Alemán Español Español Francés Inglés Inglés Italiano Polaco Portugués Portugués Ruso Chino
DA CLIC EN UNA BANDERA PARA OTRO IDIOMA

miércoles, 3 de abril de 2019

30 DÍAS DE LA CUARESMA


“Santifícalos con La Verdad.
Tu Palabra es La Verdad.”


Ciudad de México, Abril 4 del 2019.


“Nadie ‘le gana’ a Dios en Misericordia.”
Papa Francisco



30 DÍAS DE LA CUARESMA

Muy estimados todos, en Cristo Jesús:

Treinta días llevamos ya en ‘ambiente de penitencia’, conscientes como hemos estado de nuestros pecados, y poniendo los medios para no volver a pecar, ahora hemos de empezar por levantar nuestra alma; lo cual significa atender nuestra espiritualidad y nuestra trascendencia. Para ello, el Magisterio de la Iglesia Católica nos ha instruido a usar tres instrumentos ideales para estos momentos: LA ORACIÓN, LA PENITENCIA Y LA LIMOSNA.

Con la Oración me acerco a Dios, aunque yo no lo quiera; solo basta que lo desee (tener contacto espiritual con el Señor), para que mi alma haga todo lo demás (propiciar el encuentro con mi Creador).  No importa con qué rezos u oraciones inicie mi acercamiento con el Padre, lo que sí importa es mi voluntad de hacerlo y mi sinceridad para lograrlo.

. . . ¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, porque soy un pecador!” (Lc 18, 13) La súplica es muy breve, sin embargo, la sinceridad con la que la dijo el publicano de la Parábola de Jesucristo, le valió para ser justificado.  Igual puede suceder con cada uno de nosotros: reconocernos pecadores, orar al Padre pidiéndole su Misericordia y conseguir su Perdón.

Con la Penitencia domino mis pasiones, doblego el mal que me aqueja y renuevo mi estado físico y espiritual de cara a Dios.  ¡Por supuesto que cuesta trabajo!  Pero ser penitentes consuetudinarios, y no casuales como somos la mayoría, es la mejor forma de mantenernos atentos ante los incesantes ataques del maligno, que quiere que caigamos en el pecado.  La abstinencia que nos sugiere la Iglesia en Cuaresma, es una excelente metodología para aplicarla en todo el resto del año litúrgico y civil.

Con la Limosna –pero la que realmente vale la pena, la que se recuerda por años debido a lo elevado de su monto– podemos emparejar las deficiencias de Oración y de Penitencia.  Decía un querido sacerdote con el que trabajé muchos años, que “. . . el dolor que se experimenta cuando tenemos que acceder el bolsillo, donde portamos nuestro dinero para pagar algo, se agudiza cuando se trata de dar limosna.  

Así que, si no somos buenos rezando y orando, y tampoco somos buenos penitentes, al menos nos hemos de distinguir a la hora de dar limosna; ya que con ésta inducimos la voluntad, nos alejamos de nuestros ‘instintos carnales’ y ayudamos al más necesitado, especialmente al Cura de nuestra Parroquia.

A partir de hoy, solo nos quedan diez días naturales de La Cuaresma, para alcanzar el nivel de purificación que necesitamos para presentarnos ‘lo más digno que nos sea posible’ el Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa, que antes también llamábamos La Semana Mayor.

Orar sirve, es bueno para nuestra alma y nuestra mente.

De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli





También me puedes seguir en:

Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario