¡Alabado
sea Jesucristo!
México, D. F.,
Mayo 25 del 2015.
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO
Muy estimados todos en Cristo Jesús:
Desde hace muchos
años (más de veinte, estoy seguro), el Domingo de Pentecostés, en la última
página del folleto “Vida del Alma” –que nos sirve para atender la Misa en la
Iglesia de San Ignacio de Loyola, y en muchas Iglesias más– encontramos un
comentario muy acertado acerca de los Siete Dones del Espíritu Santo; se los voy
a transcribir:
¡Ven,
Espíritu Santo!
Para que nos
comuniques el gusto por las Cosas de Dios, Don
de Sabiduría.
Para que nos des conocimiento
de las verdades de Fe, Don de
Entendimiento.
Para que nos enseñes
el valor de las cosas terrenas, Don
de Ciencia.
Para que nos ayudes
a aplicar Criterios Cristianos, Don de Consejo.
Para que aprendamos
a relacionarnos con Dios Padre, Don de
Piedad.
Para que nos
impulses a huir de las ofensas a Dios, Don
de Temor de Dios.
Para que despiertes
en nosotros el apostolado, Don
de Fortaleza.
(Catecismo de
la Iglesia Católica, Números 1830 y 1831)
Hay varias
Celebraciones Eucarísticas que me gustan mucho en su contenido, la Misa de
Pentecostés es una de ellas; desde la mismísima Entrada, pasando por las
Lecturas y la Secuencia, así como el Evangelio escogido, hacen ver LA FIESTA
que la Iglesia quiere que disfrutemos: “PENTECOSTÉS, La Venida del Espíritu Santo”.
Siempre he dicho que
nuestra Salvación hubiese sido incompleta sin la llegada del Espíritu Santo
para nosotros; Jesucristo mismo lo dejó de manifiesto, cuando les ofreció a sus
Discípulos “El Paráclito” como consolador. Hoy sabemos (por las Divinas Enseñanzas del
Magisterio de la Iglesia Católica), que es a través del Espíritu Santo y solo
de esa forma, que podemos mantenernos unidos a Dios Padre y a Dios Hijo. Trinitaria ecuación que nos permite la Vida
de Gracia.
Solo por medio del
Espíritu Santo recibimos La Gracia. Solo
Dios Espíritu Santo Santificador, nos procura el ambiente espiritual que
nuestra alma requiere, para tener contacto con Dios Padre Creador y Dios Hijo
Redentor. Ninguno de los Santos del
Señor, antes de la Venida del Espíritu Santo, estuvo en posibilidad de ‘acceder’
a Dios con la facilidad, prestancia y certeza, con la que nosotros lo hacemos. Sí, somos bendecidos por Dios nuestro Señor,
ante la presencia de El Paráclito que nos cobija y arropa, procurándonos seguridad
espiritual delante de Dios.
Pero debe quedarnos
muy claro que El Espíritu Santo y sus Siete Divinos Dones, solo pueden ser
usados para la obtención de los Frutos del Espíritu Santo, que son ‘las
primicias de la Gloria Eterna’. En mi
próxima entrega trataremos de estos “Doce Frutos Perfectos”, que forma en
nosotros el Espíritu Santo: “La Caridad, El Gozo, La Paz, La Paciencia, La
Longanimidad, La Bondad, La Benignidad, La Mansedumbre, La Fidelidad, La
Modestia, La Continencia y La Castidad.”
Orar sirve, oremos
por México.
De todos ustedes,
con afecto en Cristo.
Antonio Garelli
También me
puedes seguir en:
De Milagros y Diosidencias.
Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.
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