jueves, 1 de enero de 2026

EL CREDO - SÍMBOLO DE LA FE (11)

“La Felicidad es mirar hacia Dios,

la tristeza es mirar hacia uno mismo.”

San Carlo Acutis, Patrono de Internet

 

Riviera Maya, México; Enero 1° del 2026.

 

EL CREDO,

SÍMBOLO DE LA FE.

Tomado de la Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006


CREO EN DIOS…

CREO EN JESUCRISTO…

 

- El Crucificado es el Hijo de Dios 

¿En qué realidad se funda esa especial relación de Jesús con Dios, que nos permite llamarle Hijo de Dios, el Hijo Unigénito, el Hijo querido?  El Nuevo Testamento nos describe esa relación filial de Jesús con Dios Padre.  Jesús se dirige a Dios con una palabra del lenguaje familiar, como se dirige un niño a su padre, expresando su infinita confianza y amor: Abbá, papá.

Jesús es confesado como Hijo único –Unigénito– y como Primogénito de muchos hermanos.  Los Padres (de la Iglesia) se complacen en comentar esta riqueza y la diferencia que hay entre los dos títulos:

Dice San Agustín:

En cuanto es Unigénito (Jn 1, 18) no tiene hermanos; pero en cuanto Primogénito (Col 1, 15) se ha dignado llamar hermanos (Hb 2, 11) a todos los que, tras su primacía y por medio de ella (Col 1, 18), renacen para la Gracia de Dios por medio de la filiación adoptiva, como nos lo enseña el Apóstol Pablo. (Ga 4, 5-6; Rm 8, 15-16).  Es, pues, único el Hijo natural de Dios, nacido de su sustancia y siendo lo que es el Padre: Dios de Dios, Luz de Luz.  Nosotros, en cambio, no somos luz por naturaleza, sino que somos iluminados por aquella Luz, para poder iluminar con la sabiduría.  Pues “Él era la Luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.” (Jn 1, 9)”

 

Dice San Teodoro de Mopsuestia:

Los dos vocablos, –Unigénito y Primogénito– se dicen de la misma persona, pero hay mucha diferencia entre unigénito y primogénito… Esto es lo que nos enseña la Escritura.  Refiriéndose al Unigénito dice que “hemos visto su gloria como Gloria de Unigénito salido del Padre, lleno de gracia y de verdad.”  Y también que “el Unigénito está en el seno del Padre.”, siendo conocido Unigénito por la unión con su Padre… Tal es el significado de Unigénito: el único engendrado por el Padre, con quien siempre existe… Con respecto al Primogénito, entendemos su significado a la luz de estas palabras: “A los que de antemano conoció los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, a fin de que Él sea el Primogénito entre muchos hermanos.” (Rm 8,29); nos da a entender el Apóstol, llamándole Primogénito, que tiene muchos hermanos, pues son muchos los que participan en la filiación divina.”

Esta filiación es el fundamento de la reciprocidad de señorío y salvación entre Jesús y el Padre.  Aquéllos a quien Jesús acoge, son acogidos por Dios; a quienes incorpora en su comunión son reconocidos por Dios.  La aceptación o rechazo de Jesucristo determinan el destino del hombre ante Dios. (Jn 13,20)

La filiación de Jesús es proclamada por la voz del Padre en el Bautismo y en la Transfiguración: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco: escuchadle.” (Mt 17,5; 3,17; 1Jn 5,9-12; 2Pe 1,17-18).  Como Hijo de Dios es confesado por los Discípulos ante el milagro inesperado de la tempestad calmada (Mt 14,33); es también la confesión de Pedro, inspirado por el Padre mismo: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.”; y hasta como acusación en el proceso, es proclamado –y con ello condenado– como Hijo de Dios.  Así lo llaman quienes lo ven en la cruz con compasión, en burla o como confesión de fe. (Mt 27, 40.43.54)

Hijo de Dios es una expresión que hallamos en el Antiguo Testamento (A.T.) aplicada al Rey de Israel, no como engendrado por Dios, sino como elegido de Dios. Pero ya en el A.T. la filiación divina por elección del rey se convirtió en profecía, en promesa de que un día surgiría un rey que con razón podría decir: “Voy a anunciar el decreto de Yahveh: “Él me ha dicho “Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado.” (Sal 2,7)

La comunidad cristiana creyó realizada esta profecía en la Resurrección de Jesús: “También nosotros –proclama San Pablo– os anunciamos la Buena Nueva de que la promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús, como está escrito en los Salmos: ‘Hijo mío eres Tú; yo te he engendrado hoy.” (Hch 13,32-33) Este hoy no es reciente, sino eterno.  Es un hoy sin tiempo, anterior a todos los siglos: “Antes de la aurora te engendré.” (Sal 110,3)

La paradoja (idea extraña opuesta) es tremenda. Es una contradicción creer que el que ha muerto crucificado en el Gólgota es la persona de quien se habla en el Salmo 2.  ¿Qué significa esta confesión de fe?  Afirma que la esperanza en el rey futuro de Israel se realiza en el crucificado y resucitado.  Expresa la fe de que aquel que murió en cruz, renunció al poder del mundo, prohibió la espada y no respondió al mal con mal, sino que respondió dando la vida por quienes le crucificaban; él es el que recibe la voz de Dios, que le dice: “Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado.

La Colección de Folletos

EL CREDO. SÍMBOLO DE LA FE DE LA IGLESIA

P. Emiliano Jiménez Hernández, C.N.

Grafiti Ediciones – Bilbao España

2006

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De todos ustedes afectísimo en Cristo,

Antonio Garelli

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