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sábado, 14 de febrero de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (DAM-15)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Febrero 15 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

II.5.- CURACIÓN DE UN ENDEMONIADO EN CAFARNAÚM

(Mc 1, 21-28; Lc 4, 33-37) 

“Llegan a Cafarnaúm.  Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.  Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: El Santo de Dios.”  Jesús, entonces, le conminó diciendo: “Cállate, y sal de él.”  Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. 

Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto?  ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!  Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.” Muy pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.”

+  +  +

         ¡Ahora va Jesucristo directamente contra el Demonio!  Con ésta, se inician una cantidad incontable de curaciones a endemoniados y poseídos.  Son estos los milagros que más repiten los Evangelistas en sus escritos, porque son estos los milagros que más realizó el Señor para contrarrestar a Satanás.  Los exorcismos, como propiamente se conoce a la expulsión de espíritus malignos de cuerpos humanos; son acciones que se realizan ante todo con oración, mucha oración profunda y sincera a Dios.  Solo algunas personas pueden hacerlo, y más importante aún, solo algunos exorcistas logran su cometido.

         En especial en esta ocasión en Cafarnaúm, los Sinópticos narran el encuentro con el primer demonio que hace contacto externo y expreso con Jesús; tal parece que uno de los secuaces de Satanás no ha aguantado la presión de ver al Hijo de Dios hecho hombre, y usa el cuerpo del endemoniado para hablar con el Divino Maestro.  Esto, que parece no tener importancia, es muy significativo, pues ya hubo alguien que se ha atrevido a hablar con Cristo; y no lo hace simplemente para conversar con Él, sino que denota temor en su cuestionamiento.  También es importante apreciar que el espíritu reconoce al Mesías como “El Santo de Dios”. 

         Si se toma en cuenta que los Hijos de Satanás también son ángeles, pero que éstos han sido desviados por el Príncipe de las Tinieblas para servirle a él y no a Dios Padre Creador, entonces debe considerarse que son seres espirituales (impedidos de encarnarse o materializarse por ellos mismos), con las facultades de inteligencia, voluntad y libertad, propias de las creaturas creadas por Dios.  En pocas palabras, éste, que habita en el endemoniado de Cafarnaúm, ya se ha dado cuenta de lo que le espera con el Ministerio de Jesucristo, con la predicación de la Buena Nueva a los hombres.

         El evento se da en plena sinagoga (lugar exclusivo que los judíos usaban para tratar asuntos relacionados con Dios, La Ley y Los Profetas), por lo que se debe entender que en ella estaban reunidos hombres justos (o con inclinación suficiente hacia los Mandatos Divinos); por lo tanto, este debió haber sido ‘un mal momento’ para Satanás, pues, además de haber sido evidenciado, ha quedado claro para los concurrentes que Cristo Jesús tiene poder sobre los demonios.  Es probable que en Nazaret nadie se haya dado cuenta de la presencia demoníaca en la mayoría de sus habitantes (en aquella visita del Divino Maestro a la sinagoga de su pueblo), pero aquí en Cafarnaúm, un desesperado demonio ha dejado claro que están por todas partes y en muchísimas personas; y peor aún, éste ha dejado manifiesta su preocupación ante la presencia entre los hombres de “El Santo de Dios”.

         El endemoniado quedó ‘curado’, pues el espíritu maligno que lo ocupaba fue expulsado de su cuerpo con tan solo dos órdenes dadas por Jesucristo: “Cállate, y sal de él.”

         Ya me imagino las caras de admiración y extrañeza de los Doce Apóstoles y demás Discípulos del Señor ante tan desconcertante acontecimiento; al menos, se estarán preguntando ‘¿Qué hago yo aquí?’.  Tendrán que ordenar muy bien sus prioridades, pues Jesús de Nazaret les ha prometido hacerlos ‘pescadores de hombres’.  ¿Querrá decir esto que cada uno batallará con los demonios que se le acerquen? Y más importante aún, ¿saldrán vencedores del encuentro, como su amado Maestro?  La respuesta no la tienen... todavía.

         Lo que sí es cierto, es que ya muchos se han dado cuenta de que el Demonio (y sus huestes), están al acecho del Mesías.

§ § § 

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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jueves, 12 de febrero de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA (20)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Febrero 13 del 2026. 

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

NACIÓ DE MARÍA VIRGEN… 

- Madre de Dios

El Hijo eterno de Dios fue concebido en María por el Espíritu y nació de ella. (Mt 1,20)  El Credo pone de relieve la verdadera maternidad de María y su maternidad virginal.  El Hijo de Dios es gestado en las entrañas de María y nace de ella; por lo tanto, es realmente su Hijo.  No solamente ‘pasó por ella’. María es DEI GENITRIX, THEOTÓKOS: “Madre de Dios”. Así lo confesó la Iglesia en el Concilio de Éfeso (431 A.D.), confesando de esta manera que Jesucristo es Verdadero Dios y verdadero hombre en una sola persona.

Tal confesión de fe no significa, por tanto, que Jesús es ‘mitad Dios y mitad hombre’, sino que para la Fe, Jesús es completamente hombre y completamente Dios.  Su Divinidad no implica disminución de la humanidad; así como tampoco la humanidad, disminución de la Divinidad.  

Contra Arrio y Apolinar, la fe de la Iglesia confesó siempre la plena e indivisa humanidad y Divinidad de Jesucristo.  El nacimiento de Jesús no significa que haya nacido ‘un nuevo’ Dios Hijo, sino que Dios Hijo se hace hombre.

Dice San Cirilo de Alejandría:

La Escritura no dice que el Logos se asoció a la persona del hombre, sino que “se hizo carne(Jn 1,14).  Esto significa que comunicó con nosotros “en la carne y en la sangre”. (Hb 2,14)  Hizo, pues, suyo nuestro cuerpo y nació como “hombre de mujer" (Ga 4,4), sin dejar por ello de ser Dios y de haber nacido de Dios Padre. ¡En la asunción de la carne, permaneció siendo lo que era!  Por ello los santos padres de Nicea no dudaron en llamar a la Santa Virgen Madre de Dios… Convenientísimamente, por lo tanto, y con toda razón, la Santa Virgen puede ser llamada Madre de Dios y Virgen Madre, pues Jesús, nacido de ella, no era ‘un simple hombre’.

Si la Virgen es Madre de Cristo, también es ciertamente Madre de Dios; y si no es Madre de Dios, tampoco es Madre de Cristo… Y ya que no entendemos a Cristo como mero hombre unido a Dios… es, pues, Madre de Dios quien engendró al Señor.” (Lc 2, 11-12)

         María Hija de Sión, Figura de la Iglesia

En el Antiguo Testamento nos encontramos con muchos nacimientos ocurridos milagrosamente en los momentos decisivos de la Historia de la Salvación.  Además de Sara, la esposa de Abraham y madre de Isaac (Gn 11), están también la madre de Samuel (1S 1-3) y la de Sansón (Jc 13), que son estériles.  En los tres casos el nacimiento del hijo, que será el salvador de Israel, tiene lugar por un acto de la graciosa misericordia de Dios, que hace posible lo imposible (Gn 18,14), que exalta a los humildes (Lc 1,52)

Con Isabel, la madre de Juan el Bautista, “a quien llamaban la estéril”, se continúa la misma línea.  En estos relatos Dios, contra toda esperanza humana, una y otra vez suscita una nueva vida para cumplir así su promesa.  Dios elige a los débiles e impotentes para confundir a los fuertes. (1Co 1,27).

Con María llegamos al punto culminante de esta Historia de la Salvación.  María es el resto de Israel, La Hija de Sión a donde se dirigen todas las miradas de la esperanza.  Con ella comienza el nuevo Israel:

“El Espíritu del Señor vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra; y por eso el hijo engendrado será santo y será llamado Hijo de Dios.” (Lc 1,35)

El horizonte se extiende hasta la Creación, superando la historia de la alianza con Israel.  En la Creación el Espíritu de Dios es el poder creador de Dios.  Él se cernía al principio sobre las aguas.  Él transformó el caos en cosmos (Gn 1,2), su soplo hace surgir la vida (Sal 104,30). 

Por ello, al cubrir a María con su sombra, tiene inicio la nueva creación.  Dios, que de la nada llamó al ser a todas las cosas, en María coloca un nuevo inicio en medio de la humanidad: Su Palabra (El Verbo) se hace carne.

La sombra del Espíritu Santo cubriendo a María, alude también al templo de Israel y a la tienda del desierto, que mostraba la shekiná o Presencia de Dios en medio del pueblo (Ex 40,3).  María, nuevo Israel, la verdadera Hija de Sión, es el templo y la tienda de reunión en la que se posa la nube en la que Dios entra en la historia.  María es la nueva Tienda de la Alianza en la que el Verbo de Dios puso su Morada entre nosotros. (Jn 1,14)

El sentido de los acontecimientos es siempre el mismo: La Salvación no viene de los hombres ni de su propio poder.  Es regalo de Dios y el hombre solo puede recibirlo como don, como gracia.  El libro de Isaías (Is 54,1) expresa solemne- mente que la Salvación viene solamente del poder de Dios, cuando dice:

“Alégrate, estéril, que no das a luz;

rompe a cantar de júbilo,

tú que no has tenido los dolores,

porque la abandonada tendrá

más hijos que la casada, dice el Señor.”

En Jesús ha puesto Dios, en medio de la infecundidad de la humanidad, un nuevo comienzo de vida: Jesús no es fruto del deseo ni del poder del hombre, sino concebido por el Espíritu Santo en el seno virginal de María.  Por eso es el nuevo Adán (1Co 15,47); con Él comienza una nueva Creación. 

El eterno y divino Verbo se hizo carne en María, e inició la redención de la carne.  Entró en este mundo” tras “haberle preparado un cuerpo” (Hb 10,5) en el seno de María el mismo “Espíritu de Dios”; que al principio “se cernía sobre las aguas” y creó los seres de la nada, dando de ese modo comienzo a la “nueva creación” con la generación del “Hombre Nuevo”.

En la virginidad de María, es decir, de la nada, comienza la nueva creación, Jesús, Hijo de Dios concebido con la fuerza del Altísimo, el Espíritu Santo.  Aparecen estrechamente vinculados el nacimiento virginal y la filiación divina de Jesús.  El hijo de María no es engendrado por un padre terreno, sino que, como Hijo de Dios, es engendrado por Su Padre Dios, mediante el Espíritu Santo.

La ruah de Dios es la fuerza creadora de Dios, que se cernía sobre las aguas primordiales, y que al descender sobre María”, cubriéndola con su sombra, hece presente a Dios como Padre de Jesucristo.  Dice San Quodvultdeus:

¿Te maravilla esto? ¡Maravíllate (más) aún! Da a luz la Madre y Virgen, fecunda e intacta; es engendrado sin padre.  Quien hizo a la Madre, el Hacedor de todo se hace uno entre todos; es llevado en las manos de la Madre el Rector del universo; mama el pecho, Quien gobierna los astros; calla quien es el Verbo.


El nacimiento virginal expresa con una claridad insuperable que Jesús, como Hijo de Dios, tiene origen única y exclusivamente en el Padre que está en los cielos, y que todo lo que Jesús es lo es por Él y para Él. (Lc 2,49) El nacimiento virginal es, pues, un signo elocuente y luminoso de la verdadera filiación divina de Jesús.  Dice Tertuliano en su libro De carne Christi:

 

No tenía necesidad de la semilla del hombre quien tenía la semilla de Dios.  Y como, antes de nacer de la Virgen, pudo tener a Dios por Padre sin tener a una mujer por madre, cuando nació de la Virgen pudo tener una Madre humana, sin tener un padre humano.

 

Como verdadera “hija de Sión”, María es la imagen de la Iglesia, la imagen del creyente que alcanza la salvación como don del amor, mediante la Gracia de Dios.  En este sentido, María es la verdadera hija de Abraham, a la que puede decirse: “Dichosa, tú, que has creído.” (Lc 1,45)

En el anuncio del ángel escucha las mismas palabras que en el Antiguo Testamento se dicen de Israel: “¡Alégrate, María!” (Lc 1,28). 

¡Alégrate, hija de Sión! ¡Grita de júbilo, Israel!

¡Alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén!(So 3,14; Jl 2,23; Za 9,9)

María es la Hija de Sión en la hora bendita del cumplimiento de la esperanza de Israel.  Es la “Madre Virgen” de San Cirilo; o la “Virgen Madre” de San León Magno; es decir, “Madre de Cristo y Virgen de Cristo” según dicho por San Agustín.  María, Virgen de Nazaret, es “la Bendita entre todas las mujeres” porque “bendito es el fruto de su vientre.” (Lc 1,42)  Por ello la felicitaron, la felicitan y “la felicitarán todas las generaciones.” (Lc 1, 27.35.42.48)

María anticipa las Bienaventuranzas del Evangelio.  Es Bienaventurada “porque Dios ha puesto sus ojos en la humildad de su sierva.   María testimonia con toda su existencia que los últimos serán los primeros.  Ella es la llena de gracia.  La que no es nada por sí misma, pero lo es todo por la bondad de Dios.  Por elección inescrutable de Dios, halló gracia ante Él.  Así, es figura y prototipo de la Iglesia y de cada creyente.  Ella nos dice que nuestra llamada a la vida y a la fe tienen su origen en Dios, que desde toda la eternidad puso sus ojos sobre nosotros y en un determinado momento nos llamó por nuestro propio nombre.

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

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Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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martes, 10 de febrero de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - (DN-39 y ÚLTIMO)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Febrero 11 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos:

 en el amor que se tengan los unos a los otros…”

Jn 13,35

P. Francisco - Dilexit Nos No. 212

 

DILEXIT NOS (39) - Él nos Amó

“Sobre el Amor Humano y Divino del Corazón de Jesucristo”

Estimados en Cristo:

Entramos al último apartado de esta preciosa Exhortación Apostólica y última que el Papa Francisco nos dejó antes de su partida al Padre.

 ·        En Comunión de Servicio:

 En este apartado el Papa Francisco nos ayuda a reflexionar cómo esa misión que el Señor nos ha encomendado es algo que se debe vivir en comunidad, esto es, la importancia de recordar al mundo el amor de Dios no es algo que se relaciona solamente entre Cristo y yo, sino algo que se relaciona entre todos, aquello que todos podemos y debemos realizar en comunión con Dios.  “…Si nos alejamos de la comunidad, también nos iremos alejando de Jesús.  Si la olvidamos y no nos preocupamos por ella, nuestra amistad con Jesús se irá enfriando.  Nunca se debería olvidar este secreto. El amor a los hermanos de la propia comunidad – religiosa, parroquial, diocesana, etc. – es como un combustible que alimenta nuestra relación de amigos con Jesús…” (PF – DN No. 212).

 En efecto, vivimos en sociedad y aunque cada día es más difícil coincidir con las ideas de los que nos rodean, es necesario mantener la relación entre todos, buscando ser los mejores cristianos, respetando en todo momento la dignidad de las personas; si somos positivos los demás abrirán las puertas al amor de Jesucristo que vamos a transmitir, de otra manera, al ser rígidos o severos en los puntos de vista, solo lograremos que se cierren las puertas a lo que podamos transmitir de la Palabra de Dios.

"…Es un amor que se vuelve servicio comunitario (…) “Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40).  Él te propone que lo encuentres también allí, en cada hermano y en cada hermana, especialmente en los más pobres, despreciados y abandonados de la sociedad. ¡Qué hermoso encuentro! (PF – DN No. 213). 

La labor de evangelización, sin lugar a duda, debe estar impregnada de valores comunitarios, ya que es necesario superar nuestras propias miserias para enaltecer la entrega y el amor que Jesucristo nos pide dar a nuestros hermanos necesitados precisamente de escucha, amor y comprensión, debemos como bien nos dice el Papa recordar que “…cuando envió a sus discípulos a la misión “el Señor los asistía” (Mc 16,20). Él está allí, trabajando, luchando y haciendo el bien con nosotros, (…) es su amor el que se manifiesta a través de nuestro servicio, Él mismo le habla al mundo con ese lenguaje que a veces no puede tener palabras…” (PF – DN No. 214).

Es importante reconocer que nuestro Señor nos conoce bien a cada uno de nosotros, sabe de nuestras inquietudes y deseos de cumplir su Voluntad en este peregrinar en el mundo actual, por ello Él nos envía y guía hacia lo que Él considera el mejor camino.  “…Para eso te llama con una vocación de servicio: harás el bien como médico, como madre, como docente, como sacerdote.  Donde sea podrás sentir que Él te llama y te envía a vivir esa misión en la tierra.  Él mismo dice: “Yo os envío” (Lc 10,3) Esto es parte de la amistad con Él…” (PF – DN No. 215).

En efecto, será en el estado de vida que tienes donde mejor podrás hacer el bien, sin importar el nivel socioeconómico, el país o la lengua, lo importante es tener confianza de que Él está con nosotros y nos ayuda a madurar la misión encomendada.  “…Si te encierras en tus comodidades eso no te dará seguridad, siempre aparecerán temores, tristezas, angustias.  Quien no cumple su misión en esta tierra no puede ser feliz, se frustra.  Entonces mejor déjate enviar, déjate conducir por Él adonde Él quiera, (…) No es que te lanza al abismo y te deja abandonado a tus propias fuerzas, Él te impulsa y va contigo (…) “Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo (Mt 28,20) (PF – DN No. 215).

El Papa termina este último apartado, insistiéndonos que es necesario salir y contarle, a todos, a todo el mundo el gran amor que Dios nos tiene y nos ha tenido desde la creación de la humanidad.  “…Cada uno la cumple a su modo, y tú verás cómo podrás ser misionero.  Jesús se lo merece.  Si te atreves, Él te iluminará, Él te acompañará y te fortalecerá, y vivirás una valiosa experiencia que te hará mucho bien.  No importa si puedes ver algún resultado, eso déjaselo al Señor que trabaja en lo secreto de los corazones, pero no dejes de vivir la alegría de intentar comunicar el amor de Cristo a los demás…” (PF – DN No. 216).

·        CONCLUSIÓN:

El Papa Francisco concluye esta preciosa Exhortación Apostólica haciéndonos ver cómo las Encíclicas “Laudato Si” y “Fratelli Tutti” nos confirman todo lo dicho en ellas ya que, en la medida en que somos capaces de entretejer lazos fraternos en la sociedad, reconocemos cómo se puede engrandecer la dignidad humana y cuidar todos “nuestra casa común”.

Ante toda la problemática social derivada del poder y del dinero que se vive hoy en el mundo y donde pareciera que no hay lugar para un amor fiel, verdadero y sincero, el Papa nos dice: “…El amor de Cristo está fuera de ese engranaje perverso (…) Él es capaz de darle corazón a esta tierra y reinventar el amor allí donde pensamos que la capacidad de amar ha muerto definitivamente. (…) De la herida del costado de Cristo sigue brotando ese río que jamás se agota, que no pasa, que se ofrece una y otra vez para quien quiera amar. Sólo su amor hará posible una humanidad nueva…” (PF – DN Nos. 218-219).  

El Papa Francisco termina esta linda Exhortación Apostólica “Dilexit Nos” – “Él Nos Amó” publicada en Roma el 24 de octubre de 2024, décimo segundo de su pontificado, con esta petición a nuestro Señor:

“Pido al Señor Jesucristo que de su Corazón santo broten para todos nosotros esos ríos de agua viva que sanen las heridas que nos causamos, que fortalezcan la capacidad de amar y de servir, que nos impulsen para que aprendamos a caminar juntos hacia un mundo justo, solidario y fraterno.  Eso será hasta que celebremos felizmente unidos el banquete del Reino celestial.  Allí estará Cristo resucitado, armonizando todas nuestras diferencias con la luz que brota incesantemente de su Corazón abierto.  ¡Bendito sea!

¡FIN!

P. Francisco - Dilexit Nos No. 220

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli


ÚLTIMA ENTREGA DE LAS MEDITACIONES SOBRE LA

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DILEXIT NOS - Él nos Amó.

DEL PAPA FRANCISCO,

“Sobre el Amor Humano y Divino del Corazón de Jesucristo”

 

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SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE LA IGLESIA

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Febrero 11 del 2026.

SOLEMNIDADES Y FIESTAS DE GUARDAR

DE LA IGLESIA CATÓLICA

FEBRERO    11   Solemnidad de Nuestra Señora de Lourdes (Fra) 

DOCUMENTO:

Diario de Santa Bernardita de Soubirous, vidente de las Apariciones de Nuestra Señora de Lourdes.

http://www.corazones.org/maria/lourdes.html 

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Antonio Garelli

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domingo, 8 de febrero de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (6)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Febrero 9 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

BAPTISTERIO DE NOCERA SUPERIORE

IGLESIA DE SANTA MARIA MAGGIORE

Nocera Superiore, Salerno, Italia

El Baptisterio, del Siglo IV, es una de las más antiguas Obras Paleocristianas que perduran hasta nuestros días. Edificado con materiales de otras tantas construcciones, hace ver la importancia del Cristianismo recién adoptado por los Emperadores.

Home - Battistero Paleocristiano di Santa Maria Maggiore Nocera Superiore

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sábado, 7 de febrero de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (DAM-14)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Febrero 8 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

 

II.4.- JESÚS EN LA SINAGOGA DE NAZARET

(Lc 4, 16-30; Mt 13, 53-58; Mc 6, 1-6)

“Vino a Nazará, donde se había criado, entró, según su costumbre, en la sinagoga el día sábado, y se levantó para hacer la lectura.  Le entregaron el volumen del profeta Isaías, desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito:

         “El espíritu del Señor está sobre mí,

         porque me ha ungido

         para anunciar a los pobres la Buena Nueva,

         me ha enviado a proclamar la liberación

                   de los cautivos

         y la vista a los ciegos,

         para dar libertad a los oprimidos

         y proclamar un año de gracia del Señor.”

Enrolló el volumen, lo devolvió al ministro y se sentó.  En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él.  Comenzó, pues, a decirles: “Esta escritura que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.”  Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca.

Y decían: “¿Acaso no es éste el hijo de José?”  Él les dijo: “Seguramente me vais a decir el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo.’  Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria.”  Y añadió: “En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.”

“Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón.  Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.”

Al oír esas cosas, todos los de la |sinagoga se llenaron de ira y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para despeñarle.  Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.”

Evangelio según San Lucas

“. . . Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: ‘¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?  ¿No es éste el hijo del carpintero?  ¿No se llama su madre María, y sus parientes Santiago y Judas?  ¿Y sus parientes mujeres no están todas entre nosotros?  Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?  Y se escandalizaban a causa de él. 

Mas Jesús les dijo: ‘Un profeta solo en su patria y en su casa carece de prestigio.’  Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe.”

Evangelio según San Mateo

 + + +

         Después de estos significativos momentos, en el cielo debió haberse oído: ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! (Así, tres veces, ¡Alabado sea Dios!), cantado con el coro de los Ángeles delante del Padre.  Sin embargo, para Satán y sus huestes debió haber sido el día más obscuro de su existencia.  El Mesías ha iniciado su vida pública, se ha manifestado abiertamente a todos los hombres, lo cual significa que la Buena Nueva ha empezado a difundirse.  La salvación está al alcance de los hombres y mujeres que quieran obtenerla.

         ¡Precisamente esto es lo que no debería estar sucediendo!, pensarían todos los demonios.  ¡A trabajar se ha dicho!; y para cada ser humano reunido en ese lugar y en esa ocasión en Nazaret, hay un demonio que lo abrumará, que lo poseerá, que le hará actuar contrario a lo que el Salvador quiere.  Por eso se endurecen sus corazones, por eso dudan, por eso se manifiestan contrarios a su coterráneo.  No es casualidad esta actitud, es producto de la influencia de Satanás entre todos ellos.  ¡Por supuesto que sabían quién les estaba hablando!  Durante veinticinco años han tenido algo que ver con Jesús, el Hijo de María y José; le conocen desde niño, desde que llegó de Egipto junto con sus padres.  Han convivido con Él en todo cuanto han hecho: sus juegos, sus ‘aventuras’, sus alegrías y sus tristezas; junto a Él crecieron y se han hecho maduros todos.  Pero se extrañan porque les parece increíble lo que acaban de escuchar, y venido precisamente de Él.

         Es muy probable que Jesucristo haya dado aquí, en la sinagoga de Nazaret, su mejor discurso como hombre, ya que el pasaje Bíblico utilizado así lo hace suponer: “. . . El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva. . .” Nada más fue ha decirles lo que ya era un hecho, lo que ya había sucedido; les estaba participando lo que Juan el Bautista había visto al momento de bautizar a su queridísimo primo.  Lo están sabiendo sin intermediarios; ¡el mismísimo Mesías se los está diciendo!

Por supuesto que le conocían, y más que eso, le admiraban, le consideraban como el mejor de ellos, ¡hasta le amaban!; eso está muy claro.  Solo que, uniendo el gran discurso de Jesús a estos loables sentimientos de los nazaritas, el resultado hubiera sido ¡avasalladoramente inconveniente para el Demonio! ¡¡el resultado hubiera sido la conversión en masa de todo el pueblo de Nazaret!!  ¡Tan solo con imaginármelo tiemblo de gusto! Qué bonito hubiera sido.  Pero no podía ser así, de modo que Satanás actuó y lo hizo con tantos elementos a su servicio, como en pocas ocasiones lo hará.

         “. . . Esta escritura que acabáis de oír, se ha cumplido hoy. . .”  Ya están avisados, todos estuvieron y estamos avisados.  La escritura ya se cumplió, y se cumplió en Jesús de Nazaret.  También Satanás tomó cuenta del aviso; y por supuesto, actuó.  Actuó acechando al Mesías con todo cuanto tenía a su alcance, y si éstos son seres humanos, ¡pues, mejor!, así otros serán fáciles de dominar.

         La turba humana es la masa viviente más difícil de controlar; se comportan como animales, pero no dejan de pensar.

         Si uno analiza las palabras de los Evangelistas, puede darse cuenta de la influencia demoníaca sobre la gente de Nazaret: en un renglón están felices, en el siguiente ya montaron en cólera.  Narra San Lucas, el médico: ”. . . Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: “¿Acaso no es éste el hijo de José?. . .”

Y San Mateo, el recaudador de impuestos, lo dice por el estilo: “. . . les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: ‘¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?  ¿No es éste el hijo del carpintero?  ¿No se llama su madre María, y sus parientes Santiago y Judas?. . .”

         De primera instancia, como primera reacción, denotan felicidad, gozo, alegría; acto seguido se ve la indiscutible influencia del Diablo: duda, intriga, vacilación, cuestionamiento.  El mismo método de siempre, ¡¿por qué no lo habremos entendido ya?!  No hay nada nuevo en el accionar de los demonios, hacen exactamente como el Príncipe de las Tinieblas hizo en el Edén: desacreditar la verdad.  Pero lo malo no es que ellos no se diversifiquen en sus métodos, lo peor es que nosotros sigamos cayendo en sus estúpidas trampas. 

         Y una vez lograda la confusión, lo demás es esperar para ver qué se les va a ocurrir a los humanos.  ¡Y allá van todos!  La soberbia por delante. “. . . ¿No es éste el hijo del carpintero?. . .”; claro está, la observación lleva envidia incluida.  Así es como empieza una turba: basta con que alguien diga la primera estupidez.  ¡Si esto no es acecho del Demonio sobre el Mesías, ¿entonces, qué es?!  Solo en Jerusalén, dentro de tres años en ocasión de la Pascua, se verá algo superior en cuanto a gente enloquecida.  Así de grave fue este momento.

         Obviamente, el Divino Maestro también se dio cuenta del ataque de Satanás y sus huestes; y va a dejarles muy claro la gravedad del asunto.  Les cita a Elías y a Eliseo con las curaciones efectuadas a extranjeros en tierra de Israel.  Y además nos deja una de sus frases máximas: “En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.”  Por si antes no sabíamos el profundo significado de estas palabras, hoy debemos aprender  que se aplican a todas esas situaciones en donde la soberbia nos vence, en donde la envidia nos derrota, en donde nos ponemos a disposición del mal; como los nazaritas contra Jesús.

         Estaban tan poseídos todos por las huestes del Demonio, que la turba siguió ‘in crecendo’ (porque el mal, solo genera más mal), y ahora hasta quieren matarlo despeñándolo afuera de Nazaret. Sin embargo, Jesús impone su presencia en medio de ellos y se retira del lugar sin que nada le suceda. 

Estuvo muy cerca, pero esta vez también será derrotado Satanás, porque a pesar de no haber podido realizar ‘muchos milagros’, según asienta San Mateo, nunca más regresará a Nazaret a predicar la Buena Nueva; solo esa ocasión tuvieron sus paisanos para escucharlo y seguirlo.  Pero entre ellos, o mejor dicho, en cada uno de ellos, una multitud de demonios se abatieron contra el Mesías en esa amarga visita de Jesús a Nazaret.

         Qué experiencia más terrible debió haber sido ésta para los Santos de Dios.  Allí están María y José, sus queridísimos padres; Cleofás, María, Santiago y Judas, sus parientes; Leví, el de Cafarnaúm; Felipe, Simón (Pedro) y Andrés, los de Betsaida; Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo; también se encuentran Simón el de Caná; y Natanael, Judas y Tomás, los de Jerusalén.  ¡¡Están todos sus Apóstoles, y esto sucede EN EL PRIMER VIAJE QUE HACEN JUNTO CON EL RABBONI!! Enmudecidos debieron haber quedado todos ante los terribles acontecimientos; y sucedió precisamente en Nazaret, en donde creció Jesús. 

         Habrá muchas otras ocasiones que recordarán en este mismo sentido: con el acecho del Demonio sobre el Mesías.

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La siguiente entrega será el próximo Domingo.

Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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