“… Hazme un instrumento de tu paz …”
San Francisco de Asís
Riviera
Maya, México; Mayo 15 del 2024.
MÍSTICA
Por:
Lilia Garelli
“…No cuentan
tanto los bienes de la tierra, cuanto el bien de la persona,
el bien que es la persona misma…”
San Juan Pablo II - Christifideles Laici No. 37
CHRISTIFIDELES LAICI (24)
“Vocación y Misión de
los Laicos en la Iglesia y en el Mundo”
Estimados en Cristo:
Habiendo vivido recientemente la Ascensión del Señor a los Cielos, y por supuesto recordado los diversos momentos de sus apariciones a los Apóstoles, siempre nos queda el alma llena de esperanza en que nos encontraremos nuevamente con Jesucristo, nuestro Señor; mientras tanto, formando parte de esta Iglesia Peregrina, nuestra tarea será seguir los mandatos del Señor, viviendo nuestra vida cercana a Su Palabra, por ello es necesario crecer en el amor a Él a través del mejor conocimiento de Su Voluntad, para lo cual seguiremos reflexionando en esta preciosa Exhortación Apostólica Christifideles Laici en el apartado que dejamos la semana pasada “Promover la dignidad de la persona”.
Como bien sabemos, fuimos creados por Dios a imagen y semejanza suya y más aún, Dios nos envió a su Hijo Único para redimirnos del pecado original, por tanto el Papa nos recuerda: “…el hombre está llamado a ser “hijo en el Hijo” y templo vivo del Espíritu; y está destinado a esa eterna vida de comunión con Dios, que le llena de gozo. Por eso toda violación de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios, y se configura como ofensa al Creador del hombre…” (SJPII – CFL No. 37).
En efecto, el valor del ser humano exige ser tratado con la dignidad que se merece y nunca como un objeto que puede ser usado y desechado.
A lo largo de la historia de la humanidad, desafortunadamente, se han presentado múltiples formas de discriminación, ya sea por su raza, color, situación social o cultural, inclusive política y geográficamente hablando, por ello el Papa nos dice acertadamente: “…Toda discriminación constituye, no tanto por las tensiones y conflictos que puede acarrear a la sociedad, cuanto por el deshonor que inflige a la dignidad de la persona; y no sólo a la dignidad de quien es víctima de la injusticia, sino todavía más a la de quien comete la injusticia…” (SJPII – CFL No. 37).
Como bien nos dice el Papa, el fundamento de la igualdad entre todos nosotros es la posibilidad de dialogar y lograr la comunión entre todos, porque la dignidad de la persona es “quien es” y no lo “que tiene”. “…La dignidad personal es propiedad indestructible de todo ser humano, (…) se basa en la unicidad y en la ‘irrepetibilidad’ de cada persona…” (SJPII – CFL No. 37).
La dignidad de la persona nos define que el ser humano no es tan sólo un número, ni tampoco un eslabón más de una cadena que pueda marcar la naturaleza, el Papa nos lo explica bellamente recordando el primer radiomensaje que dio en la Navidad de 1979, revivamos pues sus palabras como si estuviera presente, porque estas enseñanzas son inspiradas ciertamente del Espíritu Santo:
“…Si las estadísticas humanas, las catalogaciones humanas, los humanos sistemas políticos, económicos y sociales, las simples posibilidades humanas no logran asegurar al hombre el que pueda nacer, existir y trabajar como un único e irrepetible, entonces todo eso se lo asegura Dios. Para Él y ante Él, el hombre es siempre único e irrepetible; alguien eternamente ideado y eternamente elegido, alguien denominado y llamado por su propio nombre…”
38. Venerar el inviolable derecho a la vida:
En este apartado San Juan Pablo II nos definirá de forma clara la importancia del respeto y defensa de la promoción de los derechos de cada uno de nosotros como “persona humana”. “…Se trata de derechos naturales, universales e inviolables. Nadie, ni la persona singular, ni el grupo, ni la autoridad, ni el Estado pueden modificarlos y mucho menos eliminarlos, porque tales derechos provienen de Dios mismo…” (SJPII – CFL No. 38).
Como bien nos dice el Papa, en la actualidad se opta por defender los derechos del hombre en múltiples cosas, como el derecho a la casa, comida sustento, la salud, el trabajo, la familia y la cultura; sin embargo, no se considera como el más importante derecho de todo ser humano “el derecho a la vida”, que sin ella nada de lo anterior tendría razón alguna, sin vida, no se opera ningún otro derecho y lamentablemente ese derecho es violado en infinidad de formas, cuyos argumentos han sido perversamente manipulados tanto por individuos como organizaciones creadas para aprovecharse de otros intereses, como de gobiernos y autoridades cuyo autoritarismo solo ha confundido los verdaderos derechos que tiene el ser humano.
San Juan Pablo II como Vicario de Cristo y máxima autoridad de la Iglesia Católica trabajó denodadamente para formar a la grey sobre los fundamentos del derecho a la vida de esta manera: “…El titular de tal derecho es el ser humano, en cada fase de su desarrollo, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural; y cualquiera que sea su condición, ya sea de salud o de enfermedad, de integridad física o de minusvalidez, de riqueza o de miseria…” (SJPII – CFL No. 38).
Estas palabras son contundentes y nos definen de forma muy clara el derecho que todo hombre tiene para tener la vida que Dios mismo ha creado en el seno materno, y cuyo nombre conoce, y el deseo de que cumpla con la misión que Él le ha propuesto desde su creación.
“…La inviolabilidad de la persona, reflejo de
la absoluta inviolabilidad del mismo Dios, encuentra su primera y fundamental
expresión en la “inviolabilidad de la vida humana” …”
San Juan Pablo II - Christifideles Laici No. 38
Afectísima en Jesucristo,
Lilia Garelli
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Solo por el gusto
de proclamar El Evangelio.

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