“La Felicidad es mirar hacia Dios, la
tristeza es mirar hacia uno mismo”
San
Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Octubre 7 del 2026.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…La educación católica tiene la
tarea de reconstruir la confianza
en un mundo marcado por los conflictos y los
miedos, recordando que somos hijos
y no huérfanos: de esta conciencia nace la
fraternidad…”
Papa León XIV
D.N.M.deE. No.4.3.
CARTA APOSTÓLICA
DISEÑAR NUEVOS MAPAS
DE ESPERANZA
(6)
LX Aniversario
Declaración
“Gravissimum
Educationis”
Estimados en Cristo:
Continuamos con
el apartado que nos está mostrando el enfoque mismo de la Declaración “Gravissimum
Educationis”, enriquecida con los comentarios que el Papa León XIV hace en
cada uno de sus párrafos, hablándonos precisamente de lo que es la verdadera “educación
integral”, porque, como bien dice, abarca a toda la persona y esta
educación no se contrapone a las estrategias didácticas manuales o técnicas;
así como tampoco se opone la ciencia con el humanismo, o lo técnico a la
conciencia; sin en cambio, si propone un conocimiento impregnado de valores
puestos en práctica en la vida cotidiana.
Enfatiza con estas palabras que son verdad pura: “…La educación
no mide su valor solo en función de la eficiencia: lo mide en función de la
dignidad, la justicia y la capacidad de servir al bien común. Esta visión antropológica integral debe
seguir siendo el eje central de la pedagogía católica…” y nos
pone de ejemplo el pensamiento de San John Henry Newman, “…que se opone
a un enfoque puramente mercantilista que a menudo obliga hoy en día a medir la
educación en términos de funcionalidad y utilidad práctica…” (JHN – Escritos
sobre la universidad 2001) (PLeónXIV – DNME No. 4.2).
Termina este
apartado recordándonos las palabras que dio en audiencia a los miembros de la
Fundación Centesimus Annus Pro Pontífice cuando estaba recién nombrado Sumo
Pontífice en mayo de 2025: “…En el contexto educativo, no debe “alzarse la bandera de
la posesión de la verdad, ni en el análisis de los problemas, ni en su
resolución”. En cambio, “es más
importante saber acercarse que dar una respuesta apresurada sobre por qué ha
sucedido algo, o cómo superarlo. El
objetivo es aprender a afrontar los problemas, que siempre son diferentes,
porque cada generación es nueva, con nuevos retos, nuevos sueños, nuevas
preguntas…” (PLeónXIV – DNME No. 4.3.).
En efecto, este
enfoque educativo, en la libertad de pensamientos entre el educador y el
educando, buscando juntos las respuestas ante las encrucijadas de la vida
contemporánea, acompañada de lo que el Espíritu Santo aclare en nuestro
entendimiento según la Voluntad de Dios.
5. La centralidad de la persona:
El Papa León
continúa guiándonos en este tema al decirnos: “…Poner a la persona en el centro
significa educar en la mirada larga de Abraham: “Y sacándole afuera, le dijo: “Mira
al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas”. Y le dijo: “Así será tu
descendencia” (Génesis 15,5) hacerles descubrir el sentido de la vida, la
dignidad inalienable, la responsabilidad hacia los demás…” (PLeónXIV –
DNME No.5.1).
Sin lugar a
dudas, este punto de vista que nos muestra el Papa León debe ser la base de la
educación donde quiera que se imparta, en el hogar, en el colegio, en la
universidad, incluso en el trabajo, porque el ser humano no cesa de aprender
donde quiera que esté, lo importante es que lo que aprenda le ayude a razonar,
reflexionar y actuar adecuadamente para el bien común y la trascendencia de su
vida futura. Es bien sabido que
cualquier agente educativo tiene un programa de enseñanza, un objetivo a
lograr, una meta qué conseguir, pero, como bien dice el Papa, la educación
no es solo la transmisión de contenidos, sino un medio para desarrollar
virtudes, formando ciudadanos “…capaces de servir y creyentes capaces de dar
testimonio, hombres y mujeres más libres, que no están solos. (…) “No se
nace profesionales; cada trayectoria universitaria se construye paso a paso,
libro a libro, sacrificio tras sacrificio” (Univ.Cat.San Toribio de
Mogrovejo, Chiclayo 2018) …” (PLeónXIV – DNME No.5.1).
Por otro lado,
es muy importante tomar en cuenta que las escuelas católicas deben esforzarse
para que la verdadera “educación integral” sea efectiva en todos y cada
uno de los programas que imparte porque como bien dice el Papa “…es un
ambiente en el que se entrelazan la fe, la cultura y la vida. No es simplemente una institución, sino un
ambiente vivo en el que la visión cristiana impregna cada disciplina y cada
interacción…” (PLeónXIV – DNME No.5.2).
Es necesario
reconocer que para que este ambiente de fe, cultura y vida se pueda llevar a
cabo, es importante que tanto quien dirige la institución como todo su equipo
de docentes y administrativos sean formados integralmente también, esto es “científica,
pedagógica, cultural y espiritualmente”, para que no sea que su
intención sea solamente tener un trabajo, sea un medio de obtener recursos,
sino que vaya más allá de la próxima necesidad sino una verdadera entrega de su
persona, por ello el Papa hace alusión a la recomendación que dio a través de
una Carta Circular a la Congregación para la Educación Católica del 2007: “…Al compartir la misión educativa común, también
es necesario un camino de formación común “inicial y permanente, capaz de
captar los retos educativos del momento presente y de proporcionar los
instrumentos más eficaces para afrontarlos (…) Esto implica en los educadores
una disponibilidad para el aprendizaje y el desarrollo de los conocimientos,
para la renovación y actualización de las metodologías, pero también para la
formación espiritual, religiosa y el compartir…” (CC-CEC 2007 No.20)(PLeónXIV
– DNME No. 5.2.)
“…Y no bastan las
actualizaciones técnicas: Es necesario custodiar un corazón que escucha,
una mirada que anima, una inteligencia que discierne…”
P.
León XIV - DNME No. 5.2.
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
También me puedes seguir en:
diosidencias@gmail.com lilia.garelli@gmail.com
https://twitter.com/antoniogarelli y https://www.facebook.com/tono.garelli
www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx
Solo por el gusto de proclamar El
Evangelio