“La Felicidad es mirar hacia Dios,
la tristeza es mirar hacia uno mismo.”
San Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera Maya, México; Marzo 8 del 2026.
LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO
“EL DEMONIO AL ACECHO
DEL MESÍAS”
(Antonio Garelli – Garelli
Editores – 2009)
II.9.- CURACIÓN DE UN LEPROSO
(Mt 8, 2-4; Mc 1, 40-45; Lc 5, 12-14)
“. . . En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: ‘Señor, si quieres puedes limpiarme.’ Él extendió la mano, le tocó y dijo: ‘Quiero, queda limpio.’ Al instante quedó limpio de la lepra. Y Jesús le dice: ‘Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.’”
+ + +
Desde siempre esta mortal enfermedad ha
asolado a la humanidad; ya miles de años antes de Jesucristo la sufrieron
muchísimas personas y en nuestros días sigue existiendo. La antigua Ley de Moisés (Lv 13, 1-59; 14, 1-56) tenía muy
identificado el mal y sus consecuencias, así como el control endémico de la
misma, a fin de prevenir las plagas entre el pueblo de Israel. Inclusive había lugares ex profeso para
leprosos, quienes tenían prohibido juntarse con la gente sana o que no
padeciera este horrendo padecimiento.
Por supuesto, en virtud de sus múltiples significados sociales,
sanitarios y religiosos, el Demonio no podía desaprovechar esta oportunidad
para acechar al Mesías.
Todas las enfermedades del hombre; todas las anomalías en plantas y animales y todas las calamidades naturales, se deben al pecado. Cuando Dios creó, lo hizo en perfección. Satanás es el único culpable de cuanto no funciona bien; su soberbia, y la desobediencia del hombre, son la razón de la ausencia del bien en lo creado, la causa de todo mal. Dios hecho hombre ha bajado al mundo para dejar claro que, cuando el hombre es uno con Dios, toda imperfección puede ser borrada.
Una vez más el acecho del Demonio ante
el Mesías, se da en la naturaleza humana caída, dolida, afectada por el
pecado. Esta ocasión, en la más temida
de las plagas corpóreas: la lepra. El
Divino Maestro se planta ante ella para vencerla, pues alguien lleno de Fe y de
Esperanza, busca
Por eso se llama Emmanuel este
nazarita, porque Dios está con nosotros para
vencer el mal con el bien. ¿Cuándo se
entenderá esto para que sea la única forma de actuar?
§ § §
La siguiente entrega será el próximo Domingo.
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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