Santifícalos con La Verdad.
Ciudad de
México, Marzo 13 del 2019.
El escrito que a continuación se lee, es
parte de mi libro:
EL DEMONIO AL
ACECHO DEL MESÍAS
Un análisis de situaciones descritas en el
Evangelio,
que se sucedieron entre el Diablo y Cristo
Jesús.
72 DE 77
VI.10.- LA VENIDA DEL ESPÍRITU
SANTO
(Hc
2, 1-4)
“Al llegar el
día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de
una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se
encontraban.
Se les
aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre
cada uno de ellos; quedando todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a
hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.”
Hechos de los Apóstoles
A partir de este Glorioso momento,
nuestra orfandad contra el mal ya no es más; a partir de este Divino momento,
Dios Espíritu Santo está con nosotros.
Si siempre fue un hecho, ahora lo es con plena certeza para cada uno: el
acecho del Demonio, en razón de Jesucristo, es un paso adelante en el camino de
la santidad. Esto es lo que significa la Redención (aquello que
Satanás quiso evitar en la
Persona Humana de Dios hecho hombre), que contemos en nuestra
alma con el Paráclito, con el Espíritu Santo.
El cambio de vida de los Apóstoles y
Discípulos del Señor, se hace evidente a partir de Pentecostés. Ya nunca más dudarán, ya nunca más temerán
las insidias del Maligno, ahora hasta gozarán y alabarán a Dios por ser acechados
por el Demonio; pues ello es prueba de que caminan en la senda de la
santidad. Cuanto mal reciban sus
elegidos, será transformado en bien para la Gloria de Dios.
Ahora su Fe, es realidad de vida;
su Esperanza, es fecundidad en la entrega; y su Caridad, es manifestación de
Dios en sus actos. Predicar la Buena Nueva con Cristo
Resucitado será su única razón de existir.
Pero algo verdaderamente grande es que,
así como fue para aquellos ciento veinte Apóstoles y Discípulos (incluidas las
Santas Mujeres), reunidos todos en asamblea en Jerusalén, es también para
nosotros en el Bautismo, en donde recibimos al Espíritu Santo. De igual forma que para Pedro y los Once
significó un cúmulo de dones para predicar el kerigma, el Evangelio, La Buena Nueva de Cristo Jesús; así para nosotros es
la recepción de las Virtudes Teologales de Fe, Esperanza y Caridad; unidos a
los Dones del Espíritu Santo de: Temor de
Dios, Fortaleza, Piedad, Sabiduría, Entendimiento, Ciencia y Consejo;
(señalados por Santo Tomás de Aquino en su Summa
Theológica).
¡Qué armadura más espléndida para
enfrentar el acecho del Demonio! ¡Con razón nunca pudo el Satán contra el
Señor! ¡Cuánto Bien junto es el
Paráclito! ¡Por eso lo ofrecía con tanta
vehemencia el Señor!
TEMOR DE DIOS
Para que nos impulse a huir de cualquier cosa que pueda ofender a Dios
por ser Él quien es.
FORTALEZA
Para que despiertes en nosotros la audacia que nos impulse al apostolado
con entusiasmo y podamos superar el miedo a meternos en líos por defender los
derechos de Dios y de los demás.
PIEDAD Para
que aprendamos a relacionarnos con Dios como verdadero Padre nuestro y sepamos
amarlo y confiar en Él como verdaderos hijos suyos.
SABIDURIA
Para que nos comuniques el gusto por las cosas de Dios, a las que cada
día les encontramos menos sabor.
ENTENDIMIENTO
Para que nos des un conocimiento más profundo de las verdades de nuestra
fe, que es también un Don de Dios
CIENCIA Para
que nos enseñes a darle a las cosas terrenas el verdadero valor que tienen como
medio y no como fin.
CONSEJO Para que nos ayudes a resolver con criterios
cristianos los pequeños o grandes conflictos de nuestra vida diaria.
(Tomado de "Vida del Alma" No. 3357 del 18
de mayo de 1997,
Solemnidad de
Pentecostés)
Si
estos son los instrumentos con los que el Señor nos ha dotado para enfrentar al
Demonio en sus acechos, es porque Cristo supo ‘en carne propia’ cuáles de todos los infinitos Dones del Espíritu
Santo requeriríamos nosotros. También el
Satán sabe que este es un día excepcional en la vida de la humanidad,
comparable con la
Anunciación , La
Natividad del Niño Dios, El Bautismo del Jesús, La Institución de la Eucaristía , La Pasión y Muerte de
Jesucristo, La
Resurrección del Señor.
Todos estos
días de Gloria quiso evitar el Diablo, porque sabía que si éstos seguían
adelante, el Día de la Venida del Espíritu Santo sería el más grande de todos,
pues llegado el Paráclito a los hombres, se consumaba en sí la Redención. Ya no se trataba solamente de que ‘Dios
estuviera con nosotros’ (Emmanuel); ahora se trataba de que ‘Dios se quedara
con nosotros’ hasta el fin de los días.
¡¡Ya
nada puedes hacer Satanás!! Y cuanto hagas también será para nuestro beneficio,
pues ahora todos lucharemos con el Bien para vencer el mal, sin importar el mal
recibido en nuestra vida humana. ¡La Redención se ha dado!
§ § §
Orar
sirve, oremos por nuestros Pueblos.
De
todos ustedes afectísimo en Cristo
Antonio
Garelli
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