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miércoles, 29 de abril de 2015

¡GRACIAS, SEÑOR MÍO!

¡Alabado sea Jesucristo!

México, D.F., Abril 29 del 2015.

¡GRACIAS, SEÑOR MÍO!

Muy estimados todos en Cristo Jesús:

El fin de semana pasado, Dios nuestro Señor me ha permitido uno de esos raros gustos que muy pocos nos podemos dar: saber que lo que uno está haciendo es bueno, correcto y necesario.  En el pié de página de todos mis comentarios en este blog, he puesto una idea que quiero mantener siempre: “Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.”  Y esto lo digo como una gran verdad; yo no escribo por otra razón, que no sea por Predicar a Cristo.

Dos amigos (sacerdotes católicos ambos), me han compartido un poco de sus vastísimos conocimientos; lo sé yo y sé que son vastos, con eso basta.  Uno de ellos me ha permitido publicar su cita, y lo hago con muchísimo gusto; dice él:

“. . . Aprovecho para hacerte un comentario de uno de los temas del blog, sobre el descenso de Cristo a los infiernos. 

No es lo mismo el infierno ANTES de la redención, al infierno DESPUÉS de la redención.  Antes de la redención, no había sacramentos y no estaban abiertas las puertas del cielo.  Los que morían, aunque no merecieran el infierno, tampoco gozaban del cielo.   Cristo vino a sacar a estos para llevarlos al cielo.  Pero no a los que ya estaban condenados, como el rico Epulón. 

Una vez que Cristo se entrega, se abren las puertas del cielo, y la humanidad queda reconciliada con Dios.  Y es aquí cuando el infierno sólo se llama así para los que ya están condenados.  Y  a estos, ya nadie los puede sacar de allí.  Porque Dios sí se toma en serio la libertad que nos da.  No habría libertad si el hombre no pudiera rechazar a Dios o sus leyes. Y es lo que dice la Escritura y la doctrina de la Iglesia.  En ningún momento Cristo da esperanza de que se pueda salir del infierno.

¿Te imaginas que sí se pudiera salir de allí?  Entonces, ¿para qué se esfuerza uno y evita los pecados, si no se va a condenar eternamente?  Muchos podrían decir: “me la paso bien aquí” y “me la paso bien allá”, después de un tiempo en el infierno.  Y nos reiríamos de las leyes y de los mandamientos de Dios. . .”

“Y una cosa más, las almas que están en el purgatorio ya no son de Satanás. Ya están salvadas, solo que deben terminar su purificación. Ninguna alma del purgatorio se va a ir al infierno. Ya se salvaron, solo que todavía no pueden gozar de la visión beatífica de Dios.  Lo que sí podemos hacer es abreviarles el purgatorio, ganando indulgencias parciales o plenarias y aplicándolas por esas almas.”    (Fin de las citas).

Cuán importante es saber esto, pues, hay los que, como yo, creíamos que algunos de los hombres considerados muy malvados, también podían alcanzar La Salvación.  Por supuesto, nadie sabe quiénes están y quiénes no están en el infierno; eso es cosa exclusiva de Dios, y si no es de nuestra incumbencia, es porque Él así lo ha querido.  Uno de estos días les voy a copiar aquí una meditación del Siglo VI, acerca del Perdón de Dios; es verdaderamente cautivadora.

Le agradezco al Padre amigo su valiosísima instrucción, y le animo a que nos auxilie con más frecuencia, en el correcto aprendizaje de las verdades reveladas.                 

Orar sirve, oremos por México.

De todos ustedes, con afecto en Cristo.

Antonio Garelli



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De Milagros y Diosidencias.  Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.

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