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Juventud y Familia Misionera
FORMACIÓN PARA MISIONEROS
PONTIFICIO CONSEJO PARA LA
FAMILIA
FAMILIA, MATRIMONIO Y UNIONES DE HECHO
CONTINUACIÓN
Adecuada preparación al Matrimonio.
42) El Magisterio de la Iglesia,
sobre todo a partir del Concilio Vaticano II, se ha referido reiteradamente a
la importancia de la preparación al Matrimonio en la pastoral ordinario y lo
insustituible de su presencia. Esta
preparación no puede reducirse a una mera información sobre lo que es el
Matrimonio para la Iglesia, sino que debe ser verdadero camino de formación de
las personas, basado en la educación en la Fe u la educación en las virtudes.
Este Pontificio Consejo para la Familia ha tratado de
este importante aspecto de la pastoral
de la Iglesia, subrayando la centralidad de la preparación al Matrimonio y el
contenido de dicha preparación en los Documentos de Sexualidad y significado y
la preparación al Sacramento del Matrimonio.
43) “La preparación al Matrimonio, a la vida conyugal y familiar, es de gran
importancia para el bien de la Iglesia.
Efectivamente, el Sacramento del Matrimonio tiene un gran valor para
toda la comunidad cristiana y, en primer lugar, para los esposos, cuya decisión
es de tal importancia, que no se puede dejar a la improvisación o a elecciones
apresuradas.
En otras épocas, esta preparación podía
contar con el apoyo de la sociedad, la cual reconocía los valores y los
beneficios del Matrimonio. La Iglesia,
sin dificultades o dudas, tutelaba su santidad, consciente del hecho de que el
Sacramento del Matrimonio representaba una garantía eclesial como célula vital
del Pueblo de Dios.
El apoyo de la Iglesia era, al menos en
las comunidades realmente evangelizadas, firme, unitario y compacto. Eran raras, por lo general, las separaciones
y los fracasos matrimoniales y el divorcio era considerado una plaga social (GS
n. 47). Hoy, en cambio, en no pocos
casos, se asiste a una acentuada descomposición de la Familia y a una cierta
corrupción de los valores del Matrimonio.
En muchas naciones, sobre todo las
económicamente desarrolladas, el índice de nupcialidad se ha reducido; se suele
contraer Matrimonio en una edad más avanzada y aumenta el número de divorcios y
separaciones, también en los primeros años de la vida conyugal. Todo ello lleva inevitablemente a una
inquietud pastoral, muchas veces recordada: ¿están realmente preparados para
ello?
El problema de la preparación para el
Sacramento del Matrimonio y para la vida conyugal, surge como una gran
necesidad pastoral, ante todo por el bien de los esposos, para la comunidad
cristiana y para la sociedad. Por ello
aumentan en todas partes el interés y las iniciativas para dar respuestas
adecuadas y oportunas a la preparación al Sacramento del Matrimonio.” (PCF Preparación para el Sacramento del
Matrimonio n. 1.)
Catequesis familiar
45) En este sentido, es muy
importante la acción de prevención mediante la catequesis familiar. El testimonio de las Familias Cristianas es
insustituibles, tanto en los propios hijos como en medio de la sociedad en la
que viven: no son lolo los pastores quienes deben defender la Familia, sino las
familias mismas que deben exigir el respeto a sus derechos y a su identidad. Debe hoy subrayarse el importante lugar que
en la pastoral familiar representan las catequesis familiares, en las que, de
modo orgánico, completo y sistemático, se afronten las realidades familiares
sometidas al criterio de la Fe, esclarecidas con la Palabra de Dios.
La interpretación de tales verdades, ha de hacerse en
fidelidad al Magisterio de la Iglesia por pastores legítimos y competentes que
contribuyan verdaderamente, en un proceso catequético, a la profundización de
la Verdad Salvífica sobre el hombre. Se
debe hacer un esfuerzo para mostrar la racionalidad y la credibilidad del
Evangelio sobre el Matrimonio y la Familia, reestructurando el sistema
educativo de la Iglesia. (San Juan Pablo
II FR n. 99)
Así, la explicación del Matrimonio y la Familia a
partir de una visión antropológica correcta, no deja de causar sorpresa entre
los cristianos, que descubren que no es una cuestión de Fe, y que encuentran
razones para confirmarse en ella y para actuar, dando testimonio personal de
vida y desarrollando una misión apostólica, específicamente laical.
Medios de Comunicación
46) En nuestros días, la crisis de
valores familiares y de la noción de la Familia en los ordenamientos estatales
y en los medios de transmisión de la cultura –prensa, radio, televisión,
internet, cine, etc.– hace necesario un especial esfuerzo de presencia de los
valores familiares en los medios de comunicación.
Que se considere, por ejemplo, la gran influencia de
estos medios en la pérdida de sensibilidad social ante situaciones como el
adulterio, el divorcio, o las mismas uniones de hecho; así como la perniciosa
deformación, en muchos casos, en los ‘valores’ (o mejor dicho ‘antivalores’)
que dichos medios presentan, a veces, como propuestas normales de vida.
Además hay que tener en cuenta que, en ciertas
ocasiones y pese a la meritoria contribución de los cristianos comprometidos
que colaboran con los estos medios, ciertos programas y series televisivas, por
ejemplo, no solo no contribuyen a la formación religiosa, sino más bien a la
desinformación y al incremento de la ignorancia religiosa. Estos factores, pese
a no encontrarse entre los elementos fundamentales de la confrontación de una
cultura, influyen, en una medida no irrelevante, entre aquellos elementos sociológicos
a tener en cuenta en una pastoral inspirada en criterios realistas.
CONTINUARÁ
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