“… Señor, quédate con nosotros …”
San
Cleofás en Emaús
Riviera
Maya, México; Julio 9 del 2025.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…Si Él curaba a alguien, prefería
acercarse: “Jesús extendió la mano y lo tocó (Mt 8,3);
“le tocó la mano” (Mt 8,15); “les tocó los
ojos” (Mt 9,29) …”
Papa Francisco
- Dilexit Nos 36
DILEXIT NOS (8) - Él nos Amó
“Sobre el Amor Humano
y Divino del Corazón de Jesucristo”
Estimados en Cristo:
Seguimos con el apartado “Gestos que reflejan el Corazón” en donde Jesús nos mostraba su amor con sus acciones y no tanto con sus palabras, era cercano a todos, reconociendo sus temores, necesidades y más aún sus incomprensiones ante las cosas de la vida; Él curaba en el cuerpo y en el alma, dándoles la esperanza de seguir adelante en la lucha hacia la santidad.
“…el Señor sabe la bella ciencia de las caricias. La ternura de Dios no nos ama de palabra, Él se aproxima y estándonos cerca nos da su amor con toda la ternura posible…” (PF – DN No. 36).
A pesar de que las experiencias negativas de la vida que nos han convertido en personas frías, calculadoras, reacias ante la amabilidad que podamos encontrar en otros, no se diga ante el amor y la ternura que pudiéramos experimentar de aquellos cercanos a nosotros; el Papa nos ayuda a reconocer que Jesús nunca nos ha dejado solos y nos invita a confiar en Él; “…Él nos susurra al oído: “Ten confianza, hijo” (Mt 9,2); “ten confianza, hija” (Mt 9,22). Se trata de superar el miedo y darnos cuenta de que con Él no tenemos nada que perder. A Pedro, que desconfiaba, “Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: “¿Por qué dudaste?” (Mt, 14,31). No temas. Deja que Él se acerque, que se siente a tu lado. Podremos dudar de muchas personas, pero no de Él…” (PF – DN No. 37).
Es urgente que la humanidad se renueve en el amor de Dios porque aunque parezca que la misma sociedad se ha inventado de muchas estrategias de mejora en la salud tanto física como mental, nada podrá substituir la salud espiritual que es la esencia misma de nuestra sana existencia no tan solo la de este mundo sino en la trascendencia de alcanzar la plenitud eterna.
“…Ese mismo Jesús hoy espera que le des la posibilidad de iluminar tu existencia, de levantarte, de llenarte con su fuerza; porque antes de morir, dijo a los discípulos: “No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán” (Jn 14,18-19). Siempre encuentra alguna manera para manifestarse en tu vida, para que puedas encontrarte con Él…” (PF – DN No. 38).
· La mirada:
En este apartado el Papa Francisco nos hace reflexionar sobre el interés sobrenatural que Jesucristo nos tiene a todos y cada uno de nosotros, sin importar nuestra apariencia física, nivel socioeconómico o cualquier otra cualidad o defecto que pudiéramos tener, Él pondrá su mirada en nosotros, y percibirá nuestro interior en toda la extensión de la palabra, nuestros pensamientos, intenciones y anhelos.
Al igual que en el tiempo en que vivió como nosotros, sabe de nuestras miserias y necesidades, por eso “…Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos” (Mt 9,36). Cuando nos parece que todos nos ignoran, que a nadie le interesa lo que nos pasa, que no tenemos importancia para nadie, Él nos está prestando atención: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera” (Jn 1,48). Precisamente porque está atento a nosotros, Él es capaz de reconocer cada buena intención que tengas, cada pequeño acto bueno que realices…” (PF – DN No. 40,41).
Ante esa necesidad, muy humana, de sentirte tomado en cuenta, quizá no para alabarte o ser el centro de la vida de los demás, sino solo para sentir su cariño y recuerdo, es valioso que reconozcas que ante Dios todo es transparente, Él no tan solo te mira, te observa, te conoce y te ama por todo aquel esfuerzo que realizas para seguir el camino que te lleva a Él de regreso.
Para terminar este apartado el Papa Francisco recuerda el ejemplo de María, Madre amorosa y atenta que se esmeraba, primero que nada, a enseñarle a través de su ejemplo, por ello Ella es: “…La que contemplaba todo con cuidado y “lo guardaba en su corazón” (Lc 2, 19,51) …” (PF – DN No. 42), mostrando todo tipo de virtudes como la prudencia, abnegación, sencillez y humildad en su actuar.
· Las Palabras:
En este apartado el Papa Francisco enfatiza la importancia de estar atentos a los mensajes que Jesús nos da de diversas maneras, por supuesto y primero que nada, a través de Sus Palabras inscritas en los Evangelios, pero también por medio de los mensajes que recibimos en nuestro interior, de forma casi imperceptible, pero ahí están, alentándonos: “… “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré” (Mt 11,28). Por eso pidió a sus discípulos: “Permanezcan en mí” (Jn 15,4) …” (PF – DN No. 43).
“…Las palabras que
Jesús decía indicaban que su santidad
no eliminaba los sentimientos. En algunas ocasiones mostraban
un amor apasionado, que sufre por nosotros, se
conmueve,
se lamenta y llega hasta las lágrimas.
Es evidente que no le
dejaban indiferente…”
Papa
Francisco - Dilexit Nos No. 44
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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