¡Alabado sea Jesucristo!
Ciudad de
México, Diciembre 13 del 2016
“En la
Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe,
le confiamos la
vida de los pueblos americanos y
la misión
continental de la Iglesia.”
Papa Francisco
EL MILAGRO DE GUADALUPE
Muy
estimados todos en Cristo Jesús:
Con este sucinto y escueto título, identificamos el suceso
más grande que haya sido operado por la Santísima Virgen María –obviamente,
después de la Maternidad de su Hijo– y que aún en nuestros días, sigue vigente. A partir de aquel insigne 12 de Diciembre de
1531, El Milagro de Guadalupe se ha
realizado TODOS LOS DÍAS, esto es 177,150 ocasiones hasta esta fecha. ¡Esto es
lo que yo llamo un Milagro verdaderamente constante!
Me refiero por supuesto, al hecho Milagrosísimo de que Santa
María de Guadalupe haya estampado su imagen en la tilma de San Juan Diego; y que
permanezca allí hasta el día hoy. Esto
quiere decir que, mientras Nuestra Señora del Tepeyac pueda verse en su
hermosísimo Santuario, todos los que la veamos podemos estar seguros de que “allí
está”.
¡No, claro que no es Tonantzin! (qué cosas se les ocurren a
los historiadores con tal de no creer), ella dijo muy claro quién es: “. . . Yo soy la siempre Virgen María, Madre del Verdadero
Dios, por quien se vive.” Y en esos Milagros
de sus apariciones, dejó muy claro que otros milagros más se producirían en el
transcurso de los años. Y así es.
SEIS MILLONES DE MEXICANOS (y alguno que otro extranjero,
que sumados son más de cien mil), REALIZAN SU PEREGRINACIÓN ANUAL PARA VISITAR
A “LA MORENITA” –como la llamó dulcemente San Juan Pablo II–, EN SU CASITA DEL
TEPEYAC. ¡¡NADA EN EL MUNDO GENERA UN MILAGRO IGUAL DE ASISTENCIA CADA AÑO; 20
MILLONES DE FIELES DEVOTOS PEREGRINANDO!!
Todos llevan sus agradecimientos POR LOS MILAGROS OPERADOS
POR DIOS con la intermediación de Santa María de Guadalupe; y aprovechando la
visita, todos vuelven a solicitar su intercesión para uno o varios de los
asuntos que los aquejan. La Milagrosísima
Imagen de Guadalupe (que no es solo su imagen, sino que es ella misma), los ve,
los oye, los siente a todos; pero sobre todo, les entrega esa Paz Celestial que
Ella misma refleja.
Oraciones sencillas, palabras simples, rezos insistentes; o
elaboradísimas homilías, largos discursos; y hasta sonoras canciones –con mariachi
incluido– ha de escuchar La Madre del
Verdadero Dios, provenientes de sus visitantes. Para todos tiene atención, no importa que sea
Papa, Cardenal u Obispo; o que sea presidente, mandatario, o jefe gobernante; o
que sea profesionista, labriego, ocupado o desocupado; incluso escucha a los
más necesitados, los más pecadores, aunque sean políticos, criminales o
narcos. Para todos tiene tiempo, porque “Ella
allí está siempre”.
Todos tenemos obligación anual de visitar a Santa María de
Guadalupe en su Santuario del Tepeyac (no lo digo yo, lo dijo Ella: “. . . Me construya aquí una casita para oración.”); por lo
tanto, debiéramos ser CIEN MILLONES de visitantes anuales, no solo 20.
El Papa Francisco no pudo venir, pero allá en su Basílica
Vaticana de San Pedro, celebró su Misa en Memoria de la Patrona de México y de
Toda América.
Los Milagros de Guadalupe siguen operándose sin falta, no
importa que ya hayan sido más de 177,150 los días que han pasado con Ella en
el Tepeyac.
Orar
sirve, oremos por México.
De
todos ustedes afectísimo en Cristo
Antonio
Garelli
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Veritelius
de Garlla, Apóstol Gentil
De Milagros y
Diosidencias. Solo por el gusto de
proclamar El Evangelio.
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