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jueves, 9 de julio de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 10 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006


 EL PAPA LEÓN XIV

LOS PRIMEROS SEIS PAPAS

San Pedro, San Lino, San Anacleto,

San Clemente, San Evaristo y San Alejandro

LOS PAPAS MÁS RECIENTES

Francisco, Benedicto XVI, San Juan Pablo II

Juan Pablo I, San Paulo VI y San Juan XXIII

 + + +

 

CREO EN DIOS… CREO EN JESUCRISTO…

CREO EN EL ESPÍRITU SANTO…

CREO EN LA IGLESIA…

D) LA IGLESIA ES, APOSTÓLICA.

La Iglesia se confiesa Apostólica, es decir, en continuidad con los Apóstoles y con las comunidades fundadas por ellos.  Para ello goza de una TRIPLE GARANTÍA:

                   - UNA MISMA FE, Símbolo de Comunión, transmitida en una fiel             y continua Tradición;

                   - UNA MISMA ESCRITURA, fiel al Canon de las Sagradas                      Escrituras, que expresan la Revelación hecha por Jesucristo y                      predicada por los Apóstoles; y

                   - UNA JERARQUÍA de Sucesión Apostólica, partiendo desde el                mismísimo Apóstol San Pedro, Vicario de Cristo.

Los Apóstoles confiaron las comunidades cristianas que fundaron a quienes hicieron depositarios de su doctrina.  La cadena ininterrumpida de Obispos y presbíteros –desde los Fundadores y Co-Fundadores, esto es, Apóstoles y Discípulos– garantiza la continuidad Apostólica de la Iglesia Católica.


“La Iglesia recibió de los Apóstoles y de sus discípulos la Fe, de un modo que la Tradición de los Apóstoles, manifestada en todo el Mundo, pueden verla (la Fe) en cada Iglesia quienes quieran ver la Verdad; siéndonos posible enumerar los Obispos establecidos por los Apóstoles en las Iglesias y sus sucesores desde entonces hasta nosotros.”

San Ireneo 

Esta comunión apostólica, unida a Pedro –que “preside en la caridad a todos los congregados”, asegura San Ignacio de Antioquía– goza de las promesas del Señor: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…” (Mt 16,18) y “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mt 28,20)

La Iglesia vive para la misión.  No es fin en sí misma.  Es un pueblo en camino, itinerante en sus enviados a anunciar el Evangelio hasta los extremos de la Tierra.  Vive en el mundo en la diáspora, en exilio, sin hogar permanente.  Así pasa por el mundo haciendo presente a Jesucristo (verdadero Dios y verdadero hombre), Profeta, Sacerdote y Rey para los hombres.

La Buena Noticia es el anuncio del Reino, como realidad presente en Jesucristo, pero encaminada a su culminación futura en la Iglesia y mediante la Iglesia.  Para este anuncio Jesús instruye a sus Apóstoles y Discípulos en las parábolas del Reino (Mt 13 “El Reino de los cielos se parece a…); y es allí donde aparece ya la Iglesia en misión.

La Iglesia es el campo en el que se siembra la Palabra, como germen del Reino, pero en el que crece la cizaña con el trigo hasta el final; la Iglesia es igualmente la red que recoge toda clase de peces, en vistas al juicio que separará los buenos de los malos. En la pequeñez de la semilla escondida bajo la tierra, como grano de mostaza, o la levadura que desaparece y se integra en la masa, la Iglesia encierra un tesoro, como perla preciosa, capaz de hacer fermentar toda la masa o de cobijar a todos los hombres.  Merece la pena venderlo todo por ella, para ser “discípulo del Reino”.

La vida de los discípulos es una novedad de solicitud, amor en la verdad, comunión con Dios y perdón mutuo.  Esta vida, en Cristo, es la garantía de la bendición final: “Venid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.” (Mt 25,34)  

Y en estas garantías de redención, la mejor enseñanza del Magisterio de la Iglesia lo asienta claramente el Papa San Juan Pablo II en la Encíclica Redemptoris Missio (92) de 1990:

“En vísperas del tercer milenio, toda la Iglesia, confortada por la presencia de Cristo, camina en el tiempo hacia la consumación de los siglos y va al encuentro del Señor que llega.

En este caminar, procede recorrer de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María, su Madre y modelo. 

Con María y como María vive el misterio de Cristo, colaborando con gratitud en la obra de la salvación.” (Redemptoris Mater 2) 

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

V V V

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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miércoles, 8 de julio de 2026

JUEVES EUXARÍSTICO - HORA SANTA

“La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

 

Riviera Maya, México; Julio 9 del 2026.

HORA  SANTA

HORA  EUCARÍSTICA

 

“Velad y orad para que no caigáis en tentación;

que el espíritu está listo, pero la carne es débil.”

Jesucristo

 

Parish Holy Hour Script SPANISH.pdf

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martes, 7 de julio de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE - (DT-21)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 8 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…La Iglesia se presenta como es y cómo quiere ser, como Iglesia de todos,

 en particular como la Iglesia de los pobres…”

San Juan XXIII

DILEXIT TE (21) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres” 

Estimados en Cristo:

Continuamos con el interesante apartado llamado “El Siglo de Doctrina Social de la Iglesia” cuyo tema ha sido tratado por diversos sumos pontífices de forma especial y cuyo recorrido haremos junto con el Papa León a través de este Capítulo.  Un mes antes del inicio del glorioso Concilio Vaticano II, convocado por el entonces Papa Juan XXIII, centra su temática a partir de las palabras que  el Sumo Pontífice transmitió en un Radiomensaje a todos los fieles del mundo, palabras que encabezan este escrito.

“…Fue pues el gran trabajo de obispos, teólogos y expertos preocupados por la renovación de la Iglesia – con el apoyo del mismo San Juan XXIII – lo que reorientó el Concilio. Es fundamental la naturaleza cristocéntrica, es decir, doctrinal y no sólo social, de tal fermento.  Numerosos padres conciliares, en efecto, favorecieron la consolidación de la conciencia, bien expresada por el cardenal Lercano en su memorable intervención del 6 de diciembre de 1962, de que “el misterio de Cristo en la Iglesia es siempre, pero sobre todo hoy, el misterio de Cristo en los pobres y de que “no se trata de un tema más, sino que en cierto sentido es el único tema de todo el Vaticano II” …” (G.Lercano, Intervención en la XXXV Congregación General del Concilio Ecuménnico Vaticano II - 6 dic.1962) (PLeónXIV – DT No. 83).

En efecto, el Concilio Vaticano II marcó un antes y un después a la concepción de cientos de ideas que debían resolverse en favor de la mejor comprensión de la Buena Nueva dejada a todos nosotros por Jesucristo y el esfuerzo de los estudiosos en este Concilio daría respuesta a muchas interrogantes, además de definir las acciones claras para cumplir con la Voluntad de Dios desde su esencia.

El Papa León nos recuerda las palabras que el entonces Arzobispo de Bolonia, el Cardenal Giacomo Lercano, transmitía en su intervención en el Concilio Vaticano II: “…Esta es la hora de los pobres, de los millones de pobres que están en toda la tierra, esta es la hora del misterio de la Iglesia madre de los pobres, esta es la hora del misterio de Cristo sobre todo en el pobre…” (GL – Per la Forza dello Spirito).  Se perfilaba de ese modo la necesidad de una nueva forma eclesial, más sencilla y sobria, que implicase a todo el pueblo de Dios y a su figura histórica…” (PLeónXIV – DT No.84).

Como todos ustedes recordarán el Concilio Vaticano II tuvo dos facetas, la primera, la inició San Juan XXIII el 11 de octubre de 1962 quien falleció en 1963 antes de que terminara; por lo que a la elección de San Paulo VI se continuó con la siguiente fase del Concilio, mismo que fue clausurado en 1965.  Del inicio de la segunda fase el Papa León XIV nos recuerda las palabras del entonces Papa Paulo VI: “…retomó el tema planteado por su predecesor respecto a la Iglesia que mira con particular interés “a los pobres, a los necesitados, a los afligidos, a los hambrientos, a los enfermos, a los encarcelados, es decir, mira a toda la humanidad que sufre y que llora; ésta le pertenece por derecho evangélico” (SPVI – Apertura CVII 1963).  Y enfatizó en la Audiencia General del 11 de noviembre de 1964: “…La representación de Cristo en el pobre, es universal, todo pobre refleja a Cristo; la del Papa es personal (…) El pobre y Pedro pueden coincidir, pueden ser la misma persona, revestida de una doble representación: la de la pobreza y la de la autoridad…” (SPVI – Insegnamenti 1964) (PLeónXIV – DT No. 85).

En una de las Constituciones producto del Concilio está la llamada “Gaudium et Spes” – “Alegría y Esperanza”, sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, promulgada en 1965.  El documento subraya la solidaridad de la Iglesia con las alegrías, tristezas, esperanzas y angustias de toda la humanidad, el Papa León XIV desprende algunas ideas que les compartiré a continuación:

“…el Concilio afirmó con fuerza el destino universal de los bienes de la tierra y la función social de la propiedad que deriva de ello:  “Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos.  En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos (…).  Por tanto, el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también a los demás.  Por lo demás, el derecho a poseer una parte de bienes suficiente para sí mismos y para sus familias es un derecho que a todos corresponde…” (CVII – GES No.69-71) (PLeónXIV – DT No.86).

En los temas que se analizaron en el Concilio Vaticano II por todos los Obispos Capitulares y el propio Papa surgieron diversos Documentos Conciliares importantes llamados “Constituciones”, “Decretos” y “Declaraciones”; mismas que actualmente el Papa León las está explicando paso a paso en sus Audiencias Generales de los miércoles, los invito a escucharlas por los medios de internet para que reflexionen en su contenido y conozcan más del trabajo de la Iglesia Católica.  Al paso de los años ha surgido otra serie de Cartas Encíclicas tanto por San Pablo VI como varios de sus sucesores hasta la fecha, que vale la pena considerar, por lo que el Papa León XIV menciona varias de ellas:

o   San Pablo VI: “Populorum progressio”: “…reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad cuando a los demás les falta lo necesario…” (SPVI – CEPP 1967). (PLeónXIV – DT No.86).

o   San Pablo VI:  En la ONU:  “…El Papa se presentó como el abogado de los pueblos pobres solicitando a la comunidad internacional la edificación de un mundo solidario…” (SPVI – CEPP 1967). (PLeónXIV – DT Ibid).

o   San Juan Pablo II: “Sollicitudo Rei Socialis”: “…la opción por los pobres es una “forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia. (…) vista la dimensión mundial que ha adquirido la cuestión social, “este amor preferencial, con las decisiones que nos inspira, no puede dejar de abarcar a las inmensas muchedumbres de hambrientos, mendigos, sin techo, sin cuidados médicos y sobre todo sin esperanza de un futuro mejor: no se puede olvidar la existencia de esta realidad.

“…Ignorarlo significaría parecernos al “rico epulón”

 que fingía no conocer al mendigo Lázaro,

 postrado a su puerta (Lc 16,19-31) …”

SJPII – SRS 1987

P. León XIV - Dilexit Te No. 87

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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LA SEMANA DEL PAPA

“La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Julio 7 del 2026.

LA SEMANA DEL PAPA LEÓN XIV

La Santa Sede

 

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domingo, 5 de julio de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (26)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 6 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

 

BAPTISTERIO DE CREMONA

CATEDRAL DE SANTA MARIA ASUNTA

Cremona, Lombardía, Italia

Construido a partir del 1167 (sesenta años después de la Catedral), luce los estilos del románico tardío (en ladrillos lombardos) y los principios del Renacimiento, en mármol.  Más de trescientos años en la edificación del conjunto catedralicio.

Baptisterio - Italia.it

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sábado, 4 de julio de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (DAM-35)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Julio 5 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

IV.2.- JESÚS, SALVADOR DEL MUNDO

(Jn 3, 16-21)

“. . . Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que se salve por él.  El que cree en él, no es juzgado, porque ha creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.

Y el juicio está en que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras.

Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.”

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         Esta es solo una parte del magnífico discurso (que por supuesto solo pudo haber transcrito San Juan, por lo elevado de su contenido), que nuestro Señor le dice a Nicodemo, en ocasión de la entrevista que sostuvieron una noche en Jerusalén.  Este hombre, era un Fariseo prudente (parece contradictorio, pero así era), que verdaderamente creía en Jesús como el Mesías.  Puede decirse que era de los pocos ‘Rabboni’ de la Ley que no estaban poseídos por Satanás; pues como sabemos, la gran mayoría quería matar a Jesucristo.

         Ha sido precisamente Juan, hijo de Zebedeo, el que ha arreglado el encuentro del Maestro y el Fariseo.  Ha tomado, según él, todas las precauciones que el evento amerita; inclusive ha previsto que la reunión sea de noche, para evitar a los judíos.  Y para colmo del desatino del Fariseo, el Divino Maestro habla largo y tendido de la luz.  Se refiere a sí mismo como la ‘Luz que ha venido al mundo’; igualmente, la verdad y el bien son comparadas por el Señor con la luz, la claridad, lo diáfano.  Muchos escritores cristianos expertos en Teología han desmenuzado el significado de tan profundas y elevadas palabras (yo, definitivamente no puedo hacer lo que ellos; en primer lugar porque no soy teólogo y en segundo lugar porque la intención de este libro no es esa), enseñándonos el alcance de Cristo Jesús en su discurso.  Aquí solo veremos dónde acecha el Demonio al Mesías.

         Juan lleva ya tres años trabajando en el Ministerio del Señor; antes fue discípulo de Juan el Bautista por un tiempo igual.  La edad del Joven Apóstol en este momento ¡no supera los veinte años!, sin embargo, siempre ha dado muestras de una gran espiritualidad.  Su intención, al concretar la entrevista de Jesucristo y Nicodemo, no es otra que poder eliminar los antagonismos que se han generado por la Predicación del Señor y la mala actitud de parte de escribas y fariseos hacia Jesús.  Juan, que no tiene ni estudios ni conocimientos que apoyen su actitud, sino solo Fe – Esperanza – Caridad, ha logrado la única entrevista privada entre un miembro del Sanedrín y el Cristo.

         ¿¡De qué se  trata!?  Habrá dicho Satanás.  ¿Qué es lo que este Apóstol chamaco quiere que suceda; que Jesús convierta a esta ‘raza de víboras’ que durante tanto tiempo he estado preparando en su contra?  ¡¡Eso, no!! Definitivamente eso no sucederá, diría el Demonio, quien permanece en acecho del Mesías. 

         Sin embargo, la labor de Juan es ya de sí atrevida y trascendental, pues ha hecho posible que en aquel momento haya habido sano discernimiento en un Fariseo y él mismo haya podido registrar las palabras de Cristo Jesús respecto de Su Vocación Salvadora en el mundo, amén de su sapientísimo discurso sobre La Luz y La Verdad.  El parlamento de Jesús está dirigido al Príncipe de las Tinieblas, como el mismo Señor lo llama en varias ocasiones, y le está dejando claro que todo eso se llevará al cabo; que nada podrá hacer el Diablo para evitarlo, ni para impedir la Redención.  “. . . Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. . .”

Esto seguramente no lo ha entendido Nicodemo (ni Juan tampoco, por supuesto), pero sí lo ha comprendido el destinatario final, que es Satanás.  ‘Amor de Dios al mundo’; ‘Hijo unigénito’; ‘crea en Él’; ‘no perezca’; ‘vida eterna’.  Todos son conceptos perfectamente claros para el Maligno, y además contrarios a su incesante labor de perdición de lo creado por Dios.

         Bien se puede afirmar que este era el monólogo final que Jesucristo quería dejarle a su permanente acosador; lo pudo haber hecho directamente (esto es, sin humanos de por medio), pero el Señor prefirió que fuera con la presencia de un hombre de gran Fe (Juan) y otro de gran Esperanza (Nicodemo), persiguiendo en sus actos la Caridad.  Así, solo Virtudes Teologales; solo bien para vencer el mal.  “. . . Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que se salve por él.  El que cree en él, no es juzgado, porque ha creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. . .”  Otra vez, para nosotros es más o menos fácil entender estas Divinas Palabras; dos mil años de Magisterio de la Iglesia las han explicado suficientemente; pero Nicodemo y Juan, inclusive, yo no creo que hayan tenido idea de su celestial significado.

         “. . . Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras.  Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios. . .”  Estas frases sí les han de haber quedado muy claras a todos. Nicodemo: la próxima vez que quieras que nos veamos, que sea a plena luz del día.  Juanito: no me hagas citas de noche, y menos con fariseos.

         Satán: ¿ya te diste cuenta que algunos de los discípulos del Señor, especialmente este Joven Apóstol, están trabajando arduamente contra tu acecho?  ¡Te vas a tener que multiplicar mucho para no ser derrotado!  ¡Y lo serás!

§ § §

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

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De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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