La Felicidad es mirar hacia Dios, la
tristeza es mirar hacia uno mismo.”
San
Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Febrero 25 del 2026.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…Es también mi deseo mostrar cómo la rica sabia, que sube desde aquella raíz, no se ha agotado con el paso de los años, sino que, por el contrario, se ha hecho más fecunda…”
SJPII –
Centesimus Annus
DILEXIT TE (2) - “Te
he Amado”
“Sobre el Amor a los Pobres”
Estimados en Cristo:
Para todos nosotros que vivimos en este tiempo, el ser testigos de la transición entre el trabajo apostólico de un Papa al otro es una experiencia sinigual que nos permite constatar la preocupación real de la Iglesia por seguir los designios que Dios le va marcando a la humanidad, a través de la luz que el Espíritu Santo inspira a los Sumos Pontífices. Si somos sensibles ante los enfoques que los diversos Papas le van dando a sus mensajes, podemos ver la mano de Dios que nos invita a corregir el camino ante la marejada de sinrazones que nosotros mismos aceptamos en nuestro interior por medio de las cuales nos infligimos; por ello, el tema que tanto le preocupa a la Iglesia desde el inicio de la historia de la humanidad, es el de la pobreza, no tan solo la falta de una vida digna, sino la pobreza en todas sus expresiones, que hiere a tantos y tantos de los seres humanos que vivimos en este mundo.
Por lo anterior, las reflexiones que haremos a través de esta Exhortación Apostólica nos ayudarán a adentrarnos en el planteamiento que nos dará el Papa León XIV, quien a manera de introducción nos lo expresa: “…en continuidad con la Exhortación Apostólica “Dilexit Nos”; el Papa Francisco estaba preparando en los últimos meses de su vida, una Exhortación Apostólica sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, titulada “Dilexit Te”, imaginando que Cristo se dirigiera a cada uno de ellos diciendo: no tienes poder ni fuerza, pero “yo te he amado” (Ap 3,9). Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío – añadiendo algunas reflexiones, y proponerlo al comienzo de mi pontificado, compartiendo el deseo de mi amado predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres. De hecho, también yo considero necesario insistir sobre este camino de santificación, porque en el “llamado a reconocerlos en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse” (PF – Gaudete et Exsultate 2018) …” PLXIV – DT No. 3).
Habiendo expuesto esta introducción nos queda bien claro el camino que el Papa León XIV desea seguir al continuar con el desarrollo de este tema tan crucial para la Iglesia de todos los tiempos; y todavía más allá, abriendo su pontificado diciendo en sus primeras palabras ante los miembros del Colegio Cardenalicio: “Tomé mi nombre por León XIII quien afrontó la defensa de la dignidad, la justicia y el trabajo”. Esta referencia al Papa León XIII quien con la Carta Encíclica “Rerum Novarum” afrontó la cuestión social en la primera revolución industrial dando inicio a la Doctrina Social de la Iglesia. Cabe mencionar que como decía al inicio, es una fortuna constatar cómo diversos Papas retoman la temática de sus predecesores, este es el caso de San Juan Pablo II quien, al cumplirse el centenario de tan importante documento, publicó la Carta Encíclica “Centesimus Annus”, abriendo nuevamente el tema. Iniciemos pues:
CAPÍTULO
PRIMERO
Algunas Palabras Indispensables
En este primer apartado del Capítulo Primero, el Papa León XIV hace alusión al texto evangélico que se narra a continuación: “…Hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se acercó a él una mujer que traía un frasco de alabastro, con perfume muy caro, y lo derramó sobre su cabeza mientras estaba en la mesa. Al ver esto los discípulos se indignaron y dijeron “¿Para qué este despilfarro? Se podía haber vendido a buen precio y habérselo dado a los pobres” Mas Jesús, dándose cuenta les dijo: “¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues una ‘obra buena’ ha hecho conmigo. Porque pobres tendréis siempre con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre. Y al derramar ella este ungüento sobre mi cuerpo, en vista de mi sepultura lo ha hecho…” (Mt 26, 6-12) (PLXIV – DT No. 4).
Texto que nos va abriendo el panorama tanto del pensamiento clásico de un ser humano ejemplificado por los apóstoles, así como el profundo y trascendente que nos marca Jesucristo con su respuesta. El Papa León continúa ayudándonos con su reflexión diciendo: “… Aquella mujer había comprendido que Jesús era el Mesías humilde y sufriente sobre el que debía derramar su amor. ¡Qué consuelo ese ungüento sobre aquella cabeza que algunos días después sería atormentada por las espinas! Era un gesto insignificante, ciertamente, pero quien sufre sabe cuán importante es un pequeño gesto de afecto y cuánto alivio puede causar…” (PLXIV – DT No. 4).
En efecto, hoy en día solo se piensa en el dinero y cómo producir más, el ser humano cada vez se materializa más, destruyendo toda sensibilidad hacia el dolor de nuestro prójimo, y a su vez creando un “corazón de piedra”; esto nos lleva por el peor camino que nos desvía inevitablemente de lo que realmente es importante – la vida eterna en presencia de Dios – que se reflejará a través del amor hacia nuestros hermanos, no la efímera y temporal que nos ofrece este mundo; debemos renovar nuestra esperanza como nos invita Jesucristo en las frases siguientes de este texto: “…Yo os aseguro: dondequiera que se proclame esta Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho para memoria suya…” (Mt 26,13) a lo que agrega el Papa León XIV: “…La sencillez de este gesto revela algo grande. Ningún gesto de afecto, ni siquiera el más pequeño, será olvidado, especialmente si está dirigido a quien vive en el dolor, en la soledad o en la necesidad, como se encontraba el Señor en aquel momento…” (PLXIV- DT No. 4).
“…el contacto con quien no tiene poder ni grandeza es un modo fundamental de encuentro con el Señor de la historia. Él sigue teniendo algo que decirnos…”
P. León XIV - Dilexit Te No. 5
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto de proclamar El Evangelio

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