“… Señor, quédate con nosotros...”
San Cleofás en Emaús
Riviera
Maya, México; Noviembre 30 del 2025.
PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
No más ‘pecados fáciles’.
Muy estimados todos, en Cristo Jesús:
El Tiempo de Adviento debemos usarlo para ‘limpiar nuestra alma y nuestro cuerpo, para recibir al Niño Dios de la mejor forma posible.’ La Navidad debe significar para nosotros un “borrón y cuenta nueva” de todo el mal que hemos acumulado durante el año, consciente o inconscientemente. Prepararnos para La Venida del Verbo, Dios Hecho Hombre, debe ser para cada uno EL momento del año; para eso sirve el Adviento.
No podemos alcanzar grandes logros, si no dominamos día a día las pequeñas desviaciones de nuestro ser; así que esos ‘pequeños pecaditos’, deben ser borrados antes de cometerse. En el pensamiento empiezan todos nuestros desaciertos; ya sea que los meditemos pausadamente o los deduzcamos a velocidad supersónica, los Pecados de Pensamiento dan cabida a males mayores. Aquí es donde debemos comenzar.
La intencionalidad de nuestras deducciones, originan o eliminan las ‘malas acciones’; inclusive antes de que la voluntad y el libre albedrío empiecen a funcionar. En un sinnúmero de ocasiones nuestros pensamientos pueden ‘tomarnos por sorpresa’, bien sea que estemos muy ocupados en otros asuntos, o que no podamos detenernos a reflexionar tal o cual idea, o que ni siquiera nos demos cuenta de lo que estamos pensando.
Para eso sirve orar, para que pidamos la
ayuda de Dios en nuestras obras; para que, si estamos ‘muy ocupados’, ALGUIEN
MÁS tome el rumbo de nuestras acciones, y sean buenas por definición. Para eso sirven los Santos Patronos, las
Intervenciones Marianas, y ante todo, ¡NUESTRO ÁNGEL DE LA GUARDA!, por ello le
invocamos diariamente:
“Ángel
del Señor, que eres mi Custodio,
puesto
que La Providencia Soberana me encomendó a ti,
ilumíname,
guárdame, rígeme y gobiérname en este día.
Amén.” †
O más sencillo aún:
“Ángel de la
Guarda, dulce compañía,
no me desampares,
ni de noche ni de día.”
Amén. †
Esta Primera Semana de Adviento, quitémonos de la cabeza los ‘pecadillos’, esos que solo pensamos; los que nunca llegan a decirse y mucho menos a hacerse, pero que pueden ser causa de males mayores. Convirtamos nuestras intenciones en buenas acciones. Hagámoslo por el Niño Dios que está por nacer.
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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