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domingo, 8 de marzo de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (10)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Marzo 09 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

BAPTISTERIO DE FRÉJUS

CATEDRAL DE SAN LÉONCE

Fréjus,  Provenza-Alpes-Costa Azul, Francia 

Octagonal, pétreo y románico, como todos los de su tiempo, fue la primera construcción Cristiana en el lugar.  Se construyó en el Siglo V para Evangelizar a galos y francos, y Bautizarlos de inmediato.

Baptistère - Office de tourisme de Fréjus

Catedral de Nuestra Señora y San Esteban (Fréjus) - Wikipedia, la enciclopedia libre

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Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente también.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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sábado, 7 de marzo de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (18)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

Riviera Maya, México; Marzo 8 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)

II.9.- CURACIÓN DE UN LEPROSO

(Mt 8, 2-4; Mc 1, 40-45; Lc 5, 12-14)

“. . . En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: ‘Señor, si quieres puedes limpiarme.’  Él extendió la mano, le tocó y dijo: ‘Quiero, queda limpio.’  Al instante quedó limpio de la lepra.  Y Jesús le dice: ‘Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.’”

+  +  +

         Desde siempre esta mortal enfermedad ha asolado a la humanidad; ya miles de años antes de Jesucristo la sufrieron muchísimas personas y en nuestros días sigue existiendo.  La antigua Ley de Moisés (Lv 13, 1-59; 14, 1-56) tenía muy identificado el mal y sus consecuencias, así como el control endémico de la misma, a fin de prevenir las plagas entre el pueblo de Israel.  Inclusive había lugares ex profeso para leprosos, quienes tenían prohibido juntarse con la gente sana o que no padeciera este horrendo padecimiento.   Por supuesto, en virtud de sus múltiples significados sociales, sanitarios y religiosos, el Demonio no podía desaprovechar esta oportunidad para acechar al Mesías. 

          Durante todo su Ministerio Jesús será abordado por leprosos; algunos llegados a él de buena fe, otros llevados para hacer caer al Señor en ‘faltas al cumplimiento de la Ley’ (como la curación de leprosos en sábado), e inclusive, pensaban los demonios, para ‘consumir’ su deseo de librar a los hombres de los males del pecado.  En cualesquiera de estos casos, Jesucristo siempre está dispuesto a la ayuda y a aprovechar, también, cada uno de para alabanza del nombre de Dios.

          Mateo, en apenas cinco renglones, nos da a conocer una de estas gloriosas ocasiones.  El leproso se acerca y de inmediato se postra ante el Mesías; por supuesto que lo hace sabiendo quién es Él y qué quiere lograr.  Ha sido movido por la Fe en el Salvador.  Sus palabras son la oración más exquisita de humildad que se haya registrado en el Evangelio: ‘. . . Señor, si quieres puedes limpiarme.’ Nada de orgullo, nada de soberbia, nada de autosuficiencia.  Pura humildad.  Como una enseñanza espontánea a diablos y demonios (y a seres humanos también), de cómo dirigirse a Dios por ayuda, por consuelo, por remedio.  Cristo, habiéndose percatado de la sinceridad de acción del hombre y de la pureza de sus intenciones, actúa y responde de inmediato, también con una frase exquisitamente pacificadora de cuerpo y alma: “. . . Él extendió la mano, le tocó y dijo: ‘Quiero, queda limpio.’”  Así de simple, así de sencillo.  Pura voluntad de ambas partes.  El uno contrito y humilde al extremo, con tanta Esperanza como se puede tener; el otro, infinitamente misericordioso.  Sin más qué hacer ni qué decir.  Voluntad humana dispuesta y Voluntad Divina también.  Así, de inmediato aparece la salvación.

         Todas las enfermedades del hombre; todas las anomalías en plantas y animales y todas las calamidades naturales, se deben al pecado.  Cuando Dios creó, lo hizo en perfección.  Satanás es el único culpable de cuanto no funciona bien; su soberbia, y la desobediencia del hombre, son la razón de la ausencia del bien en lo creado, la causa de todo mal.  Dios hecho hombre ha bajado al mundo para dejar claro que, cuando el hombre es uno con Dios, toda imperfección puede ser borrada.

         Una vez más el acecho del Demonio ante el Mesías, se da en la naturaleza humana caída, dolida, afectada por el pecado.  Esta ocasión, en la más temida de las plagas corpóreas: la lepra.  El Divino Maestro se planta ante ella para vencerla, pues alguien lleno de Fe y de Esperanza, busca la Caridad de Dios.  Dios responde de inmediato y el mal desaparece.  Pero Jesucristo quiere dejar evidencia de su acción, y el joven Leví de Cafarnaúm lo entiende así y lo registra: “. . . Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.”, le dice Jesús al antes leproso.

         Por eso se llama Emmanuel este nazarita, porque Dios está con nosotros para vencer el mal con el bien.  ¿Cuándo se entenderá esto para que sea la única forma de actuar?

§ § § 

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

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Antonio Garelli

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jueves, 5 de marzo de 2026

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE (23)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Marzo 6 del 2026.

EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

 CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

B) FUE CRUCIFICADO…

 

La cruz es la expresión de ese amor radical que se da plenamente, acontecimiento que es lo que hace y que hace lo que es; expresión de una vida que es ser para los demás. 

Ya en el Nuevo Testamento, la cruz es considerada como el signo de salvación cristiana.  Desde entonces la cruz es el símbolo cristiano por excelencia.  Marcado con la cruz en el Bautismo, el cristiano levanta la cruz en todo tiempo y lugar, como símbolo de su pertenencia a Cristo Crucificado.  La Cruz, como confiesa Pablo, es el compendio, la fórmula abreviada de todo el Evangelio, símbolo auténtico de la vida cristiana; de modo que el cristiano no quiere “… conocer cosa alguna sino a Jesucristo, y éste, crucificado.” (1Co 2,2)

San Cirilo de Jerusalén en su Catequesis, señala importancias básicas de la Fe en Cristo:

Gloria de la Iglesia Católica es toda acción de Cristo. ¡Pero la Gloria de las glorias es La Cruz!, como decía San Pablo: “¡En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo!” (Ga 6,14)… La brillante corona de la cruz iluminó a los que estaban ciegos por la incredulidad, libró a los que estaban prisioneros del pecado y redimió a todos los hombres… Pues, si por la culpa de un solo hombre reinó la muerte en el mundo, ¿cómo no iba a reinar la vida por la justicia de uno? (Rm 5, 12-21; 1Co 15,21-49) Y si entonces nuestros padres fueron arrojados del Paraíso por haber comido del árbol, ¿no entrarán ahora más fácilmente en el Paraíso los creyentes, por medio del Árbol de Jesús?... Y si en tiempos de Moisés el cordero alejó al Exterminador (Ex 12,23), ¿no nos librará con más razón del pecado “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”? (Jun 1,29)

 

No nos avergoncemos, pues, de confesar al Crucificado.  Que nuestros dedos deben su sello en la frente, como gesto de confianza.  Y la señal de la cruz acompañe todo: sobre el pan que comemos y la bebida que bebemos; al entrar y al salir; antes de dormir, acostados y al levantarnos; al caminar y al reposar.  La fuerza de La Cruz viene de Dios y es gratuita.

 

Es la señal de los fieles y terror de los demonios.  Con ella los venció Cristo “exhibiéndolos públicamente, al incorporarlos a su cortejo triunfal” (Col 2,15) Por eso, cuando ven La Cruz recuerdan al Crucificado y temen a Quien “quebrantó la cabeza del dragón.” (Sal 74,14) No desprecies, pues, tu sello por ser gratuito; toma la Cruz, más bien, como fundamento inconmovible y construye sobre ella el edificio de la Fe.”

San Cirilo de Jerusalén

Éste es también el escándalo del Cristianismo.  La Cruz es signo de salvación y signo de contradicción; piedra de escándalo.  Ante ella se define quiénes están con Cristo y quiénes contra Cristo.  A cada paso nos encontramos con la cruz en la vida, como piedra, en la cual nos apoyamos; o como piedra que nos aplasta: Cristo Crucificado es señal de contradicción, “puesto para caída y elevación de muchos.” (Lc 2,34) Ante la cruz quedan al descubierto las intenciones del corazón. Es inevitable “mirar al que traspasaron”, “como escándalo y necedad” o “como fuerza y sabiduría de Dios”

Así como lo señala ampliamente San Pablo a los Corintios:

Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan –para nosotros– es fuerza de Dios… Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a Cristo crucificado; escándalo para los judíos, necedad para los gentiles.  Mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un solo Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.  Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres; y la debilidad divina, es más fuerte que la  fuerza de los hombres.” (1Co 1, 17-25)

La cruz es la manifestación suprema de un Amor que se despoja de sí mismo hasta el extremo.  Es, pues, la expresión plena de la vida.  Para el Evangelio de San Juan, crucifixión, exaltación, elevación y glorificación aparecen unidas como una única realidad inseparable. (Jn 3, 14; 12, 34) En el momento de su muerte en cruz, Jesús pronuncia la palabra victoriosa: “Todo está cumplido” (Consummatum est). (Jn 19, 30)

En su Homilía, San Teodoro de Mopsuestia predica así a sus feligreses:

Cuando Cristo nuestro Señor hubo cumplido todo esto por nosotros, avanzó hacia la muerte, y la recibió por medio de la cruz.  No en lo secreto.  Su muerte fue manifiesta y conocida de todos, porque a todo el mundo debía ser proclamada por los bienaventurados Apóstoles, la Resurrección de nuestro Señor. (Lc 24, 46-48)    

Convenía que su muerte fuera manifestada a todo el mundo, pues su resurrección era la abolición de la muerte.” (2Tim 1,10)

En La Cruz de Cristo, el mundo –con sus poderes y su príncipe– han sido juzgados, condenados y echados fuera. (Jn 12,31) La Cruz pone al descubierto el pecado y revela el amor.  Por la Cruz, Dios “destruyendo por medio de Cristo a los principados y potestades, los ofreció en espectáculo público y los llevó cautivos en su cortejo.” (Col 2,15) La Liturgia invita a los cristianos a “mirar el árbol de la Cruz donde estuvo clavada la Salvación del Mundo.

San Cirilo de Alejandría en su Epístola, nos transmite conocimiento inspirado:

 

Adán, por las mordeduras del dragón apóstata, es decir el diablo, pereció, arrastrándonos a todos al mal. Pero hemos sido salvados de un modo maravilloso: mirando a la serpiente de bronce, es decir a Cristo. ¿Cómo siendo Él bueno por naturaleza pudo hacerse serpiente? Porque tomó nuestra carne, haciéndose como nosotros, que somos malos, como está escrito: “Se hizo a semejanza de la carne de pecado” (Rm 8,3) y también: “Fue contado entre los malhechores.” (Is 53,12) Cristo es, pues, serpiente como a semejanza de pecado, porque se hizo hombre…

 

La serpiente de bronce era, pues, figura de Cristo exaltado en la Cruz Gloriosa, como Él mismo dijo a los judíos: “Cuando exaltéis al Hijo del hombre, entonces conoceréis que soy yo.” (Jn 8,28) Que aquella figura se relaciona con este misterio, lo puedes aprender también de Él, cuando dijo: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser exaltado el Hijo del hombre.(Jn 3,14) Por lo demás, la serpiente era de bronce a causa de la sonoridad y armonía del kerigma divino y evangélico: ¡No hay nadie sin haber oído los oráculos de Cristo!, divulgados por todo el orbe, ante quien “toda rodilla se doble y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.(Flp 2,10)  

San Cirilo de Alejandría

Esta salvación, que nos engendra a la nueva vida, no se nos comunica sino bajo la forma de cruz.  Solo por la Cruz seguimos a Cristo: “El que quiera venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” (Mc 8,34) El Bautismo nos incorporó a la muerte de Cristo, para seguirle con la cruz hasta la Gloria, donde Él está con sus llagas gloriosas. (Rm 6,3-8)

En su explicación catequética del Evangelio según San Lucas, San Ambrosio, el Eminentísimo Arzobispo de Milán, les enseñaba a los fieles con esta claridad:

 

Llevamos siempre y por todas partes en nuestro cuerpo el morir de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.  Pues, mientras vivimos, continuamente somos entregados a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.  De modo que la muerte actúa en nosotros y en vosotros la vida.

 

El primero en levantar, como Vencedor, el trofeo de la Cruz, es Cristo.  Después se lo entrega a los Mártires, para que a su vez lo levanten ellos.  Quien lleva la Cruz, sigue a Cristo, como está escrito: “Toma tu cruz y sígueme.” (Mc 8,34)”

San Ambrosio

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

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martes, 3 de marzo de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (3)

La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

  

Riviera Maya, México; Marzo 4 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…Estoy convencido de que la opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad, cuando somos capaces de liberarnos de la ‘autorreferencialidad’  y conseguimos escuchar su grito…”

Papa León XIV -  Dilexit Te No. 7

DILEXIT TE (3) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres” 


Estimados en Cristo: 

·        San Francisco:

En este apartado el Papa León XIV nos enmarcará la razón de ser de esta Exhortación Apostólica “Dilexit Te” – “Te he Amado” – Sobre el Amor a los Pobres recordándonos cuando, recién elegido Papa Juan Mario Bergoglio – Papa Francisco, un cardenal amigo al darle el abrazo de felicitación le invitó ¡a no olvidar a los pobres! Siendo esa la razón para anunciarse como “Papa Francisco”; y a su vez el Papa León hace la alusión de San Pablo quien junto con San Bernabé al ser confirmados en su misión de evangelizar a los gentiles les dijeron: “…Sólo nos pidieron que nos acordáramos de los pobres, cosa que he procurado cumplir…” (Gal 2, 1-10) y continúa el Papa León XIV: “…Y fue también la opción de San Francisco de Asís:  en el leproso fue Cristo mismo quien lo abrazó, cambiándole la vida.  La figura luminosa del Poverello nunca dejará de inspirarnos…” (PLeónXIV – DT No. 6).

Sin duda, esta ha sido la principal misión de la Iglesia, evangelizar entre los pobres, necesitados de lo más indispensable, pero también a quien se encuentra con una fe pobre, sin esperanza y fuerza para seguir adelante en la vida; por ello el Papa León nos dice: “…Al joven Francisco, antes rico y arrogante, le impactó encontrarse con la realidad de los marginados.  El impulso que provocó no cesa de movilizar el ánimo de los creyentes y de muchos no creyentes, y “ha cambiado la historia” …” (PLeónXIV – DT No. 6).

En efecto, el estar conscientes de las necesidades de nuestros hermanos en el mundo que nos rodea nos cambia la forma de vivir, por ello el Papa León XIV nos recuerda las palabras que su sucesor, el ahora San Pablo VI, quien decía sobre el enfoque mismo del Concilio Vaticano II, ̶  el cual dicho sea de paso – inició San Juan XXIII y termino San Pablo VI: “…la antigua historia del buen samaritano ha sido el paradigma de la espiritualidad del Concilio…” (SPVI – Homilía última sesión pública del Concilio Ecuménico (1965) (PLeónXIV – DT No.7).

·        El grito de los pobres:

El Papa León XIV continúa en este apartado poniendo a la vista varios textos del Antiguo Testamento hablando con Moisés, nada menos que delante de Dios mismo representado en la “zarza ardiente”: “…Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces.  Sí, conozco muy bien sus sufrimientos.  Por eso he bajado a librarlo (…) Ahora ve, yo te envío…” (Ex 3, 7-8 10). (PLeónXIV – DT No.8).

En efecto, Dios siempre ha estado cerca de nosotros y procurándonos en nuestras necesidades, principalmente espirituales, porque sin esperanza no tendríamos razón de volver a Él, por ello nos insiste en todo momento y a través de todos sus enviados, en que lo importante es mantener en nuestra vida la “civilización del amor” que contiene todo para procurar a quien más lo necesita; por ello el Papa nos exhorta a permanecer atentos:  “…Por eso, escuchando el grito del pobre, estamos llamados a identificarnos con el corazón de Dios, que es presuroso con las necesidades de sus hijos y especialmente de los más necesitados.  Permaneciendo, por el contrario, indiferentes a este grito, el pobre apelaría al Señor contra nosotros y seríamos culpables de un pecado (Dt 15,9), alejándonos del corazón mismo de Dios…” (PLeónXIV – DT No.8).

Cada día es más frecuente el grito de todos aquellos que sienten y viven la injusticia en su vida, de una u otra manera, oprimidos por algo o alguien que quiere aprovecharse de la situación del débil o simplemente por la soberbia del otro que desea opacar al otro y hacer uso de una voluntad egoísta y sin escrúpulos, generalmente son personas sin ética y mucho menos moral; por ello cada vez de manera más frecuente, se presentan los gritos de los que por diversos medios buscan el trato justo en su persona y a sus solicitudes.  Como les mencionaba anteriormente existen diversas formas de injusticia en nuestra sociedad, lo que hace que la humanidad sufra en diversas formas la desigualdad y por tanto la vulnerabilidad, así nos lo explica el Papa.

El Papa León XIV nos dice: “…En el rostro herido de los pobres encontramos impreso el sufrimiento de los inocentes y, por tanto, el mismo sufrimiento de Cristo.  Al mismo tiempo, deberíamos hablar quizás más correctamente de los numerosos rostros de los pobres y de la pobreza, porque se trata de un fenómeno variado; en efecto, existen muchas formas de pobreza:  aquella de los que no tienen medios de sustento material, la pobreza del que está marginado socialmente y no tiene instrumentos para dar voz a su dignidad y a sus capacidades; la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la del que se encuentra en una condición de debilidad o fragilidad personal o social, la pobreza del que no tiene derechos, ni espacio, ni libertad…” (P León XIV – DT No. 9).


“…vivimos en una sociedad que a menudo privilegia algunos criterios de orientación de la existencia y de la política marcados por numerosas desigualdades y, por tanto, a las viejas pobrezas de las que hemos tomado conciencia se agregan otras nuevas, en ocasiones más sutiles y peligrosas…”

P. León XIV - Dilexit Te No. 10

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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domingo, 1 de marzo de 2026

BAPTISTERIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA (9)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Marzo 2 del 2026.

Baptisterios de la Iglesia Católica

BAPTISTERIO DE ALBENGA

CATEDRAL DE SAN MICHELE

Albenga, Liguria, Italia

Construido en el Siglo V, el Baptisterio de Albenga es la construcción Cristiana más antigua de toda Liguria; ¡800 años más que su Catedral! ¡la cual tiene 800 años de existir!

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De todos ustedes afectísimo en Cristo,

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sábado, 28 de febrero de 2026

EL DEMONIO AL ACECHO DEL MESÍAS - (17)

                        “La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Febrero 28 del 2026. 

LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO

“EL DEMONIO AL ACECHO

DEL MESÍAS”

(Antonio Garelli – Garelli Editores  – 2009)


II.7.- CURACIÓN DE LA SUEGRA DE SIMÓN, PEDRO

(Mt 8, 14-15; Mc 1, 29-31; Lc 4, 38-39)

“Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre.  Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle.”

 Evangelio según San Mateo

 “Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés.  La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablaban de ella.  Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó.  La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.”

Evangelio según San Marcos

 “Saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón.  La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella.  Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella levantándose al punto, se puso a servirles.”

Evangelio según San Lucas

+  +  +

          Esta santa mujer (de quien no se registra su nombre), debió haber sido muy querida del Señor, pues además de haberla sanado con un gesto muy cariñoso (tomándola de la mano –algo inaudito para un rabboni, quienes no podían ni tocar a las mujeres extrañas a su casa–), el incidente es tomado en cuenta por los tres Evangelistas Sinópticos.  Y se entiende este hecho, pues no es difícil suponer que haya habido una buena amistad entre ella y Jesucristo.  Hay que recordar que Jesús viajaba a menudo desde Nazaret hasta el Mar de Galilea aún antes de iniciar su Ministerio.

          La casa de Simón y Andrés estaba ubicada muy cerca de la orilla del lago y era de las primeras que se veían llegando por el camino desde Magdala y Genesaret a Cafarnaúm.  Afuera de esta construcción (bastante modesta, pero resistente en su edificación), conoció Jesús a los pescadores del Lago de Genesaret que más tarde serían sus primeros cuatro discípulos: Simón y Andrés su hermano, y Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo; todos pescadores, todos ellos galileos.

         Respecto a que es reconocida como la suegra de Simón, se deduce que éste estaba casado con su hija; sin embargo, nada se narra en los Evangelios  sinópticos acerca de ella, por lo que se podría entender que ya hubiese muerto, y que Pedro se habría quedado al cuidado de la madre de su esposa.  Conviene también recordar que no se está hablando de hombres de mucha edad, sino de jóvenes todos ellos (pues, el mismo Jesús apenas tiene treinta años y todos sus discípulos fueron de menor edad que él), por lo que una mujer así les era muy útil para su vida, amén de muy querida por todos.

         La zona del Lago de Tiberíades era la más densamente poblada de la región norte de Palestina, en plena Galilea; era el paso obligado de caravanas y viajeros procedentes de Siria y Fenicia hacia Jerusalén, bordeando por los caminos de la ribera occidental del Río Jordán hasta Jericó, para evitar los caminos desérticos de las llanuras de Samaria.  Todas las poblaciones ribereñas del lago, desde Cafarnaúm hasta la antigua Kinnéret, en la ribera occidental; y de Betsaida hasta Hipo, en la margen oriental, bullían en comercio y actividades sociales y militares, por lo que Jesús las escogió para el inicio de la predicación del Evangelio.  La población sumada de esas ciudades y enclaves (más de diez), era similar a la de Jerusalén, la gran ciudad de la Provincia Romana de Judea.

         Una vez descritos los antecedentes, veamos ahora la significación del caso específico.  Satanás ha tomado partido de una persona muy querida por todos, pues los discípulos ‘le hablan de ella’ y ‘le ruegan por ella’ a Jesucristo; quien no vacila en acudir en su auxilio.  Es una gran oportunidad para la alabanza de Dios que aprovechará Cristo, de una situación adversa creada por el Demonio. 

         Así, una vez más, con el bien será vencido el mal; de lo inconveniente saldrá algo beneficioso; la congoja se transformará en alegría.  Esto es precisamente La Buena Nueva: hacer vivir a todos los que tengan fe, las virtudes y bondades del Reino de los Cielos.  Sin mucha imaginación, es fácil comprender la alegría de los Apóstoles ante la Divina intervención del Maestro, quien ha restaurado la salud de la amada mujer.  ¡Las maravillas que el Mesías realiza, también son para los propios, no solo para los extraños!

         ¡Al final nada conseguiste Satán! ¡Dios ha sido alabado por sus Santos!

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II.8.- NUMEROSAS CURACIONES EN CAFARNAÚM

(Mc 1, 32-34; Mt 8, 16-17; Lc 4, 40-41)

“Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemonia- dos; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta.  Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios.  Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.”

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         Este importante momento del Evangelio hace recordar otro instante maravilloso, de muchos años atrás, pero que cuando se dijo por primera vez no se alcanzó a comprender en toda su dimensión; me refiero al cántico de alabanza de los ángeles celestiales cuando Jesús nació en Belén: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace”, cantaban todos a una voz desde las alturas.

         A todos aquéllos que Satanás tiene bajo el dominio del mal y del pecado, Cristo Jesús los está llenando con los dones del cielo, que son: la bondad, la verdad y lo felicidad.  Bondad, porque la salud física y mental que reestablece Jesús a todos, son invaluablemente benéficas para la vida; verdad, porque sus palabras conducen por los caminos del conocimiento, que llevan a la salvación y a Dios; y felicidad, porque el estado de salud y verdad redunda en el estado de paz que toda alma humana busca incesantemente.

         Son tantos los atormentados que le han traído al Divino Maestro, que el Demonio quiere abrumarlo; bien sabe que como hombre debe cansarse, se ha de agotar, y entonces dejará de realizar sus maravillas.  Pero Cristo está consciente de ello y se multiplica en sus prodigios para los necesitados; dice San Mateo que lo hacía en cumplimiento a lo escrito por el profeta Isaías: “Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.” (Is 53, 4-5)  Así, paulatinamente, serán cumplidas todas las promesas hechas en lo antiguo para el momento en que se presentara el Mesías entre nosotros; no importa cuánto se afanen los demonios en obstruir la labor de Jesucristo, todos cuantos le conozcan sabrán que Él es el Ungido de Dios; y aun los que nunca le vean, sabrán que Él es el Salvador. 

         Este es un mal día para Satanás y sus demonios, pues el Mesías está en plena actividad de salvación; anunciando la Buena Nueva a todos los pobladores de la Tierra, y ahora por el momento, empezando en Cafarnaúm. 

         ¡Bendito sea El Santo de Dios que ha bajado del cielo para librarnos del Príncipe del Mal!

§ § §

La siguiente entrega será el próximo Domingo.

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De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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