nuestros ojos el examen al que será sometida nuestra vida.  No podemos tomar a la ligera ante Dios, el inaudito alcance de nuestra vida y libertad.  Él es el único que nos toma en serio.

La fe en el juicio final contradice, por una parte, los sueños ingenuos de quienes ponen su confianza en el progreso de la ciencia y la técnica, del que esperan la armonía y salvación de la humanidad.  El progreso humano está cargado de ambigüedad; por ello, al final de los tiempos tendrá lugar la separación definitiva entre el Bien y el mal; la victoria del Bien y la derrota del mal.

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

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JUEVES EUCARÍSTICO - HORA SANTA

“La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

 

Riviera Maya, México; Mayo 21 del 2026.

 

HORA  SANTA

HORA  EUCARÍSTICA

 

“Velad y orad para que no caigáis en tentación;

que el espíritu está listo, pero la carne es débil.”

Jesucristo

 

Guía para la Celebración de la Hora Santa | PDF | eucaristía | orador del Señor

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martes, 19 de mayo de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (14)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Mayo 20 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…El libre albedrío, al hombre, le hace señor y libre entre todas las criaturas; pero ¡ay buen Dios!, cuántos más son los que por ese camino son esclavos y cautivos del demonio, presos y aherrojados de sus pasiones y apetitos desordenados…”

San Juan Bautista de la Concepción (Recogimiento Interior).      Papa León XIV -  Dilexit Te No.61

Trinitarios y Mercedarios, Órdenes Religiosas para ‘Liberar a los Cautivos’ 

DILEXIT TE (14) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres”

Estimados en Cristo:

Continuamos con el apartado sobre “Liberar a los Cautivos” en donde el Papa nos comparte las raíces de dos de las Órdenes de Religiosos cuyo carisma era específicamente el de liberar a los cristianos esclavizados en las guerras que se presentaron en los siglos XII y XIII, aquí les comparto algunas partes de sus “Reglas” o componentes de sus “Constituciones”:

Orden de la Santísima Trinidad – “Trinitarios”:  Fundada por San Juan de Mata y San Félix de Valois: “…Todos los bienes, de dondequiera que lícitamente provengan, los dividan entre partes iguales; y en la medida en que dos partes sean suficientes, se lleven a cabo con ellas obras de misericordia, junto con un moderado sustento de sí mismos y de los que por necesidad están a su servicio.  En cambio, la tercera parte se reserve para la redención de los cautivos a causa de su fe en Cristo…” (Inocencio III, Bula “Operante Divinae Dispositionis” – Regla Primitiva de los Trinitarios (1198) Fuentes históricas de la Orden Trinitaria) Lema: “Gloria Tibi Trinitas et captivislibertas (Gloria a Ti, Trinidad, y a los cautivos libertad”.

Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced – “Mercedarios”: Fundada por San Pedro Nolasco y con el apoyo de San Raimundo de Peñafort (dominico): “Para cumplir esta misión, impulsados por la caridad, nos consagramos a Dios con un voto particular, llamado de Redención, en virtud del cual prometemos dar la vida como Cristo la dio por nosotros, si fuere necesario, para salvar a los cristianos que se encuentran en extremo peligro de perder su fe, en las nuevas formas de cautividad” (Constituciones de la Orden de los Mercedarios No.14).

Muchas han sido las iniciativas apostólicas de monjes y religiosos a lo largo de la historia de la humanidad, que sensibles ante la injusticia y opresión de la sociedad han procurado su vida para orientar y liberar los corazones de los así terriblemente atribulados.  El Papa León XIV nos hace reflexionar sobre esto: “…La liberación de los cautivos era expresión del amor trinitario: un Dios que libera no sólo de la esclavitud espiritual, sino también de la opresión concreta.  El gesto de rescatar de la esclavitud y de la prisión se considera una prolongación del sacrificio redentor de Cristo, cuya sangre es el precio de nuestro rescate (1Co 6,20) …” (PLeónXIV – DT No.60).

El Papa continúa su reflexión sobre estas órdenes ayudándonos a reflexionar cómo estas Órdenes tenían como base de su espiritualidad “la contemplación de la Cruz” “…Cristo es el Redentor de los cautivos por excelencia, y la Iglesia, su cuerpo, prolonga este misterio en el tiempo. Los religiosos no veían en el rescate una acción política o económica, sino un acto casi litúrgico, una ofrenda sacramental de sí mismos. “Y en esto son los pobres y cautivos semejantes a Cristo, en quien el mundo arroja sus penas (…). A éstos, esta santa Religión de la Santísima Trinidad llama y convida que vengan a beber del agua del Salvador, que es decir que, por haberse Cristo puesto en la Cruz a ser salud y salvador de los hombres, ella ha cogido de aquella salud y la quiere dar y repartir a los pobres y salvar y librar a los cautivos” (S. Juan Bautista de la Concepción, “La Regla de la Orden de la Santísima Trinidad”; XX,1: BAC Maior 60).  Muchos entregaron sus propios cuerpos para sustituir a los prisioneros, cumpliendo literalmente el mandamiento: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (JN 15,13) …” (PLeón XIV – DT No. 61).

A pesar de todas las vicisitudes que la humanidad ha vivido a lo largo de su historia, siempre nos queda la esperanza de seguir luchando y trabajando para que la justicia y la paz sea la que prevalezca, por ello, siempre seguirá el esfuerzo porque nazcan nuevas iniciativas inspiradas en las antiguas para hacer frente a las nuevas formas de explotación de aquellos que son vulnerables como: la trata de personas, el trabajo forzoso, la explotación sexual, las diversas formas de adicción que somete a cualquier nivel socioeconómico a sus intereses egoístas.  El bien que hacen todas las propuestas de ayuda al necesitado, serán fructíferas como nos dice el Papa: “…La caridad cristiana, cuando se encarna, se convierte en liberadora.  Y la misión de la Iglesia, cuando es fiel a su Señor, es siempre proclamar la liberación. Aún en nuestros días, en los que existen “millones de personas – niños, hombres y mujeres de todas las edades – privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones similares a la esclavitud” (P.F. - Mensaje XLVIII Jornada Mundial de la Paz 2014); dicha herencia es continuada por estas Órdenes y por otras Instituciones y Congregaciones que actúan en las periferias urbanas, las zonas de conflicto y los corredores migratorios.  Cuando la Iglesia se arrodilla para romper las nuevas cadenas que aprisionan a los pobres, se convierte en signo de la Pascua…” (PLeónXIV – DT No.61).  

El Papa León XIV termina este hermoso apartado, recordando las palabras que el Papa Francisco dirigió a un grupo de agentes de la policía penitenciaria, a los detenidos y a los voluntarios de la cárcel de Montorio en Verona, Italia en 2024 diciendo:  “,,,Para mí, entrar en una cárcel es siempre un momento importante, porque la cárcel es un lugar de gran humanidad (…) De humanidad probada, a veces fatigada por dificultades, sentimientos de culpa, juicios, incomprensiones, sufrimientos, pero al mismo tiempo cargada de fuerza, de deseo de perdón, de deseo de rescate…” y añade el Papa León XIV:  “…Este deseo, entre otros, también fue asumido por las Órdenes redentoras como un servicio preferencial a la Iglesia…”

“…Como proclamaba San Pablo: “Esta es la libertad que nos ha dado Cristo” (Gálatas 5,1). Y esa libertad no es solo interior: se manifiesta en la historia como amor que cuida y que libera de todas las ataduras…”

P. León XIV - Dilexit Te No. 62

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