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viernes, 11 de noviembre de 2016

LA CONCURRENCIA

¡Alabado sea Jesucristo!


Ciudad de México, Noviembre 11 del 2016


“Si uno persevera, Dios no se niega a nadie.”
Santa Teresa de Ávila


EL PÚBLICO, LA AUDIENCIA.

Muy estimados todos en Cristo Jesús:

Las audiencias de personas en nuestra tecnificada sociedad, son algo que hay que tomar en cuenta seriamente; los medios de comunicación lo saben bien y por ello se especializan mucho en sus contenidos, pues un error puede costar la pérdida importante de público.  Igualmente los expositores –del tipo que sean: conductores, conferencistas, predicadores, catedráticos, maestros o profesores– también tienen que dirigir sus mensajes muy propiamente.

Predicar a Jesucristo no es cosa fácil, ciertamente, si bien la base del mensaje es siempre la misma, la concurrencia de personas –el público al que uno se dirige– es, sin duda alguna, el más variado que existe.  No es lo mismo predicarle a Cristo a un grupo en Alabama, que hacerlo en la Plaza de San Pedro en Vaticano; o a unos seminaristas de IV de Teología, comparados con los catecúmenos párvulos del Catecismo de la Parroquia o del Colegio Católico.  Siempre será Cristo, pero el mensaje resultará muy diverso.

Los colegios de instrucción inicial (de preescolar a preparatoria, en México de 3 a 18 años de edad), son un claro ejemplo de esta diversidad de público.  Los primeros, simplemente tienen que saber que el Niño Dios nació, igualito que cada uno de ellos; los de ‘Prepa’ tienen que llegar a comprender, hasta sus últimas consecuencias, la celebérrima frase de San Francisco de Asís que dice: “Prediquen el Evangelio en todo tiempo y de ser necesario usen palabras.”  Lo que es lo mismo que: “El Evangelio se predica con testimonio.”

Yo tengo más de 50 años predicando a Jesucristo, desafortunadamente, las más de las veces he tenido que usar palabras; me declaro pecador.  Lo he hecho en conferencias, en casas y centros de estudios bíblicos, en escuelas –desde primaria hasta universidad–, en la radio abierta, en la T.V., por internet, escribiendo y publicando libros, compendios, artículos y programas; en retiros y ejercicios espirituales, en misiones; en fin, en tanto tiempo, también se multiplican las oportunidades, los ámbitos, el público y la concurrencia.

Ayer me tocó, lo que yo considero la audiencia más riesgosa para predicar a Cristo Jesús: los jóvenes y señoritas preparatorianos; y el tema no pudo haber sido más difícil: La Experiencia Matrimonial en el ámbito de la Vocación.  Obviamente, estaba yo a lado de mi amada esposa, La Señora Directora del Colegio. Empecé rezando, junto con esa valiosísima concurrencia, el “Ven, Espíritu Santo.”; mi oración predilecta.  Llevaba una hoja de guía para mi alocución, pero creo que solo la vi cuando empecé y cuando terminé.

No me acuerdo de todo lo que dije, lo cual significa que la oración sirvió; porque cuando uno se presta para que el Espíritu Santo sea el que hable, por supuesto que no puede recordar todo lo dicho.  Así que, como dicen en mi Tierra: “Me curo en salud” o “Me lavo las manos limpias”; el que habló fue El Señor, no yo. 

Sin embargo, me hago responsable y atenderé todas las preguntas, comentarios o mensajes; que cualquiera de los asistentes quiera hacer. Ya saben el camino: un ‘mail’ a diosidencias@gmail.com y por la misma vía haré llegar mi respuesta.

Orar sirve, oremos por México.

De todos ustedes afectísimo en Cristo

Antonio Garelli




También me puedes seguir en:
Veritelius de Garlla, Apóstol Gentil



De Milagros y Diosidencias.  Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.

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