“… Señor, quédate con nosotros...”
San Cleofás en Emaús
Riviera
Maya, México; Noviembre 16 del 2025.
¡Feliz Cumpleaños Mihijita!
LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO
“EL DEMONIO AL ACECHO
DEL MESÍAS”
(Antonio Garelli – Garelli
Editores – 2009)
I.2.-
(Lc 1, 26-38; Mt 1, 18-25)
“Al sexto mes (de que Isabel, la
esposa del sacerdote Zacarías concibiera),
fue enviado por Dios el Ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el
nombre de la virgen era María.
Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de
gracia, el Señor está contigo.”
Ella se conturbó por estas palabras, y
discurría qué significaría aquel saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque
has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz
un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará
el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su
reino no tendrá fin”.
María respondió al ángel: “¿Cómo será
esto, pues yo no conozco varón?”
El ángel le respondió: “El Espíritu Santo
vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el
que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido
un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
porque ninguna cosa es imposible para Dios.”
Dijo María: “He aquí la esclava del Señor;
hágase en mí según tu palabra.”
Y el ángel dejándola se fue.”
Evangelio según San Lucas
“. . . La generación de Jesucristo fue de
esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a
estar juntos ellos, se encontró en cinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería
ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del
Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas tomar
contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu
Santo. Dará a luz un hijo, y tú le
pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”
Todo esto sucedió para que se cumpliese el
oráculo del Señor por medio del profeta: “Ved que la virgen concebirá y dará a
luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: “Dios
con nosotros”.
Despertado José del sueño, hizo como el
Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un
hijo, y le puso por nombre Jesús.”
Evangelio según San Mateo
§ § §
Todo parece tan inofensivo, que apenas podríamos darnos cuenta de la imperiosa intervención Divina en estos dos momentos. ¿Por qué hubo necesidad de enviar al Ángel del Señor, (a Gabriel [del hebreo: “El Hombre de Dios”]), en persona ante María, y en sueño a José? Porque el Demonio estaba, al acecho del Mesías.
Desmenuzo
un poco este asunto. Cuando Dios nos
creó, nos hizo ‘inferiores a los ángeles
por un poco’ como dice San Pablo a los Hebreos (2, 9); entonces, ¿por qué
el Ángel Gabriel se presenta ante la virgen María con tanta deferencia hacia
ella? Ah!, pues, ¡porque él sabe quién es esa Mujer! Es la ‘llena
de gracia’, ‘la que tiene al Señor’, la que será la madre del ‘Hijo del
Altísimo’. Gabriel no está frente a
cualquier ser humano, no. El Ángel está
delante de la preferida de Dios y ha sido enviado para fortalecer la voluntad
de María; para que al momento en que ella tome su decisión ‘libre y
voluntariamente’, sea en concordancia con el Plan de Divino para
Y
aquí está lo importante: la voluntad.
Una vez creados, Dios nos quiso hacer diferentes a las plantas y a los
animales (los otros seres con vida), y nos dotó de su magnífico don de la
voluntad. Este instrumento para uso del
libre albedrío, siempre ha sido respetado por Dios al extremo; tanto es así,
que cuando fue usado en el Jardín del Edén por Adán y Eva (con la intervención
previa de
¡Ya me imagino la angustia del Arcángel
Gabriel ante la respuesta de la doncella de Nazaret!: “¿Cómo será esto, pues yo no conozco varón?” Se suponía que aquella
mujercita estaría feliz después de tan descomunal anuncio; ¿cómo, entonces,
esta hermosísima criatura respondía con una pregunta? Por el uso de la voluntad, porque María era
libre. ¡Y esto, por supuesto que lo
sabía el Demonio! Satanás sabía que Dios respetaría la decisión de María. ¡Y ese momento era su única oportunidad
(igual que en el Edén), para hacer fracasar una vez más el Plan de Dios
respecto de su obra máxima,
Así
pues, Yahveh dejaba en la decisión del ser humano la acción final. Dicen a este respecto muchos Padres de
Pero para bien de todos, el Ángel actuó pronto; mejor, mucho mejor que su preciosísima interlocutora: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.” ¡Bendito seas Gabriel, por tu oportunísima intervención! ¡Qué habría sido de nosotros, si tú no hubieses estado allí!
Y entonces, se presentan las palabras más hermosas que jamás haya pronunciado mujer alguna: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” ¡Bendito sea Dios, porque en la persona de María venció el acecho del Demonio sobre la humanidad!
Así, sutilmente está Satanás al acecho de nuestras dudas para apuntarse triunfos en nuestra vida. Así, de forma velada y oculta se parapeta detrás de nuestras decisiones para hacernos caer ante Dios, para hacernos pecar.
Y ahora, el otro asunto; el sueño de
José. Aquí hay muchas situaciones que
deben tomarse en cuenta para entenderlo.
José era un hombre justo; apegado a
José le había solicitado a Zacarías, el último buen sacerdote de Dios en el Templo, una doncella de las que servían en la atención de los levitas, para que, cuando ya no pudiera ser aceptada allí, en virtud de su edad, de su salud o por su propia decisión, fuese a vivir en su casa como su esposa. Eso se usaba entonces y solo se les permitía a los hombres con una ‘reputación de justos’ muy comprobada. El hombre debería pagar al Templo cincuenta ciclos de plata, que era el precio de las vírgenes (Dt 22, 29), y la manutención de la doncella; y solo podía desposarla cuando ella decidiera casarse o cuando sus servicios ya no fuesen requeridos en el Templo. Estas vírgenes eran aceptadas como servidoras, después de investigaciones muy escrupulosas por parte de los levitas en cuanto a su genealogía, dignidad personal y comportamiento intachable.
María era la virgen que Zacarías había escogido para José y el acuerdo recién se había formalizado, por lo que ambos estaban comprometidos; sin embargo, esto era ‘antes de empezar a estar juntos’.
Aquí,
desde el punto de vista de
Por eso dice San Mateo: “. . . Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños. . .”
Otra
vez, ¡imagínense que José hubiese tomado la iniciativa del reclamo! ¡María
habría sido apedreada hasta morir! ¡¡Así lo decía
Indefiniciones, imperfecciones, olvidos, descuidos; todas estas son buenas situaciones para el Diablo. Y muchas veces ni queremos hacerlas o ni tenemos planeado ejecutarlas; pero el rey de las tinieblas no descansa, siempre está al acecho de nuestros actos. ¡Cuánto más al acecho del Mesías!
§ § §
La siguiente entrega será el próximo Domingo.
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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