“La Felicidad es mirar hacia Dios, la
tristeza es mirar hacia uno mismo.”
San Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Febrero 11 del 2026.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…En esto todos reconocerán que
ustedes son mis discípulos:
en el amor que se tengan los unos a los otros…”
Jn 13,35
P. Francisco -
Dilexit Nos No. 212
DILEXIT NOS (39) - Él nos Amó
“Sobre el Amor Humano y Divino del Corazón de Jesucristo”
Estimados en Cristo:
Entramos al
último apartado de esta preciosa Exhortación Apostólica y última que el Papa
Francisco nos dejó antes de su partida al Padre.
· En Comunión de Servicio:
En este apartado el Papa Francisco nos ayuda a reflexionar cómo esa misión que el Señor nos ha encomendado es algo que se debe vivir en comunidad, esto es, la importancia de recordar al mundo el amor de Dios no es algo que se relaciona solamente entre Cristo y yo, sino algo que se relaciona entre todos, aquello que todos podemos y debemos realizar en comunión con Dios. “…Si nos alejamos de la comunidad, también nos iremos alejando de Jesús. Si la olvidamos y no nos preocupamos por ella, nuestra amistad con Jesús se irá enfriando. Nunca se debería olvidar este secreto. El amor a los hermanos de la propia comunidad – religiosa, parroquial, diocesana, etc. – es como un combustible que alimenta nuestra relación de amigos con Jesús…” (PF – DN No. 212).
En efecto, vivimos en sociedad y aunque cada día es más difícil coincidir con las ideas de los que nos rodean, es necesario mantener la relación entre todos, buscando ser los mejores cristianos, respetando en todo momento la dignidad de las personas; si somos positivos los demás abrirán las puertas al amor de Jesucristo que vamos a transmitir, de otra manera, al ser rígidos o severos en los puntos de vista, solo lograremos que se cierren las puertas a lo que podamos transmitir de la Palabra de Dios.
"…Es un amor que se vuelve servicio comunitario (…) “Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40). Él te propone que lo encuentres también allí, en cada hermano y en cada hermana, especialmente en los más pobres, despreciados y abandonados de la sociedad. ¡Qué hermoso encuentro! (PF – DN No. 213).
La labor de evangelización, sin lugar a duda, debe estar impregnada de valores comunitarios, ya que es necesario superar nuestras propias miserias para enaltecer la entrega y el amor que Jesucristo nos pide dar a nuestros hermanos necesitados precisamente de escucha, amor y comprensión, debemos como bien nos dice el Papa recordar que “…cuando envió a sus discípulos a la misión “el Señor los asistía” (Mc 16,20). Él está allí, trabajando, luchando y haciendo el bien con nosotros, (…) es su amor el que se manifiesta a través de nuestro servicio, Él mismo le habla al mundo con ese lenguaje que a veces no puede tener palabras…” (PF – DN No. 214).
Es importante reconocer que nuestro Señor nos conoce bien a cada uno de nosotros, sabe de nuestras inquietudes y deseos de cumplir su Voluntad en este peregrinar en el mundo actual, por ello Él nos envía y guía hacia lo que Él considera el mejor camino. “…Para eso te llama con una vocación de servicio: harás el bien como médico, como madre, como docente, como sacerdote. Donde sea podrás sentir que Él te llama y te envía a vivir esa misión en la tierra. Él mismo dice: “Yo os envío” (Lc 10,3) Esto es parte de la amistad con Él…” (PF – DN No. 215).
En efecto, será en el estado de vida que tienes donde mejor podrás hacer el bien, sin importar el nivel socioeconómico, el país o la lengua, lo importante es tener confianza de que Él está con nosotros y nos ayuda a madurar la misión encomendada. “…Si te encierras en tus comodidades eso no te dará seguridad, siempre aparecerán temores, tristezas, angustias. Quien no cumple su misión en esta tierra no puede ser feliz, se frustra. Entonces mejor déjate enviar, déjate conducir por Él adonde Él quiera, (…) No es que te lanza al abismo y te deja abandonado a tus propias fuerzas, Él te impulsa y va contigo (…) “Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo (Mt 28,20) (PF – DN No. 215).
El Papa termina este último apartado, insistiéndonos que es necesario salir y contarle, a todos, a todo el mundo el gran amor que Dios nos tiene y nos ha tenido desde la creación de la humanidad. “…Cada uno la cumple a su modo, y tú verás cómo podrás ser misionero. Jesús se lo merece. Si te atreves, Él te iluminará, Él te acompañará y te fortalecerá, y vivirás una valiosa experiencia que te hará mucho bien. No importa si puedes ver algún resultado, eso déjaselo al Señor que trabaja en lo secreto de los corazones, pero no dejes de vivir la alegría de intentar comunicar el amor de Cristo a los demás…” (PF – DN No. 216).
· CONCLUSIÓN:
El Papa Francisco concluye esta preciosa Exhortación Apostólica haciéndonos ver cómo las Encíclicas “Laudato Si” y “Fratelli Tutti” nos confirman todo lo dicho en ellas ya que, en la medida en que somos capaces de entretejer lazos fraternos en la sociedad, reconocemos cómo se puede engrandecer la dignidad humana y cuidar todos “nuestra casa común”.
Ante toda la problemática social derivada del poder y del dinero que se vive hoy en el mundo y donde pareciera que no hay lugar para un amor fiel, verdadero y sincero, el Papa nos dice: “…El amor de Cristo está fuera de ese engranaje perverso (…) Él es capaz de darle corazón a esta tierra y reinventar el amor allí donde pensamos que la capacidad de amar ha muerto definitivamente. (…) De la herida del costado de Cristo sigue brotando ese río que jamás se agota, que no pasa, que se ofrece una y otra vez para quien quiera amar. Sólo su amor hará posible una humanidad nueva…” (PF – DN Nos. 218-219).
El Papa Francisco termina esta linda Exhortación Apostólica “Dilexit Nos” – “Él Nos Amó” publicada en Roma el 24 de octubre de 2024, décimo segundo de su pontificado, con esta petición a nuestro Señor:
“Pido al Señor Jesucristo que de su Corazón santo broten para todos nosotros esos ríos de agua viva que sanen las heridas que nos causamos, que fortalezcan la capacidad de amar y de servir, que nos impulsen para que aprendamos a caminar juntos hacia un mundo justo, solidario y fraterno. Eso será hasta que celebremos felizmente unidos el banquete del Reino celestial. Allí estará Cristo resucitado, armonizando todas nuestras diferencias con la luz que brota incesantemente de su Corazón abierto. ¡Bendito sea!
¡FIN!
P. Francisco - Dilexit Nos No. 220
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
ÚLTIMA ENTREGA DE LAS MEDITACIONES SOBRE LA
EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DILEXIT
NOS - Él nos Amó.
DEL PAPA FRANCISCO,
“Sobre el Amor Humano y Divino del Corazón de Jesucristo”
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