“La Felicidad es mirar hacia Dios, la
tristeza es mirar hacia uno mismo”
San Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Agosto 19 del 2026.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“… ¿Qué hizo el Buen Samaritano? La
respuesta a
la pregunta se vuelve urgente, porque nos
ayuda a darnos cuenta
de una grave falta en nuestras
sociedades y también
en nuestras comunidades cristianas…”
Papa León XIV
- Dilexit Te No. 107
DILEXIT TE (27) - “Te
he Amado”
“Sobre el Amor a los
Pobres”
Estimados en Cristo:
Continuamos con el apartado “El Buen Samaritano de Nuevo” que nos ha llevado a la profunda reflexión de los errores tan graves que vivimos en esta sociedad contemporánea con respecto a la indiferencia de dolor humano que encontramos a nuestro alrededor, y que desafortunadamente quizá nos toca a nosotros también, porque seguramente preferimos dejar de lado ese tema, mientras no nos toque directamente.
El Papa León ha recordado diversos párrafos de las Exhortaciones y Cartas Encíclicas publicadas por el Papa Francisco durante su pontificado y que hablan precisamente de las muchas formas de indiferencia que hoy encontramos en la sociedad: “…son signos de un estilo de vida generalizado, que se manifiesta de diversas maneras, quizás más sutiles. Además, todos estamos muy concentrados en nuestras propias necesidades, ver a alguien sufriendo nos molesta, nos perturba, porque no queremos perder nuestro tiempo por culpa de los problemas ajenos. Estos son síntomas de una sociedad enferma, porque busca construirse de espaldas al dolor. Mejor no caer en esa miseria. Miremos el modelo del Buen Samaritano…” (PF – CE “Fratelli Tutti” 2020) (PLeónXIV – DT No.107).
En efecto, el análisis es correcto, y sin lugar a dudas es una enfermedad que ha ido empeorando poco a poco, como un cáncer que ha invadido todo el cuerpo y que no tiene curación; sin embargo, Dios es nuestra fuerza por lo que no es justificable nuestra indiferencia; porque así como nuestra fe nos dice que cada día es necesaria nuestra conversión, que cierto es, requiere de mucho esfuerzo moralmente hablando, de igual manera esa conversión diaria, unida a la oración nos da la fuerza de no envolvernos en los errores que la sociedad comete, principalmente con el trato hacia los demás, empezando por los más cercanos; por ello el Papa León termina este apartado recordándonos: “…Las últimas palabras de la parábola evangélica son –“Ve, y procede tú de la misma manera” (Lc 10,37) son un mandamiento que un cristiano debe oír resonar cada día en su corazón…” (PLeónXIV – DT No. 107).
· Un Desafío Ineludible para la Iglesia de hoy:
Al inicio de este apartado, el Papa León XIV nos recuerda las palabras de San Gregorio Magno quien amonestaba a sus fieles diciéndoles: “…Todos los días, si lo buscamos, hallamos a Lázaro, y, aunque no lo busquemos, le tenemos a la vista. Ved que a todas horas se presentan los pobres y que ahora nos piden ellos, que luego vendrán como intercesores nuestros. (…) No perdáis el tiempo de la misericordia; no hagáis caso omiso de los remedios que habéis recibido. (…) Cuando veis que algunos pobres hacen algunas cosas reprensibles: no los despreciéis, no desconfiéis, porque tal vez la fragua de la pobreza purifica el exceso de alguna maldad pequeñísima que los mancha…” (San Gregorio Magno, Homilía 40,10; 6;3). Ante este mensaje, el Papa nos hace reflexionar sobre el cuidado que debemos tener de sentirnos en un momento dado autosuficientes, el no necesitar de nadie porque el dinero o el poder nos hace soberbios. “…En esto, los pobres pueden ser para nosotros como maestros silenciosos, devolviendo nuestro orgullo y arrogancia a una justa humildad…” (PLeón XIV – DT No.108).
Enseguida el Papa continúa con este punto en donde nos hace reflexionar sobre la soberbia de aquel que cree que no necesita de nadie y mucho menos de los pobres, siendo que como bien dice, y se los había comentado en escritos anteriores, es real que nosotros que creemos que iremos a “evangelizar” a otros, terminamos las misiones siendo “evangelizados” por ellos mismos, porque a pesar de sus carencias, sobresale su fervor natural y sencillez ante las cosas de la vida.
“…Los pobres, en el silencio de su misma condición, nos colocan frente a la realidad de nuestra debilidad. El anciano, por ejemplo, con la debilidad de su cuerpo, nos recuerda nuestra vulnerabilidad, aun cuando buscamos esconderla detrás del bienestar o de la apariencia. Además, los pobres nos hacen reflexionar sobre la precariedad de aquel orgullo agresivo con el que frecuentemente afrontamos las dificultades de la vida. En esencia, ellos revelan nuestra fragilidad y el vacío de una vida aparentemente protegida y segura…” (PLeónXIV – DT No.109).
El Papa León XIV ejemplifica todo lo anterior con las palabras de San Gregorio Magno: “…Nadie pues, se cuente seguro diciendo: ¡Ea! yo no robo lo ajeno, sino que disfruto buenamente de los bienes que he recibido; porque este rico no fue castigado precisamente por robar lo ajeno, sino porque malamente reservó para sí solo los bienes que había recibido. También le llevó al infierno esto: el no vivir temeroso en medio de su felicidad, el hacer servir a su arrogancia los dones recibidos, el no tener entrañas de caridad…” (SGM – Homilía 3:SCh 522) (PLeónXIV – DT No.109).
Para San Juan Pablo II la preocupación del Papa por la creciente pobreza era constantemente expresada, para que para la Iglesia fuera el centro de su misión:
“… es determinante y pertenece a su constante tradición, la impulsa a dirigirse al mundo en el cual, no obstante el progreso técnico-económico, la pobreza amenaza con alcanzar formas gigantescas…”
San Juan Pablo II – CE “Centesimus Annus” (1991)
P. León XIV - Dilexit Te No. 110
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto de proclamar El
Evangelio
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