LAS PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA,
SON PARTE DE MI LIBRO
“El
Evangelio Según Zaqueo”
(EL ARCA
EDITORES - 2004)
Una muy personal forma de ver,
La Vida Humana de Dios Hecho Hombre.
“Santifícalos con
La Verdad.
Tu Palabra es La
Verdad.”
Ciudad de
México, Marzo 24 del 2019.
5 DE 40
Si Mateo escribió
que todo cuanto decía Jesús, María lo “guardaba
en su corazón”, Lucano disfrutó de eso cuando platicó con la Madre del
Señor para que le contara momentos muy íntimos de la vida de Jesús. Solo ella pudo haberle dicho esos
maravillosos pensamientos acerca de su experiencia como la “llena de Gracia”,
la “Bendita entre todas las mujeres”, la “esclava del Señor”.
María
protagonizó (con una humildad solo por ella alcanzada), algunos de los momentos
más importantes de la vida de Jesús: su primer milagro, que nos mostró al
Mesías, aun pensando Él que “todavía no llegaba su tiempo”. María lo indujo. Ante su “hagan como él les diga” no quedó más
remedio que actuar. Y no lo digo yo, ni
siquiera Mateo que era su gran amigo; lo dice Juan, uno de los hijos del
Zebedeo, el que gozaría de las vivencias posteriores con la Madre del
Señor. Dios le da a María las
Primicias. Es la primera que sabe de las
Virtudes del Mesías, (la conversión del agua en vino). Es la primera que sabe de las Virtudes del
Mesías, (la conversión del agua en vino).
Es la primera en constatar a Misericordia de Dios, (en la Pasión, Muerte
y Resurrección de Cristo.
Solo quiero que se
imaginen ser la madre de un hijo como éste.
Pero sabiendo quién es. Sabiendo
que es Hijo de Dios, que es Dios.
¿Cuántas veces habrá implorado el Niño y Joven Jesús a su Padre en el
Cielo, por ayuda terrena para su familia humana? ¿Cuántas veces ante la necesidad de amor, de
paz, de comprensión entre las relaciones des “otros familiares”, amigos y
vecinos, habrá intervenido con una oración para vencer el mal? Imagínense las
sorpresas constantes de María ante la solución inmediata de muchas y diversas
situaciones humanas y terrenales. De
esas ocasiones en que uno ve que todo se presenta mal, que todo se desarrolla
de forma incorrecta; y de repente, todo empieza a solucionarse, a resolverse
como debe ser, a conseguir comunidad de propósitos, a llegar a feliz
término. María debió haber volteado a
ver a Jesús, y con su dulce y tierna mirada solamente, debió haber agradecido
sus intervenciones.
Ahora
quiero que se pongan en el lugar de José, teniendo que “cuidar” a un Hijo
Adoptivo como éste; teniendo que ser “su padre” en los aspectos más humanos de
su enseñanza y educación. Piensen y
sienta por un instante lo que personalmente hubieran hecho – o dejado de hacer
– ante cualquier situación de una vida normal, ante las vicisitudes de la vida
diaria; pero con un Hijo como Jesús de Nazaret.
Todo cuanto ocurría
en Palestina debía ser recopilado para informar al gobernador del Imperio
Romano. Una de nuestras más importantes
labores era precisamente observar hasta los acontecimientos más insignificantes
del devenir de cada región, ciudad, pueblo villa del territorio asignado. La falta de conocimiento del acontecer del
lugar, podía terminar con la destitución del que fuera Jefe de Publicanos, lo
cual significaba que uno perdía su mejor oportunidad de estabilidad económica y
social dentro de la sociedad romana en las Provincias. Para los romanos la información era el arma
más letal que poseían; de tal manera que “mantenerla afilada” y dispuesta era
fundamental.
Cuando aquellos
Magos de Oriente que reseña Mateo en sus escritos, llegaron a Palestina, no
pasaron desapercibidos, por supuesto.
Era prácticamente imposible que una caravana, del tamaño que fuese, no
se registrara en el quehacer del lugar.
Mateo lo pone como
evidencia del nacimiento de una persona muy importante, que incluso es visitada
por personajes de lugares lejanos. Como
él escribe para explicar a los judíos de Jerusalén cuál es la valía de Jesús de
Nazaret, esta visita ex profesa de sujetos tan importantes le da autenticidad,
carácter, relevancia a la persona que es visitada. Y todavía más, y que también asienta la
entrevista que dichos Magos de Oriente sostienen con Herodes.
¡Esto sí que era
importante! Déjenme decirles que este tirano rey vivía en sus palacios apartado
de cuanto ocurría en su reino; jamás le importó si sus súbditos nacían, vivían
o morían. Herodes el Grande no otorgaba
entrevistas a nadie, a menos que eso le resultara en beneficio personal, lo
cual solo significaba para él incrementar su riqueza. Tres Magos de Oriente significaban una
caravana de buen tamaño, con muchas personas con las cuales se podían hacer
tratos comerciales muy provechosos. Y si
podía no ser informado el Imperio de tales acontecimientos, pues mejor, porque
de esa forma no se tenían que pagar impuestos.
Allí era donde nuestra valiosísima intervención era bien agradecida (y
recompensada, por supuesto), por el gobernador en turno.
¡Y estos personajes
no tan solo hacen acto de presencia, sino que además le traen regalos! ¡Y qué
regalos! Oro, como si fuera Rey o al
menos, hijo de Rey. Incienso; como si
fuera Sacerdote. Y mirra, tal que fuera
Profeta. Bien les digo que Mateo detalla
acontecimientos muy significativos de la vida de Jesús de Nazaret. ¡Le da importancia; le ubica dentro de la
jerarquía de hombre sobresaliente; lo cubre con el ambiente en el que ha de ser
aceptado en toda su dimensión; como Profeta, como Sacerdote, como Rey! ¡Y mejor aún, como Dios!
Allá
por el año 40, cuando Mateo empezó sus escritos, su Evangelio, constantemente
me pedía opinión acerca de cómo debería redactar tal o cual acontecimiento. Este, el de los Magos de Oriente, lo hicimos
juntos... Y estoy muy orgulloso de que
lo haya puesto tal como le dije. Lucano,
como era un hombre rico, no quiso repetir el evento, por aquello de que le
fuesen a criticar o a tildar de ‘superfluo interesado’ y materialista. Además, los judíos de Ponto, Panfilia,
Galacia y Grecia, para los cuales escribió, ya habían perdido el significado de
muchas de sus tradiciones al respecto.
Igualmente Marcos deja de mencionar el evento por juzgarlo innecesario
para los judíos de Roma. El alto nivel
de espiritualidad del Evangelio de Juan, elimina el acontecimiento en forma
natural.
Pero
el hecho existió y además generó gran expectación entre las comunidades de ese
tiempo. No tan solo por la visita de tan
insignes personajes, sino por la masacre de infantes inocentes ordenada por el
Rey Herodes en Belén. En todo el Imperio
Romano éramos considerados como salvajes, neófitos e incapaces de gobernarnos
por las locuras que éste despreciable Rey hizo en muchas ocasiones. Tanto los historiadores como los administradores
de la Provincia de Judea, reseñan para el Emperador César Augusto cuanto
ocurrió entonces. Por ello Mateo lo
señala con tanto detalle, porque fue un hecho muy comentado y deplorable.
¡Cuánto
sufrimiento, cuánta angustia para María y José en un lapso tan corto! ¡Qué terrible forma de iniciar la custodia de
Jesús, el recién nacido Niño Dios y por el cual ellos sufrirían y gozarían
tanto! Su partida a Egipto fue toda una
aventura, pues tuvieron que refugiarse primero en tierra filistea y tres meses
después partir en una caravana hacia los valles del Nilo. Gracias al oficio de José, no le fue difícil
contratarse en el grupo como carpintero, ya que sus habilidades eran
manifiestas por la forma en que realizaba su trabajo. Vivir peregrinos por casi cuatro años en
tierra extraña (hasta la muerte de Herodes el Grande), representó un esfuerzo
extraordinario de parte de María y José, quienes se afanaban intensamente en
las costumbres de una familia judía en una sociedad hostil para ellos. Egipto nunca se caracterizó por ser un lugar
propicio para judíos apegados a sus tradiciones; creyentes y practicantes de
una religión poco común en sus tiempos, que inclusive, era mal vista por su
afán de monoteismo en un mundo politeista promovido por la inmensidad del
Imperio Romano.
Para
José estaba muy claro algo; este Niño, Hijo de Dios, estaría constantemente
acechado por el Diablo; y él tenía que protegerlo, enseñarlo y procurarlo como
cualquier niño por cualquier padre.
¡¡Solo que en este caso se trataba de Dios hecho hombre!! Pequeña diferencia.
Para
María las cosas no eran diferentes; haber sido la ‘escogida’, la ‘elegida’,
la ‘bendita entre todas las mujeres’,
como le dijo el Ángel, implicaría una constante preocupación en la custodia del
Hijo de Dios. ¡Por supuesto que no sería
una madre ‘común y corriente’, porque su Hijo no era un niño común y
corriente! Cuidarlo iba a requerir de
todas sus cualidades y facultades como madre judía de un futuro Rabboni, y por
supuesto, Éste no era cualquier maestro, era “El Maestro”.
Ʊ Ω Ʊ
Orar sirve, es bueno para nuestra alma y
nuestra mente.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo por gusto de proclamar El Evangelio.
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