¡Venga Tu Reino!
Juventud
y Familia Misionera
FORMACIÓN
Pontificio Consejo
Para La Familia
FAMILIA, MATRIMONIO Y UNIONES DE HECHO
(CONTINUACIÓN)
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Por tanto, se trata de un proyecto común estable que nace de la entrega
libre y total del Amor Conyugal fecundo como algo debido en justicia; en donde
la dimensión de justicia, puesto que se funda en una institución social
originaria (y originante de la sociedad), es inherente a la conyugalidad misma.
«Son
libres de celebrar el matrimonio, después de haberse elegido el uno al otro de
modo igualmente libre; pero, en el momento en el que realizan este acto,
instauran un estado personal en el que el amor se transforma en algo debido,
también con valor jurídico.» Papa San Juan Pablo II
Pueden existir otros modos de vivir la
sexualidad –aún contra las tendencias naturales–, otras formas de convivencia
común, otras relaciones de amistad –basadas o no en la diferenciación sexual–,
otros medios de traer hijos al mundo; pero
la Familia de Fundación Matrimonial tiene como algo específico, que es la única
institución que aúna y reúne todos los elementos citados, de modo originario y
simultáneo.
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Resulta, en consecuencia, necesario subrayar la gravedad y el carácter
insustituible de ciertos principios antropológicos sobre la relación
hombre-mujer, que son fundamentales para la convivencia humana, y mucho más para
la salvaguarda de la dignidad de todas las personas. El núcleo central y el elemento esencial de
esos principios es el Amor Conyugal entre dos personas de igual dignidad, pero
distintas y complementarias en su sexualidad.
Es el ser del Matrimonio como realidad natural y humana el que está en
juego.
«Como
todos saben, hoy no solo se ponen en tela de juicio las propiedades y
finalidades del Matrimonio, sino que también el valor y la utilidad misma de
esta institución. Aun excluyendo
generalizaciones indebidas, no es posible ignorar, a este respecto, el fenómeno
creciente de las simples uniones de hecho
(cf. Familiaris Consortio, n. 81), y
las insistentes campañas de opinión encaminadas a proporcionar dignidad
conyugal a las uniones, incluso entre personas del mismo sexo.» PP S.J.P.II
Se trata de un principio básico: un amor,
para que sea Amor Conyugal verdadero y libre, debe ser transformado en un amor
debido en justicia, mediante el acto libre del consentimiento matrimonial.
«A
la luz de esos principios puede establecerse y comprenderse la diferencia esencial
que existe en una mera unión de hecho, aunque se afirme que ha surgido por el
amor y el matrimonio, en el que el amor se traduce en un compromiso no solo
moral, sino también rigurosamente jurídico.
El vínculo, que se asume recíprocamente, desarrolla desde el principio
una eficacia que corrobora el amor del que nace, favoreciendo su duración en
beneficio del cónyuge, de la prole y de la misma sociedad.» PP S.J.P.II
En efecto, el Matrimonio –fundante de la
Familia– no es una «forma de vivir la sexualidad en pareja»: si fuera
simplemente eso, se trataría de una forma más entre las varias posibles. Tampoco es simplemente la expresión de un
amor sentimental entre dos personas, ya que esta característica se da
habitualmente en todo amor de amistad.
El Matrimonio es más que eso: es una
unión entre mujer y varón, precisamente en cuanto tales, y en la totalidad de
su feminidad y su masculinidad. Tal unión sólo puede ser establecida por un
acto de la voluntad libre de los
contrayentes, pero su contenido específico viene determinado por las
estructuras del ser humano, mujer y varón, a saber, recíproca entrega y
transmisión de la vida.
A este don de sí, en toda la dimensión
complementaria de mujer y varón con la voluntad de deberse en justicia al otro,
se le llama conyugalidad; y los contrayentes se constituyen entonces en
cónyuges.
«Esta
comunión conyugal hunde sus raíces en el complemento natural que existe entre
el hombre y la mujer, y se alimenta mediante la voluntad personal de los
esposos de compartir todo su proyecto de vida, lo que tienen y lo que son; por
eso tal comunión es el fruto y el signo de una exigencia profundamente humana.» PP S.J.P.II
Mayor gravedad
de la equiparación del
Matrimonio a
relaciones homosexuales.
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La verdad sobre el amor conyugal permite comprender también las graves
consecuencias sociales de la institucionalización de la relación homo-sexual,
pues, «se pone de manifiesto también lo
incongruente que es la pretensión de atribuir una realidad conyugal a la unión
entre personas del mismo sexo. Se opone
a esto, ante todo, la imposibilidad objetiva de hacer fructificar el matrimonio
mediante la transmisión de la vida, según el proyecto inscrito por Dios en la
misma estructura del ser humano. Asimismo,
se opone a ello la ausencia de evidencias para la complementariedad
interpersonal querida por el Creador, tanto en el plano físico-biológico como
en el eminentemente psicológico, entre el varón y la mujer…» C.E.Francesa. El Matrimonio no puede ser reducido a una
condición semejante a la de una relación homosexual; esto es contrario al
sentido común.
En el caso de
las relaciones homosexuales que reivindican ser consideradas unión de hecho, las consecuencias
morales y jurídicas alcanzan una especial relevancia; ya que constituyen una
deplorable distorsión de lo que debería ser la comunión de amor entre un hombre
y una mujer, en recíproca donación abierta a la vida.” Todavía es mucho más grave la pretensión
de equiparar tales uniones a ‘matrimonio legal’, como algunas iniciativas recientes
promueven.
Por si fuera poco, los intentos de
posibilitar legalmente la adopción de niños en el contexto de las relaciones
homosexuales, añade a todo lo anterior un elemento de gran peligrosidad: a esos
niños se les estaría negando de facto,
pertenecer a una verdadera familia.
Es menester recordar la trascendencia
social de la verdad sobre el Amor Conyugal, y, en consecuencia, el grave error
que supondría el reconocimiento o incluso la equiparación del Matrimonio a las
relaciones homosexuales; que no supone de ningún modo la discriminación de esas
personas. Es el mismo Bien Común de la
sociedad el que exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la Unión
Matrimonial como base de la Familia, la cual se vería perjudicada de este modo.
CONTINUARÁ
Hoy es 16 de Noviembre, Cumpleaños de mi Hijita Lore, le pido a todos la incluyan en sus oraciones ¡Felicidades Lore! ¡Por eso está lloviendo!
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