Domine, adauge nobis
fidem
Riviera
Maya, México, Junio 10 del 2020.
CII Aniversario del Nacimiento de Doña Margarita,
mi Amada Madre.
mi Amada Madre.
MÍSTICA
Por: Lilia Garelli
“…Si la fe falta, la oración es
imposible.
Luego, cuando oremos, creamos
y oremos para que no falte la fe.
La fe produce
la oración,
y la oración produce a su vez la firmeza
de la fe…”
San Agustín
FE Y RAZÓN (2)
Muy
estimados en Cristo:
Seguimos en la lectura y reflexión sobre la
importancia de la fe en el hombre y cómo los efectos de la razón están unidos y
van de la mano, necesitándose uno con el otro sin interponerse. “… El hombre
con la luz de la razón sabe reconocer su camino, pero lo puede recorrer de
forma libre, sin obstáculos y hasta el final, si con ánimo sincero fija su
búsqueda en el horizonte de la fe. La
razón y la fe,>…no se pueden separar sin que se reduzca la posibilidad del
hombre de conocer de modo adecuado a sí mismo, al mundo y a Dios…” (SJPII
FyR No. 16)
El autor del Eclesiástico nos anima a conocer los
beneficios de la sabiduría que ciertamente se obtienen a través del estudio y
el razonamiento de las cosas: “… Dichoso el
hombre que se dedica a la sabiduría, y razona con su inteligencia. Dichoso el hombre que medita sobre sus
caminos y reflexiona sobre sus secretos…” (Eclesiástico 14, 20-21)
Es un hecho que el hombre tiene la natural inquietud
de buscar la razón de todas las cosas y ese será un camino arduo, lleno de
experiencias y sorpresas al encontrar respuestas a tantas preguntas que se hace
la humanidad; lo importante será que todo aquello que vaya descubriendo lo
realice consciente de que no es por su conquista personal como bien lo define
San Juan Pablo II, sino que se ha logrado por la misma inteligencia que tiene
como un don de Dios y por desear alcanzar la claridad de lo que “ya es” y que se reconoce a través de la
fe. El ser humano a través de su finitud causada por su imperfección, podrá
recurrir a la razón para entender algo de lo que no es comprensible por sí
solo, pero será a través de las gracias que el Espíritu Santo provea al hombre,
lo que será el resultado de su comprensión real.
Sabemos bien que el hombre a través del pecado, perdió
la capacidad de ver con claridad las cosas de Dios y de ahí nace la confusión
de la existencia y por consiguiente la necesidad del conocimiento sobre la
única verdad. Como bien dice San Juan
Pablo II, ―San Pablo lo explica con lenguaje sencillo: “…Porque
lo invisible de Dios desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia
a través de sus obras; su poder eterno y su divinidad, de forma que son
inexcusables; porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios,
ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su
insensato corazón se entenebreció, jactándose de sabios se volvieron necios…” (Rm
1, 20-22).
La lectura de esta Carta Encíclica Fe y Razón, me ha
llevado a la consideración de varias tendencias filosóficas como la de
Aristóteles y la teología de Santo Tomás de Aquino y San Agustín, por lo que
los invito a aprovechar esta oportunidad de añadir o bien profundizar en el
conocimiento sobre ellos, recuerden que el aprender siempre es valioso,
inclusive releer lo ya leído nos da la posibilidad de encontrar nuevas ideas y formas
de entendimiento.
Es importante mencionar que, debido a la complejidad
del tema y la alta posibilidad de confusión en los conceptos verdaderos, es
necesario que sus fuentes sean de principios católicamente comprobados, por lo
que será valiosa la opinión y verificación de sus lecturas por un sacerdote o
bien asesor espiritual. La Sagrada
Escritura, los documentos de la Iglesia y legado de los Santos será, sin lugar
a dudas, comprobada en su orientación tanto filosófica como teológicamente
correcta ya que viene iluminada por el Espíritu Santo.
Considerando el soporte filosófico y teológico del
Doctor Angélico como se le dice también en la Iglesia, Santo Tomás de Aquino,
me gustaría mencionar las famosas “cinco
vías” que como fundamento de la existencia de Dios dejó él en su obra
maestra la “Summa Theologiae” – Suma
Teológica.
-
Primera Vía: por el movimiento ―existe el movimiento y
todo lo que se mueve es movido a su vez por un motor, por lo que surgiría la
pregunta, ¿cuál fue el primer motor que se puso en marcha? Es natural razonar que ese primer motor es un
Ser Superior ― Dios.
-
Segunda Vía: por la causa eficiente ― sabemos que hay
una serie de causas eficientes, esto es la causa que produce un efecto, pero es
necesario que exista para ello una causa primera, ya que sin ella no habría
ningún efecto. Esa causa eficiente
primera es ―Dios.
-
Tercera Vía: por lo posible y lo necesario – “contingente o eventual” ― Vemos en la
naturaleza seres que pueden vivir y morir, esto es que no es necesario que
existan eternamente, pero si fuera así, llegaría un momento en que no habría
nada ni nadie, esto no puede ser así, debe haber un ser que exista por siempre
y que sea necesario por sí mismo. Este Ser necesario es ― Dios.
-
Cuarta Vía: por los grados de perfección ― Podemos observar que
hay varios grados de perfección, esto es dependiendo de las virtudes que
demuestren o bien las cualidades que tengan, pero ninguna de ellas será un ente
perfecto, por lo que la deducción nos lleva a pensar que debe haber un ser
perfecto, supremo en todo su ser. Ese ser perfecto solo puede ser ― Dios.
-
Quinta Vía: por el gobierno del mundo ― En la
naturaleza todo tiene orden y un fin que generalmente es el mismo bien
definido, no lo hacen al azar, sino por la inteligencia de quien los
dirige. Este ser inteligente que dirige
todas las cosas hacia el mejor fin es ― Dios.
"La razón no se salvará sin la fe,
pero la fe sin la razón no será humana"
Papa
Emérito Benedicto XVI
Afectísima en Jesucristo,
Lilia
Garelli
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Solo
por el gusto de proclamar El Evangelio.
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