¡Venga Tu Reino!
Juventud y Familia Misionera
FORMACIÓN PARA MISIONEROS
PONTIFICIO CONSEJO PARA LA
FAMILIA
FAMILIA, MATRIMONIO Y UNIONES DE HECHO
CONTINUACIÓN
Testimonio del Matrimonio Cristiano.
40) Los esfuerzos por obtener una
legislación favorable de las uniones de hecho en muchísimos países de antigua
tradición cristiana, crea no poca preocupación entre pastores y fieles. Podría parecer que muchas veces no se sabe
qué respuesta dar a este fenómeno y la reacción es meramente defensiva,
pudiendo darse la impresión de que la Iglesia simplemente quiere mantener el status quo, como si la Familia
Matrimonial fuera solo el ‘modelo cultural’ (y tradicional) de la Iglesia, que
se quiere conservar a pesar de las grandes transformaciones de nuestra época.
Ante ello, es preciso profundizar en los aspectos
positivos del amor conyugal, de modo que sea posible volver a inculturar la
Verdad del Evangelio, de modo análogo a como lo hicieron los cristianos de los
primeros siglos de nuestra era.
El sujeto privilegiado de esta nueva evangelización de
la familia, son precisamente las familias cristianas, porque son ellas las
primeras evangelizadoras de la “buena noticia” del “amor hermoso”, no solo en
su palabra sino, sobre todo, con su testimonio personal. Es urgente redescubrir el valor social de la
maravilla del Amor Conyugal, puesto que el fenómeno de las uniones de hecho no
está al margen de los factores ideológicos que los oscurece, y que corresponden
a una concepción errada de la sexualidad humana y de la relación hombre-mujer.
De aquí la importancia fundamental de la vida de
gracia con Cristo de los Matrimonios Cristianos, tal como lo señala San Juan
Pablo II:
“También la
Familia Cristiana está inserta en la Iglesia, pueblo sacerdotal, mediante el
Sacramento del Matrimonio, en el cual está enraizada y del que se alimenta; es
vivificada por el Señor y es llamada e invitada al diálogo con Dios mediante la
vida sacramental, el ofrecimiento de la propia vida y la oración.
Este
es el cometido sacerdotal que la Familia Cristiana puede y debe ejercer en
íntima comunión con toda la Iglesia, a través de las realidades cotidianas de
la vida conyugal y familiar. De
esta manera la Familia Cristiana es llamada a santificarse y santificar a la comunidad
eclesial y al Mundo.” (Ex. Ap. FC n.
55)
41) La presencia misma de los
Matrimonios Cristianos en los múltiples ambientes de la sociedad, es un modo
privilegiado de mostrar al hombre contemporáneo (en buena medida destruido en
su subjetividad, exhausto en una nueva búsqueda de un amor “libre”, opuesto al
verdadero amor conyugal, mediante una multitud de experiencias fragmentadas),
la real posibilidad de reencuentro del ser humano consigo mismo, de ayudarle a
comprender la realidad de una subjetividad plenamente realizada en el
matrimonio en Cristo Jesús.
Solo en esta especie de ‘choque’ con la realidad,
puede hacerse emerger, en el corazón, la nostalgia de una patria de la cual
toda persona custodia un recuerdo imborrable.
A los hombres y mujeres desengañados, que se preguntan así mismos
cínicamente: “¿puede venir algo bueno del
corazón humano?”, es preciso responderles: “venid y ved nuestro Matrimonio, nuestra Familia.”
“Este puede ser
un punto decisivo de partida, testimonio real con la comunidad cristiana, con
la Gracia de Dios, manifiesta la Misericordia de Dios para con los
hombres. Puede constatarse como
sumamente positiva, en muchos ambientes, la muy considerable influencia
ejercida por parte de los fieles cristianos.
En razón de una consciente elección de Fe y de vida, resultan, en medio
de sus contemporáneos, como el fermento en la masa, como la luz en medio de las
tinieblas. La atención pastoral en su
preparación al Matrimonio y la Familia, y su acompaña-miento en la vida
matrimonial y familiar, es de fundamental importancia para la vida de la
Iglesia y del Mundo.” San Juan Pablo
II Ex. Ap. FC n. 66.
CONTINUARÁ
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