“La Felicidad es mirar hacia Dios, la
tristeza es mirar hacia uno mismo.”
San
Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Febrero 8 del 2026.
LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO
“EL DEMONIO AL ACECHO
DEL MESÍAS”
(Antonio Garelli – Garelli
Editores – 2009)
II.4.- JESÚS EN LA SINAGOGA DE NAZARET
(Lc 4, 16-30; Mt 13, 53-58; Mc 6, 1-6)
“Vino a Nazará, donde se había criado,
entró, según su costumbre, en la sinagoga el día sábado, y se levantó para
hacer la lectura. Le entregaron el
volumen del profeta Isaías, desenrolló el volumen y halló el pasaje donde
estaba escrito:
“El
espíritu del Señor está sobre mí,
porque
me ha ungido
para
anunciar a los pobres la
Buena Nueva,
me
ha enviado a proclamar la liberación
de
los cautivos
y
la vista a los ciegos,
para
dar libertad a los oprimidos
y
proclamar un año de gracia del Señor.”
Enrolló el volumen, lo devolvió al
ministro y se sentó. En la sinagoga
todos los ojos estaban fijos en él.
Comenzó, pues, a decirles: “Esta escritura que acabáis de oír, se ha cumplido
hoy.” Y todos daban testimonio de él y
estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca.
Y decían: “¿Acaso no es éste el hijo de
José?” Él les dijo: “Seguramente me vais
a decir el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo.’
Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí
en tu patria.” Y añadió: “En verdad os
digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.”
“Os digo de verdad: Muchas viudas había en
Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis
meses y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado
Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos
del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.”
Al oír esas cosas, todos los de la
|sinagoga se llenaron de ira y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad y
le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su
ciudad para despeñarle. Pero él, pasando
por medio de ellos, se marchó.”
Evangelio
según San Lucas
“. . . Viniendo a su patria, les enseñaba
en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: ‘¿De dónde le viene a
éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No
es éste el hijo del carpintero? ¿No se
llama su madre María, y sus parientes Santiago y Judas? ¿Y sus parientes mujeres no están todas entre
nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene
todo esto? Y se escandalizaban a causa
de él.
Mas Jesús les dijo: ‘Un profeta solo en su
patria y en su casa carece de prestigio.’
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe.”
Evangelio
según San Mateo
+ + +
Después de estos significativos
momentos, en el cielo debió haberse oído: ¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya! (Así, tres veces, ¡Alabado
sea Dios!), cantado con el coro de los Ángeles delante del Padre. Sin embargo, para Satán y sus huestes debió
haber sido el día más obscuro de su existencia.
El Mesías ha iniciado su vida pública, se ha manifestado abiertamente a
todos los hombres, lo cual significa que la Buena Nueva ha
empezado a difundirse. La salvación está
al alcance de los hombres y mujeres que quieran obtenerla.
¡Precisamente esto es lo que no debería
estar sucediendo!, pensarían todos los demonios. ¡A trabajar se ha dicho!; y para cada ser
humano reunido en ese lugar y en esa ocasión en Nazaret, hay un demonio que lo
abrumará, que lo poseerá, que le hará actuar contrario a lo que el Salvador
quiere. Por eso se endurecen sus
corazones, por eso dudan, por eso se manifiestan contrarios a su
coterráneo. No es casualidad esta
actitud, es producto de la influencia de Satanás entre todos ellos. ¡Por supuesto que sabían quién les estaba
hablando! Durante veinticinco años han
tenido algo que ver con Jesús, el Hijo de María y José; le conocen desde niño,
desde que llegó de Egipto junto con sus padres.
Han convivido con Él en todo cuanto han hecho: sus juegos, sus
‘aventuras’, sus alegrías y sus tristezas; junto a Él crecieron y se han hecho
maduros todos. Pero se extrañan porque
les parece increíble lo que acaban de escuchar, y venido precisamente de Él.
Es muy probable que Jesucristo haya
dado aquí, en la sinagoga de Nazaret, su mejor discurso como hombre, ya que el
pasaje Bíblico utilizado así lo hace suponer: “. . . El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para
anunciar a los pobres la Buena Nueva. . .” Nada más fue ha decirles lo que
ya era un hecho, lo que ya había sucedido; les estaba participando lo que Juan
el Bautista había visto al momento de bautizar a su queridísimo primo. Lo están sabiendo sin intermediarios; ¡el
mismísimo Mesías se los está diciendo!
Por
supuesto que le conocían, y más que eso, le admiraban, le consideraban como el
mejor de ellos, ¡hasta le amaban!; eso está muy claro. Solo que, uniendo el gran discurso de Jesús a
estos loables sentimientos de los nazaritas, el resultado hubiera sido
¡avasalladoramente inconveniente para el Demonio! ¡¡el resultado hubiera sido
la conversión en masa de todo el pueblo de Nazaret!! ¡Tan solo con imaginármelo tiemblo de gusto! Qué
bonito hubiera sido. Pero no podía ser
así, de modo que Satanás actuó y lo hizo con tantos elementos a su servicio,
como en pocas ocasiones lo hará.
“.
. . Esta escritura que acabáis de oír, se ha cumplido hoy. . .” Ya están avisados, todos estuvieron y
estamos avisados. La escritura ya se
cumplió, y se cumplió en Jesús de Nazaret.
También Satanás tomó cuenta del aviso; y por supuesto, actuó. Actuó acechando al Mesías con todo cuanto
tenía a su alcance, y si éstos son seres humanos, ¡pues, mejor!, así otros
serán fáciles de dominar.
La turba humana es la masa viviente más
difícil de controlar; se comportan como animales, pero no dejan de pensar.
Si uno analiza las palabras de los
Evangelistas, puede darse cuenta de la influencia demoníaca sobre la gente de
Nazaret: en un renglón están felices, en el siguiente ya montaron en
cólera. Narra San Lucas, el médico: ”. . . Y todos daban testimonio de él y
estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y
decían: “¿Acaso no es éste el hijo de José?. . .”
Y
San Mateo, el recaudador de impuestos, lo dice por el estilo: “. . . les enseñaba en su sinagoga, de tal
manera que decían maravillados: ‘¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos
milagros? ¿No es éste el hijo del
carpintero? ¿No se llama su madre María,
y sus parientes Santiago y Judas?. . .”
De primera instancia, como primera
reacción, denotan felicidad, gozo, alegría; acto seguido se ve la indiscutible
influencia del Diablo: duda, intriga, vacilación, cuestionamiento. El mismo método de siempre, ¡¿por qué no lo
habremos entendido ya?! No hay nada
nuevo en el accionar de los demonios, hacen exactamente como el Príncipe de las
Tinieblas hizo en el Edén: desacreditar la verdad. Pero lo malo no es que ellos no se
diversifiquen en sus métodos, lo peor es que nosotros sigamos cayendo en sus
estúpidas trampas.
Y una vez lograda la confusión, lo
demás es esperar para ver qué se les va a ocurrir a los humanos. ¡Y allá van todos! La soberbia por delante. “. . . ¿No es éste el hijo del carpintero?. . .”; claro está, la
observación lleva envidia incluida. Así
es como empieza una turba: basta con que alguien diga la primera
estupidez. ¡Si esto no es acecho del
Demonio sobre el Mesías, ¿entonces, qué es?!
Solo en Jerusalén, dentro de tres años en ocasión de la Pascua, se verá algo
superior en cuanto a gente enloquecida.
Así de grave fue este momento.
Obviamente, el Divino Maestro también
se dio cuenta del ataque de Satanás y sus huestes; y va a dejarles muy claro la
gravedad del asunto. Les cita a Elías y
a Eliseo con las curaciones efectuadas a extranjeros en tierra de Israel. Y además nos deja una de sus frases máximas: “En verdad os digo que ningún profeta es
bien recibido en su patria.” Por si
antes no sabíamos el profundo significado de estas palabras, hoy debemos
aprender que se aplican a todas esas
situaciones en donde la soberbia nos vence, en donde la envidia nos derrota, en
donde nos ponemos a disposición del mal; como los nazaritas contra Jesús.
Estaban tan poseídos todos por las
huestes del Demonio, que la turba siguió ‘in
crecendo’ (porque el mal, solo genera más mal), y ahora hasta quieren
matarlo despeñándolo afuera de Nazaret. Sin embargo, Jesús impone su presencia
en medio de ellos y se retira del lugar sin que nada le suceda.
Estuvo
muy cerca, pero esta vez también será derrotado Satanás, porque a pesar de no
haber podido realizar ‘muchos milagros’,
según asienta San Mateo, nunca más regresará a Nazaret a predicar la Buena
Nueva; solo esa ocasión tuvieron sus paisanos para escucharlo y seguirlo. Pero entre ellos, o mejor dicho, en cada uno
de ellos, una multitud de demonios se abatieron contra el Mesías en esa amarga
visita de Jesús a Nazaret.
Qué experiencia más terrible debió
haber sido ésta para los Santos de Dios.
Allí están María y José, sus queridísimos padres; Cleofás, María,
Santiago y Judas, sus parientes; Leví, el de Cafarnaúm; Felipe, Simón (Pedro) y
Andrés, los de Betsaida; Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo; también se
encuentran Simón el de Caná; y Natanael, Judas y Tomás, los de Jerusalén. ¡¡Están todos sus Apóstoles, y esto sucede EN
EL PRIMER VIAJE QUE HACEN JUNTO CON EL RABBONI!! Enmudecidos debieron haber
quedado todos ante los terribles acontecimientos; y sucedió precisamente en
Nazaret, en donde creció Jesús.
Habrá muchas otras ocasiones que
recordarán en este mismo sentido: con el acecho del Demonio sobre el Mesías.
§ § §
La siguiente entrega será el próximo Domingo.
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.