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domingo, 21 de junio de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (24)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Junio 22 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

  

BAPTISTERIO DE VERONA

CATEDRAL DE SANTA MARIA MATRICOLARE

Verona, Véneto, Italia

Construido al mismo tiempo de la Catedral, en 1123 (como Iglesia de San Juan Bautista), tiene en su Pila Bautismal una joya del Arte Románico, pues, fue realizada en un solo bloque de mármol.

El baptisterio de San Giovanni in Fonte - italia.it

X X X

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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sábado, 20 de junio de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA IGLESIA CATÓLICA (44)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Junio 19 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

CREO EN EL ESPÍRITU SANTO… 

D) ESPÍRITU SANTO:

DON DE CRISTO A LA IGLESIA


El testimonio de San Basilio en su tratado Spiritu Sancto es revelador:

 

Separar al Espíritu del Padre y del Hijo es peligroso para el bautizante e ineficaz para el bautizado.  Fe y bautismo son dos modos de salvación ligados e indivisibles.  Se cree en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así como se es bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  Primero se confiesa la fe, que da la salvación, siguiendo luego el bautismo como sello de nuestro asentimiento. 

 

Por lo demás, se recibe a la vez “el agua y el Espíritu” (Jn 3,5), por ser doble la finalidad del bautismo: destruir “el cuerpo del pecado” (Rm 6,6) para que no produzca más “frutos de muerte” (Rm 7,5); y vivir en el Espíritu para dar “frutos de santidad” (Rm 6,22). 

 

El agua, recibiendo al cuerpo como en un sepulcro, ofrece la imagen de la muerte; el Espíritu nos insufla la fuerza vivificante, sacando al alma de la muerte del pecado, para renovar en nosotros la vida del origen. 

 

Por el Espíritu se realiza el restablecimiento en el paraíso, el ascenso al Reino de los Cielos y el retorno a la filiación divina.  Por medio de Él (el Espíritu Santo) podemos llamar a Dios “Padre nuestro.”

San Basilio

De Spiritu Sancto

 

… Y después –de ser inmersos en el agua– se nos impone la mano con una oración de bendición, para invocar e invitar al Espíritu Santo.  Esta imposición de manos deriva de un rito sacramental muy antiguo: aquél, con el que Jacob bendijo a sus nietos Efraín y Manasés, hijos de José, cruzando sus manos mientras se las imponían sobre la cabeza. (Gn 48,14)  Aquellas manos, puestas una sobre otra en forma de cruz, deberían prefigurar evidentemente a Cristo y pre-anunciar ya entonces, la bendición que habríamos de recibir en Cristo. 

 

En aquel momento desciende del Padre el Espíritu, para venir a los ya purificados y bendecidos. Él descansa sobre las aguas del Bautismo, como si en ellas reconociera su primordial morada (Gn 1,2), tanto más cuanto que quiso ya descender sobre el Señor en forma de paloma –ave caracterizada por su sencillez e inocencia, privada incluso de hiel– para mostrar la naturaleza del Espíritu Santo.  Por eso dijo el Señor: “Sed sencillos como palomas.”

 

Esto también se relaciona con una prefiguración ancestral: después que las aguas del diluvio purificaron la antigua maldad humana, es decir, después del bautismo del mundo, la paloma fue la mensajera enviada a anunciar a la tierra que la ira de Dios se había calmado, regresando con una rama de olivo, símbolo de paz hasta entre los paganos.

Heráclito y

San Cirilo de Jerusalén 

Con razón San Pablo llama al Espíritu Santo Espíritu de Santificación (Rm 1,4); y en su momento los Padres de la Iglesia lo desarrollarán enseñando que la santidad consiste en la presencia del Espíritu Santo en el creyente, que lleva como consecuencia la inhabitación de la Trinidad en él. 

El Espíritu Santo nos santifica infundiéndonos el espíritu filial en relación con el Padre, e incorporándonos al Hijo como hermanos y miembros de su Cuerpo.  Y Jesús mismo nos dijo: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy no vendrá a vosotros el Paráclito.” (Jn 16,7)

En el Sacramento de la Confirmación, con la imposición de las manos se da el Espíritu Santo “para que el cristiano confiese el nombre de Cristo.  Por eso es ungido en la frente, asiento de la vergüenza, para que no se avergüence de confesar el nombre de Cristo y en particular su cruz, que es escándalo para los judíos, locura para los paganos (y Salvación para los Cristianos).” Concilio de Nicea.

La Iglesia, fiel creyente gracias al Espíritu Santo que viene en ayuda de nuestra debilidad, eleva a Dios Padre en la Liturgia todas sus oraciones “por Jesucristo, nuestro Señor, en la comunión del Espíritu Santo”, concluyendo su Gran Plegaria en toda la Eucaristía con la única doxología posible:

Por Cristo, con Él y en Él

a Ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo,

todo Honor y toda Gloria

por los siglos de los siglos. Amén.

 Y, por lo demás, tanto en la Liturgia Eucarística, en la Liturgia de las Horas, y en toda oración, la Iglesia no se cansa de alabar al Dios Uno y Trino:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en un principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


E) ESPÍRITU SANTO:

QUE HABLÓ POR LOS PROFETAS

En el lenguaje bíblico, espíritu significa, en primer lugar, viento, impulso, aliento de vida.  El Espíritu de Dios es, por tanto, el impulso y aliento de vida: es el que todo lo crea, cuida y conserva en vida.  Y, por encima de todo, es el que actúa en la historia, recreando la vida.  En el Antiguo Testamento actúa sobre todo por medio de los Profetas.  De aquí la nota que recogen casi todos los credos: “Habló por los Profetas.

El Espíritu Santo, don de amor de Dios en persona, nos revela la verdadera realidad de la Creación y el sentido de la historia.  A su luz, el creyente descubre que nada es superfluo ni trivial.  Todo es don y gracia.  Cosas y acontecimientos se transforman en huellas de Dios y de su Espíritu.  Descubrirlo es sumergirse en el gozo del Espíritu y vivir en acción de gracias continua.  La vida se hace bendición y Eucaristía.

Jesús resucitado sopla sobre sus Discípulos para que reciban el Espíritu Santo (Jn 20,21); este soplo de Jesús simboliza al Espíritu, que Él envía, como principio de la Nueva Creación.  Su presencia sobre toda carne, sobre grandes y pequeños, jóvenes y viejos, judíos y gentiles es el signo del comienzo del Mundo Nuevo y de la misión de la Iglesia.

Esto es vivir en la Gracia de Dios, como nueva criatura, contemplando cómo “pasa lo viejo y surge cada día todo nuevo.” (Ga 6,15)  La Gracia de Dios no es sino la experiencia de que, por el Espíritu Santo, el amor de Dios se derrama en nuestros corazones.  La presencia viva del Espíritu Santo en el creyente, crea la presencia y la comunión con el Padre y con el Hijo.  Así somos incorporados a la vida y al amor de Dios Trino, participando de su Divinidad.

El Espíritu nos otorga este gozo de la unión con Dios, haciéndonos experimentar nuestra filiación divina en lo más íntimo de nuestro espíritu: “El Espíritu y nuestro espíritu en acorde sintonía nos testimonian que somos hijos de Dios.” (Rm 8,16), suscitando en nosotros el clamor inefable y entrañable: “¡Abba, Padre!” (Rm 8,15).

F) DADOR DE VIDA

El Espíritu Santo es don de la nueva vida. Don del Padre y del Hijo.  Por Él confesamos a Jesús como Señor y podemos decir Abba, Padre.  Cuando Dios nos da su Espíritu, se nos da a Sí mismo: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.” Por el Don del Espíritu Santo recibimos la unión con Dios, participamos en su vida, somos hijos de Dios, con su misma naturaleza. (Rm 8,14)

Esto es posible gracias a que el Espíritu Santo, don del Padre y del Hijo, es Él mismo Dios. No es sólo un don, sino DADOR DE VIDA.  No es sólo fuerza de Dios que nos permite actuar, sino Dios DÁNDOSENOS.  No es algo, sino ALGUIEN.  Por ello, “distribuye sus dones como Él quiere”; enseña y trae a la memoria, habla y ora; pero sobre todo, podemos no sólo perderle, sino también conquistarlo.

Los Padres de la Iglesia de los primeros siglos, insistían repitiendo: “… si el Espíritu Santo no es Dios, Persona como el Padre y el Hijo, entonces tampoco puede darnos la unión con Dios, ni hacernos partícipes de la vida de Dios.  El Espíritu Santo es Don de Dios en Persona; Él es el dador de la vida Divina.” El Espíritu Santo penetra, llena y mueve a cada cristiano. Renueva la vida del creyente, siendo para Él el ámbito o esfera de una vida nueva, en contraposición a la vida en la carne.

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

V V V

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Antonio Garelli

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MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (DT-18)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Junio 17 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber;

 era forastero, y me acogieron; estaba desnudo, y me vestisteis;

 enfermo y me visitasteis; en la cárcel, y acudisteis a mi…”

Mt 25, 35-36

DILEXIT TE (18) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres”

Estimados en Cristo:

Continuamos con este tema tan interesante y actual, “Acompañar a los Migrantes”, ya que por todo el mundo se viven hoy día este tipo de problemáticas derivadas de las guerras, la inseguridad generalizada por el narcotráfico, los secuestros, la trata de personas, y tantas barbaridades que se viven en la sociedad actual, las familias se ven obligadas a dejar su lugar de origen para procurarse una vida digna en otro lugar.  El Papa León nos recordará cómo en el siglo XIX surgieron grandes santos que se destacaron por la atención pastoral a los migrantes.

o   San Juan Bautista Scalabrini:  Obispo de Piacenza, fundó a los “Misioneros de San Carlos” para acompañar a los migrantes en sus comunidades de destino, ofreciéndoles asistencia espiritual, jurídica y material. (…) los alertaba sobre los riesgos de explotación y la pérdida de la fe en tierra extranjera…” Más adelante nos recuerda las palabras del Papa Francisco en la Misa de Canonización de Scalabrini en 2022: “…Scalabrini miraba más allá, miraba hacia el futuro, hacia un mundo y una Iglesia sin barreras, sin extranjeros…” (PLeónXIV – DT No. 74).

o   Santa Francisca Cabrini: “…Nacida en Italia y naturalizada estadounidense, se convirtió en la primera ciudadana de los Estados Unidos en ser canonizada.  Monja de la Congregación de las Misioneras del Sagrado Corazón; el Papa León nos recuerda las bellas palabras dichas por San Juan Pablo II en la Misa de Canonización de la santa en el año 2000:  “…cruzó el Atlántico varias veces e “impulsada por una singular audacia, empezó de la nada la construcción de escuelas, hospitales y orfanatos para multitud de desheredados que se aventuraban a buscar trabajo en el nuevo mundo, sin conocer la lengua y sin medios que les permitieran una inserción digna en la sociedad norteamericana, en la que a menudo eran víctimas de personas sin escrúpulos. Su corazón materno, que no se resignaba jamás, llegaba a ellos dondequiera que se encontraran: en los tugurios, en las cárceles y en las minas…”. (SJPII Mensaje de Canonización 2000).  En el Año Santo de 1950, el Papa Pío XII la proclamó patrona de todos los migrantes. (PioXII, Breve ap. Superiore iam aetate (1950) …” (PLeónXIV – DT No.74).

Estoy segura que a lo largo de la historia de la humanidad, donde este signo de verse obligados a dejar su lugar de origen está marcado por todos en el mundo, han existido y existirán miles de personas generosas y preocupadas por auxiliar a los inmigrantes de su alrededor, para lo cual me gustaría tomar una de las frases distintivas del Papa Francisco, “los santos de al lado” siendo personas que, a pesar de no reconocerse como santos, serán tomadas en cuenta en el cielo en su momento.

El Papa León continúa afirmando la actividad continua que la Iglesia realiza como tradición de su misión, teniendo a los migrantes como uno de los principales temas a cubrir y menciona las diversas iniciativas que se han creado “…como los centros de acogida para refugiados, las misiones en las fronteras y los esfuerzos de Cáritas Internacional y otras instituciones. (…) El Papa Francisco recordaba que la misión de la Iglesia junto a los migrantes y refugiados es aún más amplia, insistiendo en que “…la respuesta al desafío planteado por las migraciones contemporáneas se puede resumir en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.  Pero estos verbos no se aplican sólo a los migrantes y a los refugiados, expresan la misión de la Iglesia en relación a todos los habitantes de las periferias existenciales, que deben ser acogidos, protegidos, promovidos e integrados…” (PF – Mensaje CV Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (2019) (PLeónXIV – DT No.75).

En efecto, la labor de acoger al inmigrante que viene temeroso de todo lo que ha sufrido en el camino, víctima de robos, inseguridad, amenazas, acoso, refleja en el inmigrante la desconfianza a cualquiera; por ello es necesario demostrarles el verdadero deseo de ayudarlos y facilitarles lo más necesario para su subsistencia y quizá más adelante proporcionarles opciones de trabajo y progreso en su entorno, esto es caridad y generosidad auténtica.  Más adelante el Papa León nos recuerda lo que el Papa Francisco decía en el Mensaje a los Inmigrantes en el año 2013:

“…Cada ser humano es hijo de Dios.  En él está impresa la imagen de Cristo.  Se trata, entonces, de que nosotros seamos los primeros en verlo y así podamos ayudar a los otros a ver en el emigrante y en el refugiado no sólo un problema que debe ser afrontado, sino un hermano y una hermana que deben ser acogidos, respetados y amados, una ocasión que la Providencia nos ofrece para contribuir a la construcción de una sociedad más justa, una democracia más plena, un país más solidario, un mundo más fraterno y una comunidad cristiana más abierta, de acuerdo con el Evangelio…” (PF – Mensaje a Inmigrantes y Refugiados 2013). (PLeónXIV – DT No. 75).

El Papa León termina este hermoso apartado diciéndonos:

“…La Iglesia como madre, camina con los que caminan.

  Donde el mundo ve una amenaza, ella ve hijos;

 donde se levantan muros, ella construye puentes.

  Sabe que el anuncio del Evangelio sólo es creíble cuando

 se traduce en gestos de cercanía y de acogida;

 y que cada migrante rechazado,

 es Cristo mismo quien llama a las puertas de la comunidad…”

P. León XIV -  Dilexit Te No. 75

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS (DAM-33)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Junio 14 del 2026.

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

 

III.11.- ZAQUEO. . . HIJO DE ABRAHAM

(Lc 19, 1-19)

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad.  Y he aquí que un hombre rico, llamado Zaqueo, principal entre los publicanos, hacía diligencias para conocer a Jesús de vista; y no pudiendo a causa del gentío, por ser de muy pequeña estatura, se adelantó corriendo, y subióse a un sicómoro para verle: porque había de pasar por allí.

Llegado que hubo Jesús a aquel lugar, alzando los ojos le vio, y díjole: ‘Zaqueo, baja pronto; porque hoy he de hospedarme en tu casa.’ Él bajó a toda prisa, y lo recibió gozoso.

 Todo el mundo, al ver esto, murmuraba diciendo que se había ido a hospedar en casa de un hombre pecador.  Mas Zaqueo, puesto en presencia del Señor, le dijo: “Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he defraudado en algo a alguno, le voy a restituir el cuádruplo.” 

Jesús le respondió: “Ciertamente que el día de hoy ha sido día de salvación para esta casa; pues que también éste es Hijo de Abraham.  Pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.”

+ + +

(Ustedes lo saben bien, Zaqueo para mí es un caso especial; tanto, que me permití escribir un libro al cual titulé “El Evangelio según Zaqueo” (Editorial El Arca – 2004).  Convendría que lo leyeran.)

         ¡Allá va Jesús, a quitarle otra alma humana al Demonio!  Éste lo sabe y por ello acecha al Mesías.  Es tan sutil el relato, que uno no se da cuenta en la primera lectura de todo lo que encierra desde el punto de vista de la Salvación.  Pero para Satanás está muy claro: El Divino Maestro está consiguiendo una vez más su objetivo.  En este viaje, el último que realizará hacia Jerusalén, Jesucristo ha decidido visitar todas las poblaciones que se encuentren en el camino desde Galilea hasta la Gran Ciudad; no importa que estén en tierra Samaritana, de la Decápolis o Judía, quiere pasar por todas. 

         Aquí, en Jericó, se reúnen las concentraciones más grandes de ‘gentiles’ camino a la Ciudad de David; por ser el paso obligado para el reabastecimiento de víveres para las caravanas. Hay gente de todos los países vecinos y de los más lejanos confines del mundo conocido: sirios, fenicios, babilonios, persas, medos, griegos y elamitas.  Más aún por estas fechas en que los tiempos de La Pascua se acercan y los Judíos de la Diáspora hacen el viaje anual obligatorio hacia el Templo de Salomón (reconstruido por Herodes el Grande), para la presentación de sus ofrendas del período. 

         En Jericó abunda el comercio y las actividades sociales, culturales y recreativas propias del Imperio; por lo que no es difícil deducir una importante generación de impuestos en esta zona, algo vital para romanos y judíos. Los recaudadores, por lo tanto, eran gente para tomarse muy en cuenta.  Zaqueo, que es de esos, y a quien Lucano señala como ‘principal entre los publicanos’ (esto es, jefe de recaudadores; luego entonces, rico, influyente y poderoso), finalmente podrá ver al Mesías; algo que deseaba desde hacía mucho tiempo, pero que no había podido hacer en razón de sus ocupaciones.  Pero el Señor sabe ‘el tiempo de todas las cosas’ (y de las causas, también), y por eso ahora se presenta en Jericó, porque viene decidido a salvar un alma en específico: la de Zaqueo, uno de los publicanos más repudiados por los judíos.

Imagínense la escena: este importante hombre (de un metro y cuarenta centímetros de alto aproximadamente); de más de cincuenta años; ataviado con finos ropajes de seda y lino, como correspondía a su categoría; trepado en una higuera que apenas le podía sostener; pero aún con eso, logrando su objetivo: ha podido ver a Jesús de Nazaret.  Ya Leví de Cafarnaúm (Mateo), de quien era muy amigo, le tenía harto con sus ‘sublimes’ comentarios acerca del Mesías; y por fin le conoce en persona. ¡Y no solo eso!  ¡Jesucristo mismo entabla diálogo con él! ‘. . . Zaqueo, baja pronto; porque hoy he de hospedarme en tu casa. . .’, le dice.  ¡Vaya sorpresa que se ha llevado ‘el chaparrito’! Ahora resulta que hasta le dará hospedaje al mismísimo Cristo: el hombre más famoso de Galilea, el que nunca ha pagado impuestos para el Imperio.

         El grupo de discípulos que acompaña a Jesús de Nazaret por este tiempo, es de más de cien personas entre hombres y mujeres.  Sus Apóstoles, que siempre están con Él, han iniciado también sus ‘milagros’ en bien de la salud de los endemoniados, los enfermos y los desamparados.  Cuando llegan a una ciudad, los tumultos de gente alrededor de Jesucristo son impresionantes; todos quieren verle, tocarle, o en el mejor de los casos, ser favorecidos con una de sus obras portentosas. 

Aquí en Jericó ya ha realizado algunos, pero ahora va a casa del rico de la ciudad, a la mansión de Zaqueo.  Hacia allá se dirigen todos, también el Demonio y sus secuaces: escribas, fariseos y saduceos que andan buscando cómo acusar al Mesías sobre incumplimiento a las costumbres del pueblo judío y ésta, es una gran oportunidad. “. . . Todo el mundo, al ver esto, murmuraba diciendo que se había ido a hospedar en casa de un hombre pecador. . .”

Y aquí, aprovechando la insidia del Satán, Cristo hace ver a todo el mundo que también los pecadores, con un acto de contrición sincera, pueden salvarse:   “. . . Mas Zaqueo, puesto en presencia del Señor, le dijo: “Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he defraudado en algo a alguno, le voy a restituir el cuádruplo. . .”  Este hombre ya está harto de ser señalado por sus vecinos y paisanos como un pecador y le ofrece al Salvador lo que tiene para restituir los daños por los errores cometidos.  Acto seguido, Jesucristo, el único que conoce el interior de su alma y sabe de la sinceridad de sus palabras, lanza el perdón incondicional delante de todos: “. . . Ciertamente que el día de hoy a sido día de salvación para esta casa; pues que también éste es Hijo de Abraham.  Pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.” Nada más se necesita, Zaqueo ha sido ganado para el Evangelio.

Por supuesto que Satanás se habrá revolcado de ira ante la respuesta dada por el Divino Maestro, ya que Él asegura que hay ‘salvación para esta casa’; y además, señala a Zaqueo como ‘Hijo de Abraham’.  Jesucristo lo ha dicho así para que todos los asistentes entiendan: la expresión ‘Hijo de Abraham’, era usada como un adjetivo calificativo de una persona piadosa, lo que nosotros identificaríamos como ‘un hombre bueno’, ‘un santo en vida’.  De ese tamaño ha sido la reivindicación de Zaqueo por el Mesías; sin posibilidad de mal interpretar las palabras, pues ahora todos saben que el ‘jefe de publicanos de Jericó’ ha recibido el perdón del Salvador.  Todavía si esto no fuera aceptado, Jesús ha dejado claro cuál es su Misión: “. . . Pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.”

No importa cuanta maldad se haya acumulado en la vida, ni importa de qué se tenga fama; si mi arrepentimiento es sincero (me aparto de las situaciones del mal y no volvo a pecar), puedo alcanzar el perdón, y con ello la salvación. ¡¿Te quedó claro Satanás?!  Para eso es que Dios se hizo hombre, para eso se encarnó el Verbo, ¡para salvarme de ti!

§ § §

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

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Antonio Garelli

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sábado, 13 de junio de 2026

GRACIAS DIOS POR 75 AÑOS

 

“La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

 

Riviera Maya, México; Junio 13 del 2026.

LXXV

 

“Sagrado Corazón 

de Jesús,

en Ti confío”

 

V V V

 

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viernes, 12 de junio de 2026

SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE LA IGLESIA

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Junio 12 del 2026.

SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE GUARDAR

DE LA IGLESIA CATÓLICA

JUNIO  viernes  Solemnidad de El Sagrado Corazón de Jesús

DOCUMENTO:

Diario de Santa Margarita María Alacoque sobre las Apariciones de Jesús

“Mi corazón reinará, a pesar de mis enemigos."

Sagrado Corazón

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