“… Señor, quédate con nosotros …”
San
Cleofás en Emaús
Riviera
Maya, México; Noviembre 5 del 2025.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…El itinerario de los Ejercicios
Espirituales culmina en la
“Contemplación para alcanzar Amor”,
de la que brota el agradecimiento y
la ofrenda de
“la memoria, el entendimiento y la voluntad…”
Ejercicios
Espirituales No. 230 ss
Papa Francisco
- Dilexit Nos No.145
DILEXIT NOS (25) - Él nos Amó
“Sobre el Amor Humano
y Divino del Corazón de Jesucristo”
Estimados en Cristo:
Antes de continuar con este tema tan interesante que el Papa Francisco nos ha mostrado con respecto a las Resonancias en la Compañía de Jesús sobre la devoción al Sagrado Corazón, y debido a que apareció en nuestra reflexión el tema de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola y la importancia de hacer una Reforma de Vida o Plan de Vida para crecer en espiritualidad comprendiendo mejor la voluntad de Dios, me permito retomar este tema que en algún momento ya habíamos tratado, pero que siempre es importante recordar.
Aumentar la sensibilidad hacia las cosas de Dios es crecer en espiritualidad para ahondar en el amor que Dios nos tiene; es por ello que, para dar pasos más concretos, les mostraré algunos pasos para poder hacer una introspección y así poder elaborar un Plan de Vida, el cual nos podrá ayudar a tener más claro el camino a seguir. El respondernos algunas preguntas de forma sincera y personal, es un medio eficaz para lograrlo; el ¿qué?, ¿cómo? y ¿cuándo? son mis reacciones ante las cosas de la vida.
Identificar mi
defecto dominante: Como primer
paso será precisar el defecto dominante que percibo después de un análisis
personal. Es una realidad que el ser
humano no tan solo tiene un defecto sino varios, lo importante aquí será
definir y centrar el que es dominante en mi
persona, ya que ello reflejará la constancia de mis faltas en un área
principalmente. Los defectos se pueden
dividir en dos grandes ramas: Soberbia o Sensualidad, dentro de cada
una de ellas se pueden reconocer diversas manifestaciones que especifican de
forma clara el defecto mismo, para entenderlo más fácilmente, conozcamos cada
una:
- Soberbia: Orgullo = exceso de estima hacia uno mismo y hacia los propios méritos, se cree superior a los demás; – Envidia = desprecio de los demás, intriga, crítica, calumnia, odio, murmuración, difamación; – Avaricia = deseo desordenado de bienes materiales, codicia, mezquindad, tacañería, fraude, traición, robo, ambición; – Ira = impaciencia, deseo de venganza, rencor, odio, insulto; – Vanagloria = deseo desordenado de sobresalir, vanidad, fama, poder, hipocresía, ostentación; – Presunción = resentimiento, sentimiento de superioridad, dureza de juicio; – Jactancia = autosuficiencia, rebeldía, egoísmo, ostentación; – Prepotencia = humillar, altanería, discordia, desobediencia, falta de colaboración. ≠ VIRTUD = HUMILDAD.
- Sensualidad: Sensiblería = sentimentalismo; – Gula = deseo desordenado de comer y beber, glotonería, voracidad; – Lujuria = apetito sexual desordenado, pensamientos insanos, apego a la vida mundana – Pereza = desidia, irresponsabilidad, indolencia, ley del menor esfuerzo, desorden, abandono, inconstancia, huir del sacrificio. ≠ VIRTUD = TEMPLANZA.
-Manifestaciones de mi defecto dominante: Al identificar la rama del defecto dominante, sería importante definir las actitudes que se tienen al ejercitar ese defecto; esto ayudará para ir entrando en la peculiaridad del defecto para poderlo trabajar de forma más específica. Recuerda, lo importante será profundizar lo más posible para reconocerlo y de esta manera tener más herramientas que te ayudarán a superarlo.
-Virtud que me ayudará a erradicar mi defecto: ¡Qué maravilla! es reconocer que Dios nuestro Señor, no nos ha abandonado en el pecado, su Amor es tan grande que siempre tiene un salvavidas para todo lo malo que existe en el mundo, es por ello que a cada rama de defecto existe una VIRTUD que puede ayudarnos a moderar el defecto dominante que tiene nuestra personalidad y al trabajarlo con perseverancia, podría controlarse o bien superarse.
-Humildad: Caridad con el prójimo = benedicencia, dominio de la lengua, discreción; ―Mansedumbre = control personal, paciencia, magnanimidad, dominio de la voluntad; ―Sencillez = pureza de intención; espíritu de lucha, visión objetiva, sinceridad, obediencia, apertura, confianza, pobreza de espíritu.
-Templanza: Generosidad = austeridad, pobreza
evangélica; ― Castidad = respeto,
pureza de mirada, limpieza de corazón; ―
Sobriedad = moderación, sacrificio, control personal; ―Laboriosidad = constancia, diligencia, orden de vida, espíritu de
trabajo, administración del tiempo; ―
Madurez = discernimiento, dominio personal, encauce correcto de la vida.
-Puntos concretos que voy a trabajar: Una vez identificado el defecto dominante, la rama a la que pertenece y la Virtud que me ayudará a trabajarlo, es necesario concretar las acciones que se llevarán a cabo en específico, los medios que se utilizarán para ello y con quién se trabajarán, esto es: Conmigo mismo – con mi familia – en mi trabajo – con los vecinos, con el prójimo.
-Haz en mí un corazón puro: Para pedir al Señor un corazón limpio, será necesario reconocer que será un trabajo paulatino que durará toda la vida, pero que ¡valdrá la pena! porque a pesar de ser un camino de lucha y esfuerzo personal, se tendrá la satisfacción de constatar como poco a poco se van venciendo los defectos personales. Recuerda que una mala actitud se va arraigando en el ser sin que nos demos cuenta, y la vamos justificando con “razones falsas” que nublan nuestro entendimiento; es por ello que el identificar el defecto o “vicio” dominante es el fruto de un esfuerzo personal de cara a Dios, hondo y profundo y con una entereza por lograr crecer en el amor a Dios y a nuestros hermanos. ¿Qué sacrificios nos requerirá este avance hacia ―un corazón puro―? Seguramente esto:
-
el cultivo de una voluntad firme,
-
el dominio y temple del carácter,
-
el control de las reacciones
emotivas desordenadas,
-
la renuncia de los propios gustos,
-
la aceptación del cansancio sin
anunciarlo,
-
la aceptación de la contrariedad
personal,
-
la aceptación a pequeñas o grandes
frustraciones,
-
la aceptación de la incomprensión de
los demás,
-
la aceptación de fracasos parciales,
- la mortificación, por amor, etc., etc.
Recuerda que el auto análisis anterior será más eficiente si lo escribes, al paso del tiempo, podrás revisar y descubrir los avances que vas teniendo en tu diario hacer y esto te motivará para seguir adelante. Es importante tener presente que no estás solo(a), el ¡Señor está contigo! Y con Él podrás dialogar todo lo que sea necesario para tener la confianza de que ¡Sí se puede ser mejor cristiano!
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio

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