¡Alabado
sea Jesucristo!
México,
D.F., Abril 24 del 2015.
CÍRCULOS VIRTUOSOS (El Bien)
vs CÍRCULOS VICIOSOS (El Mal)
Muy estimados todos en Cristo Jesús:
Hace unos días salió
la vergonzosa noticia de que México está en el penúltimo lugar (de casi 50
países), del Índice
Global de Impunidad; solo
superado por Filipinas, que es el último en esta clasificación. La impunidad
es la “falta de castigo” de un delito o crimen cometido por
alguien. Un delito es el “quebrantamiento de la ley”; es la
culpa por la omisión de cumplimiento de la ley. Un crimen
es un “delito grave”. DE TODAS ESTAS COSAS ESTAMOS LLENOS EN MEXICO,
DESDE HACE MÁS DE CUATRO DÉCADAS.
En México, tenemos
un Poder Legislativo, que es el responsable de elaborar, revisar y aprobar las
Leyes que nos rigen; estos ‘sujetillos’ son los Diputados y los Senadores. Tenemos también un Poder Judicial, que es el
responsable de hacer que dichas leyes se apliquen y se cumplan. Estos son los jueces (deberían ponerles otro
adjetivo para identificar su profesión), y demás sujetos judiciales (entre
ministerios públicos y policías). Y luego tenemos el Poder Ejecutivo (el
Presidente y sus Secretarios y la inmensa masa burocrática –nadie sabe cuántos
son en total– que cobra su sueldo cada dos semanas), que es el que ‘ejecuta’;
en toda esta maraña política llamada Gobierno Mexicano.
El problema,
entonces, respecto de la IMPUNIDAD, son los Sistemas de Justicia; esto es, la
metodología y el procedimiento para aplicar la Ley. En México no nos hacen
falta leyes; lo que nos hace falta es respetarlas y aplicarlas irrestrictamente. Pero aquí es donde “la puerca torció el rabo”, como decían en mi rancho. A los mexicanos no les gusta “El Imperio de
La Ley”; no les gusta ‘que no haya alguna
otra forma de resolverlo’. Y eso es
un asunto aparte de la impunidad, eso es CORRUPCIÓN.
NO HAY IMPUNIDAD SIN
CORRUPCIÓN. A nadie se le deja de aplicar
la Ley, sin antes haber pagado por dicha omisión. Luego entonces, los casos de falta
de castigo de un delito o crimen (impunidad), están precedidos por una ‘compra
de voluntad de alguien, a favor de otro.’ Esto no es nada nuevo en nuestro País,
yo sé de su existencia desde hace 50 años.
Solo que ahora, ya es un modus
vivendi; pues, más del 95% de la sociedad mexicana (mayores de edad), acepta
haber recurrido AL MENOS UNA VEZ EN SU VIDA, A LA CORRUPCIÓN. En eso somos el país número 100 de 180
evaluados. Y además somos el 107 de 170
en TRANSPARENCIA MORAL.
Y ya llegamos a la
palabra mágica: MORAL. Según el Diccionario
de la RAE: La
moral es la ciencia que trata del BIEN EN GENERAL, y de las acciones humanas en
orden a SU BONDAD y SU MALDAD.
Esto, nosotros lo
estudiamos en Civismo en la escuela; nos enseñaban la mejor forma de usar ‘El Bien Común’; lo vivíamos todos los días en nuestra casa, en la
convivencia familiar; y sin saberlo, lo obtuvimos en la leche materna; el
ejemplo de Mamá. En nuestra educación
era muy fácil identificar qué estaba bien y qué estaba mal. Lo bueno, siempre era bueno; lo malo nunca. También nos lo enseñaban en el “El Catecismo”, que impartían las pías señoras
en “La Doctrina” de la Parroquia.
Estoy seguro de que,
si RE-IMPLEMENTÁRAMOS o VOLVIÉRAMOS A INCLUIR este último párrafo en la
educación de los mexicanos, el País volvería a cambiar HACIA EL BIEN.
Orar sirve, oremos
por México.
De todos ustedes,
con afecto en Cristo.
Antonio Garelli
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De Milagros y Diosidencias.
Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.
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