¡Alabado
sea Jesucristo!
México,
D.F., Septiembre 12 del 2014.
COINCIDENCIAS
Y DIOSIDENCIAS
Muy estimados todos en Cristo Jesús:
El 24 de Julio del
2006, me di el gusto de ser el fundador de un programa en Radio Centro 1030 AM,
que se llama Fenómenos del Espíritu –todavía se transmite por esa frecuencia–
pero ya no hablan solo de los Fenómenos del Espíritu, sino de muchas otras
cosas más. Cuando iniciamos ese espacio
queríamos (y así lo hicimos) hablar solamente de Milagros, Diosidencias y
asuntos relacionados con nuestra Fe Católica, El Cristianismo Verdadero.
Fueron más de 450
programas inéditos y solo repetimos la vida del Santo del Día (cuando obligaba,
claro); pero nunca un tema o un milagro de nuestros radioescuchas. Teníamos mucho material para cada emisión,
por lo que repetir era innecesario. Cuando inicié este Blog De Milagros y
Diosidencias, me propuse lo mismo: tratar
asuntos que nos ayuden a conocer más nuestra Fe, a amar más a la Iglesia y al
prójimo; y servir de ayuda, cuando me sea factible, a quien lo solicite.
Les comento esto
porque, igual que muchas veces en aquel lejano 2006, hoy volví a darme cuenta
fehacientemente, cuánto interviene Dios en nuestras vidas; y también cuánto no
nos damos cuenta de ello. Un buen amigo
me contó una experiencia en la que está manifiesta la presencia Divina; ES TAL la
coincidencia, que es mejor llamarla Diosidencia. Él (mi amigo) todavía no lo cree, pero es
seguro que acabará alabando a Dios a los cuatro vientos.
Esta situación me ha
traído a la mente una idea. Yo quisiera
que TODOS hiciéramos un sencillo ejercicio de Fe, o de Esperanza, si fuese el
caso, pero con Amor, eso sí, con mucho Amor; y recordemos UN evento de nuestra
vida en el que tengamos PLENA SEGURIDAD de que no fue una coincidencia lo que
nos haya sucedido, sino UNA DIOSIDENCIA perfectamente clara (esto es, la
intervención de Dios en el caso), en eso que recordemos. Quiero anticiparles que todos tenemos varias
Diosidencias en nuestra vida, algunos tienen muchas; pero nadie hay, que no tenga
al menos una.
La soberbia o la
incredulidad (armas preferidas del Demonio contra la Fe), suelen borrar de
nuestra mente dichos acontecimientos; pero con oración y con corazón contrito,
podemos recobrar esos maravillosos momentos, guardados en nuestro corazón, que
nunca olvida, por Mandato Divino.
Este es un acto que todos
tendremos que hacer delante de Dios, el día de ‘nuestro juicio final personal’;
así que mejor aprovéchense de esta oportunidad y empiecen a esclarecer y poner
al día (aunque les falte mucho tiempo para llegar al Juicio Final personal),
todos los Milagros
y Diosidencias con que han sido beneficiados
por Dios nuestro Señor.
Si en su búsqueda
interior o mental no encuentran más que coincidencias –según ustedes–, tómenlas
cada una por separado y busquen la ayuda de Dios en ellas; a lo mejor no nos
habíamos dado cuenta y sí era una Diosidencia,
habiéndola tenido subvaluada todo este tiempo.
Si nos quieren participar sus experiencias, envíennos un mail a diosidencias@gmail.com y si quieren que lo comentemos, hágannoslo saber; nos
dará mucho gusto reproducirlo en este espacio, pero solo si ustedes lo
autorizan.
Suyo, con afecto en
Cristo.
Antonio Garelli
También me
puedes seguir en:
De Milagros y Diosidencias.
Solo por el gusto de proclamar El Evangelio.
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