“La Felicidad es mirar hacia Dios, la
tristeza es mirar hacia uno mismo”
San Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Agosto 12 del 2026.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…El cuidado de los pobres forma parte de la gran Tradición de la Iglesia, como un faro de luz que, desde el Evangelio, ha iluminado los corazones y los pasos de los cristianos de todos los tiempos…”
Papa León XIV
- Dilexit Te No. 103
DILEXIT TE (26) - “Te
he Amado”
“Sobre el Amor a los
Pobres”
Estimados en Cristo:
Iniciamos el último Capítulo de esta hermosa y reflexiva Exhortación Apostólica, siendo un tanto peculiar al tener la participación de dos Sumos Pontífices, el Papa Francisco, quien inquieto ante este tema que envuelve la misión de la Iglesia en su máxima expresión, quiere dejar este documento a la grey católica, la inicia pero ante su muerte es el Papa León XIV quien la termina dándole su toque personal, ya que al ser un Obispo asignado a una comunidad latinoamericana, vivió muy de cerca la problemática de la pobreza en las comunidades del Perú y por tanto, el sincretismo religioso y cultural de este tiempo.
Capítulo Quinto – Un Desafío Permanente:
“…He decidido recordar esta bimilenaria historia de atención eclesial a los pobres y con los pobres, para mostrar que ésta forma parte esencial del camino ininterrumpido de la Iglesia. (…) Por tanto, debemos sentir la urgencia de invitar a todos a sumergirse en este río de luz y de vida que proviene del reconocimiento de Cristo en el rostro de los necesitados y de los que sufren…” (PLeónXIV – DT No.103).
En efecto, la Iglesia nació del Corazón de Cristo, a quien el dolor del necesitado le entristece también a Él; el Evangelio nos lo narra en diversos momentos en que a Jesús le preocupaban los enfermos de cuerpo y alma; los necesitados de lo más elemental y de una razón para vivir como las ovejas sin pastor; de los confundidos y soberbios como los escribas y fariseos; ya sí hay miles de ejemplos a lo largo de la historia de la humanidad, todos estamos necesitados de su ayuda pero hay quien muere sin saber que Dios lo creó por amor.
“…La Iglesia, en cuanto Cuerpo de Cristo, siente como su propia “carne” la vida de los pobres, que son parte privilegiada del pueblo que va en camino. Por esta razón, el amor a los que son pobres – en cualquier modo en que se manifieste dicha pobreza – es la garantía evangélica de una Iglesia fiel al corazón de Dios…” (PLeónXIV – DT No.103).
La concientización que todos los cristianos debemos tener sobre la existencia del necesitado en nuestro entorno debe ser real en nuestra vida, porque muy cerca de nosotros hay gente que necesita ayuda, de muchos tipos, no solamente material que suele ser muy evidente, sino de ayuda psicológica y por tanto emocional, compañía, comprensión, guía, etc. como bien nos dice el Papa “no solamente debe considerarse como un problema social, sino un “problema familiar”, son “de los nuestros” (…) Como enseña la Conferencia de Aparecida: “se nos pide dedicar tiempo a los pobres, prestarles una amable atención, escucharlos con interés, acompañarlos en los momentos más difíciles, eligiéndolos para compartir horas, semanas o años de nuestra vida, y buscando, desde ellos, la transformación de su situación. No podemos olvidar que el mismo Jesús lo propuso con su modo de actuar y con sus palabras…” (CGELC – Doc.Aparecida 2007) (PLeónXIV – DT No.104).
· El Buen Samaritano de nuevo:
El Papa Francisco nos recuerda en su Carta Encíclica “Fratelli tutti” a recordar el texto evangélico del “Buen Samaritano” (Lc 10,25-37), ejemplo que vemos en este tiempo de muchas maneras, sin siquiera buscarlo, en todos lados podemos ver personas que necesitan ayuda y que como bien dice el Papa León XIV “…La cultura dominante de los inicios de este milenio instiga a abandonar a los pobres a su propio destino, a no juzgarlos dignos de atención y mucho menos de aprecio…” (PLeónXIV – DT No.105).
“… ¿Con quién te identificas? Esta pregunta es cruda, directa y determinante. ¿A cuál de ellos te pareces? Nos hace falta reconocer la tentación que nos circunda de desentendernos de los demás; especialmente de los más débiles. Digámoslo, hemos crecido en muchos aspectos, aunque somo analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más frágiles y débiles de nuestras sociedades desarrolladas. Nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente…” (PF – CE Fratelli Tutti 2020) (PLeón XIV – DT No. 105).
En efecto, tenemos que reconocer que las experiencias de la vida, casi siempre adversas que enfrentamos, nos han llevado a la indiferencia e inclusive al desprecio de aquellos que se ven débiles y peor aún a la predisposición ante los que parecen ignorantes. Los círculos de la sociedad se hacen cada vez más exclusivos, aceptando solo aquellos que coinciden en los puntos de vista, porque a los que no, suelen marcarlos con diversas barreras y esto sucede tristemente aun en las familias.
“…O puedo reaccionar desde la fe y la caridad, y reconocer en él a un ser humano con mi misma dignidad, a una creatura infinitamente amada por el Padre, a una imagen de Dios, a un hermano redimido por Jesucristo. ¡Eso es ser cristianos! ¿O acaso puede entenderse la santidad al margen de este reconocimiento vivo de la dignidad de todo ser humano? …” (PF – EA “Gaudete et Exsultate” 2018) (PLeónXIV – DT No. 106).
“… ¿Qué hizo el buen
samaritano? …”
P. León XIV - Dilexit Te No. 106
¡Reflexionar nos ayuda a comprender!
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto de proclamar El
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