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domingo, 13 de septiembre de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (DAM-47)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Septiembre 13 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

 

IV.12.- JESÚS CORRIGE LA AMBICIÓN

DE LOS APÓSTOLES

(Mt 20, 20-28; Mc 10, 35-45; Lc 22, 24-30)

“Se acercan a Él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: ‘Maestro, queremos que nos concedas lo que te pedimos.’ Él les dijo: ‘¿Qué queréis que os conceda?’  Ellos le respondieron: ‘Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.’ 

Jesús les dijo: ‘No sabéis lo que pedís.’ ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo que voy a ser bautizado?’  Ellos le dijeron: ‘Sí, podemos.’  Jesús les respondió: ‘La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado.’

Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan.  Jesús, llamándoles les dice: ‘Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder.  Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos; que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida como rescate por muchos.’”

+ + +

          ¡Acaban de Concelebrar la Primera Misa y ya están fallando nuevamente! En cambio, parece cándida la petición; y sin embargo, detrás de ella está Satanás.  Es el mismo método que usó en el Edén con Eva: un ‘deseo’ y la posibilidad de semejarse a Dios.  Pero igual que entonces, lo que el Demonio quiere es que le demos entrada a sus conceptos, que aceptemos sus planteamientos como posibles, que no seamos humildes. Aquí queda claro, la soberbia, aún en pequeñas cantidades, genera grandes inconvenientes. 

          Ciertamente esto fue lo que les sucedió a los hijos de Zebedeo ante la insulsa petición que le hacen al Señor, se ensoberbecieron.  Cuando uno lee estos pasajes del Evangelio, no se puede evitar pensar en lo desubicados que estaban los discípulos respecto del Reino de los Cielos.  Hoy en día quizás sea más fácil entender estas verdades, porque existen dos mil años de Magisterio de la Iglesia inspirado por el Espíritu Santo; (y sin embargo, cómo se pierde uno en criterios, definiciones y modos de actuar). 

          Es muy significativo que sean precisamente estos dos, los que hayan solicitado ‘una pequeña consideración a su favor’ encima de los demás: Santiago será el primer Apóstol martirizado; y Juan será el último que muera.  Pero en todo caso el evento sirve como oportunidad para el Señor, y deja vivas esas maravillosas palabras que hoy son fondo y forma del apostolado: “... el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos.

          Si para ellos no estaba claro, para los actuales cristianos nunca ha estado más entendible.  Hay que desechar toda clase de manifestación de soberbia en la entrega al trabajo para Dios, por mejor intencionadas que sean las acciones; el protagonismo para el lucimiento personal, solo genera desestabilización de la cordura propia y la de los que nos rodean. 

          Y ese, es el método preferido del Demonio para acechar: que se generen rencores, envidias, dudas y malos entendidos; porque cuando se ‘gasta’ la razón en estas debilidades, la voluntad para decidir está perdida; por lo tanto, decidimos mal.  Ello, en el plano de la conciencia; pero en el ámbito del sentimiento, del corazón, el daño puede ser mucho mayor, ya que nuestra sensualidad se ve afectada más fácilmente por el desengaño, la desilusión y la discordia.  Basten como evidencia, las sapientísimas palabras con las que el Señor cierra el asunto, diciendo: “. . . que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida como rescate por muchos.

          Otros dos que caen; Santiago y Juan también han sido tentados y le han fallado al Maestro.  Y si digo que caen, es porque no resulta ‘poca cosa’ causar escándalo en los demás, dentro del círculo en uno actúa; escandalizar es un pecado grave, pues se provoca a que otros caigan en el error.  Un golpe más del Demonio al Mesías, en su acecho; un intento más por debilitar al hombre.  Pero otra vez, una gran enseñanza de Cristo Jesús aprovechando el mal ocasionado: humildad, servicio y entrega, deben ser los sellos que identifiquen al Apóstol; exactamente como hizo Él.

          Una vez más has sido superado el Satán; porque con el mal causado a pocos, se ha podido instruir en el bien a muchos.  En aquella ocasión aprendieron diez que se indignaron; hoy favoreciendo a millones que del hecho se enteraron. Puedes estar seguro: ¡No vencerás, Satanás!

§ § §

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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sábado, 12 de septiembre de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA (ÚLTIMA ENTREGA)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Marzo 6 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006


ÚLTIMA ENTREGA

CREO EN DIOS… EN JESUCRISTO… EN EL ESPÍRITU SANTO… EN LA IGLESIA… EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS… EL PERDÓN DE LOS PECADOS…

CREO EN LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE Y LA VIDA ETERNA

B) LA FIDELIDAD DE DIOS: GARANTÍA DE RESURRECCIÓN

La Fe en la Resurrección surge en el Antiguo Testamento en un contexto martirial.  El justo perseguido remite su justicia a Dios, creyendo y esperando que Él restablecerá el derecho.  A quienes han sufrido por Dios, declarándose por Él ante los hombres, Dios no los abandona.  Esta esperanza martirial de Israel llega a su plenitud en el martirio de Cristo, en el testimonio supremo del amor de Dios en la muerte de cruz dado por Cristo Jesús.

El Padre sale como garante de la vida de sus testigos, de sus mártires; y a quien remite a Él su justicia, no queda defraudado, pues, “no permitirá que su Justo experimente la corrupción.” (Hc 2,27)  Así, como Job lo manifestaba:

Yo sé que está vivo mi Vengador

y al final se alzará sobre el polvo.

Tras mi despertar me alzará junto a Él,

y con mi propia carne veré a Dios.

Yo, sí, yo mismo, y no otro, lo veré;

mis propios ojos lo verán.

Job 19, 25-27

Es cierto que no sabemos representarnos ni explicarnos la resurrección de nuestra carne, pues “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que le aman” (1Co 2,9); pero esto no resta nada a la certeza de nuestra esperanza, que se basa no en nosotros, sino en la fidelidad de Dios.  La muerte no es capaz de destruir nuestra unión con Dios, tal como lo cantaba el salmista:

“Yo siempre estaré contigo,

Tú tomas mi mano derecha,

me guías según tus planes

y me llevas a un destino glorioso.

¿No te tengo a Ti en el cielo?

y contigo, ¿qué me importa la tierra?

Se consumen mi corazón y mi carne

por Dios, mi herencia eterna.”

(Sal 73,26)

Desde el tiempo de San Pablo, el hombre siente curiosidad por saber “¿cómo resucitan los muertos? Con qué cuerpo vuelven a la vida?” (1Co 15,35) La única respuesta que tenemos es la certeza de que seremos “los mismos, pero no lo mismo”; resucita el mismo cuerpo, la misma persona, pero transformados: “porque esto corruptible tiene que vestirse de incorrupción, y esto mortal tiene que vestirse de inmortalidad.” (1Co 15,50-53) “Todos resucitarán con sus propios cuerpos que ahora tienen”, pero transformados y transfigurados por el Espíritu de Dios.

Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible;

se siembra lo vil, resucita glorioso; se siembra débil, resucita fuerte;

se siembra cuerpo como de animal, resucita cuerpo espiritual.

(1Co 15,42.44)

La vida eterna es Dios mismo y el amor que Él nos da. Y siendo “Dios de vivos y no de muertos”, resucita a los muertos en fidelidad consigo mismo.  En su Hijo Jesucristo nos ha mostrado su fuerza de resurrección, es decir, ha aparecido ante nosotros como “Dios que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son, para que sean.” (Rm 4,17)

La carne de los santos será transformada por la resurrección en tal gloria que podrá estar en la presencia del Señor, pues, “Dios transformará el cuerpo de nuestra humillación conforme al Cuerpo del Hijo de su Gloria” (Flp 3,21), que, estando sentado a su derecha, “Nos resucitó con Cristo y nos hizo sentar con Él en los cielos” (Ef 2,6), “… brillando como el sol y como el fulgor en el Reino de Dios.” (Mt 13,43) 

Ya San Pablo se sirve de la naturaleza, de la siembra, de la cosecha; del dormir o el despertar; con imágenes del poder de Dios para hacer surgir y resurgir la vida. Igualmente, los Padres de la Iglesia de los primeros siglos, no se cansan de comentar esos textos; y aportar ellos mismos –inspirados por el Espíritu Santo– nuevas consideraciones en sus prédicas y escritos.

La Palabra de Dios, La Tradición y El Magisterio de la Iglesia Católica, definen, fundamentan y cuidan El Credo, como símbolo de la Fe de la Iglesia. Desde el Siglo I, el Cristianismo ha estado ‘alimentado’ por la acción del Espíritu Santo en todos los que integramos El Cuerpo de Cristo en el Seno de la Iglesia. 

Esta ‘alimentación’ se ha dado con la denodada entrega de los santos en la ‘difusión’ de todo cuanto han recibido del Espíritu para el Pueblo de Dios.  La Resurrección de la Carne explicada por los Padres Patriarcales, es un ejemplo de esta ‘alimentación’ del Espíritu Santo.

 

Considerándolo bien, ¿qué cosa parecería más increíble –de no estar nosotros en el cuerpo– que el que nos dijeran que de una menuda gota de semen humano nacerán huesos, tendones y carnes, con la forma que los vemos?  Si no fuerais hombres y alguien, mostrándoos el semen humano y la imagen de un hombre, os dijera que éste se forma de aquél, ¿le creerías antes de verlo nacido?

Pues, aunque parezca increíble, así es… Ved, pues, cómo no es imposible que los cuerpos humanos disueltos y esparcidos como semillas en la tierra, resuciten a su tiempo por orden de Dios y se “revistan de incorrupción.  “Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.”

SAN JUSTINO – Siglo II 

          TERTULIANO – Siglo III

“… Pero, ¿cómo –te preguntas– puede resucitar una materia totalmente disuelta? ¡Examínate a ti mismo, oh hombre, y te convencerás de ello! Piensa lo que eras antes de ser: ¡Nada, de lo contrario lo recordarías! Pues si tú eras nada antes de ser y serás nada cuando dejes de ser, ¿por qué no podrás resucitar de la nada por la Voluntad del mismo Autor, que quiso llegaras de la nada a ser? ¿Qué te acontecerá de nuevo? Cuando no existías, fuiste hecho. Nuevamente serás hecho cuando existas. Más fácil es hacerte tras haber existido, que hacerte sin existir.”

ÚLTIMA ENTREGA 

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

V V V

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jueves, 10 de septiembre de 2026

LA SEMANA DEL PAPA (16)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

                                            Riviera Maya, México; Septiembre 10 del 2026.

La Santa Sede

Vatican News - Noticias del Vaticano - Todas las noticias de la Iglesia - Vatican News

Pope and Vatican News Agency | Rome Reports

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martes, 8 de septiembre de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - 1a. ENTREGA DNME-01

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Septiembre 9 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…Cada generación lo escucha (al Evangelio) como una novedad que regenera.

  Cada generación es responsable del Evangelio y del descubrimiento

 de su poder seminal y multiplicador…”

Papa León XIV

Diseñar nuevos mapas de Esperanza No. 1.1

CARTA APOSTÓLICA

DISEÑAR NUEVOS MAPAS DE ESPERANZA

LX Aniversario Declaración - “Gravissimum Educationis”

 

Estimados en Cristo:

1.     Proemio:

El Papa León XIV inicia esta Carta Apostólica invitándonos a “Diseñar nuevos mapas de esperanza” en alusión al 60 Aniversario de la Declaración “Gravissimum Educationis” surgida en el Concilio Vaticano II y cuyo mensaje define que la educación no es una actividad secundaria para el hombre, sino que es vital desarrollarla junto con la extensión de la Buena Nueva que Jesucristo nos dejó y que se encuentra de forma concreta en los Evangelios.

“…Hoy, ante los rápidos cambios y las incertidumbres que desorientan, ese legado muestra una sorprendente solidez.  Allí donde las comunidades educativas se dejan guiar por la palabra de Cristo, no se retiran, sino que se relanzan; no levantan muros, sino que construyen puentes.  Reaccionan con creatividad, abriendo nuevas posibilidades para la transmisión del profesional y civil, en la pastoral escolar y juvenil, y en la investigación, porque el Evangelio no envejece, sino que “hace nuevas todas las cosas” (Ap.21,5) …” (PLeónXIV – DNME 1.1)

En efecto, las enseñanzas del Evangelio tienen la particularidad de identificarlas como nuevas cada vez que las reflexionamos, pareciera que están hechas para ese momento preciso en el que se leen y analizan, porque es “Palabra de Dios” que no tiene ni principio ni fin; ni tiempo ni espacio.

Así como no tiene ni principio ni fin la Palabra de Dios, todo lo que el hombre desarrolla en la vida tiene todo lo contrario, adaptaciones y modificaciones constantes, porque tiene que mirar hacia la realidad del momento, y ese tiempo tiene que ser conforme a la realidad que el mismo hombre ha modificado, por ello el Papa bien nos dice que: “…Vivimos en un entorno educativo complejo, fragmentado y digitalizado.  Precisamente por eso es sabio detenerse y recuperar la mirada sobre la “cosmología de la paideia cristiana”; una visión que, a lo largo de los siglos, supo renovarse e inspirar positivamente todas las poliédricas facetas de la educación…” (PLeónXIV – DNME No. 1.2.)

Con el fin de que comprendamos mejor el mensaje que el Papa nos da, he buscado como en otras ocasiones, la explicación de los conceptos, en este caso “la cosmología de la paideia cristiana” y he encontrado un párrafo de la Revista Ecclesia que nos dice: “La cosmología de la paideia cristiana es una visión integral que posiciona al ser humano como imagen de Dios en el centro, integrando fe y razón para guiar la educación y la vida.  Basada en el “fermento” evangélico, esta pedagogía transforma la cultura, buscando la unidad del saber y la justicia, superando la fragmentación del conocimiento moderno y actuando como faro de servicio”. 

Esta es la mejor explicación de nuestra existencia en este mundo, quien no lo logra comprender e identificarse con la transcendencia de este concepto, se encuentra realmente extraviado en la vida, por ello la importancia de una buena formación integral, que le permita al formando ser parte de esta realidad, conociendo, amando, imitando y transmitiendo las enseñanzas de Cristo en su vida y con el prójimo.  Es importante proporcionar a la niñez y juventud una educación de calidad, esto es, esa educación integral que le ayudará a desarrollar en cada etapa de su educación, la capacidad de un pensamiento crítico y la resolución de problemas, la creatividad y la innovación en la comunicación y la colaboración efectiva, permitiendo a las personas interpretar su entorno y actuar para transformarlo, por ello el Papa nos invita a “diseñar nuevos mapas de esperanza”.

El Papa nos dice: “…La Declaración “Gravissimum Educationis” no ha perdido fuerza.  Desde su recepción ha nacido un firmamento de obras y carismas que aún hoy orienta el camino:  escuelas y universidades, movimientos e institutos, asociaciones laicales, congregaciones religiosas y redes nacionales e internacionales.  Juntos, estos cuerpos vivos han consolidado un patrimonio espiritual y pedagógico capaz de atravesar el siglo XXI y responder a los retos más apremiantes. Este patrimonio no está inmovilizado: es una brújula que sigue indicando la dirección y hablando de la belleza del viaje…” (PLeónXIV – DNME – 1.3).

En efecto, la belleza de la innovación educativa, cuando va de la mano de Aquel que nos guía y muestra el camino correcto, inspira y motiva para seguir adelante en los nuevos procesos de efectividad y calidad académica.  Como bien nos exhorta el Papa ante los múltiples problemas que enfrenta la humanidad, en muchas ocasiones provocadas por los malos gobiernos y desatando distintas formas de pobreza, las guerras, las migraciones y las desigualdades y por ende el nulo acceso a la educación: “… ¿cómo no actuar? (…) ¿cómo no sentir la urgencia de renovar nuestro compromiso? …” (PLeónXIV – DNME – 1.3).

“…La educación ha sido siempre una de las expresiones

 más altas de la caridad cristiana…” (PLeónXIV – DT – No.68).

  El mundo necesita esta forma de esperanza…”

P. León XIV - DNME No. 1.3

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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SOLEMNIDADES DE LA IGLESIA - (40)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Septiembre 8 del 2026.

SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE GUARDAR

DE LA IGLESIA CATÓLICA

 

SEPTIEMBRE   8 Solemnidad de la Natividade de María                              Santísima, Madre de Dios

DOCUMENTO:

Protoevangelio de Santiago V, 2

. . . ¿Qué es lo que he dado a luz?” y la comadrona respondió: ‘Una niña.’ … Y le puso por nombre Miriam.”

Natividad de la Santísima Virgen María - Vatican News

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BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA - (35)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Septiembre 8 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

BAPTISTERIO DEL TEMPLO DE

SAN NICOLÁS DE TOLENTINO

Actopan, Hidalgo, México

Construido entre 1560 y 1570, anexo al gran conjunto conventual, el Baptisterio del Templo de San Nicolás de Tolentino fue el primero que se edificó en Nueva España, como un edificio aparte. 

Templo y exconvento de San Nicolás de Tolentino (Actopan) - Wikipedia, la enciclopedia libre

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viernes, 4 de septiembre de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE - (60)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Septiembre 4 del 2026. 

XV Aniversario del Blog

De Milagros y Diosidencias

2011-2026 

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006


CREO EN DIOS… CREO EN JESUCRISTO… CREO EN EL ESPÍRITU SANTO… CREO EN LA IGLESIA… CREO EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS… CREO EN EL PERDÓN DE LOS PECADOS…

CREO EN LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE

Y LA VIDA ETERNA

 

El Credo concluye confesando la Fe en la Resurrección de la Carne y la Vida Eterna. Creer en Dios Padre como origen de la vida; creer en Jesucristo como vencedor de la muerte; y creer en el Espíritu Santo como vivificante de la Iglesia –donde experimentamos la Comunión de los Santos y el Perdón de los Pecados– nos da la certeza de la Resurrección y de la Vida Eterna.

La Profesión de la Fe en la Resurrección de la Carne y en la Vida Eterna son el fruto de la Fe en el Espíritu Santo y su poder transformador, como culminación de la nueva creación inaugurada en la Resurrección de Cristo.

A) EL AMOR DE DIOS MÁS FUERTE QUE LA MUERTE

Por el libro de la Sabiduría sabemos que “no fue Dios quien hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los pecadores.”  La muerte es consecuencia del pecado.  El hombre, llamado a la vida por Dios, quiere alcanzar por sí mismo el árbol de la vida, adueñarse autónomamente, sin Dios, de ella.  Al contrario, halla la muerte.

Así “por un hombre entró el pecado en el mundo y, por el pecado, la muerte.” (Rm 5,12)  Ésta es la muerte que no ha querido Dios; esta muerte es fruto del pecado y signo del alejamiento de Dios, la fuente y plenitud de la vida.  La muerte es el último, el definitivo enemigo del hombre.  Pero como enseña San Ireneo:

Como la carne es capaz de acoger la corrupción, también puede acoger la incorrupción.

Y como puede acoger la muerte, puede acoger la vida.

Y si la muerte aleja la vida, apoderándose del hombre y haciéndolo un muerto,

tanto más la vida, apoderándose del hombre, alejará la muerte y restaurará al hombre como un viviente para Dios. 

Pues si la muerte le mató, ¿por qué la Vida no le vivificará? 

Por tanto, “como el primer hombre se hizo espíritu viviente, el segundo Hombre fue espíritu vivificante”,

y como aquél, espíritu viviente, pecando perdió la vida,

así él mismo, recibiendo el Espíritu vivificante, recobrará la vida. 

San Ireneo 

En esta muerte entra Jesucristo como nuevo Adán, y sale vencedor de la muerte: “Se hundió hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Flp 2,8); por esta kénosis, en obediencia al Padre, Jesús venció el poder de la muerte.  La muerte de esta manera, ha perdido el aguijón; y ya no es más.

El que cree en Jesucristo “ha pasado de la muerte a la vida” (Jn 5,24); pues “el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no gustará la muerte para siempre”, siendo Cristo mismo “La Resurrección y La Vida.” (Jn 11,25; 14,6)

En su Explicación de los Símbolos (Explanatio Symboli), San Ambrosio de Milán asienta:

“Debes creer que también la carne resucitará. Pues, ¿por qué asumió Cristo nuestra carne?, ¿por qué subió a la cruz?, ¿por qué sufrió la muerte, fue sepultado y resucitó?, ¿por qué hizo todo eso, sino para que resucitaras tú? Este es el misterio de tu resurrección.  Porque “si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra Fe” (1Co 15,14) ¡Pero resucitó!, siendo por tanto firme nuestra Fe.”

La confesión de fe en la resurrección de la carne no es, pues, la fe de la inmortalidad; no profesamos que el hombre es inmortal, sino la Fe en Dios, que ama al hombre y le libra de la muerte, resucitándolo.

“El amor pide eternidad,

y el amor de Dios no sólo la pide, sino que la da y es.”

Papa Ratzinger

La esperanza cristiana de la resurrección, no es el mero optimismo humano de que al final todas las cosas acaban por arreglarse de alguna manera.  La esperanza cristiana es la certeza de que Dios no se deja vencer por el mal y la injusticia, por ello no les deja triunfar.  Él hará triunfar el amor y la justicia.  Remitir la justicia a Dios” es “dar razón a todos los hombres de nuestra esperanza.” (1P 3,15)

Esta certeza no es ilusoria, ya ha comenzado a realizarse.  Se ha cumplido en Jesucristo, resucitado de entre los muertos, como garantía y fundamento permanente y firme de nuestra esperanza.  Unidos por la Fe y el Bautismo en Cristo y a su muerte, esperamos participar igualmente de su gloriosa resurrección. (Rm 6,5)


En Cristo se realizó ya lo que para nosotros es todavía esperanza.  No vemos lo que esperamos, pero somos el cuerpo de aquella Cabeza, en la que se hizo realidad lo que esperamos.

San Agustín de Hipona

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

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De todos ustedes afectísimo en Cristo,

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