San Cleofás en Emaús
Riviera Maya, México; Noviembre 2 del 2025.
LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO
“EL DEMONIO AL ACECHO
DEL MESÍAS”
(Antonio Garelli – Garelli
Editores – 2009)
INTRODUCCIÓN
Muy pocas ocasiones nos ponemos a pensar en la vida de Dios Hecho Hombre, seguido muy de cerca por Satanás el Diablo; y sin embargo, éste se hizo presente en toda su existencia humana: antes, durante y después de su Encarnación. El análisis de las Escrituras, especialmente de los Evangelios, da prueba de ello de manera evidente. Y es que no pudo haber sido de otra forma, finalmente el Demonio sabía que la presencia del Verbo Encarnado entre los hombres, era el fin del reinado del pecado sobre la Tierra, porque a partir de su concepción, nacimiento, obra, sacrificio y resurrección, la humanidad contaría ya con el Redentor, “El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
Me acuerdo en los años de mi adolescencia cuando leía los libros del Antiguo Testamento y me encontraba con citas referentes al Demonio; realmente me extrañaba que tan siniestro personaje fuera tomado en cuenta de manera tan propia y significativa. Pondré dos ejemplos, solo para manifestarles el por qué de mis extrañezas: Job y Ezequiel.
“El
día en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino entre ellos
el Satán. Yahveh dijo al Satán: “¿De
dónde vienes?” El Satán respondió a Yahveh “De recorrer la tierra y pasearme
por ella” Y Yahveh dijo al Satán: “¿No te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay
nadie como él en la tierra; es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se
aparta del mal!” Respondió el Satán a
Yahveh: “¿Es que Job teme a Dios de balde? ¿No has levantado tú una valla en
tono a él, a su casa y a todas sus posesiones?
Has bendecido la obra de sus manos y sus rebaños hormiguean por el
país. Pero extiende tu mano y toca todos
sus bienes; ¡verás si no te maldice a la cara!”
Dijo Yahveh al Satán: “Ahí tienes todos sus bienes en tus manos. Cuida
solo de no poner tu mano en él.” Y el Satán salió de la presencia de
Yahveh.”
Job 1, 6 – 12
Hasta el día de hoy, me cuesta trabajo entender el atrevimiento del autor del libro de Job: ¡Un diálogo entre Yahveh y Satanás; en el cielo, con el mismísimo Dios en presencia! Analizar este pequeño pasaje sería muy interesante, pero no es el tema que nos ocupa; será en otra ocasión, hoy solo está puesto para señalar mis sorpresas juveniles en cuanto al ‘contacto’ que existía entre Dios y Satán.
El
otro pasaje es verdaderamente significativo, pues contiene entre líneas una
gran enseñanza que por lo general pasamos por alto: en algún momento de su
existencia, el ángel que se convirtió en Lucifer, tuvo preferencias, encargos
muy exclusivos de parte de Dios. Yo
podría decir que era “el ángel entre los ángeles”, pues Dios le confió a su
cuidado la obra maestra de
“. .
. Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en
belleza. En Edén estabas, en el jardín
de Dios. Toda suerte de piedras
preciosas formaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, ónice, jaspe,
zafiro, malaquita, esmeralda; en oro estaban labrados tus aretes y pinjantes
que llevabas, aderezados desde el día de tu creación.
Querubín
protector de alas desplegadas te había hecho yo; estabas en el monte santo de
Dios, caminabas entre piedras de fuego.
Fuiste perfecto en tu conducta desde que fuiste creado, hasta el día en
que se halló en ti la iniquidad. . .”
Ezequiel 28, 11 – 15
De este personaje es del que voy a
tratar en este pequeño libro, del Diablo; voy a darle seguimiento a su
presencia durante toda la vida de Jesús de Nazaret. Cómo se esforzó directamente (o a través de
otras personas, animales, cosas o situaciones), en hacer caer a Jesús, en
impedirle su camino hacia
Para ello tomaré los eventos más importantes de la vida del Señor, así como los sucesos anteriores y posteriores (inmediatos al hecho señalado), en donde, abierta o veladamente, se presenta Satanás tratando de impedir la labor de Jesucristo en pos del Bien, de la Verdad y de la Salvación.
Con estas setenta y siete reflexiones
tengo la intención de proporcionar (a todos los cristianos interesados en
librar la batalla contra el mal, la mentira y el pecado), un método de
identificación del accionar del Demonio, llegando a conocer la ‘forma de
actuar’ de los enemigos del Señor.
§ § §
La siguiente entrega será el próximo Domingo.
Orar sirve, nuestra alma lo agradece y nuestra mente
también.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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