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martes, 25 de noviembre de 2025

MÍSTICA - LILIA GARELLI - (DN-28)

“… Señor, quédate con nosotros …”

San Cleofás en Emaús 

Riviera Maya, México; Noviembre 26 del 2025.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…Lo saben los corazones creyentes que viven el gozo de la resurrección,

pero simultáneamente, desean participar en el destino de su Señor…”

Papa Francisco - Dilexit Nos No.157

DILEXIT NOS (28) - Él nos Amó

“Sobre el Amor Humano y Divino del Corazón de Jesucristo” 

 

Estimados en Cristo:

Continuamos con este subapartado llamado por el Papa Francisco “Las Razones del Corazón”, en donde él desea transmitirnos la fuerza que tiene el “Misterio Pascual” en donde el amor de Cristo se entrega en la Cruz, por nuestra redención, y a la vez “…nuestros propios sufrimientos se ven iluminados y transfigurados por la luz pascual del amor.  Lo que sucede es que nosotros participamos de ese Misterio en nuestra vida concreta, porque antes Cristo mismo quiso participar de nuestra vida, quiso vivir anticipadamente como cabeza lo que viviría su cuerpo eclesial, tanto en las heridas como en los consuelos…” (PF – DN No. 157).

Es sin duda, un reencuentro espiritual el conectarnos con Cristo, sin importar el tiempo y el espacio, a través de la fe y la acción de su gracia, para participar de sus sufrimientos, su cansancio, pero también de su ternura, al vernos desprovistos hasta de lo más esencial para entender el amor de su Padre.

El Papa Francisco termina este subapartado diciéndonos:  “…No viven tal Misterio en soledad, ya que estas llagas son igualmente participación en el destino del cuerpo místico de Cristo que camina en el santo pueblo de Dios y que lleva en sí el destino de Cristo en cada tiempo y lugar de la historia. La devoción del consuelo no es ahistórica o abstracta, se hace carne y sangre en el camino de la Iglesia…” (PF – DN No. 157).

o   La Compunción:

Es un hecho que al ver el sufrimiento de Cristo, nazca en nosotros el deseo de consolarlo, es natural que en un alma sencilla y noble surja el dolor y la compasión por el que sufre, y más aún cuando esa alma es inocente y libre de todo pecado, y ante la inevitable incapacidad de poder evitar su sufrimiento cada uno de nosotros buscará la forma de hacer algún sacrificio para corresponder al gran amor que Jesucristo nos da al entregar su vida por nosotros y así alcanzar la redención de nuestros pecados.  Al respecto, el Papa Francisco nos dice: “…Es una experiencia que nos purifica, porque el amor necesita la purificación de las lágrimas que al final nos dejan más sed de Dios y menos obsesión por nosotros mismos.  Así vemos que más hondo se vuelve el deseo de consolar al Señor mientras más se profundiza la compunción del corazón creyente, que “no es un sentimiento de culpa que nos tumba por tierra, no es el escrúpulo que paraliza, sino que es un aguijón benéfico que quema por dentro y cura…” (PF – DN No.159).

El Papa Francisco continúa recordándonos algunas frases de su Homilía en la Misa Crismal de 2024 acerca de este tema sobre nuestra demostración del dolor ante el sufrimiento de Cristo: “…No se trata de sentir lástima de uno mismo, como frecuentemente nos vemos tentados a hacer. (…) Tener lágrimas de compunción, en cambio, es arrepentirse seriamente de haber entristecido a Dios con el pecado; es reconocer estar siempre en deuda y no ser nunca acreedores (…)  Como una gota excava la piedra, así las lágrimas excavan lentamente los corazones endurecidos.  Se asiste de esta manera al milagro de la tristeza, de la buena tristeza que lleva a la dulzura. (…) La compunción no es el fruto de nuestro trabajo, sino que es una gracia y como tal ha de pedirse en la oración…”            

El Papa Francisco termina este apartado rogándonos a todos sepamos respetar las expresiones de fervor del “Pueblo de Dios” que como bien dice “…en su piedad popular intenta consolar a Cristo…”.  Lo que hemos constatado en nuestro peregrinar a lo largo de nuestro trabajo en Juventud y Familia Misionera en los diversos Estados de México, hemos percibido el gran fervor y sencillez con el que el pueblo demuestran su amor a Jesucristo y a nuestra Madre Santísima. Sin duda muestran una fe humilde, sana y libre de ataduras; por lo que considero que sería valioso reflexionar como bien nos dice el Papa, “…si no hay más racionalidad, más verdad y más sabiduría en ciertas manifestaciones de ese amor que busca consolar al Señor que en los fríos, distantes, calculados y mínimos actos de amor de los que somos capaces aquellos que pretendemos poseer una fe más reflexiva, cultivada y madura…” (PF – DN No. 160).

No tengamos vergüenza de expresar nuestros sentimientos ante Jesucristo crucificado, el Señor reconoce nuestras muestras de amor hacia Él, y mucho más en nuestro interior, en nuestros pensamientos y oraciones; por ello el Papa nos recuerda la forma de orar a través de la contemplación en los Ejercicios Espirituales:  “…Es “demandar (…) dolor con Cristo doloroso, quebranto con Cristo quebrantado, lágrimas, pena interna de tanta pena que Cristo pasó por mí” (S. Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales, 203) …” (PF – DN No. 160).

o   Consolados para Consolar:

En este apartado el Papa Francisco nos muestra cómo una oración de Contemplación bien realizada nos llena de gracias, al grado de que en vez de que nos hundamos en el dolor que sentimos, Cristo mismo nos llena el corazón de paz:  “…El dolor que sentimos en el corazón abre paso a la confianza plena y finalmente lo que queda es gratitud, ternura, paz, queda su amor reinando en nuestra vida; no provoca angustia, sino que aligera el alma de las cargas, porque actúa en la herida del pecado, disponiéndonos a recibir precisamente allí la caricia del Señor…” (Homilía Misa Crismal 2024).

“…Y nuestro dolor se une al dolor de Cristo en la cruz, pues cuando decimos que la gracia nos permite saltar todas las distancias, esto significa, además, que Cristo, cuando sufría, se unía a todos los sufrimientos de sus discípulos a lo largo de la historia…”

P. Francisco - Dilexit Nos No. 161

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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