“¡Señor,
auméntanos la Fe!”
Domine, adauge nobis
fidem
Riviera
Maya, México, Junio 17 del 2020.
MÍSTICA
Por: Lilia Garelli
“…La fe solo crece y se fortalece creyendo…”
San Agustín
FE Y RAZÓN (3)
Muy
estimados en Cristo:
Hace dos semanas iniciamos este tema, tratando de
crecer en la Fe, y con la lectura fuimos descubriendo los diversos análisis y
reflexiones que han realizado varios Papas a lo largo de su pontificado,
buscando darnos a todos nosotros, su feligresía, mejores herramientas tanto
humanas como espirituales para no temer ante las corrientes de nuestro tiempo
que pudieran confundirnos, desviándonos del camino correcto hacia lo que significa
el Amor de Dios en nuestras vidas.
Como recordarán el tema surgió ante la necesidad de
saber enfrentar con Fe la pandemia que hemos estado sufriendo a nivel mundial y
que nos ha provocado vivir ante diversos retos, muchos de ellos imprevisibles
en el tiempo y en las consecuencias a posteriori.
San Juan Pablo II nos ha llevado a un análisis
exhaustivo en la relación de FE Y RAZÓN,
a través de su Carta Encíclica, en su lectura y estudio nos ha invitado a
conocer los pensamientos filosóficos de Aristóteles (385-323 a.C.) pero también
la extraordinaria forma en que Santo Tomás de Aquino (1225-1274 d.C.) las
interpretó y dirigió hacia conceptos teológicos; todo ello nos lleva a
adentrarnos en los esfuerzos que la Iglesia ha realizado en el pasado para
definir posturas claras de nuestra Fe católica (Concilio Vaticano I – 1869-1870). Igualmente hemos acudido a frases y escritos
sobre el tema, dejados por San
Agustín, (354-430 d.C.) filósofo y teólogo del siglo IV,
siendo el preferido del Papa Emérito Benedicto XVI.
Existen varios momentos en que el Papa Emérito
Benedicto XVI con su perfil de teólogo e inquebrantable en sus convicciones,
interactúa con los escritos de San Juan Pablo II en la materia de fe y razón,
diciendo: “… La razón necesita siempre ser
purificada por la fe, y esto vale también para la razón política, que no debe
creerse omnipotente. A su vez, la
religión tiene siempre necesidad de ser purificada por la razón para mostrar su
auténtico rostro humano. La ruptura de
este diálogo comporta un coste muy gravoso para el desarrollo de la humanidad…”
(Caritas in Veritate No. 56).
“…El diálogo fecundo entre fe y
razón hace más eficaz el ejercicio de la caridad en el ámbito social y es el
marco más apropiado para promover la colaboración fraterna entre creyentes y no
creyentes, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de
la humanidad…”(Caritas in
Veritate No. 57)
Con estas reflexiones podemos concluir la importancia
de ahondar en nuestro conocimiento sobre la fe católica sin temor, y más aún ―“abriendo las puertas a Cristo y sus
enseñanzas”, conociendo a fondo las escrituras y todo documento surgido de
la Iglesia para que en los momentos de incertidumbre que estamos viviendo nos
lleven a enraizarla y cimentarla en tierra fértil.
Recordemos las palabras que el Papa Benedicto XVI nos
expresó en su visita a México el 25 de marzo del 2012:
“… Resistan a la tentación de una
fe superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente, aquí se ha de
superar el cansancio de la fe y recuperar la alegría de ser cristianos, de
estar sostenidos por la felicidad interior de conocer a Cristo y de pertenecer
a su Iglesia, de esta alegría nacen las
energías para servir a Cristo en los momentos agobiantes del sufrimiento
humano, ponerse a su disposición sin
replegarse en su propio bienestar; en el corazón de los santos vemos lo que
significa amar hasta el final. En este
sentido, el año de la fe, es una invitación a una auténtica y renovada
conversión al Señor único salvador del mundo, la fe en efecto crece cuando se
vive como la experiencia de un amor que se recibe y se comunica como
experiencia de gracia y gozo...”
En el mes de octubre de 2012 el Papa Benedicto XVI convocó
al “Año de la Fe” con la Carta
Apostólica “Porta Fidei” que nos
invita a entrar por “La puerta de la fe
- (Hch 14, 27) que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la
entrada en su Iglesia…” y más adelante nos exhorta a redescubrir el
camino de la fe renovando nuestro encuentro con Cristo, nuestro Salvador para
llegar al Padre que es Amor. La necesidad
natural de creer en un Ser Supremo = Dios que nos ama intensamente y que solo
busca el bien de la humanidad debe aterrizarse en la enseñanza que nos deja
Jesucristo “…Obrad, no por el alimento
perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará
el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios ha marcado con su
sello…” (Jn 6, 27). Efectivamente,
todos nuestros afanes deben realizarse con la consciencia de que busquemos “el agua que brota de la fuente de agua de vida
eterna” (Jn 4, 10-14).
Para terminar este tema, solo me queda invitarlos a
meditar paso a paso el documento que por excelencia nos instruye por sus
contenidos fundamentales de la fe. EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA siendo
uno de los beneficios derivados del Concilio Vaticano II cuyo contenido
demuestra los esfuerzos realizados por la Iglesia para mostrar a la grey
católica la certeza en su vida de fe.
“…Cuando rezamos, vamos con Dios;
cuando leemos, es Dios quién habla con
nosotros…”
San Agustín
Afectísima en Jesucristo,
Lilia
Garelli
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Solo
por el gusto de proclamar El Evangelio.
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