¡Alabado sea Jesucristo!
León, Guanajuato, Octubre 22 del 2016
“He competido en
la noble competición;
he llegado a la
meta en la carrera, he conservado la Fe.
Y desde ahora me
aguarda la corona de la justicia
que aquel Día me
entregará el Señor, el Justo Juez . . .”
San Pablo Apóstol
(2 Tim 4, 7-8)
LAS COMPETENCIAS DEPORTIVAS
Y LA EDUCACIÓN INTEGRAL
Muy
estimados todos en Cristo Jesús:
Estoy disfrutando del maravilloso encuentro deportivo
conocido como Torneo de la Amistad, que se
celebra anualmente desde hace más de 40 años (yo empecé la asistencia en
familia hace 30, con el APCI, en el que competían mis hijas); y el sentimiento
y las emociones son las mismas: el más grande esfuerzo en la contienda, pero
sin agredir al rival; que antes que todo, es mi amigo y mi hermano.
Los deportes son tan educativos y formativos, que hasta el
mismísimo Apóstol San Pablo usa en su retórica al joven Timoteo (el texto del
encabezado), una ejemplificación deportiva de carreras, para explicar
cabalmente lo que quiere decirle a su Discípulo. San Pablo tiene entonces 57 años de edad (lo
que para aquel tiempo es un ‘anciano’) y Timoteo tiene 48; un hombre maduro;
pero Pablo le conoce desde hace 30, o sea, cuando era un niño.
Fomentar la SANA COMPETICIÓN DEPORTIVA –en la educación de
niñas y niños; y de jóvenes y señoritas– no solo es bueno, sino que es
absolutamente indispensable. Cómo usar
la adrenalina que genera nuestro cuerpo, para obtener mejores resultados; el
deporte nos lo dice con toda claridad.
Cómo apartar el ruido ambiental para lograr absoluta concentración, la
competencia deportiva es ideal para esta disciplina. Cómo trabajar en equipo o poner las
capacidades personales en beneficio de los compañeros, el juego de conjunto es
el ambiente perfecto para aprenderlo.
El deporte
aleja de los vicios, pues se requiere estar sano para el mejor desempeño;
además de que mantiene el cuerpo saludable.
El deporte genera convivencia,
camaradería y amistades; los mejores amigos de toda la vida, siempre serán los
que cultivamos en la juventud, haciendo deporte. El
deporte forma el carácter, pues requiere de nuestra participación con
cuerpo y alma; es una actividad exclusivamente humana.
Las competencias deportivas tienen sus orígenes en
Mesopotamia, en Ur de los Caldeos, 2,300 años antes de Cristo -¡hace cuatro mil
trescientos años!– y evolucionaron positivamente con cada cultura-imperio
posterior, hasta llegar a los Griegos, en el Siglo VII a. de J.C. con los
Juegos Olímpicos, algo que hemos copiado y mejorado incansablemente hasta
nuestros días.
En América, todas las culturas Precolombinas tienen registros
de competencias deportivas: Incas, Cubilanes y Chinchorros; y ni qué decir de los ancestros de los
mexicanos: los Olmecas, con el lanzamiento de pelota y las carreras; los Mayas,
con el juego de pelota golpeada con la cadera; los Toltecas, con la pelota de
hule y los anillos de piedra en las paredes; y tantas otras modalidades más, en
tantos otros pueblos de la Historia Nacional.
En el Torneo de la Amistad, TODAS, ABSOLUTAMENTE TODAS LAS
COMPETENCIAS INICIAN CON UNA ORACIÓN (Ven
Espíritu Santo) Y CON UN OFRECIMIENTO A DIOS NUESTRO SEÑOR, DEL ENCUENTRO
DE QUE SE TRATE. NO SE COMPITE CONTRA EL CONTRINCANTE, a quien no
tengo que vencer, pues no es mi enemigo; SE COMPITE CON EL OPONENTE, TOMANDO
EN CUENTA LAS REGLAS DEL DEPORTE DE QUE SE TRATE, y a quien tengo que superar
en una sana y honorable competencia.
¡¡¡Somos más de 10,000 personas!!! Por favor recen y oren
por nosotros!!!
Acuérdense:
Orar sirve, oremos por México y por el Torneo de la Amistad.
De
todos ustedes afectísimo en Cristo
Antonio
Garelli
También me puedes seguir en:
Veritelius
de Garlla, Apóstol Gentil
De Milagros y
Diosidencias. Solo por el gusto de proclamar
El Evangelio.
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