“… Hazme un instrumento de tu paz …”
San
Francisco de Asís
Riviera
Maya, México; Octubre 9 del 2024.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…Dará la fuerza quien ha conferido
la dignidad…”
San León Magno –
Papa
Serm II, 1
CHRISTIFIDELES LAICI (45)
“Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo”
Estimados en Cristo:
Continuamos con este apartado llamado “Descubrir y Vivir la Propia Vocación y Misión”, momentos en los que San Juan Pablo II prefiere las edades de la adolescencia y la juventud como una razón obvia, pero no descarta la posibilidad de que el dueño de la mies puede llamar a todas las horas de la vida.
El Papa continúa haciéndonos reflexionar en que no tan solo debemos percibir o saber ¿qué quiere Dios de nosotros?; sino que, lo más importante es “necesario hacer lo que Dios quiere” y nos pone el ejemplo de nuestra Madre Santísima, cuando dirigiéndose a los sirvientes de las bodas de Caná, les dijo: “…Haced lo que Él os diga…” (Jn 2,5). Y para actuar con fidelidad a la voluntad de Dios hay que ser capaz y hacerse cada vez más capaz…” (SJPII – CFL No. 58).
Efectivamente, además de estar atentos, debemos aprovechar el tiempo para crecer en el amor a Dios, conociéndolo mejor a través de todos los medios que Jesús nos dejó con Su Palabra (la Biblia) y tantos otros documentos escritos por los santos y santas, Padres de la Iglesia, Doctores de la Iglesia; es necesario que estudiemos, y reflexionemos en todas “…las riquezas de la fe y del Bautismo y vivirlas en creciente plenitud…” (…) “…Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual pura, a fin de que, por ella, crezcáis para la salvación (1 P 2,2) …” (SJPII – CFL No. 58).
59. Una Formación Integral para vivir en la Unidad:
En este apartado San Juan Pablo II nos hablará de la importancia de vivir en la unidad al ser miembros de la Iglesia y ciudadanos de la sociedad humana. (SJPII – CFL No. 59). Lo que nos quiere decir el Papa en estas frases, es la necesidad de vivir en la coherencia de vida, esto es, no es vivir una vida “espiritual” con sus valores y exigencias, separada de la vida “secular”, más bien es en la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, la política y la cultura en general.
Como bien nos explica, el sarmiento está arraigado a la vid, que identificamos como Cristo y como nos lo hacía ver anteriormente, la vid unida a Cristo, da fruto, porque sin Él nada podemos; y toda actividad que desarrollemos debe ser para dar Gloria al Padre y al servicio de nuestros hermanos.
Por ello el Papa nos recuerda el mensaje contenido al respecto en el Decreto sobre el apostolado de los laicos “Apostolicam Actuositatem” surgido del Concilio Vaticano II: “…Toda actividad, toda situación, todo esfuerzo concreto —como por ejemplo, la competencia profesional y la solidaridad en el trabajo, el amor y la entrega a la familia y a la educación de los hijos, el servicio social y político, la propuesta de la verdad en el ámbito de la cultura— son ocasiones providenciales para un “continuo ejercicio de la fe, de la esperanza y de la caridad” …” (CVII – AA No. 4).
El Papa termina este importante apartado haciendo alusión a otro mensaje al que tenemos que poner mucha atención hoy en día, y que habla de la necesidad de que todos los cristianos demos ejemplo con la coherencia de nuestras vidas, ¡Estemos atentos a este mensaje que se vuelve urgente reflexionar!:
“…El Concilio exhorta a los cristianos, ciudadanos de una y otra ciudad, a esforzarse por cumplir fielmente sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que, sabiendo que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran por esto que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno (…) La separación entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerada como uno de los más graves errores de nuestra época…” (CVII – Gaudium et Spes No. 43).
60. Aspectos de la formación:
En este apartado San Juan Pablo II nos explicará de forma detallada la importancia de la “formación integral” de los fieles laicos y nos desglosa cada una de las características que conforman esta formación integral, misma que me gustaría ahondar en cada una de ellas, precisando que lo más importante será recibirla paulatinamente durante el crecimiento natural del niño/a; aunque de cualquier manera si no hubiere sido así, nunca es inútil recibirla en cualquier etapa de la vida. La diferencia es que el niño/a lo hace suyo de forma natural y en la adultez se identificará plenamente solo cuando la persona lo desea vehementemente por la propia madurez y la claridad de su fuerza de voluntad, ya que requerirá en muchas ocasiones de cambios medulares de su personalidad, debiendo romper con conceptos equivocados recibidos o asimilados con anterioridad.
El Papa inicia con “la formación espiritual” ha de ocupar un puesto privilegiado en la vida de cada uno, llamado como está a crecer ininterrumpidamente en la intimidad con Jesús, en la conformidad con la voluntad del Padre, en la entrega a los hermanos en la caridad y en la justicia…” (SJPII – CFL No. 60). Y nos recuerda como el Concilio Vaticano II nos recomienda la unión íntima con Cristo que podemos obtener principalmente a través de la participación activa de la Celebración Eucarística y de mantener esas gracias recibidas, a lo largo de nuestra participación diaria en la sociedad, donde nuestra condición de vida nos lo pida.
“…Por eso he afirmado que una fe que
no se hace cultura,
es una fe “no plenamente acogida, no
enteramente pensada,
no fielmente vivida…”
San Juan Pablo II - Christifideles
Laici No. 59
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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