¡Alabado sea Jesucristo!
Ciudad de
México, Diciembre 27 del 2016
“Entonces
Herodes, al ver que había sido burlado por los Magos, se enfureció terriblemente y
envió a matar a todos los niños de Belén y de toda la comarca; de dos
años para abajo, según el tiempo que se había precisado por
los Magos. . .”
Evangelio según
San Mateo (2, 16-18)
LOS SANTOS INOCENTES
Muy
estimados todos en Cristo Jesús:
Este es, sin lugar a dudas, uno de los eventos más
tristemente célebres de la barbarie humana: La Matanza de los Inocentes. De ninguno de ellos sabemos su nombre o algún
detalle de su vida; ni siquiera sabemos cuántos fueron; solo sabemos que fueron
violentamente masacrados, tratando de ser eliminado al recién nacido Hijo de
Dios. Todos los cristianos estamos
seguros que estos pequeñines habitan en el Cielo con El Salvador, nuestro Señor
Jesucristo; fueron, en cierto sentido, los primeros mártires del Cristianismo
por venir; por eso les llamamos Santos Inocentes.
¡El acecho del Demonio sobre el Mesías ha cobrado ya sus
primeras vidas humanas; y estas, han sido de infantes inocentes! Todo este suceso es una vileza carente de
Bien; es ausencia total de lo bueno; es el mal en toda su expresión. No hay medida en la maldad, ¡porque Satanás
está personal-mente a cargo de todas las infamias que serán cometidas en la
Palestina Romana, en pos de eliminar al Salvador!
Se ha desatado una época cruel, sangrienta y asesina entre
los humanos, porque el príncipe de las tinieblas ha bajado a la tierra y está
al acecho del Mesías; quiere aniquilarlo a toda costa, quiere revertir el
momento de ‘La Plenitud de los Tiempos’.
Emmanuel, “Dios con nosotros”, está
precisamente en el mundo para lograr su cometido: para darle a la humanidad la
oportunidad de la redención; de su reconciliación con el Creador.
Eso sucedió hace dos mil dieciséis años, en Belén de
Judá. Hoy, en pleno Siglo XXI, parece
que han nacido muchos más ‘Niños Dios’; pues, la presencia del Demonio se palpa
por doquier: guerras en más de treinta países, cientos de atentados terroristas
en los cinco continentes, con saldos sangrientos de niños inocentes; millones
de desplazados, emigrantes y perseguidos políticos que sufren la barbarie
humana actual: ignorarlos, no auxiliarlos, dejarlos a ‘su suerte’.
No hay diferencia entre el inhumano ataque a Los Santos
Inocentes, y las inhumanas vivencias de los inocentes modernos; y no hay
diferencia porque el perpetuador de ambas situaciones han sido provocadas por
el mismo ser: Satanás el Diablo. Pero la
gran diferencia, es que ahora tenemos la seguridad de que nuestra Redención fue
lograda en La Plenitud de los Tiempos;
y que hemos sido librados del mortal ataque del pecado, pues Cristo venció a la
muerte con su Resurrección.
No debemos olvidar a los Santos Inocentes, ni a los
anteriores ni a los actuales; por los antiguos, una Misa en su Memoria; por los
actuales: pongamos manos a la obra y auxiliemos a nuestros hermanos cristianos
en situación de migración y desplazamiento.
Jesucristo nos demanda acciones efectivas para solucionar y
contrarrestar las barbaries humanas modernas.
Orar
sirve, oremos por México.
De
todos ustedes afectísimo en Cristo
Antonio
Garelli
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Veritelius
de Garlla, Apóstol Gentil
De Milagros y
Diosidencias. Solo por el gusto de
proclamar El Evangelio.
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