¡Alabado sea Jesucristo!
Ciudad de
México, Diciembre 2 del 2016
Mañana: cumpleaños
de Carlitos mi Primer Nieto
“La Fe Cristiana
no es una filosofía, es el encuentro con Jesucristo.”
Papa Francisco
LOS EMPLEADOS DE ‘DESCONFIANZA’.
Muy
estimados todos en Cristo Jesús:
Nuestro querido México es 97% Cristiano (90% Católicos y
Ortodoxos y 7% Protestantes y sectarios), por lo que, esta enorme mayoría de
mexicanos, estamos obligados, por Mandato Divino, a Proclamar el Evangelio. Nosotros, Católicos, debemos “. . . predicar el Evangelio aún con
palabras, si fuese necesario. . .”, como decía San Francisco, para quien la verdadera forma de Proclamar la Palabra
del Señor es el testimonio. Luego
entonces, debemos portarnos bien siempre, de manera que Cristo se nos vea todo
el tiempo.
Desde que tengo uso de razón, siempre he oído que hay
obreros y trabajadores sindicalizados –que son los que están afiliados a algún
sindicato–, y “empleados de confianza”; los cuales no son contratados con la
intervención sindical, sino a través de contratos individuales de trabajo. A estos los rige el Bien Común, las Buenas
Costumbres y en el último de los casos (que debiera ser el primero), por la
práctica de la Fe Cristiana.
Un empleado de confianza, entonces, debiera vigilar primero
eso, que sus superiores en el trabajo SIEMPRE
LE TENGAN CONFIANZA; y más importante aún, es no defraudar o faltar a esa
confianza en sus labores cotidianas.
Cuando a una de estas personas ‘se
le pierde la confianza’ o ya no es confiable en sus acciones y
responsabilidades, entonces debería renunciar; porque no se puede pensar en ‘empleados de desconfianza’, ya que sería
como tener a Lutero en la Curia Romana.
Las leyes que debieran regular las actividades laborales en
México, son de tal manera confusas, intrincadas, insidiosas y favorecedoras al
trabajador, que las empresas prefieren ‘mantener’
(en toda la extensión de la palabra), al trabajador dentro de su nómina, que
retirarlo por la FALTA GRAVE QUE ES LA DESCONFIANZA; la cual además, es motivo
suficiente para rescindir un contrato individual de trabajo, que se basó primero
en La Confianza depositada en el empleado, y que ya no existe.
Todos hemos vivido de una u otra forma estos avatares, ya
sea como empleados (trabajadores) o como empleadores (patrones); y siempre son
momentos desagradables –en el mejor de los casos–, que debilitan las relaciones
de concordia y convivencia propias de un centro de trabajo, oficina, fábrica,
tienda, escuela o lo que sea.
Pero nosotros, Católicos, estamos obligados no solo por el
bien común, sino por La Fe en Jesucristo, a ser dignos de confianza; pues no
representamos a ninguna asociación humana, sino a La Religión Cristiana, que
Cristo nos dejó y la cual seguimos como modelo de vida. Es impropio pensar que alguna persona que se
diga católica o cristiana, sea una persona que infunda desconfianza. Esa, ni con las palabras Proclamaría a
Jesucristo.
Si conocen a alguien así, hablen con ella; anímenla a ser
digna de confianza, a cambiar su actitud, a ser digna de Cristo Jesús.
Orar
sirve, oremos por México.
De
todos ustedes afectísimo en Cristo
Antonio
Garelli
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Veritelius
de Garlla, Apóstol Gentil
De Milagros y
Diosidencias. Solo por el gusto de
proclamar El Evangelio.
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