¡Alabado sea Jesucristo!
Ciudad de
México, Enero 11 del 2017
“Jesucristo es
luz de vida, cuando es Señor sin rechazos.”
Papa Francisco
CÍRCULO DE FORMACIÓN DE
JUVENTUD Y FAMILIA
MISIONERA
Muy
estimados todos en Cristo Jesús:
Todos los miércoles de las últimas 15 semanas, fueron los
días con más visitas al Blog DMD; y ante ello solo puedo decirles ¡Muchas Felicidades!
pues, los lectores del círculo de FORMACIÓN DE MISIONEROS DE JUVENTUD Y FAMILIA
MISIONERA que iniciamos aquí, han leído completo un Documento Pontificio transcrito
para ellos.
Yo quiero continuar esto para beneficio de todos:
misioneras, misioneros, amigos y visitantes; y les he escogido una de las más
‘famosas’ Cartas Encíclicas que se han promulgado: la HUMANAE VITAE (se
pronuncia ‘Humane Vite’); fue escrita
por S.S. el Beato Papa Paulo VI, Sumo
Pontífice de la Iglesia Católica de 1963 a 1978; y estoy seguro que dará
continuidad al documento que terminamos la semana pasada: “FAMILIA, MATRIMONIO Y UNIONES DE HECHO”.
Deléitense leyendo, porque lo que vamos a transcribir es un Documento
Histórico, casi podría yo decir ‘profético’; pues, se adelantó a su época casi
una década. ¡Que lo disfruten!
De
todos ustedes afectísimo en Cristo
Antonio
Garelli
CARTA
ENCÍCLICA
HUMANÆ VITÆ
TRANSMISIÓN DE LA VIDA HUMANA
DE SU SANTIDAD EL PAPA
PAULO VI
A LOS VENERABLES HERMANOS
LOS PATRIARCAS, ARZOBISPOS, OBISPOS
Y DEMÁS ORDINARIOS DE LUGAR
EN PAZ Y COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA,
AL CLERO Y A LOS FIELES DEL ORBE CATÓLICO Y
A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD;
SOBRE LA REGULACIÓN DE LA NATALIDAD.
Roma, junto a
San Pedro, 25 de Julio de 1968
Fiesta del
Apóstol Santiago
Venerables
hermanos y amados hijos,
Salud
y Bendición Apostólica.
La Transmisión de la Vida
1. El gravísimo deber de transmitir la vida
humana ha sido siempre para los esposos (colaboradores libres y responsables de
Dios Creador), fuente de grandes alegrías, aunque, algunas veces, acompañadas
de no pocas dificultades y angustias.
En todos los tiempos ha planteado el cumplimiento de este
deber, serios problemas en la conciencia de los cónyuges, pero con la actual
transformación de la sociedad, se han verificado unos cambios tales, que han
hecho surgir nuevas cuestiones que la Iglesia no podía ignorar, por tratarse de
una materia relacionada tan de cerca con la vida y la felicidad de los hombres.
I. Nuevos
aspectos del problema y Competencia del Magisterio
Nuevo enfoque del problema
2. Los cambios que se han producido son, en
efecto, notables y de diversa índole. Se
trata, ante todo, del rápido desarrollo demográfico. Muchos manifiestan el temor de que la
población mundial aumente más rápidamente que las reservas de que dispone, con
creciente angustia para tantas familias y pueblos en vías de desarrollo, siendo
grande la tentación de las autoridades de oponer a este peligro medidas
radicales.
Además de las condiciones de trabajo y de vivienda, y las
múltiples exigencias que van aumentando en el campo económico y en el de la
educación, con frecuencia hacen hoy difícil el mantenimiento adecuado de un número
elevado de hijos.
Se asiste también a un cambio, tanto en el modo de
considerar la personalidad de la mujer y su puesto en la sociedad, como en el
valor que hay que atribuir al amor conyugal dentro del matrimonio y en el
aprecio que se debe dar al significado de los actos conyugales, en relación a
ese amor.
Finalmente, y sobre todo, el hombre ha llevado a cabo
progresos estupendos en el dominio y la organización racional de las fuerzas de
la naturaleza, de modo que tiende a extender ese dominio a su mismo ser global:
al cuerpo, a la vida psíquica, a la vida social y hasta las leyes que regulan
la transmisión de la vida.
3. El nuevo estado de cosas hace plantear
nuevas preguntas. Consideradas las
condiciones de la vida actual y dado el significado que las relaciones
conyugales tienen en orden a la armonía entre los esposos y su mutua fidelidad,
¿no sería indicado revisar las normas éticas hasta ahora vigentes, sobre todo
si se considera que las mismas no pueden observarse sin sacrificios, algunas
veces heroicos?
Más aún, extendiendo a este campo la aplicación del llamado
“principio
de totalidad”, ¿no podría admitir la intención de una fecundidad menos
exuberante, pero más racional, transformarse la intervención materialmente
esterilizadora en un control lícito y prudente de los nacimientos? Es decir, ¿no se podría admitir que la
finalidad procreadora pertenezca al conjunto de la vida conyugal, más bien que
a cada uno de los actos?
Se pregunta también si, dado el creciente sentido de responsabilidad
del hombre moderno, no haya llegado el momento de someter a su razón y a su
voluntad, más que a los ritmos biológicos de su organismo, la tarea de regular
la natalidad.
CONTINUARÁ
También me puedes seguir en:
Veritelius
de Garlla, Apóstol Gentil
De Milagros y
Diosidencias. Solo por el gusto de proclamar
El Evangelio.
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