“… Señor, quédate con nosotros...”
San Cleofás en Emaús
Riviera Maya, México; Noviembre 9 del 2025.
LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO
“EL DEMONIO AL ACECHO
DEL MESÍAS”
(Antonio Garelli – Garelli
Editores – 2009)
I.1.-
(Protoevangelio de Santiago IV, 1-2; V, 2)
“Y he aquí que se presentó un ángel de Dios, diciéndole: ‘Ana, Ana, el Señor ha escuchado tu ruego: concebirás y darás a luz; y de tu prole se hablará en todo el mundo’. Ana respondió: ‘Vive el Señor, mi Dios, que, si llego a tener algún fruto de bendición, sea niño o niña, lo llevaré como ofrenda al Señor y estará a su servicio todos los días de su vida’.
Entonces vinieron dos mensajeros con este recado para ella: ‘Joaquín, tu marido, está de vuelta con sus rebaños, pues un ángel de Dios ha descendido hasta él y le ha dicho: ‘Joaquín, Joaquín, el Señor ha escuchado tu ruego; baja, pues, de aquí, que Ana, tu mujer, va a concebir en su seno’”. . .
“Y se le cumplió a Ana su tiempo, y al mes noveno alumbró. Y preguntó a la comadrona: ‘¿Qué es lo que he dado a luz?’ Y la comadrona respondió: ‘Una niña’. Entonces Ana exclamó: “Mi alma ha sido hoy enaltecida’. Y reclinó a la niña en la cuna. Habiéndose transcurrido el tiempo marcado por la ley, Ana se purificó, dio el pecho a la niña y le puso por nombre Mariam.”
§ § §
El relato es precioso; sin embargo, los
antecedentes de estos maravillosos momentos están impregnados de un dramatismo
tal, que solo son creíbles porque sabemos que, desde siempre, el Demonio estuvo
al acecho del Mesías. Cuánto más ahora
que se trataba de los padres de María,
Joaquín, el esposo de Ana, era un
hombre muy querido por el pueblo, por los sacerdotes y por las clases
gobernantes de los judíos. De estirpe
real de
En los días que cubre la narración arriba transcrita, ambos, Joaquín y Ana, por separado, habían iniciado una cuarentena de ayuno y oraciones al Señor, pidiéndole les enviara un hijo. Todo funcionaba bien en estos queridos esposos, solo que su matrimonio no era fértil. ¡Pequeño detalle a ser tomado en cuenta por el Diablo!, pues si estos no podían tener descendencia, ¡¡El Hijo de Dios tampoco nacería!! Así de importante era que Ana y Joaquín procrearan, y, además, debería ser una niña, pues ella sería la elegida por Dios para encarnarse hombre, Él mismo, como todos nosotros.
¡Ya me imagino lo interesado que estaba Satanás en echar a perder el Plan de Salvación de Dios! Tenía que aprovecharse de todas las oportunidades que se le presentaran, y ésta, era ideal para sus planes.
Desde la primera profecía descrita en
Sin embargo, contra la contrición, la penitencia, la obediencia y la oración a Dios, nada puede hacer el Príncipe de las Tinieblas. Por eso es que el ruego de Ana y Joaquín es atendido por Dios, porque es voluntad de ellos querer engendrar un hijo (o mejor dicho, ¡UNA HIJA!), para Gloria de su Santo Nombre. ¡Por eso el Demonio estaba expectante, porque estaba al acecho del Mesías aún antes de nacer!
Eso fue lo que hizo la diferencia, la
voluntad. Esa magnífica facultad que
Dios nos dio, ante la cual no hay poder contrario en toda
Pero la posibilidad física de no
procrear existía; y el Demonio lo sabía.
Por supuesto que usaría esa probabilidad a su favor; a favor del
mal. La ‘plenitud de los tiempos’ estaba
más cerca que nunca y era necesario estar atento para que esto no se realizara;
era menester actuar dentro del ámbito de las facultades para impedir el
Nacimiento de
§ § §
La siguiente entrega será el próximo Domingo.
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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