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miércoles, 17 de diciembre de 2014

TIEMPO DE NAVIDAD


¡Alabado sea Jesucristo!

México, D.F., Diciembre 17 del 2014.

TIEMPO DE NAVIDAD

Muy estimados todos en Cristo Jesús:

No hay época más distintiva en todo el año que la Navidad: tiene sus propios colores, su propios aromas, su música y sus sonidos muy particulares y por supuesto, tiene sus propios sabores; pero ante todo, tiene su propio sentir, un sentimiento muy particular que solo tiene la Navidad.  Desde niño, la Navidad me ha maravillado siempre.  ¡Claro, como que festejamos El Nacimiento del Niño Dios! ¡Sí, Dios Hecho Hombre!

En Adviento y Navidad el arrepentimiento y el perdón, van de la mano; igual que como estamos ilusionados y seguros de que, con un arrepentimiento sincero, Dios nuestro Señor nos perdonará nuestras culpas y pecados; de la misma manera debemos estar dispuestos a perdonar a todos lo que nos hayan hecho algún mal.  No sería justo, de otra forma.  Y como es Navidad, nos damos a perdonar todo y a que se nos perdone todo, también.  ¡Gracia inmensa del la Navidad!

Escasamente faltan ocho días para La Natividad del Señor; no podemos permanecer indiferentes ante tan Divino suceso.  Es el más grande acontecimiento en toda la Historia Humana, nada le iguala, nada le supera.  Toda nuestra vida está ‘marcada’ para bien, con el Nacimiento de El Salvador; y no solo nuestra existencia, sino también la de las almas celestiales: “Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra paz para los hombres en quienes Él se complace.”; cantaron una miríada de ángeles en Belén.   

Debemos disponernos a hacerle la vida feliz a todos los que nos rodean: propios y extraños; familiares y amigos; conocidos o desconocidos; buenos o malos; tenemos que hacer la diferencia entre todos los demás, tenemos que lograr que vean al Niño Dios en nuestra persona, en nuestra actitud, en nuestra voluntad.  Nadie que se digne en ser Cristiano puede estar ajeno al acontecimiento de la Navidad; ningún Católico debe minusvalorar La Encarnación de El Salvador; pues todos hemos sido revaluados con el Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.  En Pascua hablaremos de de Redención, pero en Navidad debemos dar Gloria a su Natividad.

Solo ocho días más para darnos cuenta de la importancia de la Navidad en nuestra persona, EN MI PERSONA; solo ocho días para asimilarme en bondad al Niño Dios. No puedo dejar que esta oportunidad pase de largo, pues Emmanuel –Dios con nosotros– ha llegado nuevamente para que sea YO el que mejor le represente, el que más dignamente AME A TODOS; sin medida, sin falsedad y sin otro interés que no sea el de MI ENTREGA TOTAL.  Para eso es La Navidad.  

De todos ustedes, con afecto en Cristo.


Antonio Garelli

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De Milagros y Diosidencias.  Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.

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