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martes, 3 de marzo de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (3)

La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

  

Riviera Maya, México; Marzo 4 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…Estoy convencido de que la opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad, cuando somos capaces de liberarnos de la ‘autorreferencialidad’  y conseguimos escuchar su grito…”

Papa León XIV -  Dilexit Te No. 7

DILEXIT TE (3) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres” 


Estimados en Cristo: 

·        San Francisco:

En este apartado el Papa León XIV nos enmarcará la razón de ser de esta Exhortación Apostólica “Dilexit Te” – “Te he Amado” – Sobre el Amor a los Pobres recordándonos cuando, recién elegido Papa Juan Mario Bergoglio – Papa Francisco, un cardenal amigo al darle el abrazo de felicitación le invitó ¡a no olvidar a los pobres! Siendo esa la razón para anunciarse como “Papa Francisco”; y a su vez el Papa León hace la alusión de San Pablo quien junto con San Bernabé al ser confirmados en su misión de evangelizar a los gentiles les dijeron: “…Sólo nos pidieron que nos acordáramos de los pobres, cosa que he procurado cumplir…” (Gal 2, 1-10) y continúa el Papa León XIV: “…Y fue también la opción de San Francisco de Asís:  en el leproso fue Cristo mismo quien lo abrazó, cambiándole la vida.  La figura luminosa del Poverello nunca dejará de inspirarnos…” (PLeónXIV – DT No. 6).

Sin duda, esta ha sido la principal misión de la Iglesia, evangelizar entre los pobres, necesitados de lo más indispensable, pero también a quien se encuentra con una fe pobre, sin esperanza y fuerza para seguir adelante en la vida; por ello el Papa León nos dice: “…Al joven Francisco, antes rico y arrogante, le impactó encontrarse con la realidad de los marginados.  El impulso que provocó no cesa de movilizar el ánimo de los creyentes y de muchos no creyentes, y “ha cambiado la historia” …” (PLeónXIV – DT No. 6).

En efecto, el estar conscientes de las necesidades de nuestros hermanos en el mundo que nos rodea nos cambia la forma de vivir, por ello el Papa León XIV nos recuerda las palabras que su sucesor, el ahora San Pablo VI, quien decía sobre el enfoque mismo del Concilio Vaticano II, ̶  el cual dicho sea de paso – inició San Juan XXIII y termino San Pablo VI: “…la antigua historia del buen samaritano ha sido el paradigma de la espiritualidad del Concilio…” (SPVI – Homilía última sesión pública del Concilio Ecuménico (1965) (PLeónXIV – DT No.7).

·        El grito de los pobres:

El Papa León XIV continúa en este apartado poniendo a la vista varios textos del Antiguo Testamento hablando con Moisés, nada menos que delante de Dios mismo representado en la “zarza ardiente”: “…Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces.  Sí, conozco muy bien sus sufrimientos.  Por eso he bajado a librarlo (…) Ahora ve, yo te envío…” (Ex 3, 7-8 10). (PLeónXIV – DT No.8).

En efecto, Dios siempre ha estado cerca de nosotros y procurándonos en nuestras necesidades, principalmente espirituales, porque sin esperanza no tendríamos razón de volver a Él, por ello nos insiste en todo momento y a través de todos sus enviados, en que lo importante es mantener en nuestra vida la “civilización del amor” que contiene todo para procurar a quien más lo necesita; por ello el Papa nos exhorta a permanecer atentos:  “…Por eso, escuchando el grito del pobre, estamos llamados a identificarnos con el corazón de Dios, que es presuroso con las necesidades de sus hijos y especialmente de los más necesitados.  Permaneciendo, por el contrario, indiferentes a este grito, el pobre apelaría al Señor contra nosotros y seríamos culpables de un pecado (Dt 15,9), alejándonos del corazón mismo de Dios…” (PLeónXIV – DT No.8).

Cada día es más frecuente el grito de todos aquellos que sienten y viven la injusticia en su vida, de una u otra manera, oprimidos por algo o alguien que quiere aprovecharse de la situación del débil o simplemente por la soberbia del otro que desea opacar al otro y hacer uso de una voluntad egoísta y sin escrúpulos, generalmente son personas sin ética y mucho menos moral; por ello cada vez de manera más frecuente, se presentan los gritos de los que por diversos medios buscan el trato justo en su persona y a sus solicitudes.  Como les mencionaba anteriormente existen diversas formas de injusticia en nuestra sociedad, lo que hace que la humanidad sufra en diversas formas la desigualdad y por tanto la vulnerabilidad, así nos lo explica el Papa.

El Papa León XIV nos dice: “…En el rostro herido de los pobres encontramos impreso el sufrimiento de los inocentes y, por tanto, el mismo sufrimiento de Cristo.  Al mismo tiempo, deberíamos hablar quizás más correctamente de los numerosos rostros de los pobres y de la pobreza, porque se trata de un fenómeno variado; en efecto, existen muchas formas de pobreza:  aquella de los que no tienen medios de sustento material, la pobreza del que está marginado socialmente y no tiene instrumentos para dar voz a su dignidad y a sus capacidades; la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la del que se encuentra en una condición de debilidad o fragilidad personal o social, la pobreza del que no tiene derechos, ni espacio, ni libertad…” (P León XIV – DT No. 9).


“…vivimos en una sociedad que a menudo privilegia algunos criterios de orientación de la existencia y de la política marcados por numerosas desigualdades y, por tanto, a las viejas pobrezas de las que hemos tomado conciencia se agregan otras nuevas, en ocasiones más sutiles y peligrosas…”

P. León XIV - Dilexit Te No. 10

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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domingo, 1 de marzo de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (9)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Marzo 2 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

BAPTISTERIO DE ALBENGA

CATEDRAL DE SAN MICHELE

Albenga, Liguria, Italia

Construido en el Siglo V, el Baptisterio de Albenga es la construcción Cristiana más antigua de toda Liguria; ¡800 años más que su Catedral! ¡la cual tiene 800 años de existir!

X X X

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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sábado, 28 de febrero de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (17)

                        “La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Febrero 28 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)


II.7.- CURACIÓN DE LA SUEGRA DE SIMÓN, PEDRO

(Mt 8, 14-15; Mc 1, 29-31; Lc 4, 38-39)

“Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre.  Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle.”

 Evangelio según San Mateo

 “Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés.  La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablaban de ella.  Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó.  La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.”

Evangelio según San Marcos

 “Saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón.  La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella.  Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella levantándose al punto, se puso a servirles.”

Evangelio según San Lucas

+  +  +

          Esta santa mujer (de quien no se registra su nombre), debió haber sido muy querida del Señor, pues además de haberla sanado con un gesto muy cariñoso (tomándola de la mano –algo inaudito para un rabboni, quienes no podían ni tocar a las mujeres extrañas a su casa–), el incidente es tomado en cuenta por los tres Evangelistas Sinópticos.  Y se entiende este hecho, pues no es difícil suponer que haya habido una buena amistad entre ella y Jesucristo.  Hay que recordar que Jesús viajaba a menudo desde Nazaret hasta el Mar de Galilea aún antes de iniciar su Ministerio.

          La casa de Simón y Andrés estaba ubicada muy cerca de la orilla del lago y era de las primeras que se veían llegando por el camino desde Magdala y Genesaret a Cafarnaúm.  Afuera de esta construcción (bastante modesta, pero resistente en su edificación), conoció Jesús a los pescadores del Lago de Genesaret que más tarde serían sus primeros cuatro discípulos: Simón y Andrés su hermano, y Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo; todos pescadores, todos ellos galileos.

         Respecto a que es reconocida como la suegra de Simón, se deduce que éste estaba casado con su hija; sin embargo, nada se narra en los Evangelios  sinópticos acerca de ella, por lo que se podría entender que ya hubiese muerto, y que Pedro se habría quedado al cuidado de la madre de su esposa.  Conviene también recordar que no se está hablando de hombres de mucha edad, sino de jóvenes todos ellos (pues, el mismo Jesús apenas tiene treinta años y todos sus discípulos fueron de menor edad que él), por lo que una mujer así les era muy útil para su vida, amén de muy querida por todos.

         La zona del Lago de Tiberíades era la más densamente poblada de la región norte de Palestina, en plena Galilea; era el paso obligado de caravanas y viajeros procedentes de Siria y Fenicia hacia Jerusalén, bordeando por los caminos de la ribera occidental del Río Jordán hasta Jericó, para evitar los caminos desérticos de las llanuras de Samaria.  Todas las poblaciones ribereñas del lago, desde Cafarnaúm hasta la antigua Kinnéret, en la ribera occidental; y de Betsaida hasta Hipo, en la margen oriental, bullían en comercio y actividades sociales y militares, por lo que Jesús las escogió para el inicio de la predicación del Evangelio.  La población sumada de esas ciudades y enclaves (más de diez), era similar a la de Jerusalén, la gran ciudad de la Provincia Romana de Judea.

         Una vez descritos los antecedentes, veamos ahora la significación del caso específico.  Satanás ha tomado partido de una persona muy querida por todos, pues los discípulos ‘le hablan de ella’ y ‘le ruegan por ella’ a Jesucristo; quien no vacila en acudir en su auxilio.  Es una gran oportunidad para la alabanza de Dios que aprovechará Cristo, de una situación adversa creada por el Demonio. 

         Así, una vez más, con el bien será vencido el mal; de lo inconveniente saldrá algo beneficioso; la congoja se transformará en alegría.  Esto es precisamente La Buena Nueva: hacer vivir a todos los que tengan fe, las virtudes y bondades del Reino de los Cielos.  Sin mucha imaginación, es fácil comprender la alegría de los Apóstoles ante la Divina intervención del Maestro, quien ha restaurado la salud de la amada mujer.  ¡Las maravillas que el Mesías realiza, también son para los propios, no solo para los extraños!

         ¡Al final nada conseguiste Satán! ¡Dios ha sido alabado por sus Santos!

§ § §

 

II.8.- NUMEROSAS CURACIONES EN CAFARNAÚM

(Mc 1, 32-34; Mt 8, 16-17; Lc 4, 40-41)

“Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemonia- dos; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta.  Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios.  Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.”

+  +  +

         Este importante momento del Evangelio hace recordar otro instante maravilloso, de muchos años atrás, pero que cuando se dijo por primera vez no se alcanzó a comprender en toda su dimensión; me refiero al cántico de alabanza de los ángeles celestiales cuando Jesús nació en Belén: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace”, cantaban todos a una voz desde las alturas.

         A todos aquéllos que Satanás tiene bajo el dominio del mal y del pecado, Cristo Jesús los está llenando con los dones del cielo, que son: la bondad, la verdad y lo felicidad.  Bondad, porque la salud física y mental que reestablece Jesús a todos, son invaluablemente benéficas para la vida; verdad, porque sus palabras conducen por los caminos del conocimiento, que llevan a la salvación y a Dios; y felicidad, porque el estado de salud y verdad redunda en el estado de paz que toda alma humana busca incesantemente.

         Son tantos los atormentados que le han traído al Divino Maestro, que el Demonio quiere abrumarlo; bien sabe que como hombre debe cansarse, se ha de agotar, y entonces dejará de realizar sus maravillas.  Pero Cristo está consciente de ello y se multiplica en sus prodigios para los necesitados; dice San Mateo que lo hacía en cumplimiento a lo escrito por el profeta Isaías: “Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.” (Is 53, 4-5)  Así, paulatinamente, serán cumplidas todas las promesas hechas en lo antiguo para el momento en que se presentara el Mesías entre nosotros; no importa cuánto se afanen los demonios en obstruir la labor de Jesucristo, todos cuantos le conozcan sabrán que Él es el Ungido de Dios; y aun los que nunca le vean, sabrán que Él es el Salvador. 

         Este es un mal día para Satanás y sus demonios, pues el Mesías está en plena actividad de salvación; anunciando la Buena Nueva a todos los pobladores de la Tierra, y ahora por el momento, empezando en Cafarnaúm. 

         ¡Bendito sea El Santo de Dios que ha bajado del cielo para librarnos del Príncipe del Mal!

§ § §

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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jueves, 26 de febrero de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA (22)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Febrero 27 del 2026. 

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

FUE CONCEBIDO POR OBRA DEL E.S.…

PADECIÓ BAJO EL PODER DE P. PILATO…

         A) PADECIÓ

La Pasión de Cristo nos coloca ante Dios.  Es una Pasión querida por Dios.  En su plan salvífico “el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; ser muerto y resucitado…”  Éste es el pensar de Dios, que Pedro –y demás Apóstoles– “no entiende”.  Pero Jesús, por tres veces, les anuncia su Pasión.

Iban de camino a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos, estaban sorprendidos y le seguían con miedo.  Tomó otra vez a los doce y comenzó a decirles lo que iba a suceder: “Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de Él, le escupirán, le azotarán y le matarán; y a los tres días resucitará.” (Mc 10, 32-34)

Lucas añadirá los insultos y salivazos… Todo ello para dar cumplimiento a lo anunciado por los profetas. (Lc 18,31)  Cristo va a la pasión siguiendo los designios del Padre, en obediencia a la voluntad del Padre: “Cristo, siendo Hijo, aprendió por experiencia, en sus padecimientos, a obedecer.  Habiendo llegado así a la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que le obedecen.” (Hb 5,8-10)

En su sangre se sella la alianza del creyente y Dios Padre: “Tomando una copa y, dadas las gracias, se la dio y bebieron todos de ella. Y les dijo: “Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos; para el perdón de los pecados.”” (Mc 14, 23-24; Mt 26, 27-28; Lc 22,20)  Esto es lo que Pablo ha recibido de la tradición eclesial, que se remonta al mismo Señor:

Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado… después de cenar, tomó la copa, diciendo: “Esta copa es la nueva alianza en mi sangre.  Cuantas veces la bebáis, hacedlo en memoria mía.  Pues, cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.

En todos estos textos aparecen las palabras, grávidas de significado, “por vosotros”, “por muchos”, que expresan la entrega de Cristo a la pasión en rescate nuestro.  Marcos, en su relato de La Pasión, nos presenta a Jesús como el justo que sufre sin culpa la persecución de los hombres.

En el Salmo 22 Jesús encuentra el ritual de su ofrenda al Padre por los hombres.  Él es el Siervo de Yahveh, tan desfigurado que no parecía hombre; sin apariencia ni presencia, despreciable y desecho de los hombres; varón de dolores y sabedor de dolencias, ante quien vuelve el rostro. 

Carga sobre sí los sufrimientos y dolores, azotado, herido de Dios y humillado. Herido, ciertamente, por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas, soportando Él el castigo que nos trae la paz, pues con sus malestares hemos sido nosotros curados. Él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.  (Is 52, 13-53) 

San Pedro, en su Primera Carta a las Comunidades Cristianas, presenta La Pasión de Cristo como huellas luminosas por donde caminar:

“Pues, para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo sufrió por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas.  Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; al contrario, se ponía en manos de la justicia.  Cargando nuestros pecados subió a la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado.” (1P 2, 21-24) 

En su pasión aparece el amor insondable de Dios, que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros (Rm 8, 32; Jn 3, 16), para reconciliar en Él al mundo consigo.  Para esto vino el Hijo al mundo: “Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.” (Mc 10, 45)  Cada cristiano puede decir junto con Pablo: “El Hijo de Dios me amó y se entregó por mí.”

San Justino en sus Diálogos establece la importancia de la muerte de Cristo:

“Los cristianos provienen de Jesucristo, que gustó la muerte en cruz, según el gran designio salvífico de Dios… El misterio del cordero, ordenado sacrificar por Dios como Pascua (Ex 12, 1-11), era figura de Cristo, con cuya sangre, quienes creen en Él, ungen sus casas, es decir, a sí mismos…


Y el mismo Dios, que prohibió a Moisés hacer imágenes, le mandó, sin embargo, fabricar la serpiente de bronce y la puso como signo por medio del cual se curaban quienes habían sido mordidos por las serpientes. 

 

Con ello anunciaba Dios un gran misterio: la destrucción del poder de la serpiente –autora de la transgresión de Adán (y Eva) – y, a la vez, la salvación de quienes creen en Quien por este signo era figurado, es decir, en Aquel que iba a ser crucificado para librarnos de las mordeduras de la serpiente: idolatrías y demás iniquidades.”

San Justino, Mártir

La hora de la Pasión es la hora de Cristo, la hora señalada por el Padre para la salvación de los hombres en la pasión de Su Hijo.  Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que crean en Él, sino que tenga vida eterna.” (Jn 3, 16) “El que no perdonó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.” (Rm 8, 31)

Siendo la hora del Padre, es la hora de la glorificación del Hijo y de la salvación de los hombres.  La Pasión es la hora de pasar de este mundo al Padre y del amor a los hombres hasta el extremo (Jn 13,1).  Por ello, la hora también es de la glorificación del Padre en el Hijo. (Jn 17,1)  Con la entrega de su Hijo a la humanidad, Dios se manifiesta plenamente como Dios: Amor en plenitud.  No cabe un amor mayor. 

En sus Sermones, San Agustín lo enfatiza diáfanamente:

Cree, pues, que bajo Poncio Pilato fue crucificado y sepultado el Hijo de Dios.  Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos.(Jn15,13) ¿De veras es el amor más grande?

 

Si le preguntamos al Apóstol, nos responderá: “Cristo murió por los impíos.” Añadiendo: “Cuando éramos sus enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo.(Rm 5, 6-10)  Luego, en Cristo hallamos un amor mayor, pues dio la vida por sus enemigos, no por sus amigos.

 

¡No te ruborice, pues, la ignominia de la Cruz! ¡Todo un Dios no vaciló en tomarla por ti! “Préciate, como el Apóstol, de no saber más que de Jesucristo, y de éste, Crucificado.” (1Co 2,2)”

  San Agustín,

Obispo de Hipona

En La Pasión, Cristo lleva a cabal cumplimiento todas las figuras del amor apasionado de Dios por los hombres, así lo predica San Melitón de Sardes:

“Ya el Señor había dispuesto previamente y prefigurado sus sufrimientos en los Patriarcas, los Profetas y en todo el pueblo…

 

Si quieres que el misterio del Señor se te esclarezca, dirige tu mirada a Abel, similarmente matado; a Isaac, similarmente atado; a José, vendido; a Moisés, abandonado; a David, perseguido; a los Profetas, similarmente sufrientes a causa de Cristo; dirige tu mirada a la oveja inmolada en Egipto; hacia Quien hirió a Egipto y salvó a Israel por la sangre…

 

¡Con su espíritu inmortal mató a la muerte homicida! Él es, en efecto, quien por haber sido conducido como un cordero e inmolado como una oveja (Is 23,7), nos libró de la servidumbre del mundo –como de la tierra de Egipto–, nos desató los lazos de la esclavitud del demonio –como de la mano del Faraón– y selló nuestras almas con su propio espíritu y los miembros de nuestro con su propia sangre.  Él es quien cubrió la muerte de vergüenza y quien enlutó al diablo, como Moisés al Faraón…

 

Él es la Pascua de nuestra salvación.  Él es quien soporta mucho en muchos: Quien fue matado en Abel, atado en Isaac, siervo en Jacob, vendido en José, abandonado en Moisés; inmolado en el cordero, perseguido en David y deshonrado en los Profetas…

 

Él es quien fue colgado en la cruz, sepultado en la tierra.  Él es el cordero sin voz y degollado –nacido de María, la inocente cordera–, el elegido del rebaño, el arrastrado a la inmolación, el sacrificio al atardecer, el sepultado al anochecer.  Él es quien fue muerto en Jerusalén, porque curó a los cojos, limpió a los leprosos, llevó a la luz a los ciegos, resucitó a los muertos…

¡Por eso Padeció!   

Homilía sobre La Pascua

San Melitón de Sardes

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

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martes, 24 de febrero de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (Amor a los pobres) (2)

La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Febrero 25 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…Es también mi deseo mostrar cómo la rica sabia, que sube desde aquella raíz, no se ha agotado con el paso de los años, sino que, por el contrario, se ha hecho más fecunda…”

SJPII – Centesimus Annus

DILEXIT TE (2) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres”

Estimados en Cristo:

Para todos nosotros que vivimos en este tiempo, el ser testigos de la transición entre el trabajo apostólico de un Papa al otro es una experiencia sinigual que nos permite constatar la preocupación real de la Iglesia por seguir los designios que Dios le va marcando a la humanidad, a través de la luz que el Espíritu Santo inspira a los Sumos Pontífices.  Si somos sensibles ante los enfoques que los diversos Papas le van dando a sus mensajes, podemos ver la mano de Dios que nos invita a corregir el camino ante la marejada de sinrazones que nosotros mismos aceptamos en nuestro interior por medio de las cuales nos infligimos; por ello, el tema que tanto le preocupa a la Iglesia desde el inicio de la historia de la humanidad, es el de la pobreza, no tan solo la falta de una vida digna, sino la pobreza en todas sus expresiones, que hiere a tantos y tantos de los seres humanos que vivimos en este mundo.

Por lo anterior, las reflexiones que haremos a través de esta Exhortación Apostólica nos ayudarán a adentrarnos en el planteamiento que nos dará el Papa León XIV, quien a manera de introducción nos lo expresa: “…en continuidad con la Exhortación Apostólica “Dilexit Nos”; el Papa Francisco estaba preparando en los últimos meses de su vida, una Exhortación Apostólica sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, titulada “Dilexit Te”, imaginando que Cristo se dirigiera a cada uno de ellos diciendo: no tienes poder ni fuerza, pero “yo te he amado” (Ap 3,9).  Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío – añadiendo algunas reflexiones, y proponerlo al comienzo de mi pontificado, compartiendo el deseo de mi amado predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres.  De hecho, también yo considero necesario insistir sobre este camino de santificación, porque en el “llamado a reconocerlos en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse” (PF – Gaudete et Exsultate 2018) …” PLXIV – DT No. 3).

Habiendo expuesto esta introducción nos queda bien claro el camino que el Papa León XIV desea seguir al continuar con el desarrollo de este tema tan crucial para la Iglesia de todos los tiempos; y todavía más allá, abriendo su pontificado diciendo en sus primeras palabras ante los miembros del Colegio Cardenalicio: “Tomé mi nombre por León XIII quien afrontó la defensa de la dignidad, la justicia y el trabajo”. Esta referencia al Papa León XIII quien con la Carta Encíclica “Rerum Novarum” afrontó la cuestión social en la primera revolución industrial dando inicio a la Doctrina Social de la Iglesia.  Cabe mencionar que como decía al inicio, es una fortuna constatar cómo diversos Papas retoman la temática de sus predecesores, este es el caso de San Juan Pablo II quien, al cumplirse el centenario de tan importante documento, publicó la Carta Encíclica “Centesimus Annus”, abriendo nuevamente el tema. Iniciemos pues:

CAPÍTULO PRIMERO

Algunas Palabras Indispensables

En este primer apartado del Capítulo Primero, el Papa León XIV hace alusión al texto evangélico que se narra a continuación: “…Hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se acercó a él una mujer que traía un frasco de alabastro, con perfume muy caro, y lo derramó sobre su cabeza mientras estaba en la mesa.  Al ver esto los discípulos se indignaron y dijeron “¿Para qué este despilfarro? Se podía haber vendido a buen precio y habérselo dado a los pobres” Mas Jesús, dándose cuenta les dijo: “¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues una ‘obra buena’ ha hecho conmigo. Porque pobres tendréis siempre con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre. Y al derramar ella este ungüento sobre mi cuerpo, en vista de mi sepultura lo ha hecho…” (Mt 26, 6-12) (PLXIV – DT No. 4).

Texto que nos va abriendo el panorama tanto del pensamiento clásico de un ser humano ejemplificado por los apóstoles, así como el profundo y trascendente que nos marca Jesucristo con su respuesta.  El Papa León continúa ayudándonos con su reflexión diciendo: “… Aquella mujer había comprendido que Jesús era el Mesías humilde y sufriente sobre el que debía derramar su amor. ¡Qué consuelo ese ungüento sobre aquella cabeza que algunos días después sería atormentada por las espinas! Era un gesto insignificante, ciertamente, pero quien sufre sabe cuán importante es un pequeño gesto de afecto y cuánto alivio puede causar…” (PLXIV – DT No. 4).

En efecto, hoy en día solo se piensa en el dinero y cómo producir más, el ser humano cada vez se materializa más, destruyendo toda sensibilidad hacia el dolor de nuestro prójimo, y a su vez creando un “corazón de piedra”; esto nos lleva por el peor camino que nos desvía inevitablemente de lo que realmente es importante – la vida eterna en presencia de Dios – que se reflejará a través del amor hacia nuestros hermanos, no la efímera y temporal que nos ofrece este mundo; debemos renovar nuestra esperanza como nos invita Jesucristo en las frases siguientes de este texto:  “…Yo os aseguro: dondequiera que se proclame esta Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho para memoria suya…” (Mt 26,13) a lo que agrega el Papa León XIV: “…La sencillez de este gesto revela algo grande.  Ningún gesto de afecto, ni siquiera el más pequeño, será olvidado, especialmente si está dirigido a quien vive en el dolor, en la soledad o en la necesidad, como se encontraba el Señor en aquel momento…” (PLXIV- DT No. 4).

“…el contacto con quien no tiene poder ni grandeza es un modo fundamental de encuentro con el Señor de la historia.  Él sigue teniendo algo que decirnos…”

P. León XIV - Dilexit Te No. 5

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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