LAS
PÁGINAS QUE SE LEEN ENSEGUIDA, SON PARTE DE MI LIBRO
“El
Evangelio Según Zaqueo”
(EL ARCA
EDITORES - 2004)
Una muy personal
forma de ver,
La Vida Humana
de Dios Hecho Hombre.
“Santifícalos con
La Verdad.
Tu Palabra es La
Verdad.”
Ciudad de
México, Febrero 24 del 2019.
Primera
Entrega de Muchas
El Evangelio
Según Zaqueo
Una
muy personal forma de ver,
la
vida humana de Dios Hecho Hombre
Antonio Garelli
DEDICATORIA
Para Lily, mi amor
Para Kary y Lore,
Mis otros amores
INTRODUCCIÓN
“Habiendo entrado Jesús en Jericó,
atravesaba la ciudad.
Y he aquí que un hombre rico, llamado
Zaqueo, principal
entre los publicanos, hacía diligencias
para conocer a
Jesús de vista; y no pudiendo a causa
del gentío, por ser
de muy pequeña estatura, se adelantó
corriendo, y subióse
a un sicómoro para verle: porque había
de pasar por allí.
Llegado que hubo Jesús a aquel lugar,
alzando los ojos
le vio, y díjole: Zaqueo, baja pronto;
porque hoy he de
hospedarme en tu casa. Él bajó a toda
prisa, y lo recibió
gozoso.
Todo el mundo, al ver esto, murmuraba
diciendo que se
Había ido a hospedar en casa de un
hombre pecador.
Mas Zaqueo, puesto en presencia del
Señor, le dijo:
“Señor, doy la mitad de mis bienes a los
pobres, y si he
defraudado en algo a alguno, le voy a
restituir el cuádru-
plo.”
Jesús le respondió: “Ciertamente que el
día de hoy
ha sido día de salvación para esta casa;
pues que también
éste es Hijo de Abraham. Pues el Hijo del Hombre ha
venido a buscar y salvar lo que estaba
perdido.”
Evangelio
de San Lucas (19, 1 – 19)
CAPÍTULO I
LO
QUE YA SABEMOS TODOS. . .
Y
ALGO MÁS.
De
no haber sido por Lucano y su mísera narración del día en que conocí a Jesús,
La Historia no me recordaría; ni sabrían quién realmente soy.
Lucano
escribió de mí solo porque se lo recomendó “alguien muy importante” (ventajas
de por medio de La Virgen, por supuesto), ya que Mateo, más miserable aún, que
era un subordinado mío antes de que Jesús lo “llamara”, ni siquiera me mencionó
en sus escritos.
Yo
había sido para Mateo (que en realidad se llamaba Leví, porque ni judío era),
como el hermano mayor que nunca se tuvo; como su Padrino, así como decían los
romanos; como su Abbá (padre), para que me entiendan bien. Yo le hice recaudador de impuestos para el
Imperio. A mí me reportaba todo el
producto de su trabajo; en mi mansión se realizaba la ‘colecta’ de cuanto había
que entregarle a los Romanos.
Mateo
era un hombre rico, no tanto como yo, pero rico al fin. En muchísimas ocasiones
asistí a los banquetes que organizaba.
Pero también era soñador, al fin levita.
Jesús lo cautivó con sus palabras, con su forma, con su trato amable, “Divino”, como decía el mismo Leví. ¡Claro que era rico!; ningún publicano debía
ser pobre, ¡no!, ¡eso nunca! Tenían que
ser ricos, y además, poderosos. Esa era
la única forma de evitar que robaran de los impuestos y por ello fuesen
decapitados por ladrones los recaudadores.
Todo estaba muy bien calculado por los Señores de Roma.
Jesús
lo hizo su amigo porque “así convenía a
las causas”. Y Mateo cayó embelesado
con ‘La Buena Nueva del Señor’. Se refería a Él con tal aprecio, con tal
delicadeza, con tal admiración, que cada vez que hablaba de Jesús yo encendía
en cólera y lo mandaba retirar de mi presencia.
¡Nunca tuvo para mí una palabra de consideración!, ni siquiera alguna de
respeto. Con Jesús, desbordado; conmigo
ingrato. Ni modo, así es la vida; nadie
sabe para quién trabaja. Así son los negocios.
“.
. . Por
ser de muy pequeña estatura. . .” dijo Lucano. Le faltó decir, si ese era el caso: gordo,
calvo y mal encarado. Y con todo eso, a
mí también me amó el Señor, no en balde dijo:
“. . . Ciertamente que el día de
hoy ha sido día de salvación para esta casa; pues que también éste es hijo de
Abraham. . .” Más que suficiente
para salvarse. Hoy vivo en el Cielo,
junto con Lucano y Mateo, pues solo los Hijos de Abraham están en presencia del
Señor; solo los justos, los arrepentidos los perdonados.
Para
disgusto de muchos, yo escribí estas líneas en el resto de los días que me
sobraron de vida, después de aquel inolvidable encuentro con Jesús de
Nazaret. Hasta hoy las hago públicas
porque nunca fue mi intención contradecir a los Evangelistas. Este, ni siquiera es un ‘Evangelio Sinóptico’. Es mucho menos que eso, ya que no está
inspirado por el Espíritu Santo, el cual no se me dio ‘para no causar
escándalo’; así habrá dicho Simón, Pedro.
Como
no es palabra de Dios, porque aparte no tiene ninguna profecía, yo solo me di
el gusto de escribir de un Hombre al que vi una sola vez en mi vida, pero del
cual supe todo lo que hizo durante eso que ellos llamaban “Su Ministerio”. Yo les voy a contar mucho acerca de los 30 años que
los escritores ‘oficiales’ nunca tocaron; probablemente hasta ahora sabrán cuál
fue la razón de su omisión; lo que sí es cierto, es que la vida de Jesús de
Nazaret encierra muchas y muy variadas sorpresas.
Ʊ Ω Ʊ
Orar sirve, es bueno para nuestra alma y
nuestra mente.
De todos ustedes afectísimo en Cristo,
Antonio Garelli
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Solo
por gusto de proclamar El Evangelio.
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