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jueves, 12 de marzo de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE (21)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Marzo 13 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

POR OBRA Y GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO…

C) MUERTO

La muerte en la cruz era una maldición.  Cristo se hizo maldito para librarnos de la maldición a nosotros, a quienes la ley condenaba a muerte. San Pablo lo asienta con vehemencia a los Gálatas:

… Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito el que está colgado de un madero”, a fin de que llegara a los gentiles, en Cristo Jesús, la bendición de Abraham, y por la Fe recibiéramos el Espíritu de la Promesa.” (Gal 3,13-14)

“Era necesario”, repite constantemente el Nuevo Testamento, que Cristo sufriera la muerte de malhechor. (Lc 27,7)  Es lo que San Pablo, al convertirse, encuentra ya en las comunidades cristianas como confesión de fe: “Porque os transmití, en primer lugar, lo que yo a mi vez recibí; que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras.” (1Co 15,3)

Jesús muere como el Siervo de Dios, de cuya pasión y muerte dice Isaías que es un sufrimiento inocente, soportado con paciencia; voluntario, querido por Dios, en favor de muchos. (Is 53,6-10)  Al ser una vida con Dios y de Dios la que se entrega a la muerte, este morir es salvación nuestra.

Como buen Pastor, Cristo “da la vida por las ovejas” (Jn 10,15); se entrega a sí mismo como rescate por todos” (1Tm 2,6) “entregándose Él por nuestros pecados para librarnos de este mundo perverso” (Ga 1,4), que “yace en poder del Maligno.” (1Jn 5,19) Él, que no conoció pecado, se hizo por nosotros pecado, para que en Él fuéramos justicia de Dios. 

En resumen, “Él, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza.” (2Co 8,9)  Este intercambio admirable, suscitó la admiración constante de los Padres de la Iglesia.  Según su confesión de fe, Jesucristo, como nuevo Adán, recapituló en sí a todo el género humano y lo unió de nuevo con Dios.  Por su infinito amor, Él se hizo lo que somos, para transformarnos en lo que Él es.” – San Ireneo 

No solo es Buen Pastor, Jesús en también nuestro Cordero pascual inmolado, “El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Jn 1,29), “rescatándonos de la conducta necia heredada de nuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, Cordero sin defecto ni mancha.” (1Co 6,20)

Cristo se entrega a sí mismo en ofrenda al Padre por nosotros.  Entra en la pasión con miedo y temblor en su cuerpo y en su espíritu, pero con obediencia filial al Padre.  Ya en la cruz pide perdón por los que le matan.  Y en medio del abandono, también divino, en un grito de confianza entregó su vida a Dios.  Así murió.  Por ello, su sacrificio es el cumplimiento divino de todos los otros sacrificios, que solo eran prefiguraciones lejanas de este único sacrificio, ofrecido una vez para siempre.

No son sacrificios lo que Dios quiere, sino la entrega filial que hace Jesús en obediencia al Padre.  Hay muchísimos textos que nos anuncian el amor salvífico de Dios, que Jesucristo, por su obediencia y entrega, aceptó en nuestro nombre, para reconciliarnos con Dios y romper las barreras que separaban a los hombres entre ellos.  “Cristo es nuestra paz.” (Ef 2,14) 

En él quedó definitivamente superado el abismo que, a causa del pecado, separaba al hombre de Dios, a los hombres entre sí y al hombre de sí mismo.  La muerte de Cristo ha hecho de la cruz –con sus dos travesaños– el signo de la victoria sobre todos los poderes enemigos de Dios y del hombre.

Y al destruir la muerte, surgió la vida.  Pues, “del costado de Cristo dormido en la cruz, nació la Iglesia.” San Agustín.  Por el agua del Bautismo cristiano, es injertado en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo, muriendo con él, siendo sepultado en Él.  Y en la Sangre de la Eucaristía proclamamos su muerte hasta que Él vuelva. (1Co 11,26)

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

V V V

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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martes, 10 de marzo de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (04)

La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Marzo 11 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…No es posible olvidar a los pobres, si no queremos salir de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico…”

Papa León XIV - Dilexit Te No. 15

 

DILEXIT TE (4) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres”

 

Estimados en Cristo:

Continuamos con este apartado de “El grito de los pobres” y las causas que la misma sociedad ha generado al crear parámetros de forma de vida que se basan solo en la capacidad del tener, produciendo una supuesta “felicidad” traducida solo en la riqueza y peor aún en una imagen de persona “exitosa”, que siendo realistas nos lleva a puntos de vista totalmente efímeros y vacíos de profundidad y trascendencia. Desafortunadamente esta forma de vivir ha hecho que las nuevas generaciones solo piensen en conseguir dinero, sin importar los medios que utilicen para ello, como bien nos lo comenta el Papa: “… una visión de la existencia basada en la acumulación de la riqueza y del éxito social a toda costa, que se ha de conseguir también en detrimento de los demás y beneficiándose de ideales sociales y sistemas políticos y económicos injustos, que favorecen a los más fuertes…” (PLeón XIV – DT No. 11).

Es un hecho que en la realidad que vivimos es urgente hacer un cambio de mentalidad que modifique la visión que la sociedad ha impuesto a los conceptos de éxito y de fracaso en la vida, porque se ha comprobado que los proyectos políticos y económicos de los gobernantes no cumplen con el objetivo de aminorar la pobreza en el mundo, más bien se han formado pequeñas élites de grupos con más poder y riqueza y quienes se valen de algunos programas sociales con el slogan “para el bienestar de los más desfavorecidos” y donde solo manipulan los resultados numéricos aparentando que trabajan por los que menos tienen.

“…Eso significa que todavía persiste – a veces bien enmascarada – una cultura que descarta a los demás sin advertirlo siquiera y tolera con indiferencia que millones de personas mueran de hambre o sobrevivan en condiciones indignas del ser humano…” (PLeónXIV – DT No. 11).

El Papa León nos hace reflexionar sobre las distintas formas de sufrimiento de la sociedad en donde se manifiesta la carencia hasta de las necesidades más elementales como son el tener agua, así como la mala nutrición y el creciente empobrecimiento, hasta de la conocida como clase media en donde no le es posible ni terminar con los gastos más elementales de cada mes.  Sin duda, hemos constatado cómo la clase media se va empobreciendo, limitándose cada vez más en los alimentos, en el uso de agua y luz y no se diga de algún momento de descanso, porque cubren dos trabajos para poder salir adelante, esto también repercute en el núcleo familiar por la ausencia de las madres en sus hogares.

“…Recordemos que “doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos.  Sin embargo, también entre ellas encontramos constantemente los más admirables gestos de heroísmo cotidiano en la defensa y el cuidado de la fragilidad de sus familias” (PF – EA Evangelii Gaudium (2013) …”  (PLeónXIV – DT No. 12).

·        Prejuicios Ideológicos:

El Papa León XIV nos recuerda unas palabras dichas por el Papa Francisco en su Carta Encíclica “Fratelli Tutti” que reflejan claramente el discurso que manejan los gobiernos para “hacer parecer” que la pobreza en general ha bajado: “…Hay reglas económicas que resultaron eficaces para el crecimiento, pero no así para el desarrollo humano integral.  Aumentó la riqueza, pero con inequidad, y así lo que ocurre es que “nacen nuevas pobrezas”.  Cuando dicen que el mundo moderno redujo la pobreza, lo hacen midiéndola con criterios de otras épocas no comparables con la realidad actual; porque en otros tiempos, por ejemplo, no tener acceso a la energía eléctrica no era considerado un signo de pobreza ni generaba angustia.  La pobreza siempre se analiza y se entiende en el contexto de las posibilidades reales de un momento histórico concreto…” (PF – FT (2020) …” (PLeónXIV – DT No. 13).

En efecto, son generalizadas las opiniones de que los parámetros que utilizan los gobiernos para aparentar la reducción de la pobreza de sus ciudadanos, es manipulada con conceptos confusos y difícilmente comprobables.  La verdad se ve en el bienestar que realmente tiene la población en sus distintos niveles sociales y no la aparente reducción de la pobreza, cuando realmente son otros niveles sociales los que han limitado su poder adquisitivo, aumentando así el número de personas que viven mal.

Este apartado continúa con la mención de un documento del Consejo de las Comunidades Europeas de 1984 que define lo que se considera pobreza:  “…Se entiende por personas pobres los individuos, las familias y los grupos de personas cuyos recursos (materiales, culturales y sociales) son tan escasos que no tienen acceso a las condiciones de vida mínimas aceptables en el Estado miembro en el que viven” A lo que el Papa agrega:  “… Pero si reconocemos que todos los seres humanos tienen la misma dignidad, independientemente del lugar de nacimiento, no se deben ignorar las grandes diferencias que existen entre los países y las regiones…” (PLeón XIV – DT No. 13).

Es importante reconocer lo que el Papa nos dice cuando nos ayuda a reflexionar sobre la realidad de las personas pobres, es verdad que muchos de ellos no han tenido las oportunidades adecuadas para salir adelante, y a pesar de su gran esfuerzo por superar los obstáculos no les ha sido posible.  Independientemente de aquellos que en efecto por flojera y falta de visión no han salido de la pobreza, aunque también se dan formas de pensamiento en que la falta de humildad los lleva a querer el dinero fácil y esto los lleva a un círculo vicioso del que les es difícil salir.

A pesar de lo anterior, siempre será importante reconocer la invitación que la Iglesia nos hace constantemente a crecer en la caridad, para aquellos que lo necesitan; la generosidad siempre será un valor que nos ayuda a crecer en espiritualidad a todos los que la ejerzamos; por ello siempre será necesario crear medios que nos permitan ayudar a aquellos que más lo necesitan, porque a quien ayudar siempre tendremos a nuestro alrededor.

“…me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio,

 para no correr el riesgo de sustituirlo

 con la mentalidad mundana…”

P. León XIV - Dilexit Te No. 15

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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domingo, 8 de marzo de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (10)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Marzo 09 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

BAPTISTERIO DE FRÉJUS

CATEDRAL DE SAN LÉONCE

Fréjus,  Provenza-Alpes-Costa Azul, Francia 

Octagonal, pétreo y románico, como todos los de su tiempo, fue la primera construcción Cristiana en el lugar.  Se construyó en el Siglo V para Evangelizar a galos y francos, y Bautizarlos de inmediato.

Baptistère - Office de tourisme de Fréjus

Catedral de Nuestra Señora y San Esteban (Fréjus) - Wikipedia, la enciclopedia libre

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Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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sábado, 7 de marzo de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (18)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Marzo 8 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

II.9.- CURACIÓN DE UN LEPROSO

(Mt 8, 2-4; Mc 1, 40-45; Lc 5, 12-14)

“. . . En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: ‘Señor, si quieres puedes limpiarme.’  Él extendió la mano, le tocó y dijo: ‘Quiero, queda limpio.’  Al instante quedó limpio de la lepra.  Y Jesús le dice: ‘Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.’”

+  +  +

         Desde siempre esta mortal enfermedad ha asolado a la humanidad; ya miles de años antes de Jesucristo la sufrieron muchísimas personas y en nuestros días sigue existiendo.  La antigua Ley de Moisés (Lv 13, 1-59; 14, 1-56) tenía muy identificado el mal y sus consecuencias, así como el control endémico de la misma, a fin de prevenir las plagas entre el pueblo de Israel.  Inclusive había lugares ex profeso para leprosos, quienes tenían prohibido juntarse con la gente sana o que no padeciera este horrendo padecimiento.   Por supuesto, en virtud de sus múltiples significados sociales, sanitarios y religiosos, el Demonio no podía desaprovechar esta oportunidad para acechar al Mesías. 

          Durante todo su Ministerio Jesús será abordado por leprosos; algunos llegados a él de buena fe, otros llevados para hacer caer al Señor en ‘faltas al cumplimiento de la Ley’ (como la curación de leprosos en sábado), e inclusive, pensaban los demonios, para ‘consumir’ su deseo de librar a los hombres de los males del pecado.  En cualesquiera de estos casos, Jesucristo siempre está dispuesto a la ayuda y a aprovechar, también, cada uno de para alabanza del nombre de Dios.

          Mateo, en apenas cinco renglones, nos da a conocer una de estas gloriosas ocasiones.  El leproso se acerca y de inmediato se postra ante el Mesías; por supuesto que lo hace sabiendo quién es Él y qué quiere lograr.  Ha sido movido por la Fe en el Salvador.  Sus palabras son la oración más exquisita de humildad que se haya registrado en el Evangelio: ‘. . . Señor, si quieres puedes limpiarme.’ Nada de orgullo, nada de soberbia, nada de autosuficiencia.  Pura humildad.  Como una enseñanza espontánea a diablos y demonios (y a seres humanos también), de cómo dirigirse a Dios por ayuda, por consuelo, por remedio.  Cristo, habiéndose percatado de la sinceridad de acción del hombre y de la pureza de sus intenciones, actúa y responde de inmediato, también con una frase exquisitamente pacificadora de cuerpo y alma: “. . . Él extendió la mano, le tocó y dijo: ‘Quiero, queda limpio.’”  Así de simple, así de sencillo.  Pura voluntad de ambas partes.  El uno contrito y humilde al extremo, con tanta Esperanza como se puede tener; el otro, infinitamente misericordioso.  Sin más qué hacer ni qué decir.  Voluntad humana dispuesta y Voluntad Divina también.  Así, de inmediato aparece la salvación.

         Todas las enfermedades del hombre; todas las anomalías en plantas y animales y todas las calamidades naturales, se deben al pecado.  Cuando Dios creó, lo hizo en perfección.  Satanás es el único culpable de cuanto no funciona bien; su soberbia, y la desobediencia del hombre, son la razón de la ausencia del bien en lo creado, la causa de todo mal.  Dios hecho hombre ha bajado al mundo para dejar claro que, cuando el hombre es uno con Dios, toda imperfección puede ser borrada.

         Una vez más el acecho del Demonio ante el Mesías, se da en la naturaleza humana caída, dolida, afectada por el pecado.  Esta ocasión, en la más temida de las plagas corpóreas: la lepra.  El Divino Maestro se planta ante ella para vencerla, pues alguien lleno de Fe y de Esperanza, busca la Caridad de Dios.  Dios responde de inmediato y el mal desaparece.  Pero Jesucristo quiere dejar evidencia de su acción, y el joven Leví de Cafarnaúm lo entiende así y lo registra: “. . . Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.”, le dice Jesús al antes leproso.

         Por eso se llama Emmanuel este nazarita, porque Dios está con nosotros para vencer el mal con el bien.  ¿Cuándo se entenderá esto para que sea la única forma de actuar?

§ § § 

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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jueves, 5 de marzo de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE (23)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Marzo 6 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

 CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

B) FUE CRUCIFICADO…

 

La cruz es la expresión de ese amor radical que se da plenamente, acontecimiento que es lo que hace y que hace lo que es; expresión de una vida que es ser para los demás. 

Ya en el Nuevo Testamento, la cruz es considerada como el signo de salvación cristiana.  Desde entonces la cruz es el símbolo cristiano por excelencia.  Marcado con la cruz en el Bautismo, el cristiano levanta la cruz en todo tiempo y lugar, como símbolo de su pertenencia a Cristo Crucificado.  La Cruz, como confiesa Pablo, es el compendio, la fórmula abreviada de todo el Evangelio, símbolo auténtico de la vida cristiana; de modo que el cristiano no quiere “… conocer cosa alguna sino a Jesucristo, y éste, crucificado.” (1Co 2,2)

San Cirilo de Jerusalén en su Catequesis, señala importancias básicas de la Fe en Cristo:

Gloria de la Iglesia Católica es toda acción de Cristo. ¡Pero la Gloria de las glorias es La Cruz!, como decía San Pablo: “¡En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo!” (Ga 6,14)… La brillante corona de la cruz iluminó a los que estaban ciegos por la incredulidad, libró a los que estaban prisioneros del pecado y redimió a todos los hombres… Pues, si por la culpa de un solo hombre reinó la muerte en el mundo, ¿cómo no iba a reinar la vida por la justicia de uno? (Rm 5, 12-21; 1Co 15,21-49) Y si entonces nuestros padres fueron arrojados del Paraíso por haber comido del árbol, ¿no entrarán ahora más fácilmente en el Paraíso los creyentes, por medio del Árbol de Jesús?... Y si en tiempos de Moisés el cordero alejó al Exterminador (Ex 12,23), ¿no nos librará con más razón del pecado “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”? (Jun 1,29)

 

No nos avergoncemos, pues, de confesar al Crucificado.  Que nuestros dedos deben su sello en la frente, como gesto de confianza.  Y la señal de la cruz acompañe todo: sobre el pan que comemos y la bebida que bebemos; al entrar y al salir; antes de dormir, acostados y al levantarnos; al caminar y al reposar.  La fuerza de La Cruz viene de Dios y es gratuita.

 

Es la señal de los fieles y terror de los demonios.  Con ella los venció Cristo “exhibiéndolos públicamente, al incorporarlos a su cortejo triunfal” (Col 2,15) Por eso, cuando ven La Cruz recuerdan al Crucificado y temen a Quien “quebrantó la cabeza del dragón.” (Sal 74,14) No desprecies, pues, tu sello por ser gratuito; toma la Cruz, más bien, como fundamento inconmovible y construye sobre ella el edificio de la Fe.”

San Cirilo de Jerusalén

Éste es también el escándalo del Cristianismo.  La Cruz es signo de salvación y signo de contradicción; piedra de escándalo.  Ante ella se define quiénes están con Cristo y quiénes contra Cristo.  A cada paso nos encontramos con la cruz en la vida, como piedra, en la cual nos apoyamos; o como piedra que nos aplasta: Cristo Crucificado es señal de contradicción, “puesto para caída y elevación de muchos.” (Lc 2,34) Ante la cruz quedan al descubierto las intenciones del corazón. Es inevitable “mirar al que traspasaron”, “como escándalo y necedad” o “como fuerza y sabiduría de Dios”

Así como lo señala ampliamente San Pablo a los Corintios:

Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan –para nosotros– es fuerza de Dios… Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a Cristo crucificado; escándalo para los judíos, necedad para los gentiles.  Mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un solo Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.  Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres; y la debilidad divina, es más fuerte que la  fuerza de los hombres.” (1Co 1, 17-25)

La cruz es la manifestación suprema de un Amor que se despoja de sí mismo hasta el extremo.  Es, pues, la expresión plena de la vida.  Para el Evangelio de San Juan, crucifixión, exaltación, elevación y glorificación aparecen unidas como una única realidad inseparable. (Jn 3, 14; 12, 34) En el momento de su muerte en cruz, Jesús pronuncia la palabra victoriosa: “Todo está cumplido” (Consummatum est). (Jn 19, 30)

En su Homilía, San Teodoro de Mopsuestia predica así a sus feligreses:

Cuando Cristo nuestro Señor hubo cumplido todo esto por nosotros, avanzó hacia la muerte, y la recibió por medio de la cruz.  No en lo secreto.  Su muerte fue manifiesta y conocida de todos, porque a todo el mundo debía ser proclamada por los bienaventurados Apóstoles, la Resurrección de nuestro Señor. (Lc 24, 46-48)    

Convenía que su muerte fuera manifestada a todo el mundo, pues su resurrección era la abolición de la muerte.” (2Tim 1,10)

En La Cruz de Cristo, el mundo –con sus poderes y su príncipe– han sido juzgados, condenados y echados fuera. (Jn 12,31) La Cruz pone al descubierto el pecado y revela el amor.  Por la Cruz, Dios “destruyendo por medio de Cristo a los principados y potestades, los ofreció en espectáculo público y los llevó cautivos en su cortejo.” (Col 2,15) La Liturgia invita a los cristianos a “mirar el árbol de la Cruz donde estuvo clavada la Salvación del Mundo.

San Cirilo de Alejandría en su Epístola, nos transmite conocimiento inspirado:

 

Adán, por las mordeduras del dragón apóstata, es decir el diablo, pereció, arrastrándonos a todos al mal. Pero hemos sido salvados de un modo maravilloso: mirando a la serpiente de bronce, es decir a Cristo. ¿Cómo siendo Él bueno por naturaleza pudo hacerse serpiente? Porque tomó nuestra carne, haciéndose como nosotros, que somos malos, como está escrito: “Se hizo a semejanza de la carne de pecado” (Rm 8,3) y también: “Fue contado entre los malhechores.” (Is 53,12) Cristo es, pues, serpiente como a semejanza de pecado, porque se hizo hombre…

 

La serpiente de bronce era, pues, figura de Cristo exaltado en la Cruz Gloriosa, como Él mismo dijo a los judíos: “Cuando exaltéis al Hijo del hombre, entonces conoceréis que soy yo.” (Jn 8,28) Que aquella figura se relaciona con este misterio, lo puedes aprender también de Él, cuando dijo: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser exaltado el Hijo del hombre.(Jn 3,14) Por lo demás, la serpiente era de bronce a causa de la sonoridad y armonía del kerigma divino y evangélico: ¡No hay nadie sin haber oído los oráculos de Cristo!, divulgados por todo el orbe, ante quien “toda rodilla se doble y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.(Flp 2,10)  

San Cirilo de Alejandría

Esta salvación, que nos engendra a la nueva vida, no se nos comunica sino bajo la forma de cruz.  Solo por la Cruz seguimos a Cristo: “El que quiera venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” (Mc 8,34) El Bautismo nos incorporó a la muerte de Cristo, para seguirle con la cruz hasta la Gloria, donde Él está con sus llagas gloriosas. (Rm 6,3-8)

En su explicación catequética del Evangelio según San Lucas, San Ambrosio, el Eminentísimo Arzobispo de Milán, les enseñaba a los fieles con esta claridad:

 

Llevamos siempre y por todas partes en nuestro cuerpo el morir de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.  Pues, mientras vivimos, continuamente somos entregados a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.  De modo que la muerte actúa en nosotros y en vosotros la vida.

 

El primero en levantar, como Vencedor, el trofeo de la Cruz, es Cristo.  Después se lo entrega a los Mártires, para que a su vez lo levanten ellos.  Quien lleva la Cruz, sigue a Cristo, como está escrito: “Toma tu cruz y sígueme.” (Mc 8,34)”

San Ambrosio

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

V V V

 

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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