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martes, 19 de mayo de 2026

MÍSTICA - LILIA GARELLI - DILEXIT TE (14)

“La Felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet 

Riviera Maya, México; Mayo 20 del 2026.

           MÍSTICA

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…El libre albedrío, al hombre, le hace señor y libre entre todas las criaturas; pero ¡ay buen Dios!, cuántos más son los que por ese camino son esclavos y cautivos del demonio, presos y aherrojados de sus pasiones y apetitos desordenados…”

San Juan Bautista de la Concepción (Recogimiento Interior).      Papa León XIV -  Dilexit Te No.61

Trinitarios y Mercedarios, Órdenes Religiosas para ‘Liberar a los Cautivos’ 

DILEXIT TE (14) - “Te he Amado”

“Sobre el Amor a los Pobres”

Estimados en Cristo:

Continuamos con el apartado sobre “Liberar a los Cautivos” en donde el Papa nos comparte las raíces de dos de las Órdenes de Religiosos cuyo carisma era específicamente el de liberar a los cristianos esclavizados en las guerras que se presentaron en los siglos XII y XIII, aquí les comparto algunas partes de sus “Reglas” o componentes de sus “Constituciones”:

Orden de la Santísima Trinidad – “Trinitarios”:  Fundada por San Juan de Mata y San Félix de Valois: “…Todos los bienes, de dondequiera que lícitamente provengan, los dividan entre partes iguales; y en la medida en que dos partes sean suficientes, se lleven a cabo con ellas obras de misericordia, junto con un moderado sustento de sí mismos y de los que por necesidad están a su servicio.  En cambio, la tercera parte se reserve para la redención de los cautivos a causa de su fe en Cristo…” (Inocencio III, Bula “Operante Divinae Dispositionis” – Regla Primitiva de los Trinitarios (1198) Fuentes históricas de la Orden Trinitaria) Lema: “Gloria Tibi Trinitas et captivislibertas (Gloria a Ti, Trinidad, y a los cautivos libertad”.

Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced – “Mercedarios”: Fundada por San Pedro Nolasco y con el apoyo de San Raimundo de Peñafort (dominico): “Para cumplir esta misión, impulsados por la caridad, nos consagramos a Dios con un voto particular, llamado de Redención, en virtud del cual prometemos dar la vida como Cristo la dio por nosotros, si fuere necesario, para salvar a los cristianos que se encuentran en extremo peligro de perder su fe, en las nuevas formas de cautividad” (Constituciones de la Orden de los Mercedarios No.14).

Muchas han sido las iniciativas apostólicas de monjes y religiosos a lo largo de la historia de la humanidad, que sensibles ante la injusticia y opresión de la sociedad han procurado su vida para orientar y liberar los corazones de los así terriblemente atribulados.  El Papa León XIV nos hace reflexionar sobre esto: “…La liberación de los cautivos era expresión del amor trinitario: un Dios que libera no sólo de la esclavitud espiritual, sino también de la opresión concreta.  El gesto de rescatar de la esclavitud y de la prisión se considera una prolongación del sacrificio redentor de Cristo, cuya sangre es el precio de nuestro rescate (1Co 6,20) …” (PLeónXIV – DT No.60).

El Papa continúa su reflexión sobre estas órdenes ayudándonos a reflexionar cómo estas Órdenes tenían como base de su espiritualidad “la contemplación de la Cruz” “…Cristo es el Redentor de los cautivos por excelencia, y la Iglesia, su cuerpo, prolonga este misterio en el tiempo. Los religiosos no veían en el rescate una acción política o económica, sino un acto casi litúrgico, una ofrenda sacramental de sí mismos. “Y en esto son los pobres y cautivos semejantes a Cristo, en quien el mundo arroja sus penas (…). A éstos, esta santa Religión de la Santísima Trinidad llama y convida que vengan a beber del agua del Salvador, que es decir que, por haberse Cristo puesto en la Cruz a ser salud y salvador de los hombres, ella ha cogido de aquella salud y la quiere dar y repartir a los pobres y salvar y librar a los cautivos” (S. Juan Bautista de la Concepción, “La Regla de la Orden de la Santísima Trinidad”; XX,1: BAC Maior 60).  Muchos entregaron sus propios cuerpos para sustituir a los prisioneros, cumpliendo literalmente el mandamiento: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (JN 15,13) …” (PLeón XIV – DT No. 61).

A pesar de todas las vicisitudes que la humanidad ha vivido a lo largo de su historia, siempre nos queda la esperanza de seguir luchando y trabajando para que la justicia y la paz sea la que prevalezca, por ello, siempre seguirá el esfuerzo porque nazcan nuevas iniciativas inspiradas en las antiguas para hacer frente a las nuevas formas de explotación de aquellos que son vulnerables como: la trata de personas, el trabajo forzoso, la explotación sexual, las diversas formas de adicción que somete a cualquier nivel socioeconómico a sus intereses egoístas.  El bien que hacen todas las propuestas de ayuda al necesitado, serán fructíferas como nos dice el Papa: “…La caridad cristiana, cuando se encarna, se convierte en liberadora.  Y la misión de la Iglesia, cuando es fiel a su Señor, es siempre proclamar la liberación. Aún en nuestros días, en los que existen “millones de personas – niños, hombres y mujeres de todas las edades – privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones similares a la esclavitud” (P.F. - Mensaje XLVIII Jornada Mundial de la Paz 2014); dicha herencia es continuada por estas Órdenes y por otras Instituciones y Congregaciones que actúan en las periferias urbanas, las zonas de conflicto y los corredores migratorios.  Cuando la Iglesia se arrodilla para romper las nuevas cadenas que aprisionan a los pobres, se convierte en signo de la Pascua…” (PLeónXIV – DT No.61).  

El Papa León XIV termina este hermoso apartado, recordando las palabras que el Papa Francisco dirigió a un grupo de agentes de la policía penitenciaria, a los detenidos y a los voluntarios de la cárcel de Montorio en Verona, Italia en 2024 diciendo:  “,,,Para mí, entrar en una cárcel es siempre un momento importante, porque la cárcel es un lugar de gran humanidad (…) De humanidad probada, a veces fatigada por dificultades, sentimientos de culpa, juicios, incomprensiones, sufrimientos, pero al mismo tiempo cargada de fuerza, de deseo de perdón, de deseo de rescate…” y añade el Papa León XIV:  “…Este deseo, entre otros, también fue asumido por las Órdenes redentoras como un servicio preferencial a la Iglesia…”

“…Como proclamaba San Pablo: “Esta es la libertad que nos ha dado Cristo” (Gálatas 5,1). Y esa libertad no es solo interior: se manifiesta en la historia como amor que cuida y que libera de todas las ataduras…”

P. León XIV - Dilexit Te No. 62

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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