“La Felicidad es mirar hacia Dios,
la tristeza es mirar hacia uno
mismo.”
San Carlo Acutis, Patrono de Internet
Riviera
Maya, México; Enero 14 del 2026.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…Un corazón capaz de compungirse
puede crecer en la
fraternidad y la solidaridad…”
Papa Francisco
– Dilexit Nos. No. 190
DILEXIT NOS (35) - Él nos Amó
“Sobre el Amor Humano
y Divino del Corazón de Jesucristo”
Estimados en Cristo:
Siempre al inicio de un nuevo año se suelen hacer planes y proyectos para el futuro, junto con ello, algunas almas sensibles suelen proponerse algunos medios para su crecimiento espiritual, además de lecturas que ayuden a la reflexión y el conocimiento de nuestro creador, es necesario fijarse algunas mejoras en la actitud y el trato para con los demás, por eso considero que el tema que estamos tratando con esta Exhortación del Papa Francisco, nos puede ayudar a crecer en la humildad y la caridad fraterna.
Continuamos con el subapartado “La Belleza de Pedir Perdón”, el Papa Francisco nos recuerda algunos puntos de su Homilía en la Misa Crismal del año 2024: “…quien no llora, retrocede; envejece por dentro, mientras que quien alcanza una oración más sencilla e íntima, hecha de adoración y conmoción ante Dios, madura. Se liga menos a sí mismo y más a Cristo, y se hace pobre de espíritu. De ese modo se siente más cercano a los pobres, los predilectos de Dios…” (PF – DN No. 190).
En efecto, es tal el beneficio que nos da el ser humilde ante una disculpa honesta que puede revertir y atenuar el deseo de revancha o rencor de la persona a la que se ha lastimado, y sin lugar a dudas permite superar conflictos entre las personas y reconstruir vínculos de forma saludable.
“…La persona que es
capaz de compungirse, “en vez de enfadarse o escandalizarse por el mal que
cometen los hermanos, llora por sus pecados. No se escandaliza. Se realiza entonces una especie de vuelco,
donde, la tendencia natural a ser indulgentes consigo mismo e inflexibles con
los demás se invierte y, por gracia de Dios, uno se vuelve severo consigo
mismo y misericordioso con los demás” (PF - Homilía Misa Crismal 2024) (PF
– DN No. 190).
Es importante
aprender a reconocer que pedir perdón no es un acto de debilidad, al contrario,
es un acto de valentía y fortaleza porque se requiere de humildad interior el tener
el deseo de reparar el daño que se ha causado al otro. Igualmente es necesario reconocer que pedir
perdón no significa justificar las acciones cometidas; y por otro lado es
reconocer que no debemos dañar a los demás agrediéndoles en pensamiento,
palabra o peor aún en obra, si realmente se quiere crecer en caridad cristiana.
· La Reparación: una prolongación para el Corazón de Cristo:
En este apartado el Papa Francisco nos explica cómo es que Cristo ha querido que nosotros colaboremos en esa “reparación del corazón” de la que hemos hablado; en cierta forma el mismo Dios ha deseado depender de nuestra decisión de participar de ese esfuerzo de conversión personal para que el amor de Dios se haga efectivo; y para ello nos recuerda algunos puntos contenidos en su Carta Encíclica “Laudato Si”: “… de algún modo, quiso limitarse a sí mismo y muchas cosas que nosotros consideramos males, peligros o fuentes de sufrimiento, en realidad son parte de los dolores de parto que nos estimulan a colaborar con el Creador…” (PF – Carta Encíclica LS 2015). Nuestra cooperación puede permitir que el poder y el amor de Dios se difundan en nuestras vidas y en el mundo, y el rechazo o la indiferencia pueden impedirlo. (PF – DN No. 192).
Para complementar esta idea, el Papa Francisco nos recuerda lo que nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en la página 1085: “…el misterio pascual de Cristo (…) y todo lo que Cristo es y todo lo que hizo y padeció por los hombres participa de la eternidad divina y domina así todos los tiempos y en ellos se mantiene permanentemente presente…” (CIC 1085). De ese modo, podemos decir que Él mismo ha aceptado limitar la gloria expansiva de su resurrección, contener la difusión de su inmenso y ardiente amor para dejar lugar a nuestra libre cooperación con su Corazón…” (PF – DN No. 193).
Aunque nos parezca difícil de entender, es importante reconocer que a pesar de que Dios ha hecho todo para salvarnos, si nosotros no lo aceptamos o no queremos abrir nuestro corazón hacia Él; Él no podrá ejercer su amor en nosotros y por lo tanto si no lo permitimos, Él no podrá salvarnos, todo ello es factible por el libre albedrío que Él nos confirió desde el momento de nuestra creación.
“…Nuestro rechazo o nuestra indiferencia limitan los efectos de su poder y la fecundidad de su amor en nosotros. Si Él no encuentra en mí confianza y apertura, su amor se ve privado -porque Él mismo así lo ha querido- de su prolongación en mi vida que es única e irrepetible y en el mundo donde Él me llama a hacerlo presente. Esto no proviene de una fragilidad suya sino de su infinita libertad, de su paradójico poder y de la perfección de su amor por cada uno de nosotros. Cuando la omnipotencia de Dios se muestra en esa debilidad de nuestra libertad, “Solo la fe puede descubrirla” (CIC No. 268) …” (PF – DN No. 193).
Para terminar este apartado, el Papa Francisco nos recuerda las palabras que Jesucristo le expresó a Santa Margarita María: “no pudiendo ya contener en sí mismo las llamas de su caridad ardiente, le es preciso comunicarlas” (Autobiografía, c.IV,107).
“… Puesto que el Señor, que todo lo
puede, en su divina libertad ha querido necesitar de nosotros, la reparación se
entiende como liberar los obstáculos que ponemos a la expansión del amor de
Cristo en el mundo, con nuestras faltas de confianza, gratitud y entrega…”
P. Francisco - Dilexit Nos No. 194
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
También me puedes seguir en:
diosidencias@gmail.com lilia.garelli@gmail.com
https://twitter.com/antoniogarelli y https://www.facebook.com/tono.garelli
www.demilagrosydiosidencias.blogspot.mx
Solo por el gusto de proclamar El
Evangelio

No hay comentarios:
Publicar un comentario