martes, 23 de diciembre de 2025

MÍSTICA - LILIA GARELLI - (DN-32)

 “… Señor, quédate con nosotros …”

San Cleofás en Emaús 

Riviera Maya, México; Diciembre 24 del 2025.

        MÍSTICA       

                                                            Por: Lilia Garelli                                      

 

“…Nuestro corazón, como el de la Iglesia, como el de Jesús,

 ha de abrazar a todos los hombres…”

Meditaciones Carlos de Foucauld – Nazaret 1897

PF – DN No. 179

DILEXIT NOS (32) - Él nos Amó

“Sobre el Amor Humano y Divino del Corazón de Jesucristo”

 

Estimados en Cristo:

 

¡Feliz Nochebuena!

¡Nuestros mejores deseos para esta Navidad,

que esté llena de amor, paz y armonía,

que Nuestro Señor sea el protagonista principal de estos días,

sin que nada ni nadie lo opaque!

¡Que esta realidad sea la que inunde nuestros hogares hoy y siempre!

 

¡Qué mejor que vivir esta época navideña reflexionando sobre el gran amor que Jesucristo nos ha mostrado!, como primer paso, haciéndose igual que nosotros un “ser humano” para nuestra mejor e ineludible seguridad de que es uno de nosotros, aunque es Dios; y lo ha hecho para asegurarnos la salvación, a pesar de nuestras miserias que lo traicionan momento a momento.  Una vez más Él se presenta en nuestros hogares como un “bebé” vulnerable y dependiente de sus padres, como nosotros mismos lo fuimos.  Con este gesto, y los que seguirán más adelante con su Pasión, Muerte y Resurrección, Él nos demostrará su inmenso amor para llenarnos de “Esperanza en este peregrinar en la tierra”. A través de esta Carta Encíclica de quien hoy se encuentra de regreso con el Padre, el Papa Francisco “Dilexit Nos” – Él nos Amó – “Sobre el Amor Humano y Divino del Corazón de Jesucristo”; nos da la oportunidad de reconocer el Amor que Jesucristo siempre nos ha enseñado como ¡lo único que importa en la historia de nuestra vida!  “Al final de los tiempos, es lo único que contará ¿cuánto has amado a Cristo y a tus hermanos?

Continuamos con el apartado “Fraternidad y Mística” que coincidentemente nos queda perfecto al ambiente navideño que estamos viviendo en estos momentos, ese deseo de lograr convivir entre todos, superando las miserias de cada uno y propiciando en el entorno un ambiente de paz y fraternidad.  El Papa nos recuerda la convicción de Carlos de Foucauld por dejarse modelar por el Corazón de Cristo: “…quería albergar a la totalidad de la humanidad doliente en su corazón fraterno: “El amor del corazón de Jesús para con los hombres, el amor que muestra en su pasión, ése es el que nosotros hemos de tener para con todos los hombres” (Charité 90 - Mt 27,30) …” (PF – DN No. 179).

Quizá todos nos hemos de preguntar, ¿cómo lograr esta vida interior, en donde el alma nos pide que nos donemos en su totalidad, hacia el que más sufre?, porque al evaluar nuestra vida, nos damos cuenta de que hay quien sufre mucho más que nosotros que nos pasamos quizá quejando de pequeñeces que enfrentamos con la forma de ser de los demás; para ello el Papa nos recuerda las palabras del abate Henri Huvelín, de quien también ya hemos hablado en escritos pasados por ser el director espiritual de San Carlos de Foucauld, en ellas nos dice:  “…cuando nuestro Señor vive en un corazón, le da estos sentimientos, y este corazón se abaja hacia los pequeños…” y ponía el ejemplo de San Vicente de Paul:  “…Para que esto sea real supone que el propio corazón haya sido transformado por el amor y la mansedumbre del Corazón de Cristo y San Vicente repetía mucho esta convicción en sus sermones y consejos, hasta el punto de convertirse en un aspecto destacable de las Constituciones de su Congregación:  “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”; teniendo en cuenta que, según Él mismo lo dice, con la mansedumbre se posee la tierra, porque con la práctica de esta virtud se ganan los corazones de los hombres para convertirlos a Dios, lo cual no pueden conseguir los que se portan con el prójimo de una manera dura y áspera…” (Reglas comunes de la Congregación de la Misión, c.2,6 1658) (PF – DN No.180).

·        La Reparación: Construir sobre las ruinas:

Como consecuencia del apartado anterior, el Papa nos dice que para comprender “…a la luz de la Palabra de Dios, cuál es el sentido que debemos dar a la “reparación” que se ofrece al Corazón de Cristo, ¿qué es lo que realmente el Señor espera que reparemos con la ayuda de su gracia? …” (PF – DN No. 181) y para tener esa respuesta más clara nos va a referir a la reflexión de varios textos que San Juan Pablo II nos dejó a los cristianos de este tiempo hacia un espíritu de la reparación con mayor sintonía a los Evangelios, mismos que a continuación meditaremos:

o   Sentido Social de la Reparación al Corazón de Cristo:

Iniciamos con estas palabras de San Juan Pablo II a la Compañía de Jesús: “… sobre las ruinas acumuladas por el odio y la violencia, se podrá construir la tan deseada civilización del amor, el reino del Corazón de Cristo…” (Carta al Prepósito General de la Compañía de Jesús 1986). El Papa Francisco continúa diciéndonos que para que seamos capaces de lograr la tan ansiada “Civilización del Amor” es necesario que nuestro corazón se una al amor filial con Dios a través del amor al prójimo.  Ciertamente no es fácil cambiar nuestra tendencia a la respuesta negativa hacia quienes nos hacen algún daño, pero, si nos diéramos cuenta que a través de ese gran esfuerzo, de ver las cosas de diferente manera y podamos convertir el recelo, el odio o el deseo de revancha, a lo que nos pide Dios, reconoceríamos que “…esta es la verdadera reparación pedida por el Corazón del Salvador…” (Idem Cía. De Jesús 1986) “…Junto con Cristo, sobre las ruinas que nosotros dejamos en este mundo con nuestro pecado, se nos llama a construir una nueva civilización del amor. (…) En medio del desastre que ha dejado el mal, el Corazón de Cristo ha querido necesitar nuestra colaboración para reconstruir el bien y la belleza…” (PF – DN No. 182).

“… Es cierto que todo pecado daña a la Iglesia y a la sociedad, por lo que “se puede atribuir a cada pecado el carácter de pecado social”,  aunque esto vale sobre todo para algunos pecados que “constituyen, por su mismo objeto, una agresión directa contra el prójimo…”

P. Francisco - Dilexit Nos No. 183

San Juan Pablo II – Ex. Ap. -

Reconciliatio et Paenitentia 1984

Afectísima en Jesucristo,

Lilia Garelli

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