¡Alabado
sea Jesucristo!
México,
D.F., Mayo 4 del 2015.
EL DESCENSO DEL SEÑOR
A LOS INFIERNOS.
Muy estimados todos en Cristo Jesús:
Hace algunas semanas
les prometí entregarles en este espacio, una meditación anónima que nuestro
capellán en misiones nos dio el Sábado Santo; el P. Samuel, L.C. ya me la
consiguió para todos ustedes y aquí se las transcribo:
+ + +
“¿Qué es lo que sucede? Un gran silencio envuelve
la Tierra; un gran silencio porque el Rey duerme. ‘La Tierra terminó
sobrecogida’ porque Dios se durmió en la carne y ha despertado a los que
dormían desde antiguo. Dios en la carne
ha muerto y el Abismo ha despertado.
Va a buscar a
nuestro primer padre, como si fuera la oveja perdida. Quiere, absolutamente,
visitar a los que viven en las tinieblas y en sombra de muerte’. Él, que es al
mismo tiempo Hijo de Dios, e hijo de Eva, ¡va a liberar de su prisión y de sus dolores
a Adán y a Eva!
El Señor,
teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al
verlo, nuestro primer padre, Adán, asombrado por tan gran acontecimiento,
exclama y dice a todos:
-¡Mi
Señor esté con todos! Y Cristo, respondiendo, dice a Adán:
-Y
con tu espíritu. Y
tomándolo por la mano, le añade:
-“¡Despierta tú que duermes, levántate de entre los
muertos y Cristo será tu luz! Yo soy tu
Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti, me he hecho tu hijo; y
ahora te digo:
“Tengo el poder de anunciar a los que están encarcelados:
¡Salid!; y a los que se encuentran en las tinieblas: ¡Iluminaos!; y a los que
dormís: ¡Levantaos!”
“A ti te mando: ¡despierta tú que duermes!, pues no
te creé, para que permanezcas en el cautiverio del Abismo; ¡levántate de entre
los muertos!, pues, yo soy la vida de los muertos. ¡Levántate, obra de mis
manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza! ¡Levántate, salgamos de
aquí; porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona!”
“Por ti, yo, tu Dios, me he hecho tu hijo; por ti,
yo, tu Señor, he revestido tu condición servil; por ti, yo, que estoy sobre los
Cielos, he venido a la Tierra y he bajado al Abismo; por ti me he hecho hombre,
‘semejante a un inválido que tiene su cama entre los muertos’; por ti que
fuiste expulsado del huerto, he sido entregado a los judíos en el huerto; y en
el huerto he sido crucificado”.
“Contempla los salivazos en mi cara, esos que he
soportado para devolverte tu primer aliento de vida; contempla los golpes en
mis mejillas que he soportado para reformar, de acuerdo con mi imagen, tu
imagen deformada. Contempla los azotes
en mi espalda, que he aceptado para aliviarte el peso de los pecados que habían
sido cargados sobre tu espalda.
Contempla los clavos que me han sujetado fuertemente a la cruz; por ti los
he aceptado, que maliciosamente extendiste una mano al árbol”.
“Dormí en la cruz y la lanza atravesó mi costado,
por ti; que en el Paraíso dormiste y de tu costado diste origen a Eva. Mi costado ha curado el dolor de tu
costado. Mi sueño te saca del sueño del
Abismo. Mi lanza eliminó aquella espada
que te amenazaba en el Paraíso”.
“¡Levántate, salgamos de aquí!, el enemigo te sacó
del Paraíso; Yo te coloco no ya en el Paraíso, sino en el trono Celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida,
que no era sino imagen del Verdadero Árbol; Yo soy el Verdadero Árbol, yo que
soy la vida y que estoy unido a ti.
Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que el
querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva”.
“El trono de los querubines está preparado, los
portadores atentos y el tálamo construido; los alimentos prestos, se han
embellecido los eternos tabernáculos y las moradas; los tesoros abiertos y el
Reino de los Cielos, que existe antes de los siglos, está preparado”.
(Homilía
antigua sobre el Grande y Santo Sábado.)
Preparado por el
Instituto de Espiritualidad de la
Pontificia
Universidad Santo Tomás de Aquino.
Orar sirve, oremos
por México.
De todos ustedes,
con afecto en Cristo.
Antonio Garelli
También me
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De Milagros y Diosidencias.
Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.
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