Santifícalos con La Verdad.
Ciudad de
México, Febrero 13 del 2019.
El escrito que a continuación se lee, es
parte de mi libro:
EL DEMONIO AL
ACECHO DEL MESÍAS
Un análisis de situaciones descritas en el
Evangelio,
que se sucedieron entre el Diablo y Cristo
Jesús.
68 DE 77
VI.6.- LA NEGATIVA DE TOMÁS
(Jn
20, 24-28)
“. . . Tomás,
uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino
Jesús. Los otros discípulos le decían:
‘Hemos visto al Señor.’
Pero él les
contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi mano en
su costado, no creeré.’
Ocho días
después, estaban otra vez reunidos los discípulos dentro y Tomás estaba con
ellos. Se presentó Jesús en medio
estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros.’
Luego dice a
Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi
costado, y no seas incrédulo sino creyente.’
Tomás le
contestó: ‘Señor mío y Dios mío.’ Dícele
Jesús: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han
creído.’”
Allí está el Demonio, por enésima ocasión;
ahora con uno de los más fieles discípulos que Cristo escogió como
Apóstol. Esta vez se aprovechará de la
débil naturaleza humana, diezmada por el pecado; lo cual también es invento del
Diablo. No obstante, ¡Yo amo a Tomás con
todo mi corazón!, porque fue el único de los Apóstoles y discípulos que arrancó
de Jesucristo tan grande bendición para todos nosotros: “Dichosos los que no han visto y han creído.” ¡En ti, Tomás, fuimos benditos por Cristo
Jesús en nuestra Fe!
Con frecuencia somos demasiado duros
para ‘juzgar’ esta caída de Tomás; sin embargo, fue él el primero que manifestó
su deseo de morir fiel por el Señor: “. .
. Vayamos también nosotros a morir con Él. . .” (Jn 11,16) Igualmente fue el
primero en aclararnos el camino seguro para llegar al Padre, al solicitarle a
Jesús: “. . . ¿Cómo podemos saber el
camino? . . .” (Jn 14, 5); y arrancar del Divino Maestro tan maravillosa
respuesta: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
Nadie va al Padre sino por mí. . .” (Jn 14, 6) Y todavía más importante; es
el primero que reconoce Dios a Jesucristo, al disculparse con tan sinceras
palabras después de su duda: “Señor mío y
Dios mío.”
Ningún Apóstol o discípulo había llamado
Dios al Señor. Hoy, cada vez que el
Sacerdote levanta para mostrarnos el Cuerpo y la Sangre de Cristo en el
altar, repetimos estas palabras igual de compungidos que Tomás: “Señor mío y Dios mío.”
A Tomás le llamaban el Mellizo por
desconfiado, no porque tuviera un hermano gemelo. Le decían que para creerse él mismo que existía,
debería tener un mellizo idéntico para comprobarlo. Era el clásico ‘a mi no me engañan’; y por
eso dudaba todo. Y por allí fue por
donde atacó Satanás para hacerlo caer: en su incredulidad natural. Pero el acecho no era solo para Tomás, que ya
de sí era receloso; el acoso era para todos los demás también, pues si éste
dudaba (sin importar sus características personales), los otros también podían
flaquear en la Fe ;
y de eso se trataba.
¡Ese es Santo Tomás Apóstol! No estamos
hablando de un incrédulo cualquiera; ya que todos nos identificamos en él
cuando dudamos, cuando queremos otro tipo de manifestación para nuestra
Fe. Todos los Apóstoles dudaron, no solo
Tomás; todos dudamos, no solo el Santo Apóstol.
Pero a él le aprovechó el Señor para dejarnos la Bendición de Fe y la
lección apostólica.
Todos hemos sido ‘tomases’ en primera
instancia, esto es, en la duda y la negación; sería conveniente que
analizáramos si también hemos sido ‘tomases’ en la recuperación y la
contrición: “Señor mío y Dios mío.”,
dijo él; con plenitud de Fe – Esperanza
– Caridad, in crecendo. Primero
llamándole Señor, e inmediatamente
reconociéndole Dios. ¡Yo amo a Santo Tomás, porque en su negativa
fortaleció mis debilidades de Fe ante el Cristo! Y maldigo al Demonio por haberle acosado tan
arteramente que, haciéndole caer, hasta mereció el Divino disgusto del Señor: ‘Porque me has visto has creído. . .”
Otro discípulo acechado, y otro caído;
pero también pronto recuperado. ¡Tampoco
aquí pudiste Satán! Y, ¡qué buena lección de Fe nos quedó! Simplemente reitero:
¡Yo amo a Tomás!
§ § §
Orar
sirve, oremos por nuestros Pueblos.
De
todos ustedes afectísimo en Cristo
Antonio
Garelli
Tu Palabra es La Verdad.
También me puedes seguir en:
Solo por el gusto de
Proclamar El Evangelio
No hay comentarios:
Publicar un comentario