“La Felicidad es mirar hacia Dios,
la tristeza es mirar hacia uno mismo.”
San
Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera Maya, México; Septiembre 4 del 2026.
XV Aniversario del Blog
De Milagros y Disidencias 2011-2026
LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO
“EL DEMONIO AL ACECHO
DEL MESÍAS”
(Antonio Garelli – Garelli Editores – 2009)
IV.11.- LA ÚLTIMA CENA
(Mt 26, 17-19 y 26-29; Mc 14, 12-16 y 22-25; Lc 22, 14-20)
“El primer día de los Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: ‘¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer la Pascua?’ Él les dijo: ‘Id a la ciudad, con un tal, y decidle: ‘El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.’’ Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado y prepararon la Pascua.
Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan, lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: “Tomad, comed, éste es mi cuerpo.” Tomó luego una copa y, dando las gracias, se las dio diciendo: “Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.”
Y os digo que desde ahora no beberé de
este producto de la vid hasta el día en que lo beba con vosotros, nuevo, en el
Reino de mi Padre.”
Evangelios
+ + +
Durante treinta y tres años (y más) ha acechado el Demonio a Jesús de Nazaret; en esta última semana de su vida humana ese acoso ha sido constante, permanente, incesante. Todos, absolutamente todos los que se encuentran cerca del Señor, propios y extraños, han recibido instigaciones del Diablo; algunos las han superado, otros no.
Pero Cristo encuentra el lugar y el
momento para tener un acercamiento íntimo, por última vez, con sus Apóstoles;
es la más significativa de sus reuniones,
Por supuesto, las viandas más
importantes son el pan y el vino; ya que, a partir de ese inconmensurable
momento, alcanzarán el significado más celestial de cuanto alimento exista: El
Cuerpo y
No, en verdad no lo puedo explicar, pues este es el acto de Fe – Esperanza – Caridad más grande que hay; infinitamente superior a mi reducida inteligencia y portentosamente mayor que mi limitada razón.
(Hay dos oraciones que a
mí me gusta rezar en el momento de
A ninguno excluyó, ni siquiera al
traidor que allí estaba al acecho del Mesías.
(En ese mismo instante pudo haberse arrepentido de lo que ya había
hecho; pero él, Judas, decidió, libre y voluntariamente, no pedir perdón). Si ya de sí mismo el evento tiene un
acercamiento jamás logrado entre el Cielo y la tierra, entre Dios y los
hombres; el Señor le está dejando muy claro a Satanás que no importa cuánto se
peque, ni en cantidad ni en vileza; lo que importa es arrepentirse y pedir
perdón, ante lo cual,
Hasta el Demonio se quedó pasmado
delante de tan Glorioso momento, porque aun estando allí (en el mismo Judas),
nada contrario al Bien sucedió. Solo se
sintió
§ § §
La siguiente entrega será el próximo Domingo.
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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