¡Alabado
sea Jesucristo!
México,
D.F., Octubre 2 del 2014.
LA PENA AJENA
Muy estimados todos en Cristo Jesús:
Ayer me di el gusto
de tomar un café con un viejo amigo; muy viejo y muy amigo, por cierto. Es uno de mis lectores consuetudinarios y
quiso que nos viéramos para hablar acerca de los Milagros y Diosidencias, que
estoy pidiendo de toda la audiencia de mi blog. Él, mi amigo, siguiendo mi consejo de examinar
la vida propia e identificar esas ocasiones Divinas, ha llegado a la conclusión
de que NO TIENE NI MILAGROS NI
DIOSIDENCIAS EN SU VIDA; lo cual significa, según él, que Dios NUNCA HA
REALIZADO UNO DE ESOS HECHOS EXTRAORDINARIOS EN SU EXISTENCIA. Me quedé pasmado.
Mi amigo y yo
tenemos más de treinta años de conocernos, de sabernos pros y contras de la
vida propia; de frecuentarnos y de departir junto a nuestras familias; en fin,
todo aquello que se necesita para poder opinar acerca de la vida de alguien. Y
escuchándole, sentí en mi interior (por no decir que en mi corazón –y con ello parecer
petulante–), un chispazo de angustia, como que me acongojaban aquellos
comentarios y la forma en que estaban siendo dichos; sí, sentí pena ajena.
Me sentí afligido por
algo que no me estaba sucediendo a mí, pero sí a alguien que conozco, aprecio o
quiero. Yo mismo podría decirle a mi
amigo cuáles considero que hayan sido algunas Diosidencias o Milagros operados por
Dios en su vida; pero no se las dije, la Prudencia me lo impidió. ‘Algo’ (o Alguien) me dijo: Mejor escríbelo.
Cuando consideramos
que lo más bello, es lo que nunca se ha tenido; y que lo más amado es lo que se
ha perdido; entonces la vida ha sido y es un desperdicio total. Valorar lo que hemos recibido de Dios, es
fundamental para nuestra Caridad; y por supuesto, para nuestro agradecimiento a
Él.
No podemos deambular
por la vida creyendo que somos merecedores de todo el bien que podamos recibir;
y tampoco podemos creer que lo malo que nos suceda (a pesar de la evidencia de
nuestras erróneas decisiones), Dios nos lo ha enviado. Dios no envía males, no puede; porque “Dios es
Amor”. Quizá lo más que pueda hacer al
respecto, es ‘permitir’ los males que el Demonio implementa para nuestras
pruebas de fidelidad. Pero Dios sabe
bien cuáles son nuestras capacidades y nuestra resistencia, y nunca permitiría
excesos de parte del Satán.
Cuando creemos que
todo lo hemos logrado solos, sin la ayuda de nadie, inclusive de Dios, o hemos
logrado muy poco o somos unos malagradecidos.
La vida misma es UN DON DE DIOS, ES NUESTRA PRIMERA DIOSIDENCIA, ES NUESTRO
PRIMER MILAGRO. Querer negar esto, es
tanto como creer que nuestros padres, sin la ayuda de Dios, nos concibieron y
parieron para tenernos precisamente a nosotros.
No puede ser que andemos
causando ‘pena ajena’ ante los que nos conocen, debido a la elocuencia de
nuestra vanagloria y soberbia; suponiendo que todo ha sido obra nuestra o
negando la intervención de Dios. Es
cierto que la sociedad en que vivimos tiende a magnificarnos como
‘súper-todo-lo-puedo”, o ‘mega-autosuficientes’; y que negar la intervención de
Dios en nuestras vidas es parte del consumismo materialista en el que estamos
inmersos; pero no podemos ser tan ciegos ante la insignificancia de nuestra
existencia, si no tenemos a Dios.
¡¿Cómo puedo
considerar simplemente una coincidencia, el haber salido ileso, sin un solo rasguño,
después de haber volcado en un automóvil a 180 km/h?! ¡No, para mí eso es un
Milagro! Y si es un Milagro es intervención de Dios, porque solo Él opera
Milagros. Esto, mis queridos amigos, no
es cuestión de Fe; pues el accidente fue una evidencia tangible y yo salí vivo
de él; para eso no se necesita Fe. Ahora
que, por supuesto, el Satán quiere que no creamos estas Diosidencias, para con
ello, no creer en Dios.
Cada quien es libre
de decidir dónde mete a Dios en su vida; y también, cada quien es libre de
negar la presencia de Dios en su devenir personal. Solo que la Salvación solo se logra a través
de Jesucristo Redentor e inmediatamente después de nuestro Juicio Final
Personal. Tómenlo en cuenta.
De todos ustedes,
con afecto en Cristo.
Antonio Garelli
También me
puedes seguir en:
De Milagros y Diosidencias.
Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.
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