“… Señor, quédate con nosotros …”
San
Cleofás en Emaús
Riviera
Maya, México; Octubre 29 del 2025.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“… (el cardenal Contarini) había
encontrado al Padre Ignacio como un
“maestro de los afectos” …”
Papa Francisco
- Dilexit Nos No.144
DILEXIT NOS (24) - Él nos Amó
“Sobre el Amor Humano
y Divino del Corazón de Jesucristo”
Estimados en Cristo:
En este apartado el Papa Francisco retoma la experiencia de San Claudio de Colombière en los Ejercicios Espirituales que practicaba en base a los elaborados por San Ignacio de Loyola y su relación con el Sagrado Corazón de Jesús, por lo cual nos habla más extensamente de ello; a propósito de ello, me gustaría aprovechar para ahondar un poco más en la esencia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, por lo que intercalaré algunos trozos del libro del P. José Eduardo Pérez Valera, S.J., quien escribió un libro llamado “Ejercicios y Lectio Divina” que les recomiendo leer y meditar para conocer un poco más sobre cómo realizarlos con más profundidad y enriquecerse espiritualmente.
El inicio del primer día de los Ejercicios llamado “Principio y Fundamento” nos quiere introducir en el sentido de Dios, el sentido del hombre y el sentido del mundo por lo que el P. Pérez Valera inicia diciendo: “…Somos un mar infinito y vacío transido de una sed por el infinito, que es susceptible de llenarse ya en esta vida en virtud de una fuerza que no es humana. Cualquier experiencia de amor en cualquier hombre o mujer que lleve en sí esa plenitud es la experiencia religiosa genuina. Es la experiencia de la plenitud de un amor que nos supera. En términos cristianos, es la experiencia del Espíritu Santo en nuestros corazones…” (JEPV-ELD Pág. 11).
“…El hecho de la creación implica la existencia del Creador, del hombre y de las cosas. (…) El pensamiento que toma en serio la creación descubre al hombre como huésped de Dios. Dios creó el paraíso para crear en él al hombre. (…) El hombre es el huésped de este mundo creado por Dios. Recibe el mundo y la creación entera preparada para él, y puede moverse en ella libremente…” (JEPV – ELD Pág. 17)
“…La espiritualidad de la Compañía de Jesús siempre propuso un “conocimiento interno del Señor (…) para que más le ame y le siga” …” (PF – DN No. 144).
“…El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto, salvar su alma…” (JEPV - ELD Pág. 17) es una expresión de la espiritualidad ignaciana, repetida cada día de los Ejercicios. Esta frase resume la finalidad última del ser humano que es: “adorar y honrar a Dios, reconociendo su grandeza y dependencia de Él, y servirle a través de la acción en el mundo.
Como habíamos mencionado en otra ocasión, el Papa Francisco le da mucha importancia a la lectura de las Sagradas Escrituras, en especial de los Evangelios, por ello la importancia que el P. Pérez Valera siendo jesuita al igual que el Papa Francisco, le da a la “lectio divina” como parte del contenido de su libro. La “lectio divina” es una práctica de oración y meditación de la Biblia, que se desarrolla en cuatro pasos que son: (1) Lectio (Lectura), (2) Meditatio (Meditación), (3) Oratio (Oración) y (4) Contemplatio (Contemplación). Estos cuatro pasos bien realizados nos ayudan a profundizar en la Palabra de Dios y a comprenderla mejor a nivel personal, todo ello por supuesto, pidiendo al Espíritu Santo nos ayude en su comprensión. Como bien dice el P. Pérez Valera: “…Dejarse transformar por esa disciplina es dejarse dirigir por el único director de Ejercicios, el Espíritu del Señor Jesús, y esa transformación, cuando es auténtica, significa la gradual transformación de nuestra conciencia en la conciencia del Señor Jesús”. (JEPV – ELD Pag.10).
El Papa Francisco nos dice: “…San Ignacio nos invita en sus Ejercicios Espirituales a situarnos frente al Evangelio, que nos narra que Jesús “herido con la lanza, su costado, manó agua y sangre”. Cuando el ejercitante queda frente al costado herido de Cristo, Ignacio le propone entrar en el Corazón de Cristo. Este es un camino para madurar el propio corazón de la mano de un “maestro de los afectos”, según la expresión que San Pedro Fabro usaba en una de sus cartas a San Ignacio…” (PF – DN No. 144).
Como fruto de esa contemplación que realizamos en el cuarto paso del proceso de oración en los Ejercicios Espirituales, es poder llegar al “coloquio” con Dios nuestro Señor; el coloquio es un platicar de tú a tú con Él, por ello el Papa Francisco nos dice: “…Los coloquios que San Ignacio propone son parte esencial de esta educación del corazón, porque sentimos y gustamos con el corazón un mensaje del Evangelio y lo conversamos con el Señor. San Ignacio dice que podemos comunicarle nuestras cosas al Señor y pedirle consejo acerca de ellas. Cualquier ejercitante puede reconocer que en los Ejercicios hay un diálogo de corazón a corazón…” (PF – DN No.144).
Es importante decir que los Ejercicios Espirituales de San Ignacio están originalmente preparados para cuatro semanas de oración; sin embargo, se han realizado otras versiones para adaptarlos a laicos que no tendrían la posibilidad de hacerlos en tanto tiempo, la versión del P. Pérez Valera, S.J. están desarrollados para 10 días, aunque los sacerdotes más experimentados tienen la posibilidad de adaptarlos para impartir a laicos en solo una semana de oración, cubriendo las cuatro partes que mencionaba anteriormente: Lectura – Meditación – Oración – Contemplación en un ambiente de fervoroso silencio.
En esta versión que estamos considerando, en el octavo día “Meditando la Pasión del Señor” el P. Pérez Valera nos dice: “…deseamos y pedimos participar en los pensamientos y sentimientos de Jesús en su pasión. Esa gracia abarca principalmente otras dos. La primera es la de entender en profundidad la unidad y la continuidad del misterio pascual, que incluye tanto la pasión como la resurrección del Señor. La segunda en captar con todo nuestro cuerpo que la vida que es resultado de poner por obra la decisión que resume “la reforma de vida” * nos hace recorrer el camino de la pasión, muerte y resurrección del Señor…” (JEPV – ELD Pág.191).
Por lo anterior, el Papa Francisco nos invita: “…a dirigirse con mucho afecto al Señor crucificado y a preguntarle “como un amigo habla a otro, o un siervo a su señor” qué debería hacer por Él…” (PF – DN No. 145).
*Nota: En el próximo escrito les recordaré ¿Cómo hacer una Reforma o Plan de vida?
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio

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