“La Felicidad es
mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo.”
San Carlo Acutis,
Patrono de Internet
Riviera Maya,
México; Julio 3 del 2026.
EL CREDO, SÍMBOLO DE LA FE.
Tomado de la Colección
de Folletos
EL CREDO. SÍMBOLO DE
LA FE DE LA IGLESIA
P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.
Grafiti Ediciones – Bilbao España
2006
CREO
EN DIOS… CREO EN JESUCRISTO…
CREO
EN EL ESPÍRITU SANTO…
CREO
EN LA IGLESIA…
C) LA IGLESIA ES, CATÓLICA
Desde
San Ignacio de Antioquía (100 A.D.) la Iglesia es llamada CATÓLICA. Él dijo:
“Donde está el
Obispo, está la comunidad;
así como donde
está Jesucristo
está la Iglesia Católica.”
Frente a las sectas de herejes y cismáticos, la Iglesia se manifiesta Católica tanto en el tiempo: la misma siempre; como también en el espacio: la misma en todos los lugares. Ella ha sido enviada a todo el Mundo para anunciar el Evangelio a toda criatura.
San Ireneo, en su tratado Adversus haereses, asienta magistralmente el concepto de Universalidad de la Iglesia:
La
Iglesia, esparcida por todo el Mundo, recibió de los Apóstoles y Discípulos el
Símbolo de la Fe, que custodia cuidadosamente en todas partes, como si habitase
una sola casa; creyéndolo todos como si tuviese “una sola alma y un solo
corazón”; proclamándolo, enseñándolo y transmitiéndolo concordemente, como si
fuese una sola boca.
Las lenguas del mundo son diversas, pero única y la misma es la potencia de la Tradición. Pues, cada verdadera Iglesia, en todas las partes del Mundo, tienen una única y misma Fe.” San Ireneo
La congregación o Ekklesia del Pueblo de Dios está prefigurada desde el comienzo del mundo, con la creación del hombre en la comunión y referencia mutua de Adán y Eva; como imagen visible de Dios en la Tierra. Después del pecado, que destruye la comunión del hombre con Dios y de los hombres entre sí, Dios comienza la congregación de su pueblo con la vocación de Abraham, como padre de un pueblo numeroso como las estrellas del cielo (Gn 12, 2), pues, él ha sido elegido como bendición para todos los pueblos.
La acción de Dios contra el caos del pecado entre los hombres se actualiza en la elección de Israel para ser pueblo y heredad de Dios en medio de las naciones. Por su elección gratuita, Israel es signo de la congregación final de todos los pueblos. A la infidelidad de Israel, que rompe la alianza con sus prostituciones idólatras, Dios responde anunciando por los mismos profetas la elección de un nuevo pueblo para Sí.
Este nuevo pueblo de Dios se edifica, como construcción de Dios, sobre la piedra rechazada por los constructores, pero convertida en piedra angular, Cristo Jesús. Sobre este fundamento levantan los Apóstoles la Iglesia y de Él se recibe firmeza y cohesión. Como edificación de Dios es llamada “casa de Dios”, en la que habita “su familia”, habitación de Dios en el Espíritu; “tienda” de Dios con los hombres, “templo santo” del que los fieles son “piedras vivas”, siendo los Doce Apóstoles piedras fundamentales.
Finalmente, la Iglesia queda fundada indestructiblemente con el envío del Espíritu Santo en Pentecostés; lo que la vivifica y la convierte en el Pueblo de Dios, unido, congregando a todas las naciones y proclamándoles las maravillas de Dios. Desde allí, desde el Cenáculo en Jerusalén, la Iglesia se extiende por todo el Mundo, impulsada por el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios.
En
su Catequesis (VIII 23-27), San Cirilo de Jerusalén lo asienta
diáfana y enfáticamente:
“La Iglesia se llama Católica por su
extensión en todo el mundo, abierta a todos los hombres: reyes y vasallos,
ignorantes y sabios; ella sana y cura todo género de pecados y está adornada
con toda clase de dones…
Se
llama Iglesia (Ekklesia
= convocación), pues convoca y
congrega en la unidad a todos los hombres.
En la Iglesia resuena la alabanza de los santos del Señor, “cuyo nombre
es glorificado entre las naciones desde donde sale el sol hasta el ocaso.”
En
esta Santa Iglesia Católica has renacido. Si viajas por naciones extranjeras,
no preguntes simplemente dónde está el Kyriakón (el templo del Señor), pues
también llaman así sus cavernas las sectas de los impíos; ni preguntes
solamente dónde está “la Iglesia”. Antes bien, tú pregunta dónde está “La
Iglesia Católica”.
Éste
es el nombre propio de nuestra Santa Iglesia y Madre, quien es también Esposa
de nuestro Señor Jesucristo, como está escrito: “… como Cristo amó a la Iglesia
y se entregó así mismo por ella.” (Ef 5,25)
San Cirilo de Jerusalén
La Iglesia es la comunidad de los creyentes que se reúnen como asamblea, que escucha la Palabra y la celebra en acción de gracias, experimentando la presencia salvadora de Dios en ella y, por ello, acepta agradecida ser enviada al mundo para dar testimonio del Evangelio a todos los hombres.
La Iglesia es, por tanto, Una, porque vive su indivisible unidad y la de sus miembros, por encima de cualquier condición social, antecedentes históricos, políticos o culturales; es Santa, en virtud de su Fundación por Jesucristo, y de ser Ella misma su Esposa; y es Católica porque escucha la Palabra y vive la Eucaristía unida al Espíritu Santo, en la universalidad del Mundo y sus fieles.
La Colección de
Folletos
EL CREDO. SÍMBOLO DE
LA FE DE LA IGLESIA
P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.
Grafiti Ediciones – Bilbao España
2006
V V V
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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